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Por: José Miguel Arráiz
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En este estudio intento estudiar la evolución del dogma de la Santísima Trinidad a lo largo de la historia. Ahora bien, podría estarse preguntando el lector: ¿Evolucionan los dogmas de la Iglesia?, a lo que podríamos decir que si bien no evolucionan en cuanto a su contenido (la verdad es la misma ayer, hoy y mañana), si evolucionan en cuanto a la conciencia de que ellos va adquiriendo la Iglesia. Así el tiempo ha permitido que la terminología de este dogma central en la fe cristiana valla enriqueciéndose, para expresar de forma más precisa, lo que la Iglesia ha creído siempre. Surge así el término “Trinidad”, como una forma de definir el misterio de que hay Un Solo Dios en Tres Personas distintas que tienen una misma naturaleza o sustancia.
Pero este enriquecimiento no ha ocurrido sin pena ni gloria, muchas herejías han tenido que ser combatidas y superadas por la Iglesia a lo largo de la historia, y muchas de esas herejías han resurgido hoy nuevamente.
1. Herejías Cristológicas y Trinitarias.
Existen numerosas herejías cristológicas y Trinitarias, por lo que tratarlas todas sería muy largo. Nos enfocaremos principalmente en las dos más grandes y que han resurgido hoy día con nuevos nombres y fachadas.
Modalismo
Conocidos también como monarquismo, sabelianismo o patripasianismo. Sostenían en los siglos II y III que en Dios hay una sola persona y que el Padre, Hijo y Espíritu Santo son formas de comunicarse con los hombres o de manifestarse. Eran un intento de afirmar la unidad de Dios sin negar la divinidad de Cristo ni la del Espíritu Santo.
Hoy día hay una gran cantidad de denominaciones protestantes que se han adherido a esta herejía, un ejemplo lo tenemos en la Iglesia Pentecostal Unida la cual profesa:
Doctrina de la Iglesia Pentecostal Unida, España
“La doctrina sobre la naturaleza de Dios se llama Unicidad, esta palabra significa Cualidad de Único. Esta se halla claramente en las escrituras y afirma que Solo hay un Dios, sin distinción de personas y que en Jesucristo habita corporalmente toda la plenitud de la deidad” (1)
Arrianismo.
Una gran herejía que la Iglesia tuvo que enfrentar y que convulsionó la Iglesia durante el siglo IV. Al igual que el modalismo quería defender la unicidad de Dios, pero lo hizo reduciendo a Cristo a ser un ser creado. Para los arrianos Cristo no era Dios, sino una criatura subordinada creada por Él, por lo cual hubo un tiempo en que el Padre existía y Cristo no. Para ellos Cristo tampoco tiene la misma naturaleza o sustancia del Padre. Entre los diferentes exponentes del arrianismo que ha resurgido hoy podríamos mencionar a los Testigos de Jehová.
Para ilustrar un poco su doctrina citaremos algunos extractos de sus publicaciones:
Testigos de Jehová -Folleto Grande - ¿Qué dice la Biblia acerca de Dios y Jesús?
“solo Dios es el Todopoderoso, el Creador, separado y distinto de toda otra persona, y que Jesús —y esto aplica aun a la existencia que tuvo antes de ser hombre— es también separado y distinto, un ser creado, subordinado a Dios”
2. El testimonio de los escritores eclesiásticos y los padres de la Iglesia antes del concilio de Nicea.
Hay fuentes protestantes que suelen afirmar que fue a raíz del concilio de Nicea que se fueron sentando las bases para la doctrina de la Trinidad.
Testigos de Jehová - Folleto grande – ¿Cómo se desarrolló la doctrina de la Trinidad?
“El Concilio de Nicea sí aseguró que Cristo era de la misma sustancia que Dios, lo que colocó la base para la teología trinitaria posterior. Pero no estableció la Trinidad, pues en aquel concilio no se dijo que el espíritu santo fuera la tercera persona de una Deidad trina y una.”
POR muchos años había habido mucha oposición, sobre base bíblica, al desarrollo de la idea de que Jesús fuera Dios. En un esfuerzo por resolver la disputa, el emperador romano, Constantino, convocó a todos los obispos a Nicea.
¿Qué papel desempeñó en el Concilio de Nicea aquel emperador no bautizado? La Encyclopædia Britannica relata: “Constantino mismo presidió y dirigió activamente las discusiones y personalmente propuso […] la fórmula decisiva que expresaba la relación de Cristo con Dios en el credo que el concilio emitió, que es ‘consustancial con el Padre’ […] Impresionados por el emperador, los obispos —con solo dos excepciones— firmaron el credo, aunque muchos de ellos no estaban muy inclinados a hacerlo”.
El folleto en resumen se podría resumir en que (según los testigos de Jehová) la doctrina Trinitaria es producto de una maniobra política del emperador Constantino, que terminó obligando a los obispos a reconocer que Cristo era Dios casi en contra de su voluntad.
Nada mejor entonces que estudiar el testimonio de los padres anteriores a Nicea, para poder indagar cuanto hay cierto en estos reclamos, y cual fue el verdadero desarrollo de la doctrina Trinitaria a lo largo de la historia.
La Didaché o Doctrina de los Doce Apóstoles
Considerado uno de los más antiguos escritos cristianos no-canónicos, considerado incluso por mucho tiempo anterior a muchos escritos del Nuevo Testamento. Es recientemente cuando estudios recientes señalan una posible fecha de composición posterior no más allá del 160 d.C. Es un excelente testimonio del pensamiento de la Iglesia primitiva, y lo mencionamos por incluir un testimonio de como la fórmula bautismal Trinitaria era utilizada por la Iglesia Primitiva.
Didaché, VII,1
“Acerca del bautismo, bautizad de esta manera: Dichas con anterioridad todas estas cosas, bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva” (2)
El Martirio de Policarpo
Es una carta de la Iglesia de Esmirna a la comunidad de Filomenio donde se narra el martirio de San Policarpo, discípulo directo del apóstol San Juan y obispo de Esmirna.
Es uno de los escritos apostólicos que hace uso de las bellas doxologías Trinitarias que expresan tan claramente el dogma Trinitario.
Martirio de Policarpo, XXII,3
“A Él [Jesucristo] sea la gloria con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén (3)
El Pastor de Hermas
Considerados entre los escritos de los Padres Apostólicos, aunque comenta Quasten, pertenece al grupo de los Apocalipsis apócrifos. Contiene las revelaciones que realizaron dos figuras celestiales a Hermas.
El Pastor de Hermas, Comparación Quinta 6,5
Al Espíritu Santo, que es preexistente, que creó toda la creación. Dios le hizo morar en el cuerpo de carne que El quiso. Ahora bien, esta carne en que habitó el Espíritu Santo sirvió bien al Espíritu, caminando en santidad y pureza, sin mancillar absolutamente en nada al mismo Espíritu. Como hubiera, pues, llevado ella una conducta excelente y pura y tenido parte en todo trabajo del Espíritu y cooperado con El en todo negocio, portándose siempre fuerte y valerosamente, Dios la tomó por partícipe juntamente con el Espíritu Santo. En efecto, la conducta de esta carne agradó a Dios, por no haberse mancillado sobre la tierra mientras tuvo consigo al Espíritu Santo. Así, pues, tomó por consejero a su Hijo y a los ángeles gloriosos, para que esta carne, que había servido sin reproche al Espíritu, alcanzara también algún lugar de habitación y no pareciera que se perdía el galardón de este servicio. Porque toda carne en que moró el Espíritu Santo, si fuere hallada pura y sin mancha, recibirá su recompensa (4)
En base a este texto explica Quasten: “Según este pasaje, parece que para Hermas la Trinidad consiste en Dios Padre, en una segunda persona divina, el Espíritu Santo, que él identifica con el Hijo de Dios, y, finalmente, en el Salvador, elevado a formar parte de su sociedad como premio a sus merecimientos. En otras palabras, Hermas considera al Salvador como Hijo adoptivo de Dios por lo que se refiere a su naturaleza humana.”
San Ignacio de Antioquia (110 d.C.)
Fue consagrado obispo de Antioquia por las mismas manos de San Pedro y San Pablo San según San Crisóstomo (aunque las Constituciones Apostólicas afirman que Pedro consagró a Evodio y Pablo a Ignacio). Eusebio de Cesárea afirma (HE III,22) que sucedió a Evodio (primer obispo de Antioquia) y en su Crónica fija el tiempo de su episcopado entre el ano primero de Vespasiano (70 d.C.) y el décimo de Trajano (107 d.C.).
San Ignacio, Carta a los Efesios I
“Ignacio, por sobrenombre Portador de Dios: A la bendecida en grandeza de Dios con plenitud: a la predestinada desde antes de los siglos a servir por siempre para gloria duradera e inconmovible, gloria unida y escogida por gracia de la pasión verdadera y por voluntad de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Dios; a la Iglesia digna de toda bienaventuranza, que está en Efeso de Asia, mi saludo cordialísimo en Jesucristo y en la alegría sin mácula.” (5)
San Ignacio, Carta a los Efesios VII,2
“Un médico hay, sin embargo, que es carnal a par que espiritual, engendrado y no engendrado, en la carne hecho Dios, hijo de María e hijo de Dios, primero pasible y luego impasible, Jesucristo nuestro Señor“ (6)
San Ignacio, Carta a los Efesios XVIII,2
“La verdad es que nuestro Dios Jesús, el Ungido, fue llevado por María en su seno conforme a la dispensación de Dios; del linaje, cierto, de David; por obra, empero, del Espíritu Santo. El cual nació y fue bautizado, a fin de purificar el agua con su pasión. (7)
San Ignacio, Carta a los Romanos, I
“Ignacio, por sobrenombre Portador de Dios: A la Iglesia que alcanzó misericordia en la magnificencia del Padre altísimo y de Jesucristo su único Hijo: la que es amada y está iluminada por voluntad de Aquel que ha querido todas las cosas que existen, según la fe y la caridad de Jesucristo Dios nuestro.(8)
Más adelante en la misma epístola a los romanos:
San Ignacio, Carta a los Romanos, IV,3
“Permitidme ser imitador de la pasión de mi Dios”
San Ignacio, Carta a los Esmiornitas I,1
“Yo glorifico a Jesucristo, Dios, que es quien hasta tal punto os ha hecho sabios; pues muy bien me di cuenta de cuán apercibidos estáis de fe inconmovible, bien así como si estuvierais clavados, en carne y en espíritu, sobre la cruz de Jesucristo. (9)
Para San Ireneo el Cristo está por encima del tiempo, y es intemporal, lo cual es una forma de decir que existe desde toda la eternidad.
San Ignacio, Carta a Policarpo, III,2,
“…Aguarda al que está por encima del tiempo, al Intemporal, al Invisible, que por nosotros se hizo visible; al Impalpable, al Impasible, que por nosotros se hizo pasible: al que por todos los modos sufrió por nosotros? (10)
Arístides (siglo II)
Escritor eclesiástico del cual escribe Eusebio de Cesárea en Historia eclesiástica (IV,3,3) era un “varón fiel en la profesión de nuestra religión”. Dejó una apología de la fe, la cual se consideraba perdida, hasta que fue en 1878 los Mequitaristas de San Lázaro de Venecia publicaron un manuscrito del siglo X, fragmento armenio de una apología intitulada “Al emperador Adriano César de parte del filósofo ateniense Arístides.” Posteriormente en 1889, el sabio americano Rendel Harris descubrió una traducción completa en sirio de esta apología.
En dicha apología Arístides utiliza la fórmula Trinitaria mencionando a las tres Personas Divinas.
Arístides, Apología XV,2
“Esté tuvo doce discípulos, los cuales, después de su ascensión a los cielos, salieron a las provincias del Imperio y enseñaron la grandeza de Cristo, al modo que uno de ellos recorrió nuestros mismos lugares predicando la doctrina de la verdad, pues conocen al Dios creador y artífice del universo en su Hijo Unigénito y en el Espíritu Santo, y no adoran a ningún otro Dios fuera de éste. (11)
Atenágoras de Atenas (siglo II)
Reconocido apologeta cristiano primitivo del siglo II.
Atenágoras aún sin usar el término Trinidad es bastante explícito al definirla. También rechaza el subordinacionismo, y de la tendencia que posteriormente tomaría el arrianismo al considerar a Cristo un ser creado, tal como se deduce del siguiente texto escrito alrededor del 177 d.C.:
Atenágoras de Atenas, Súplica en favor de los cristianos, 10
“Y si por la eminencia de vuestra inteligencia se os ocurre preguntar qué quiere decir “hijo,” lo diré brevemente: El Hijo es el primer brote del Padre, no como hecho, puesto que desde el principio, Dios, que es inteligencia eterna, tenía en sí mismo al Verbo, siendo eternamente racional, sino como procediendo de Dios, cuando todas las cosas materiales eran naturaleza informe y tierra inerte y estaban mezcladas las más gruesas con las más ligeras para ser sobre ellas idea y operación. (12)
He aquí su forma de explicar la Trinidad:
Atenágoras de Atenas, Súplica en favor de los cristianos, 10
Así, pues, suficientemente queda demostrado que no somos ateos, pues admitimos a un solo Dios increado y eterno e invisible, impasible, incomprensible e inmenso, sólo por la inteligencia a la razón comprensible… ¿Quién, pues, no se sorprenderá de oír llamar ateos a quienes admiten a un Dios Padre y a un Dios Hijo y un Espíritu Santo, que muestran su potencia en la unidad y su distinción en el orden? (13)
Taciano el Sirio (siglo II)
Taciano, fue un discípulo de San Justino Mártir del cual se conserva un discurso contra los griegos en el cual ataca el politeísmo. Poseía un carácter virulento que le llevó a abandonar la Iglesia y fundar su propia secta (los encratitas), testimonio que nos da Eusebio de Cesárea (Historia Eclesiástica IV,18-19) entre otros, como Jerónimo, quien le llamó patriarca de los encraticas (Epist. Ad Titum, prol. (PL 6,356), quienes practicaban una total abstención de carnes y bebidas alcohólicas, veían al matrimonio como pecaminoso y terminaron sustituyendo el vino por agua al celebrar la Eucaristía. Ha llegado hasta nosotros su discurso contar los griegos, obra donde ataca el politeísmo
.
Taciano, Discurso contra los griegos, 21
Porque no estamos locos, oh helenos, ni predicamos tonterías, cuando anunciamos que Dios apareció en forma humana. Vosotros que insultáis, comparad vuestros mitos con nuestras narraciones. (14)
San Melintón de Sardes (siglo II)
Obispo de Sardes (en Lidia) y prominente y venerado escritor eclesiástico en siglo II. En una carta al Papa Víctor (189-199) Polícrates de Efeso le nombra entre los “grandes luminares (o estrellas)” del Asia que gozan del descanso eterno. De muchas de sus obras solo se conservan fragmentos o solamente el título gracias a Eusebio de Cesárea y a Atanasio el Sinaíta.
Luego de un hallazgo reciente en 1930 se publicó su Homilía sobre la Pasión donde Melintón expone una cristología muy lúcida donde el concepto de la divinidad y preexistencia de Cristo dominan toda su teología.
Melintón de Sardes, Homilía sobre la Pasión, 8-10
“Porque, nacido como hijo, conducido como cordero, sacrificado como una oveja, enterrado como un hombre, resucitó de los muertos como Dios, siendo por naturaleza Dios y hombre. El es todo: por cuanto juzga, es Ley; en cuanto enseña, Verbo; en cuanto , salva, Gracia; en cuanto que engendra, Padre; en cuanto que es engendrado, Hijo; en cuanto que sufre, oveja sacrificial; en cuanto que es sepultado, Hombre; en cuanto que resucita, Dios. Este es Jesucristo, a quien sea dada la gloria por los siglos de los siglos (15)
Afirma también la preexistencia de Cristo
Melintón de Sardes, Homilía sobre la Pasión, 82
“Este es el primogénito de Dios, que fue engendrado antes que el lucero matutino, que hizo levantarse la luz, que hizo brillar al día, que separó las tinieblas, que puso la primera base, que suspendió la tierra en su lugar, que secó los abismos, que extendió el firmamento, que puso orden en el mundo” (16)
En los fragmentos que tenemos por Anastasio el Sinaita habla de las dos naturalezas de Cristos, y de como es a la vez verdadero Hombre y verdadero Dios.
Melintón de Sardes, Fragmentos en Anastasio el Sinaita, La guía, CH. 13
“No es de ninguna manera necesario que al tratar con personas inteligentes, aducir que las acciones de Cristo después de su bautismo como prueba que su alma y su cuerpo, su naturaleza humana, eran como las nuestras, verdaderas y no fantasmales. Las actividades de Cristo después de su bautismo, y especialmente sus milagros, dieron pruebas al mundo de la deidad ocultada en su carne. Siendo Dios y además hombre perfecto, él dio indicaciones positivas de sus dos naturalezas: de su deidad, por los milagros durante los tres años que siguen después de su bautismo, de su humanidad, en los treinta años que vinieron antes de su bautismo, durante el cual, por causa de su condición según la carne, él encubriera las muestras de su deidad, aunque él fuera Dios verdadero que existía antes de las edades” (17)
San Ireneo (140 d.C.- 202 d.C.)
Obispo de Esmirna y mártir. Tuvo contacto con la era apostólica al ser Discípulo de San Policarpo que a su vez fue discípulo del apóstol San Juan. Celebre por su tratado “Contra las Herejías” donde combate las herejías de su tiempo, en especial las de los gnósticos.
En dicha obra expresa con claridad la fe Trinitaria de la Iglesia en un Solo Dios Padre, un Solo Señor Jesucristo y en el Espíritu Santo. Para el obispo Jesucristo les para la los cristianos “Señor y Dios y Salvador y Rey”. Particularmente importante es su testimonio sobre que dicha doctrina es predicada y creída por todas las Iglesias del orbe, cual si tuvieran una sola boca o un solo corazón, ya que este testimonio es bastante anterior al concilio de Nicea.
San Ireneo Contra las herejías I,10,1-2
1.5. La única fe de la Iglesia
10,1. La Iglesia, extendida por el orbe del universo hasta los confines de la tierra, recibió de los Apóstoles y de sus discípulos la fe en un solo Dios Padre Soberano universal «que hizo los cielos y la tierra y el mar y todo cuanto hay en ellos» , y en un solo Jesucristo Hijo de Dios, encarnado por nuestra salvación, y en el Espíritu Santo, que por los profetas proclamó las Economías y el advenimiento, la generación por medio de la Virgen, la pasión y la resurrección de entre los muertos y la asunción a los cielos del amado Jesucristo nuestro Señor; y su advenimiento de los cielos en la gloria del Padre para recapitular todas las cosas y para resucitar toda carne del género humano; de modo que ante Jesucristo nuestro Señor y Dios y Salvador y rey, según el beneplácito del Padre invisible «toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los infiernos, y toda lengua lo confiese». El juzgará a todos justamente, los «espíritus del mal» y los ángeles que cayeron y a los hombres apostatas, impíos, injustos y blasfemos, para enviarlos al fuego eterno, y para dar como premio a los justos y santos que observan sus mandatos y perseveran en su amor, unos desde el principio, otros desde el momento de su conversión, para la vida incorruptible, y rodearlos de la luz eterna.
10,2. Como antes hemos dicho, la Iglesia recibió esta predicación y esta fe, y, extendida por toda la tierra, con cuidado la custodia como si habitara en una sola familia. Conserva una misma fe, como si tuviese una sola alma y un solo corazón, y la predica, enseña y transmite con una misma voz, como si no tuviese sino una sola boca. Ciertamente son diversas las lenguas, según las diversas regiones, pero la fuerza de la Tradición es una y la misma. Las iglesias de la Germania no creen de manera diversa ni transmiten otra doctrina diferente de la que predican las de Iberia o de los Celtas, o las del Oriente, como las de Egipto o Libia, así como tampoco de las iglesias constituidas en el centro del mundo; sino que, así como el sol, que es una criatura de Dios, es uno y el mismo en todo el mundo, así también la luz, que es la predicación de la verdad, brilla en todas partes e ilumina a todos los seres humanos que quieren venir al conocimiento de la verdad. Y ni aquel que sobresale por su elocuencia entre los jefes de la Iglesia predica cosas diferentes de éstas -porque ningún discípulo está sobre su Maestro, ni el más débil en la palabra recorta la Tradición: siendo una y la misma fe, ni el que mucho puede explicar sobre ella la aumenta, ni el que menos puede la disminuye. (18)
Interpreta que cuando Dios dice “Hagamos al hombre a imagen y semejanza” habla al Hijo y al Espíritu Santo. Afirma que Cristo es engendrado, pero que nadie conoce los misterios de esta generación, por lo que es vano que los herejes gnósticos intenten explicarla.
San Ireneo Contra las herejías II,28,6
“Así pues, si alguien nos pregunta: «¿Cómo el Padre emitió al Hijo?», le respondemos que esta producción, o generación, o pronunciación, o parto, o cualquier otro nombre con el que quiera llamarse este origen, es inefable. No la conocen ni Valentín, ni Marción, ni Saturnino, ni Basílides, ni los Ángeles, ni los Poderes, ni las Potestades, sino sólo el Padre que lo engendró y el Hijo que de él nació. Siendo, pues, inefable esta generación, quienquiera se atreva a narrar las generaciones y emanaciones, no está en su mente cuando promete describir lo indescriptible.”
Más claro es en el libro III vuelve a declarar a Cristo como Dios, Señor, siempre Rey, Unigénito y Verbo encarnado:
San Ireneo Contra las herejías III,19,2
“Que ninguno de entre todos los hijos de Adán sea llamado Dios por sí mismo, o proclamado Señor, lo hemos demostrado por las Escrituras; y que él solo entre todos los hombres de su tiempo sea proclamado Dios y Señor, siempre Rey, Unigénito y Verbo encarnado, por todos los profetas y Apóstoles y aun por el mismo Espíritu, es cosa que pueden ver todos aquellos que acepten un poco de la verdad”.
Enseña que Cristo es Verdadero Hombre y Verdadero Dios:
San Ireneo Contra las herejías III,19,2-3
“Las Escrituras no darían todos estos testimonios acerca de él, si fuese sólo un hombre semejante a todos. Pero como tuvo una generación sobre todas luminosa, del Padre Altísimo, y también llevó a término la concepción de la Virgen, las divinas Escrituras testimonian ambas cosas sobre él: que es hombre sin belleza y pasible, que se sentó sobre el pollino de una asna, que bebió hiel y vinagre, que fue despreciado del pueblo y que descendió hasta la muerte; pero también que es Señor santo y Consejero admirable, hermoso a la vista, Dios fuerte, que viene sobre las nubes como Juez de todos. Esto es lo que las Escrituras profetizan de él.
En cuanto hombre, lo era para ser tentado; en cuanto Verbo, para ser glorificado; el Verbo se reposó para que pudiera ser tentado, deshonrado, crucificado y muerto, habitando en aquel hombre que vence y soporta (el sufrimiento) y se comporta como hombre de bien y resucita y es asunto al cielo. Este es el Hijo de Dios, Señor nuestro, Verbo existente del Padre e Hijo del Hombre porque nació de la Virgen María; que tuvo su origen de los hombres pues ella misma era un ser humano; tuvo la generación en cuanto hombre, y así llegó a ser Hijo del Hombre”.
Se opone con más de dos siglos de antelación a la herejía del arrianismo que afirmaría que hubo un tiempo en que el Hijo no estuvo con el Padre. También con antelación rechaza el modalismo diferenciando entre las Tres Divinas Personas:
San Ireneo, Contra las herejías IV,20,3
Que el Verbo, o sea el Hijo, ha estado siempre con el Padre, de múltiples maneras lo hemos demostrado. Y que también su Sabiduría, o sea el Espíritu estaba con El antes de la creación.
Sin embargo, hay autores que opinan que no está completamente libre de subordinacionismo, lo cual podría considerarse heterodoxo a la luz de la teología posterior.
San Ireneo, Contra las herejías II,28,8
Si, por ejemplo, alguien busca el motivo por el cual sólo el Padre conoce el día y la hora, aunque todo le comunica a su Hijo, el mismo Señor lo ha dicho, y nadie puede inventar otro sin riesgo (de equivocarse), porque sólo el Señor es el Maestro de la verdad; y él nos ha dicho que el Padre está sobre todas las cosas, pues dijo: «El Padre es mayor que yo» (Jn 14,28). El Señor, pues, ha presentado al Padre como superior a todos respecto a su conocimiento, a fin de que nosotros, mientras caminamos por este mundo (1 Cor 7,31), dejemos a Dios el saber hasta el fondo tales cuestiones; porque si pretendemos investigar la profundidad del Padre (Rom 11,33), corremos el peligro de preguntar incluso si hay otro Dios por encima de Dios
San Ireneo, Contra las herejías V,18,2
El Padre sostiene al mismo tiempo toda su creación y a su Verbo; y el Verbo que el Padre sostiene, concede a todos el Espíritu, según la voluntad del Padre: a unos en la creación misma les da el (espíritu) de la creación, que es creado; a otros el de adopción, esto es, el que proviene del Padre, que es obra de su generación. Así se revela como único el Dios y Padre, que está sobre todo, a través de todas y en todas las cosas. El Padre está sobre todos los seres, y es la cabeza de Cristo (1 Cor 11,3); por medio de todas las cosasb obra el Verbo, que es Cabeza de la Iglesia; y en todas las cosas, porque el Espíritu está en nosotros, el cual es el agua viva (Jn 7,38-39) que Dios otorga a quienes creen rectamente en él y lo aman, y saben que «uno sólo es el Padre, que está sobre todas las cosas, por todas y en todas
San Clemente de Alejandría (Mediados del siglo II – antes del 215)
Nació hacia el año 150, probablemente en Atenas, de padres paganos; después de hacerse cristiano, viajó por el sur de Italia y por Siria y Palestina, en busca de maestros cristianos, hasta que llegó a Alejandría; las enseñanzas de Panteno (jefe de la escuela catequética de Alejandría, en Egipto) hicieron que se quedara allí. Hacia el año 202, la persecución de Septimio Severo le obligó a abandonar Egipto, y se refugió en Capadocia, donde murió poco antes del 215. Su conocimiento de los escritos paganos y de la literatura cristiana es notable; según Quasten, en sus obras se encuentran unas 360 citas de los clásicos, 1500 del Antiguo Testamento y 2000 del Nuevo, por tanto es considerado cronológicamente como el primer sabio cristiano conocedor profundo no sólo de la Sagrada Escritura sino de obras las obras cristianas anteriores a él, e incluso obras de literatura profana.
En su obra El Protréptico o Exhortación a los griegos escribe
Clemente de Alejandría, Exhortación a los griegos 1,7,1
La palabra, entonces, el Cristo, es la causa de nuestro antiguo principio – porque El Estaba en Dios – y de nuestro bienestar. Y ahora esta misma palabra ha aparecido como hombre. Él solo es Dios y Hombre, y la fuente de todas las cosas buenas. Es por él que nos enseña a vivir bien y entonces somos enviados hacia la vida eterna….Él es la nueva canción, La manifestación que ahora nos ha sido hecha, de la palabra que existió en el principio y antes del principio. El salvador, que existió antes, ha aparecido solo posteriormente. Él que ha aparecido está en Él que es, por la Palabra que estaba con Dios, la Palabra por la cual todas las cosas fueron hechas, ha aparecido como nuestro maestro, y él, que nos concedió vida en el principio, cuando, como nuestro creador, Él nos formó, ahora que Él ha aparecido como nuestro maestro, nos ha enseñado a vivir bien de modo que, luego, como Dios, podría darnos abundante con vida eterna. (19)
En su comentario sobre a la primera epístola de Juan escribe “El Hijo de Dios, siendo, por igualdad de sustancia, uno con el Padre, es eterno e increado”
Más adelante en la misma obra sigue profundizando en su teología del logos afirmando que la divina palabra es “evidentemente verdadero Dios”, y es agregando que estaba “al mismo nivel” en el Padre, lo cual probaría que tampoco tenía inclinaciones subordinacionistas.
Clemente de Alejandría, Exhortación a los griegos 10,110,1
Desdeñado en cuanto a su apariencia pero en realidad adorado, el Expiador, el Salvador …, la Palabra Divina, Él que es absoluta y evidentemente Dios Verdadero, Él que está puesto al mismo nivel del Señor del Universo porque Él era su hijo, y la palabra estaba en Dios. (20)
En El Pedagogo (una obra de tres libros, viene a ser la continuación del Protréptico) explica el capítulo 2 del libro I:
Clemente de Alejandría, el Pedagogo, I,2
“…mis niños, nuestro instructor es como su Dios del padre, cuyo hijo Él es, libre de pecado, libre de culpa, y con un alma desprovista de la pasión; Dios en forma de hombre, inoxidable, el ministro de su Padre y la palabra que es Dios, que está en el padre, que es la mano derecha del padre, y con la forma de Dios es Dios. Él es para nosotros una imagen intachable…” (21)
San Teófilo de Antioquia (siglo II)
Sexto obispo de Antioquia tal como atestigua Eusebio en Historia Eclesiástica 4,20. Se conservan tres libros de su autoría escritos al rededor del 180 d.C. titulados Ad Autolycum .
Así como Tertuliano sería el primero en utilizar el vocablo latino Trinitas, Teófilo sería el primero en utilizar la palabra Τριας (trinitas) para expresar la unión de las tres Divinas Personas en Dios.
Teófilo de Antioquia, Ad Autolycum, II,15
Los tres días que preceden a la creación de los luminares son símbolo de la Trinidad, de Dios, de su Verbo y de su Sabiduría (22)
Teófilo de Antioquia, Ad Autolycum, II,10
Teniendo, pues, Dios a su Verbo inmanente en sus propias entrañas, le engendró con su propia sabiduría, emitiéndole antes de todas las cosas. A este Verbo tuvo El por ministro de su creación y por su medio hizo todas las cosas….Este se llama principio, pues es Príncipe y Señor de todas las cosas por El fabricadas. (23)
Teófilo de Antioquia, Ad Autolycum, II,22
Dios, sí, el Padre del universo, es inmenso y no se halla limitado a un lugar, pues no hay lugar de su descanso; mas su Verbo, por el que hizo todas las cosas, como potencia y sabiduría suya que es, tomando la figura del Padre y Señor del universo, ése fue el que se presentó en el jardín en figura de Dios y conversaba con Adán. Y, en efecto, la misma divina Escritura nos enseña que Adán dijo haber oído su voz. Y esa voz, ¿qué otra cosa es sino el Verbo de Dios, que es también hijo suyo? Hijo, no al modo que poetas y mitógrafos dicen que nacen hijos de los dioses por unión carnal, sino como la verdad explica que el Verbo de Dios está siempre inmanente en el corazón de Dios. Porque antes de crear nada, a éste tenía por consejero, como mente y pensamiento suyo que era. Y cuando Dios quiso hacer cuanto había deliberado, engendró a este Verbo proferido como primogénito de toda creación, no vaciándose de su Verbo, sino engendrando al Verbo y conversando siempre con Él. De ahí que nos enseñan las santas Escrituras y todos los inspirados por el Espíritu, de entre los cuales Juan dice: En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios; dando a entender que en los comienzos estaba Dios solo y en El su Verbo. Y luego dice Y Dios era el Verbo. (24)
Tertuliano (160d.C - 220 d.C.)
Si bien Tertuliano no es considerado un padre de la Iglesia, sino un apologeta, y al final de su vida cae en herejía abrazando el montanismo, fue muy leído antes de abandonar la Iglesia Católica.
Fue el primero en aplicar el vocablo latino Trinitas (Trinidad) a las tres divinas Personas. En De pudicitia (Sobre la modestia) escribe:
Tertuliano, Sobre la modestia, 21
“..Para la misma iglesia es, propiamente y principalmente, el Espíritu mismo, en el cual es la Trinidad de Una Divinidad – Padre, Hijo y Espíritu Santo.” (25)
En Adversas Praxean (Contra Práxeas) da una explicación de la doctrina Trinitaria aún más completa:
Tertuliano, Contra Práxeas, 2
“Sin embargo, como hemos hecho de hecho siempre (y más especialmente desde que hemos sido mejor instruidos por el paráclito, que conduce a los hombre hacia toda la verdad), creemos que hay un solo Dios, pero bajo la siguiente dispensación, o οἰκονομία, como es llamado, que este único Dios tiene también un Hijo, Su Palabra, que procede de Él mismo, por quien todas las cosas fueron hechas, y sin el cual nada fue hecho. Creemos que Él ha sido enviado por el Padre a la Virgen, y ha nacido de ella – siendo Dios y Hombre, el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios, y ha sido llamado Jesucristo; creemos que ha sufrido, muerto, herido, de acuerdo a las Escrituras, y, después ha resucitado por el Padre y llevado al cielo, para sentarse a la derecha del Padre, y él vendrá a juzgar a vivos y muertos, quien envió también desde el cielo del Padre, de acuerdo con su promesa, al Espíritu Santo, el Paráclito, el santificador de la fe de aquellos que creen en el Padre, y en el Hijo y en el Espíritu Santo. Esta es la regla de fe que ha venido hasta nosotros desde el principio del evangelio, incluso antes de todas las viejas herejías” (26)
Más adelante en el mismo capítulo escribe:
Tertuliano, Contra Práxeas, 2
“…La herejía, la cual supone por sí misma poseer la verdad pura, pensando que no se puede creer que Un Solo Dios en ninguna otra vía que diciendo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son la misma Persona. Como si en esta vía también uno no fueran Todos, en la que Todos son de Uno, por unidad de substancia; mientras el misterio de la dispensación es todavía guardado, el cual distribuye la Unidad en la Trinidad colocando en sus orden las tres Personas – El Padre, el hijo y el Espíritu Santo: tres, sin embargo no en condición, sino en grado, no en sustancia, sino en forma, no en poder, sino en aspecto”
Este texto es particularmente importante porque explica la concepción que Tertuliano tiene de la Trinidad: 3 Personas, pero no 3 naturalezas, no diferentes en cuanto a poder sino en cuanto a aspecto. Esto lo confirma también el capítulo 4 de la misma obra donde vuelve a afirmar que el Hijo es “de la substancia del Padre”: Filium non aliunde deduco, sed de substantia Patris, y el Espíritu es “del Padre por el Hijo”: Spiritum non aliunde deduco quam a Patre per Filium.
Tertuliano, Contra Práxeas, 12
Si la pluralidad en la Trinidad te escandaliza, como si no estuviera ligada en la simplicidad de la unión, te pregunto: ¿cómo es posible que un ser que es pura y absolutamente uno y singular, hable en plural: “Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra”? ¿No debería haber dicho más bien: “Hago yo al hombre a mi imagen y semejanza,” puesto que es un ser único y singular? Sin embargo, en el pasaje que sigue leemos: “He aquí que el hombre se ha hecho como uno de nosotros.” O nos engaña Dios o se burla de nosotros al hablar en plural, si es que así El es único y singular; o bien, ¿se dirigía acaso a los ángeles, como lo interpretan los judíos, porque no reconocen al Hijo? O bien, ¿sería quizás porque El era a la vez Padre, Hijo y Espíritu que hablaba en plural, considerándose múltiple? Por cierto, la razón es que tenía a su lado a una segunda persona, su Hijo y su Verbo, y a una tercera persona, el Espíritu en el Verbo. Por eso empleó deliberadamente el plural: “Hagamos… nuestra imagen… uno de nosotros.” En efecto, ¿con quién creaba al hombre? ¿A semejanza de quién lo creaba? Hablaba, por una parte, con el Hijo, que debía un día revestirse de carne humana; de otra, con el Espíritu, que debía un día santificar al hombre, como si hablara con otros tantos ministros y testigos”
Continúa posteriormente en el mismo capítulo:
Tertuliano, Contra Práxeas, 12
“…Ahora si él es también Dios, de acuerdo a Juan, (quien dice) La Palabra era Dios, entonces usted tiene dos seres -uno que ordena que la cosas se hagan, y el otro que ejecuta la orden y crea. En ese sentido, sin embargo, usted debe entender de El ser otro, Yo he explicado, que en cuando a Personalidad, no de sustancia – en esa vía de distinción, no de división. Pero aunque debo donde quiera mantener una sola sustancia en tres coherente e inseparable (personas)”
En el texto anterior Tertuliano se sirve del término “persona” para explicar que la Palabra (logos) es distinto de el Padre en “en el sentido de persona, no de substancia, para distinción, no para división” y la cual aplica también al Espíritu Santo a quien llama “la tercera persona”.
Con todo y lo que contribuyó Tertuliano a precisar una terminología precisa para la doctrina Trinitaria, no se vio libre por completo del subordinacionismo, al punto que llegó a interpretar que el Hijo no era eterno, uno de los errores del arrianismo.
Tertuliano, Contra Práxeas, 7
“Fue entonces cuando el Verbo recibió su manifestación y su complemento, esto es, el sonido y la voz, cuando Dios dijo: “¡Haya luz!” Ese es el nacimiento perfecto del Verbo, cuando procedió de Dios. Primero fue producido por El en el pensamiento bajo el nombre de Sabiduría: “Dios me creó al principio de sus caminos” (Prov. 8,22). Luego fue engendrado con vistas a la acción: “Cuando hizo los cielos, estaba cerca de El” (Prov. 8,27). Por consiguiente, haciendo que fuera su Padre aquel de quien era Hijo por proceder de El, vino a ser el primogénito, porque fue engendrado antes que todas las cosas, e Hijo único, porque El solo fue engendrado por Dios”
Orígenes (185 d.C. – 254 d.C.)
Orígenes fue un preeminente escritor eclesiástico, teólogo y comentarista bíblico. Vivió en Alejandría hasta el 231, se pasó los últimos 20 años de su vida en Cesárea del Mar, Palestina y viajando por el imperio romano. Fue el mayor maestro de la doctrina cristiana en su época y ejerció una extraordinaria influencia como intérprete de la Biblia. Cabe resaltar que algunas de sus enseñanzas no fueron ortodoxas.
Muy interesante para el tema que nos acopia la tenemos en la disputa de Orígenes con Heráclides descubierta en unos papiros hallados en Toura (cerca del Cairo) en 1941. Allí se presenta una relación completa de una disputa que se originó cuando las opiniones de Heráclides sobre la doctrina Trinitaria había preocupado a sus hermanos del episcopado, y llaman así a Orígenes para enderezar la cuestión. Esta disputa se realizó en presencia del pueblo y de los obispos hacia el ano 245.
A este respecto comenta Quasten: “a Heráclides no le gustaba la fórmula de Orígenes “dos dioses” como la única manera de expresar claramente la distinción entre el Padre y el Hijo. Implicaba un peligro demasiado grave de politeísmo. En la discusión, Orígenes hace esta observación: “Ya que nuestros hermanos se escandalizan al oír que hay dos dioses, este asunto merece ser tratado con delicadeza.” Recurre luego a la Escritura para demostrar en qué sentido dos pueden ser uno. Adán y Eva eran dos; sin embargo, formaban una sola carne (Gen. 2,24). Cita luego a San Pablo, quien, hablando de la unión del hombre justo con Dios, dice: “El que se allega al Señor se hace un espíritu con El” (1 Cor. 6,17). Finalmente, invoca como testigo al mismo Cristo, porque dijo: “Yo y mi Padre somos uno.” En el primer ejemplo había unidad de “carne”; en el segundo, de “espíritu”; en el tercero, de “divinidad.” “Nuestro Señor y Salvador — observa Orígenes —, en su relación con el Padre y Dios del universo, no es una sola carne, ni tampoco un solo espíritu, sino algo mucho más elevado que la carne y el espíritu, un solo Dios.”
Así Orígenes defiende que el Padre y el Hijo son divinos contra el monarquismo y el modalismo.
Termina el interrogatorio de Orígenes a Heráclides con el siguiente acuerdo:
Orígenes dijo: ¿El Padre es Dios?
Heráclides respondió: Sí.
Orígenes dijo: ¿El Hijo es distinto del Padre?
Heráclides respondió: ¿Cómo podría ser simultáneamente Hijo y Padre?
Orígenes dijo: ¿El Hijo, que es distinto del Padre, es también Dios?
Heráclides respondió: También El es Dios.
Orígenes dijo: ¿De esta manera los dos Dioses forman uno solo?
Heráclides dijo: Sí.
Orígenes dijo: ¿Por consiguiente, afirmamos que hay dos Dioses?
Heráclides respondió: Sí, pero el poder es uno
Definición que aunque muy anterior a Nicea y sin precisar de su terminología se las arregla para expresar el mismo sentir. Así, con este acuerdo en frente del pueblo y de obispos se proclama a Cristo Dios, pero como una persona distinta del Padre. Se defiende así la individualidad de las Personas Divinas contra el modalismo, y aclara los temores de que al reconocer a Cristo y al Padre como Dios se caiga en politeísmo.
Orígenes utiliza frecuentemente el término Trinidad (In Ioh. 10,39,270; 6,33,166; In Ies. Hom. 1,4,1) y que el Hijo procede el Padre, y dado que Dios es eterno, sigue que este acto de generación es también eterno, por lo que el Hijo no tiene principio y no hubo un tiempo en que El no existiera (se opone con antelación a la herejía del arrianismo que afirmaría posteriormente lo opuesto, a saber, que hubo un tiempo en que el Hijo no existía (De princ. l,2,9s; 2; 4,4,1; In Rom. 1,5 ).
Orígenes, In Hebr. frag. 24,359
“No se puede concebir luz sin resplandor. Y si esto es verdad, nunca hubo un tiempo en que el Hijo no fuera el Hijo. Sin embargo, no será, como hemos dicho de la luz eterna, sin nacimiento (parecería que introducimos dos principios de luz), sino que es, por decirlo así, resplandor de la luz ingénita, teniendo a esta misma luz como principio y como fuente, verdaderamente nacido de ella. No obstante, no hubo un tiempo en que no fue. La Sabiduría, por proceder de Dios, es engendrada también de la misma substancia divina. Bajo la figura de una emanación corporal, se le llama así: “Emanación pura de la gloria de Dios omnipotente” (Sap. 7,25). Estas dos comparaciones manifiestan claramente la comunidad de substancias entre el Padre y el Hijo. En efecto, toda emanación parece ser ομοούσιος, ο sea, de una misma substancia con el cuerpo del cual emana o procede” (27)
Nótese que utiliza la palabra ομοούσιος (homoousios) que significa “una sustancia”, la cual posteriormente sería tan utilizada en el concilio de Nicea para definir solemnemente como el Padre y el Hijo tienen una misma naturaleza. Se refiere a Cristo también con la expresión θεάνθρωπος (Dios-Hombre)
Sin embargo, Orígenes tiene algunos textos confusos al punto de parecer tender al subordinacionismo. Entre los partidarios de haber caído en este error está San Jerónimo, sin embargo otros padres de la Iglesia como San Atanasio y San Gregorio Taumaturgo lo niegan. Uno de los textos donde parece serlo es este:
Orígenes, In Ioh. 13,25
“Nosotros, que creemos al Salvador cuando dice: “El Padre, que me ha enviado, es mayor que yo,” y por esta misma razón no permite que se le aplique el apelativo de “bueno” en su sentido pleno, verdadero y perfecto, sino que lo atribuye al Padre dando gracias y condenando al que glorificara al Hijo en demasía, nosotros decimos que el Salvador y el Espíritu Santo están muy por encima de todas las cosas creadas, con una superioridad absoluta, sin comparación posible; pero decimos también que el Padre está por encima de ellos tanto o más de lo que ellos están por encima de las criaturas más perfectas”. (28)
San Justino (165 d.C.)
Mártir de la fe cristiana hacia el año 165 (decapitado), es considerado el mayor apologeta del Siglo II. En diálogo con Trifón se refiere a Cristo como “Dios engendrado del Padre del universo”, y parte de textos del génesis donde Dios habla en primera persona del plural, para demostrar la pluralidad de las personas divinas. Descarta aquí que hablara con ángeles, ya que es inconcebible que el hombre haya sido hecho por ellos, y descarta también que hablara con los elementos de la tierra. Concluye que hablaba con Cristo quien estaba con el Padre antes de todas las criaturas.
San Justino, Diálogo con Trifón, 61-62
“Os voy a presentar, Oh amigos – dije – otro testimonio de las Escrituras sobre que Dios engendró principio antes de todas las criaturas, cierta potencia racional de sí mismo, la cual es llamada también por el Espíritu Santo Gloria del Señor, y unas veces Hijo, otras Sabiduría; ora Ángel, ora Dios, ya Señor, ya Palabra, y ella misma se llama a sí misma Capitán General, cuando se aparece en forma de hombre a Josué, hijo de Navé. Y es así que todas esas denominaciones le vienen de estar al servicio de la voluntad del Padre y de haber sido engendrada por querer del Padre…Mas será la palabra de la sabiduría la que me prestará su testimonio, por ser ella ese mismo Dios engendrado del Padre del universo, que subsiste como palabra y sabiduría y poder y gloria del que le engendró…
62. Eso mismo, amigos, expresó la palabra de Dios por boca de Moisés al indicarnos que el Dios que nos manifestó, habló en ese mismo sentido en la creación del hombre, al decir estas palabras: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza….Y porque no torzáis las palabras citadas y digáis lo que dicen vuestros maestros, que Dios se dirigió a sí mismo al decir “hagamos”, del mismo modo que nosotros, cuando vamos a hacer algo decimos : hagamos” o que habló con los elementos, es decir, con la tierra y demás de que sabemos se compone el hombre, y a ellos dijo el “hagamos”; os voy a citar ahora otras palabras del mismo Moisés, por las cuales, sin discusión posible, tenemos que reconocer que conversó Dios con alguien que era numéricamente distinto y juntamente racional. Helas aquí: Y dijo Dios: He aquí que Adán se ha hecho como uno de nosotros para conocer el bien y el mal. Luego, al decir “como uno de nosotros”, indica el número de los que entre sí conversan, y que por lo menos son dos. Porque no puedo yo tener por verdadero lo que dogmatiza la que entre vosotros se llama herejía ni los maestros de ellas son capaces de demostrar que habla Dios con los ángeles o que el cuerpo humano es obra de ángeles. Sino que este brote, emitido realmente del Padre, estaba con El antes de todas las criaturas y con ése conversa el Padre, como nos lo manifestó la Palabra por boca de Salomón, al decirnos que antes de todas las criaturas fue por Dios engendrado como principio y progenie este mismo que por Salomón es llamado sabiduría. (29)
Más adelante se refiere a Cristo como Señor y Dios.
San Justino, Diálogo con Trifón, 128
Largamente he demostrado que Cristo, que es Señor y Dios, Hijo de Dios, se apareció antes prodigiosamente como Hombre y como Ángel y también en la gloria del fuego, como en la visión de la zarza y en el juicio contra Sodoma. (30)
En su primera apología distingue claramente y por orden a las Tres Personas Divinas, lo que descarta que Justino tuviera alguna tendencia modalista:
San Justino, Apología I, 13,3
“Y luego demostraremos que con razón honramos también a Jesucristo, que ha sido nuestro maestro en estas cosas y que para ello nació, el mismo que fue crucificado bajo Poncio Pilato, procurador que fue de Judea en tiempo de Tiberio César, que hemos aprendido ser el Hijo del mismo verdadero Dios y a quien tenemos en segundo lugar, así como al Espíritu profético tenemos en el tercero”. (31)
Más claro en distinguir la Persona del Padre de la del Hijo es en el capítulo 63 y de reconocer en Cristo a quien habló a los profetas y proclamó ser “El Dios de Abraham, Isaac y Jacob”:
San Justino, Apología I, 63,15
“Por que los que dicen que el Hijo es el Padre, dan prueba de que ni saben quien es el Padre ni se han enterado de que el Padre del universo tiene un Hijo, que siendo Verbo y Primogénito de Dios, es también Dios. Este fue quien primeramente apareció a Moisés y a los otros profetas en la forma de fuego o por imagen incorpórea, y que ahora, en los tiempos de vuestro imperio,…, nació hombre de una virgen….Ahora, lo que desde la zarza se le dijo a Moisés: Yo soy el que es, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, significaba que, aún después de muertos, aquellos hombres seguían siendo de Cristo mismo”
San Gregorio de Taumaturgo (siglo III)
Nacido hacia el ano 213 fue obispo de su ciudad natal Neocesárea. Compuso un breve símbolo de fe al cual comenta Quasten “que aunque se limita al dogma de la Trinidad notable por su exactitud en su conceptos, y afirmando que jamás ninguna de las Personas Divinas ha estado sin la otra, sino que sin mudanza han existido siempre”.
Gregorio de Taumaturgo, Exposición de la fe
“Hay un solo Dios, Padre del Verbo viviente, de la Sabiduría subsistente, del Poder y de la Imagen eterna; Engendrador perfecto del perfecto Engendrado, Padre del Hijo Unigénito. Hay un solo Señor, Único del Único, Dios de Dios, Figura (carácter) e Imagen de la Divinidad, Verbo Eficiente, Sabiduría que abraza todo el universo y Poder que crea el mundo entero, Hijo verdadero del verdadero Padre, Invisible del Invisible, Incorruptible del Incorruptible, Inmortal del Inmortal, Eterno del Eterno. Y hay un solo Espíritu Santo, que tiene su subsistencia de Dios y fue manifestado a los hombres por el Hijo: Imagen del Hijo, Imagen Perfecta del Perfecto, Vida, Causa de los vivientes, Manantial Sagrado, Santidad que comunica la santificación, en quien se manifiestan Dios Padre, que está por encima de todos y en todos, y Dios Hijo, que está a través de todos. Hay una Trinidad perfecta, en gloria y eternidad y majestad, que no está dividida ni separada. No hay, por consiguiente, nada creado ni esclavo en la Trinidad, ni tampoco nada sobreañadido, como si no hubiera existido en un período anterior y hubiera sido introducido más tarde. Y así ni al Padre le falló nunca el Hijo, ni el Espíritu Santo al Hijo, sino que, sin variación ni mudanza, la misma Trinidad ha existido siempre” (32)
Novaciano (siglo III)
Sacerdote Romano. Según narra Eusebio de Cesárea se sirvió de una artimaña para que le ordenaran obispo de Roma, obligando a unos obispos a consagrarle. Generó así un cisma que duró varios siglos.
Uno de sus escritos, Sobre la Trinidad (De Trinitate) fue escrito en una fecha bastante anterior al 250 d.C.
Novaciano, Sobre la Trinidad, 31
El Hijo, por ser engendrado del Padre, está siempre en el Padre. Cuando digo “siempre,” no quiero decir que es ingénito. Afirmo, por el contrario, que nació. Pero el que nació antes de todo tiempo, debe decirse que existió siempre en el Padre, puesto que no se le pueden fijar fechas al que es anterior a todos los tiempos. El está eternamente en el Padre, pues de otra suerte el Padre no sería siempre Padre. Por otra parte, el Padre es anterior a El, pues el Padre debe ser necesariamente antes que el Hijo, como Padre; puesto que El no conoce origen, debe existir necesariamente antes que el que tiene un origen. El Hijo, pues, es necesariamente anterior al Padre, porque reconoce El mismo que existe en el Padre; tiene un origen, puesto que nació, y por el Padre de una manera misteriosa; con todo, a pesar de haber nacido y tener así origen, es en todo semejante (vicinus) al Padre, precisamente debido a su nacimiento, puesto que nació del Padre, el cual es el único que carece de origen. El, pues, cuando el Padre quiso, procedió del Padre, y el que estaba en el Padre, porque procedía del Padre, no siendo otra cosa que la Substancia divina. Su nombre es el Verbo, por el cual fueron hechas todas las cosas, y sin el cual nada fue hecho. Porque todas las cosas son posteriores a El, pues vienen de El, y, consiguientemente, El es anterior a todas las cosas (pero después del Padre), considerando que todas las cosas fueron hechas por El. Procedió del Padre, por cuya voluntad todas las cosas fueron hechas. Dios, con toda certeza, procedente de Dios, constituyendo la segunda Persona después del Padre, por ser Hijo, sin desposeer por eso al Padre de la unidad de la divinidad (33)
Sin embargo, Novaciano mostró un subordinacionismo donde a pesar de tener la misma substancia el Espíritu Santo era inferior a Cristo y Cristo inferior al Padre, de quien dice que aparece “como el único Dios verdadero y eterno; El es la única fuente de este poder de la divinidad. Aunque es transmitida al Hijo y concentrada en él, vuelve de nuevo al Padre a través de su comunidad de sustancia”:
Novaciano, Sobre la Trinidad, 18
El Paráclito recibió su mensaje de Cristo. Mas si lo recibió de Cristo, Cristo es superior al Paráclito, pues el Paráclito no habría recibido de Cristo de no ser inferior a Cristo. Esta inferioridad del Paráclito prueba que Cristo, de quien recibió su mensaje, es Dios. Aquí tenemos, pues, un poderoso testimonio de la divinidad de Cristo. Vemos, en efecto, que el Paráclito es inferior a El, y recibe de El el mensaje que entrega al mundo. (34)
San Cipriano de Cartago (siglo III)
San Cipriano nació hacia el año 200, probablemente en Cartago, de familia rica y culta. Se dedicó en su juventud a la retórica. El disgusto que sentía ante la inmoralidad de los ambientes paganos, contrastado con la pureza de costumbres de los cristianos, le indujo a abrazar el cristianismo hacia el año 246. Poco después, en 248, fue elegido obispo de Cartago. Al arreciar la persecución de Decio, en 250, juzgó mejor retirarse a un lugar apartado, para poder seguir ocupándose de su grey.
Declara la divinidad de Cristo numerosas veces, y afirma que quien niegue que Cristo es Dios no puede ser templo de Dios.
Cipriano de Cartago, Carta 63,14
“Si Cristo Jesús, nuestro Señor y Dios, es Él mismo el sumo sacerdote de Dios el Padre” (35)
Cipriano de Cartago, Carta 73,12
“Si alguien pudiera ser bautizado por los herejes, él podría ciertamente recibir también el perdón de sus pecados. Si él hubiere recibido el perdón de los pecados, él podría ser santificado. Si él fuera santificado, él podría ser hecho un templo de Dios. Si él fuera hecho templo de Dios – ahora yo te pregunto: De que Dios? Del Creador?. Pero eso no es posible, porque él no cree en El. De Cristo?. Quien niegue que Cristo sea Dios no puede llegar a ser su templo. Del Espíritu Santo?. Desde que Tres son Uno, como fuera posible para el Santo Espíritu ser reconciliado con él que es un enemigo del Hijo o del Padre? (36)
Cipriano de Cartago, Carta 73,18
Después de la resurrección, cuando el Señor envió los apóstoles a las naciones, Él les ordenó bautizar a los gentiles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… Cristo mismo ordenó que las naciones sean bautizadas en la completa y unida Trinidad. (37)
San Dionisio de Roma (Siglo III)
Papa desde el 259 al 268. Combatió el modalismo y el subordinacionismo. Cuando se presentó ante el Dionisio de Roma una acusación sobre Dionisio de Alejandría (obispo) sobre expresarse de modo incorrecto sobre la Trinidad, se origino una controversia que se ha conocido como “la controversia de los dos Dionisios”. El Papa convocó un sínodo en el año 260 para solucionar la cuestión. En nombre propio y en el del sínodo escribió una carta en la cual condena la doctrina modalista de Sabelio y además las opiniones marcionistas que dividían la monarquía divina en tres hipóstasis distintas, también a quienes representaban al Hijo de Dios como una criatura.
En la carta a Dionisio de Alejandría el Papa llama blasfemia a quienes dicen que el Hijo es el Padre (modalismo), pero también censura la doctrina que al parecer apoyan catequistas de Dionisio de Alejandría que afirman que cada Persona Divina tiene una naturaleza distinta de la otra.
Carta a Dionisio de Roma a Dionisio de Alejandría, 1
“He oído que alguno de tus catequistas y maestros de la divina palabra encabezan esta este principio [refiriéndose a quienes heréticamente dividen las naturalezas de las Personas Divinas]. Ellos son, tal que hablan diametralmente a la opinión de Sabelio. Para él, en su blasfemia, dice que el Hijo es el Padre, y viceversa. Pero ellos proclaman que hay en alguna vía tres Dioses, cuando ellos dividen la Sagrada Unidad en tres sustancias diferentes entre sí y completamente separadas” (38)
También declara que el arrianismo es una blasfemia por afirmar que Cristo es un ser creado, y explica que por Ser Cristo la Palabra, Sabiduría y poder de Dios, no pudo haber habido un momento en que el Padre existiera sin Él.
Carta a Dionisio de Roma a Dionisio de Alejandría, 1
“Es blasfemia, entonces, y no común pero la peor, decir que el Señor en alguna forma fue creación. Pero si el vino a ser Hijo, entonces El no lo fue, sino si como Él dice de sí mismo, Él está en el Padre, y si usted conoce la Divina Escritura la cual dice, Cristo es la Palabra y Sabiduría y Poder, y esos atributos son poderes de Dios, entonces el siempre existió. Pero si el hijo vino a ser, había una época en la cual esos atributos no existieron, y consecuentemente, ese fue un tiempo cuando Dios estuvo sin ellas, lo cual es completamente absurdo”
Carta a Dionisio de Roma a Dionisio de Alejandría, 2
Es necesario, sin embargo, que la palabra divina [Jesucristo] esté unida con Dios del Universo; y el Espíritu Santo debe respetar y morar en Dios. Por tanto la Trinidad Divina debe ser reunida en Una, una cumbre, como si fuera – quiero decir, el Dios Omnipotente del Universo
Carta a Dionisio de Roma a Dionisio de Alejandría, 3
Ni entonces podemos dividir en tres cabezas divinas la maravillosa y divina monarquía, ni desacreditar llamando “obra” la dignidad y excelente majestad de nuestro Señor, pero debemos creer en Dios, el Padre Todopoderoso, y en Jesús su Hijo , y en el Espíritu Santo, y sostenemos que a el Dios del universo la Palabra está unida.
Conclusión
No es difícil luego de haber estudiado el testimonio de los padres pre-nicenos, concluir que no es ninguna novedad la doctrina Trinitaria, y mucho menos un producto de las maniobras políticas del emperador Constantino. La Iglesia fue fiel en reconocer que hay un solo Dios, siendo el Padre Dios, el Hijo Dios, y el Espíritu Santo Dios, y esta verdad era comprendida y ensenada con mayor o menor claridad en la era post-apostólica y pre-nicena. Es claro también que la mayoría de ellos rechazaban abiertamente tanto el arrianismo (que afirmaba que Jesucristo era una dios menor creado subordinado al Padre y que alguna vez no existió) y el modalismo (que afirmaba que había una sola Persona Divina en Dios, siendo el Hijo el Padre y viceversa, pero manifestados de manera diferentes). Ciertamente algunos padres no comprendieron a cabalidad el misterio Trinitario y tendieron al subordinacionismo en mayor o menos grado, cosa totalmente comprensible en una materia de tanta complejidad. Han sido precisamente conflictos tan graves como el arrianismo y otras herejías, las que han dado oportunidad a la Iglesia para profundizar en estas verdades de fe.
Referencias
(2) Padres Apostólicos, Daniel Ruiz Bueno, (BAC 65), Pág. 84
(3) Ibid. Pág. 688
(4) Ibid. Pág. 1020
(5) Ibid. Pág. 447
(6) Ibid. Pág. 451
(7) Ibid. Pág. 457
(8) Ibid. Pág. 474
(9) Ibid. Pág. 488
(10) Ibid. Pág. 498-499
(11) Tomado de Padres Apologetas Griegos, Daniel Ruiz Bueno (BAC 116), Pág. 130
(12) Ibid. Pág. 660-661
(13) Ibid. Pág. 661
(14) Ibid. Pág. 602
(15) Patrología I, Johannes Quasten (BAC 206), Pág. 240
(16) Ibid Pág. 241
(17) Tomado de The Faith of the Early Fathers, Vol. I, William A. Jurgens, Pág. 81 (las traducciones al español de esta obra las ha realizado el autor de este artículo)
(18) Contra los herejes, San Ireneo de Lyón, Conferencia del Episcopado Mexicano. Edición preparada por el P. Carlos Ignacio Gonzáles.
(19) The Faith of the Early Fathers, Vol. I, William A. Jurgens, Pág. 176
(20) Ibid. Pág. 177
(21) NewAdvent Encyclopedia, http://www.newadvent.org/fathers/02091.htm
(22) Patrología I, Johannes Quasten (BAC 206), Pág. 236
(23) Padres Apologetas Griegos, Daniel Ruiz Bueno (BAC 116), Pág. 796
(24) Ibid. Pág. 813
(25) Tomado de New Advent Encyclopedia, http://www.newadvent.org/fathers/0407.htm
(27) Patrología I, Johannes Quasten (BAC 206), Pág. 389
(28) Ibid. Pág. 390
(29) Tomado de Padres Apologetas Griegos, Daniel Ruiz Bueno (BAC 116), Pág. 409-412
(30) Ibid. Pág. 526
(31) Ibid. Pág. 194
(32) Tomado de Patrología I, Johannes Quasten (BAC 206), Pág. 433
(33) Ibid. Pág. 529
(34) Ibid. Pág. 531
(35) Tomado de The Faith of the Early Fathers, Vol. I, William A. Jurgens, Pág. 81
(36) Ibid. Pág. 232-233
(37) Ibid. Pág. 232-233
(38) Ibid. Pág. 249
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Por: José Miguel Arráiz

 

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En una de las comunidades donde soy administrador adjunto, uno de los participantes, que profesaba ser cristiano evangélico me hizo el siguiente interrogante

 

«¿Esta dividido Cristo Por María?»

 

Para luego citar el siguiente pasaje:

 

«Os conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos un mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones; antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio. Porque, hermanos míos, estoy informado de vosotros, por los de Cloe, que existen discordias entre vosotros. Me refiero a que cada uno de vosotros dice: «Yo soy de Pablo», «Yo de Apolo», «Yo de Cefas», «Yo de Cristo». ¿Esta dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo? ¡Doy gracias a Dios por no haber bautizado a ninguno de vosotros fuera de Crispo y Gayo! Así, nadie puede decir que habéis sido bautizados en mi nombre. ¡Ah, sí!, también bauticé a la familia de Estéfanas. Por lo demás, no creo haber bautizado a ningún otro. Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio. Y no con palabras sabias, para no desvirtuar la cruz de Cristo.» 1 Corintios 1,10-17

 

Continuando…

 

«Definitivamente, La Biblia nos enseña: Que hablemos todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino unidos en una misma mente. Y definitivamente la mente de los amigos católicos si es verdaderamente distinta y el parecer, opuesto en lo absoluto, porque mientras nuestras ancianas todavía siguen arrodilladas a una estatuilla, o andan confiando en sus amuletos, Dios nos enseña por medio de su preciosa palabra, que hablemos en una misma mente y en un mismo parecer. El pensamiento doctrinal católico es bien distinto al pensamiento Divino. Definitivamente con marías la vírgenes, porque son infinidades las que han salido (virgen del Carmen, del Chiquinquirá, Guadalupe etc., etc., etc.), se esta haciendo vana la Cruz de Cristo»

 

Para analizar a profundidad esta interrogante he querido hacer este pequeño estudio.

 

La unidad ¿A que se refiere?

 

Lo primero que tenemos que notar es que Pablo habla de unidad «entre los creyentes». Pablo no está hablando de unidad entre los creyentes y el pensamiento divino, sino de unidad entre el pensamiento de los creyentes entre sí.. Es obvio de que nuestro pensamiento debe estar acorde con el pensamiento de nuestro Padre Celestial, pero aquí es donde veo que comienza a fallar la crítica de mi amiga, ya que está comparando lo que «ella dice» que es el pensamiento divino (su perspectiva personal de lo que entiende de la Biblia) a lo que el pueblo católico y la Iglesia piensa realmente. Debemos ser sinceros, la crítica comenzó diciendo que los católicos «estabamos divididos» (entre nosotros), no si nuestro pensamiento era diferente al de ella.

 

Lo segundo que es importante notar en el pasaje, es que esta unidad que exige el Apóstol en nombre de Cristo es una unidad «doctrinal», una unidad de «fe», que incluye una misma «mentalidad» y«juicio». Es en ese sentido en que ella debería poder justificar esta crítica, ya que, a pesar de haber cada vez más movimientos de renovación, como la «renovación carismática católica», «camino neocatecumenal», «faroleros», «dominicos», «franciscanos», «jesuitas» y pare de contar, todos sin excepción profesamos una misma fe y una misma doctrina. Yo he invitado numerosas veces a mis hermanos separados que me mencionen aunque sea UNO SOLO de los movimientos católicos que desconozca aunque sea un solo dogma fundamental de fe, y hasta ahora ninguno ha podido nombrarlo porque simplemente ese movimiento no existe.

 

A esto lo llamamos “Unidad en la diversidad”, muchos estilos, pero un mismo credo y una misma fe.

 

«Os exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.» Efesios 4,1-6

 

Cuando en el pasaje anterior Pablo se refiera a que debemos vivir unidos en una sola fe, no se refiere a creer en Jesús, todos ya eran creyentes, sino a una unidad doctrinal de fe que implicaba mucho más que eso, vivir unidos en un solo Cuerpo y un solo Espíritu. Un solo bautismo y un solo Dios.

 

Es claro que en ese sentido, el hecho de que un católico venezolano recuerde a la Virgen María con la advocación de la Virgen de Coromoto, así como un Mexicano como la Virgen de Guadalupe o un francés como la Virgen de Lourdes, no quiere decir que crean que son Vírgenes diferentes. Todos sin excepción están claros en que ya sea blanca o trigueña, rubia o morena, es la misma que hace casi 2000 años le dijo al ángel:

 

«…«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»…» Lucas 1,38

 

Devolviendo la crítica

 

Lo interesante de haber recibido la crítica es que quien la hace tiene que estar dispuesto en serio a reflexionar sobre lo que ha dicho. No es propio de un cristiano señalar pero antes no hacer una evaluación de la condición propia, ya lo dice la Biblia

 

«¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo?» Mateo 7,3

 

Y por eso luego de escuchar pacientemente todo lo que mi hermana ha querido plantear, yo he querido devolverle la pregunta

 

¿Pero piensa usted que lo que es llamado hoy cristianismo evangélico está unido doctrinalmente?

 

Hagamos un repaso para ver si el examen que ella ha hecho sobre nuestra fe es capaz de superarlo ella misma, y comencemos por aclarar que si el cristianismo evangélico está unido doctrinalmente en cuanto a fe, deberían creer lo mismo en cuando a temas fundamentales como «La Trinidad y la divinidad de Cristo», «La salvación», «El bautismo», «El pecado original», «La presencia de Cristo en la fracción del pan», «Los sacramentos», «La confesión», «el ecumenismo y la actitud con otros hermanos cristianos», etc.

 

La Trinidad y la divinidad de Cristo

 

Una doctrina que el cristianismo evangélico siempre compartió con la fe católica es la creencia en la doctrina de la Santísima Trinidad. Esta doctrina enseña que Dios es UNO y a la vez TRINO. Un solo Dios en tres personas distintas pero de igual naturaleza: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La implicación de esta doctrina es que tanto Jesús es verdadero Dios como también que el Espíritu Santo es verdadero Dios.

 

Hoy día la cantidad de denominaciones que han surgido de la separación de estas Iglesias y que se denominan así mismas cristianas evangélicas pero que ahora desconocen este dogma fundamental de fe crece alarmantemente. Sería imposible hacer un conteo exacto, pero he tomado de un foro evangélico Ekkesia Viva un listado parcial a los que ellos mismos llaman «Sectas no Trinitarias»algunos de los cuales profesan ser “cristianos evangélicos” pero son desconocidos por los primeros como tales. Entre ellos mencionan

 

Unicitarios (modalistas), que creen que Dios es uno, pero creen que al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son manifestaciones, y no Personas. Ejemplos: Iglesia Pentecostal Unida.

 

Los que creen que Dios tiene tres «partes» y no tres personas. Típicamente, así creen muchos grupos judío-mesiánicos.

 

Los que niegan la plena divinidad de Cristo. O sea, creen que Cristo es el Hijo de Dios, pero no creen que ES Dios. Son subordinacionistas: Creen que el único Dios verdadero es el Padre y que las otras dos personas divinas sólo son manifestaciones algo inferiores, que fluyen del Padre. Ejemplo: «Iglesia La luz del Mundo», «Iglesias Cristianas de Dios».

 

Los politeístas Creen que el Padre y el Hijo son dos dioses separados. Ejemplo: Tito Martínez de España y su grupo. Se especializa en difundir su doctrina por Internet.

 

Los que niegan la divinidad y personalidad del Espíritu Santo: Iglesia de Dios Universal -WCG (*), los seguidores de Herbert Armstrong-, y varios de los grupos ya mencionados arriba.

 

Y dan también esta lista como «grupos heréticos»

 

Iglesia Pentecostal Unida, Iglesia del Dios Vivo columna y baluarte de la verdad, Iglesia de Dios Unida, la Luz del Mundo, Iglesia de Dios del 7mo. Día, Iglesia de Dios Israelita, Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, Asamblea Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, Casa del Alfarero, Iglesias Cristianas de Dios, Creciendo en Gracia, Iglesia Evangélica Cristiana Espiritual, La mayoría de grupos judeomesiánicos, Algunos cuáqueros, Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica.

 

Luego de ellos mismos mencionar a tan gran número de Iglesias como grupos heréticos, varias de las cuales profesa ellas mismas ser Iglesias evangélicas, ¿Será que hay unidad doctrinal y de fe respecto a este dogma fundamental de fe? Si no se pueden poner de acuerdo siquiera en si Cristo es Dios ¿podemos decir que hay unidad en mentalidad y juicio?

 

Hace poco incluso en una comunidad en la que suelo dialogar temas, tuve la oportunidad de defender la doctrina de la Trinidad con alguien que se profesaba “Cristiano evangélico” pero que la negaba“rotundamente” (según doctrina oficial de su Iglesia).

 

Recuerdo que le pedí que me explicara que si Jesús no era Dios porqué Tomas le había dicho “Señor mío y Dios mío” y Jesús no le corrigió. El me contexto que era simplemente una señal de asombro al verle resucitado. En un momento convirtió la aceptación de Tomas de Jesús como Dios y Señor en un “¡Oh muy God!”., “¡Mama mía!”, “¡Recorcholis!”, “¡Chafles!”

 

Lo curioso es que varios cristianos evangélicos se unieron al diálogo y llamaron al hermano en cuestión “apostata” por negar la Trinidad.

 

¿Es eso unidad de fe?

 

La presencia de Cristo en la Eucaristía

 

En la Iglesia católica siempre hemos creído que Cristo está vivo y presente en la “Eucaristía” o “fracción del pan”, decimos que el pan realmente se convierte en el Cuerpo del Señor y el vino en la Sangre del Señor. En este sentido, los católicos, los ortodoxos, los anglicanos y una buena cantidad de Iglesias evangélicas concuerdan con nosotros.

 

A pesar de esto, este dogma fue el primer gran conflicto entre Iglesias evangélicas, cuando Martín Lutero y Ulrico Zwinglio trataron de llegar a un acuerdo en el Coloquio de Marburgo en 1529, pero este encuentro fue todo un fracaso y terminaron irreconciliables

 

La confesión de Augsburgo (primera de las grandes confesiones protestantes (1530), actualmente la mayor parte de las Iglesias Ortodoxas Luteranas basan sus enseñanzas en ella) enseña:

 

“En cuanto a la Santa Cena del Señor, enseñamos que el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Cristo están realmente presentes, distribuidas y recibidas en la Cena bajo las especies del pan y del vino. Rechazamos pues la doctrina contraria.” Confesión de Augsburgo, Artículo 10 La Santa Cena del Señor

 

Pero contrariamente la confesión de Westminster (la cual fue la confesión oficial de las Iglesias reformadas y por las que se rigen las Iglesias presbiterianas hoy día) enseña lo opuesto:

 

“Esa doctrina que sostiene un cambio de sustancia del pan y del vino a la sustancia del cuerpo y de la sangre de Cristo, (llamada comúnmente transubstanciación), por la consagración del sacerdote, o de algún otro modo, es repugnante no sólo a la Escritura sino también a la razón y al sentido común; echa abajo la naturaleza del sacramento; y ha sido y es la causa de muchísimas supersticiones, y además una crasa idolatría” Confesión de Westminster, Capítulo 29.VI. De la cena del Señor

 

Lo que para los Luteranos es una verdad absoluta de fe, para los presbiterianos es una doctrina repugnante a la Escritura y la razón. ¿Será que están unidos en una misma mentalidad y juicio?

 

La Salvación

 

No ha habido tema más controvertido que este. Todo empezó cuando Martín Lutero se separo de la Iglesia bajo la bandera de las tres solas “Sola Fe”, “Sola Gracia” y “Sola Biblia”. En cuanto a la doctrina de la sola fe predicaba que el hombre se salva por fe “solamente”, las obras no eran necesarias para salvarse. Lutero predicaba que la salvación no se “ganaba” sino que se “regalaba” porque era “gracia”. La Iglesia Católica nunca negó que la salvación era gracia, pero afirmaba que luego de ser justificado por la fe las obras colaboraban con la fe para llevarla a su perfección.

 

“¿Ves cómo la fe cooperaba con sus obras y, por las obras, la fe alcanzó su perfección?… Ya veis cómo el hombre es justificado por las obras y no por la fe solamente.” Santiago 2,22.24

 

A pesar de esto, la totalidad de Iglesia de la reforma proclamaron unánimemente la doctrina de la Sola Fe, afirmaban que la salvación no se podía perder. Pero la paz no duró mucho tiempo, pronto se levantaron detractores de estas doctrinas dentro de sus mismas Iglesias, que comenzaron a afirmar que sí era posible perder la salvación. Aquel movimiento creció, tomó fuerza y hasta hoy continúa el debate entre Iglesias evangélicas.

 

En el siglo XVII por ejemplo, Jacobo Armiño predicó que la libre voluntad humana puede existir sin limitar el poder de Dios o contradecir la Biblia. Tras la muerte de Arminio, un grupo de ministros que simpatizaban con sus puntos de vista desarrollaron una teología sistemática y racional basada en sus enseñanzas. En su declaración, protesta publicada en 1610, los arminianos afirmaban que la elección estaba condicionada por la fe, que la gracia podía ser rechazada, que la obra de Cristo estaba pensada para todas las personas, y que era posible que los creyentes cayeran en desgracia.

 

En el Sínodo de Dort o Dordrecht (1618 -1619), los Sumos Calvinistas prevalecieron sobre el grupo de los arminianos y condenaron a los que estaban en desacuerdo con su teoría. El Sínodo de Dort declaró que la obra de Cristo estaba destinada sólo a aquellos elegidos para la salvación, que la gente que creía no podía perder la gracia. Los evangélicos armíñanos fueron entonces totalmente prohibidos en Holanda por el resto de evangélicos calvinistas hasta 1630, y desde entonces no sin reservas hasta 1795. Sin embargo, la tradición arminia se mantuvo en los Países Bajos a finales del siglo XX.

 

El teólogo británico John Wesley estudió y afirmó la obra de Arminio en su movimiento metodista durante el siglo XVIII en Inglaterra. Para el pueblo, el arminianismo se resume en la idea de que no existe la predestinación y que la gente es libre de seguir o rechazar el Evangelio.

 

Otras Iglesias evangélicas a diferencia de las anteriores, afirman que la salvación no se pierde, sino que “se rechaza”, lo cual, es en esencia, una forma elegante de dar el brazo a torcer, ya que en fin de cuentas, es lo mismo. Alguien que iba camino al cielo ayer, puede estar rumbo al infierno hoy.

 

A partir de aquí las posiciones en este punto varían de Iglesia en Iglesia, no es raro escuchar comentarios como este por parte de pastores evangélicos:

 

“Algunos [refiriéndose a otros pastores evangélicos] enseñan que la salvación sí se pierde…Lo cierto es que tales afirmaciones contradicen la revelación total de la Biblia” Ministerios de Vida Eterna, La salvación es un proceso, por Jorge L.Trujillo

 

“En cierta ocasión mientras conversaba sobre este tema con una persona que tristemente pastorea una iglesia evangélica…me aseguró sin pensarlo mucho «la salvación es por fe y obras», así de fácil. Les digo que al oír estas palabras se me entristeció el alma, no podía creer lo que estaba escuchando, pero para esta persona fue más fácil añadir ‘obras’ a la salvación que abandonar su tradición.” Ministerios de Vida Eterna, ¿Cómo se pierde la salvación?, por Jorge L.Trujillo

 

En la cita anterior el mismo Pastor nos referencia como él y otro pastor evangélico tienen posiciones “opuestas” en el tema de la salvación. Para cada uno resulta que el otro no ha entendido el mensaje del evangelio. Si no se han podido poner de acuerdo en algo tan fundamental para la fe, como es la forma en como una persona se salva, ¿Será que están unidos en una misma mentalidad y juicio?

 

El Bautismo

 

El bautismo es otro punto fundamental en que los hermanos separados están muy pero muy divididos. La confesión de Augsburgo enseña:

 

“Enseñamos que el Bautismo es necesario para la salvación y que por el Bautismo se nos da la gracia divina. Enseñamos también que se deben Bautizar los niños y que por este Bautismo son ofrecidos a Dios y reciben la gracia de Dios. Es por esto que condenamos a los Anabaptistas que rechazan el Bautismo de los niños” Confesión de Augsburgo, Artículo 9 El Bautismo

 

La confesión de Westminster enseña::

 

“No sólo han de ser bautizados los que de hecho profesan fe en Cristo y obediencia a EL, sino también los niños hijos de uno o de ambos padres creyentes.” Confesión de Westminster, Capítulo 28.IV. El Bautismo.

 

“No es necesaria la inmersión de la persona en el agua; sin embargo se administra correctamente el bautismo por la aspersión o efusión del agua sobre la persona.” Confesión de Westminster, Capítulo 28.III. El Bautismo.

 

Muchas Iglesias evangélicas por el contrario predican que los niños no deben ser bautizados porque no pueden “creer” ni “arrepentirse”, otras afirman que el bautismo por inmersión es el único válido y acusan a la Iglesia Católica de apóstata por tales prácticas, no percatándose que un buen porcentaje de otras Iglesias (como las que profesan las confesiones antes mencionadas y también evangélicas) no solo si bautizan niños y por aspersión, sino que les condenan por su actitud.

 

Hoy las diferencias no paran allí, Iglesias evangélicas como “Solo Jesús” afirman que se debe bautizar solo en nombre de Jesús y no en nombre de la Trinidad. Otras “rebautizan” a los nuevos convertidos de otras Iglesias.

 

¿Es eso una fe fundada en Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, que la Palabra de Dios exige?

 

El pecado original

 

La doctrina del pecado original enseña que a partir del pecado cometido por Adán todos fuimos “constituidos pecadores”.

 

“Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la justificación que da la vida. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos.” Romanos 5,18-19

 

Existen un conjunto de Iglesias evangélicas que comparten esta doctrina con la Iglesia Católica, la confesión de Augsburgo dice a este respecto:

 

“Enseñamos que a consecuencia de la caída de Adán, todos los hombres nacidos de manera natural son concebidos y nacidos en el pecado. Esto es, sin temor de Dios, sin confianza en Dios y con la concupiscencia. Este pecado hereditario y esta corrupción innata y contagiosa es un pecado real que lleva a la condenación y a la cólera eterna de Dios a todos los que no son regenerados por el Bautismo y por el Espíritu Santo. Por consiguiente rechazamos a los Pelagianos y otros que han menospreciado los méritos de la pasión de Cristo haciendo buena la naturaleza humana por su propias fuerzas naturales y que sostienen que el pecado original no es un pecado.” Confesión de Augsburgo, Artículo 2. El pecado Original

 

La confesión de Westminster dice otro tanto:

 

“Nuestros primeros padres, seducidos por la sutileza y tentación de Satanás, pecaron al comer del fruto prohibido…Por este pecado cayeron de su rectitud original y perdieron la comunión con Dios, y por tanto quedaron muertos en el pecado, y totalmente corrompidos en todas las facultades y partes del alma y del cuerpo. Siendo ellos el tronco de la raza humana, la culpa de este pecado les fue imputada, y la misma muerte en el pecado y la naturaleza corrompida se transmitieron a la posteridad que desciende de ellos según la generación ordinaria. De esta corrupción original, por la cual estamos completamente impedidos, incapaces y opuestos a todo bien, y enteramente inclinados a todo mal, proceden todas nuestras transgresiones actuales. Esta corrupción de naturaleza permanece durante esta vida en aquellos que son regenerados; y, aun cuando sea perdonada y amortiguada por medio de la fe en Cristo, sin embargo, ella, y todos los efectos de ella, son verdadera y propiamente pecado.” Confesión de Westminster, Capítulo 6. La caída del hombre, el pecado y su castigo

 

El mismo reformador protestante Juan Calvino en su Libro Institución escribe hablando del pecado original:

 

“Por esta razón aquellos santos varones, especialmente san Agustín, se esforzaron cuanto pudieron para demostrar que nuestra corrupción no proviene e la fuerza de los malos ejemplos que en los demás hayamos podido ver, sino que salimos del mismo seno materno con la perversidad que tenemos, lo cual no se puede negar sin gran descaro” Juan Calvino, Institución Vol I

 

A pesar de esto, hoy día otras Iglesias evangélicas afirman que el pecado original “no aparece en la Biblia” y es un invento de los hombres. ¿Será esta la unidad doctrinal en mentalidad de juicio?

 

Los sacramentos

 

Mientras unas Iglesias Evangélicas afirman que Cristo instituyó 3 sacramentos: (Los que se rigen por la confesión de Augsburgo), otras dicen que solo instituyo 2 (Los que se rigen por la confesión de Westminster), otros dicen que los sacramentos son un invento humano que no aparece en la Biblia.

 

El ecumenismo

 

La actitud de los hermanos separados con miembros de otras Iglesias también varía mucho de Iglesia en Iglesia, en mi caminar por ejemplo he hecho grandes amigos en otras Iglesias, ni yo he dudado de la sinceridad de su fe ni ellos de la mía, pero por el contrario, para otros por ser católico soy un “hijo de Satán” que obedece al Anticristo (El Papa) y soy miembro de la Gran Ramera de Babilonia (La Iglesia Católica)

 

Hace poco, cuando visitaba por casualidad el foro evangélico Ekklesia Viva, vi. Pasmado comentarios como

 

“El Ecumenismo Bíblico que señala la Biblia, no es el Ecumenismo Católico Romano, ni el que muchos lideres Evangélicos y como bien dices querido hermano Carlos Calcina (Seudo evangélicos) nos quieren hacer creer que es. Ese ecumenismo tan ansiado por varios prominentes lideres cristianos como Billy Graham, Charles Colson, Bill Bright, Swindoll,y otros mas solo fortalecerá mas doctrinalmente y políticamente al Catolicismo Romano …haciendo que esta Babilonia de Apocalipsis 17 alcance su mayor poderío y autoridad espiritual (que es un autoridad falsa por supuesto, pero muchos evangélicos y seudo evangélicos creen que es bíblica y legitima) Parece increíble que lideres cristianos tan prominentes y reconocidos ahora digan que el evangelio católico es bíblico y que esta de acuerdo con la Biblia y el cristianismo evangélico, denotan una ignorancia tremenda, eso es un disparate.

 

Luis Palau un prominente líder evangélico también esta a favor del Ecumenismo con el Catolicismo Romano, que mal que lideres cristianos que conocen el evangelio bíblico que salva llamen a un evangelio falso como verdadero, .. Ni que decir de Seudo evangélicos como Paul Crouch, Benny Hinn, y otros que tienen Imperios Religiosos y que promulgan una Autoridad y Mercadería que es curioso pero se parece mucho al Vaticano, por algo dice la Biblia que como es la Madre es la Hija(Proverbios) Roma es Madre de las Rameras, y muchas Rameras son sus hijas, de las cuales muchas Iglesias Seudo evangélicas dan testimonio del cumplimiento de esta palabra y se identifican mas con el VATICANO que con el Cristianismo” Foro Ekklesia Viva, El Ecumenismo, por Edgar Treviño

 

En este foro auspiciado por pastores evangélicos se ve que se llama a reconocidos pastores del calibre de Billy Graham, Charles Colson, Luis Palau, etc, “seudo evangélicos” hijos de la ramera simplemente por reconocer que la doctrina católica tiene fundamento bíblico. A pesar de ser yo católico, cada vez que entro a este foro me da “pena ajena” de ver como se insultan unos a otros.

 

Conclusión

 

Estos son solo algunos cuantos puntos en cuando a dogmas fundamentales se refiere. Ni mencionar temas como el aborto, o la aceptación del matrimonio gay ya aprobado por no pocas iglesias evangélicas. Lo cierto es que sería imposible enumerar las diferencias doctrinales que existen entre las más de 34.000 denominaciones, ya lo decía Martín Lutero en el Siglo XVI:

 

«Este no escuchará del bautismo, aquél niega el sacramento, el otro pone un mundo de diferencia entre éste y el ultimo día: Algunos enseñan que Cristo no es Dios, otros enseñan esto y aquellos lo otro: existen tantas sectas y credos como hay cabezas. Ningún patán es tan rudo como cuando tiene sueños y fantasías, cree haber sido inspirado por el Espíritu Santo y ser un profeta.» – (De Wette III, 61. Citado en O’Hare, Los hechos de Lutero, 208.)

 

“Si el mundo dura mucho tiempo, será necesario de nuevo, tomando en cuenta las diferentes interpretaciones de la Escritura que ahora existen, preservar le unidad de la fe que recibimos de los Concilios y decretos [de la Iglesia Católica] y volar hacia ellos como refugio”. Martín Lutero (Carta a Zwinglio)

 

Pienso que es tiempo de dejar de señalar, hagamos primero un análisis sincero propio, antes de venir a acusar a una Iglesia hermana de “dividida”, sobre todo si los argumentos no están a su favor.

 

La intención de mi estudio no es ofender a nadie, es simplemente hacer un llamado a la reflexión. La Palabra de Dios nos exige la unidad, pero esta unidad no puede darse con cada quien queriendo imponer su interpretación privada de la Biblia, cada quien sintiéndose llamado a “fundar la Iglesia verdadera” sino reconociendo que la división es prueba evidente de que ha habido una desviación de la verdad. El Espíritu Santo simplemente no le puede decir una cosa a unos y otra a otros, uno por fuerza está equivocado. Recordemos que la Palabra enseña:

 

“Ellos os decían: «Al fin de los tiempos aparecerán hombres sarcásticos que vivirán según sus propias pasiones impías.» Estos son los que crean divisiones, viven una vida sólo natural sin tener el espíritu.” Judas 18-19

 

“hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo. Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error,” Efesios 4,13-14

 

Oremos hermanos para que esta división llegue a su fin y podamos pronto ver que llegue el día en que seamos uno como Cristo y el Padre son uno, y así sea:

 

UN SOLO REBAÑO….

 

…Y UN SOLO PASTOR.

 

EVANGELIZA Y COMPARTE

 

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Por: José Miguel Arráiz
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Hay dos argumentos que en su día fueron el caballito de batalla de los arrianos, y hoy día siguen siendo muy populares entre los testigos de Jehová. Uno de ellos es afirmar que el Hijo es inferior al Padre en base a Juan 14,28
“Habéis oído que os he dicho: “Me voy y volveré a vosotros.” Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo.”
Otro consiste en afirmar que Jesús no era Omniciente en base a Mateo 24,36
“Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre.”
¿Son válidas estas objeciones?
No. El problema radica en la incapacidad arriana de entender que en Cristo hay dos naturalezas: La humana y la divina. La naturaleza humana es inferior a la naturaleza divina del Padre, pero su naturaleza divina es la misma.
A este respecto San Agustín explica:
San Agustín, La Trinidad, I,7,14: BAC 39,135-136
Pero como muchos pasajes de varios libros santos, a causa de la encarnación del Verbo de Dios, llevada a cabo por nuestra redención por Jesucristo, mediador de Dios y de los Hombres, insinúan y abiertamente demuestran la superioridad del Padre sobre el Hijo, erraron los mortales, y, sin investigar con diligencia la serie completa de las Escrituras, atribuyeron a la naturaleza que era y es eterna antes de la encarnación lo que se dice de Cristo en cuanto a hombre.
Los que dicen que Cristo es inferior al Padre apoyan su sentencia en las palabras del Señor cuando dice: El Padre es mayor que yo (Juan 14,28). Más la verdad demuestra que en ese sentido, el Hijo es también inferior a sí mismo. Y, como no ha de ser inferior si se anonadó tomando la forma de esclavo? (Filipenses 2,7). No obstante, al venir en forma de esclavo, no perdió la forma de Dios, en la que es igual al Padre. Si, pues, tomó la forma de siervo sin perder su forma divina – en su forma de siervo y en su forma de Dios es siempre el hijo unigénito del Padre-, en su forma divina igual al Padre, en su forma de siervo, mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, ¿quien no ve que en su forma de Dios es superior a sí mismo, y en su forma de esclavo de sí mismo inferior?.
Con plena razón la Escritura afirma ambas cosas: Que el Hijo es igual al Padre y que el Padre es mayor que el Hijo. No existe aquí confusionismo alguno: Es igual al Padre por su naturaleza divina, inferior a causa de su naturaleza de esclavo.
Con Mateo 24,36 cometen el mismo error. Cristo en cuanto hombre tenía limitaciones, en cuanto a Dios lo sabía todo. En este sentido la misma Escritura testifica:
“para que sean consolados sus corazones, unidos en la caridad, y alcancen en toda su riqueza la perfecta inteligencia y conocimiento del misterio de Dios, de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia.” Colosenses 2,2-3
“Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios.»” Juan 16,30
“Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas” Juan 21,17
San Hilario de Poitiers da una explicación algo larga pero buena buena.
San Hilario de Poitiers, La Trinidad, IX, 58-67. BAC 481,492-502
58. Pero los herejes entienden como una negación de su naturaleza divina el que se haya dicho: El Padre es mayor que yo (Juan 14,28); o también: El día ni la hora nadie lo sabe, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre (Marcos 13,12+Mateo 24,36). Por lo tanto, la ignorancia del día y la hora, les sirve para negar que sea Dios unigénito; de tal manera que el Dios nacido de Dios no tendría aquella perfección de su naturaleza que es propia de Dios, ya que, al dominarle necesariamente esta ignorancia, una fuerza exterior sería más fuerte que él, y esta le mantendría en la fragilidad de su ignorancia como a quien es impotente frente a ella. Mas todavía: la locura de los herejes nos quiere obligar a esta interpretación impía, como si tuvieran derecho de imponer la confesión de que así se ha de creen; y aducen la razón de que así lo ha dicho el Señor, y puede parecer muy irrespetuoso que el testimonio que él da de sí mismo sea alterado con nuestra interpretación distinta.
59. Y en primer lugar, antes de hablar del sentido y la razón de estas palabras, se ha de considerar, con el juicio del sentido común, si puede creerse que ignore algo de cualquier cosa aquel que es el principio de todas ellas en lo que son y serán. Pues si todo existe por medio de Cristo y en Cristo y existe de tal modo por medio de él que todo tiene en él (Colosenses 1,16) su ser, aquello que no es ajeno a él ni deja de existir por medio de él, ¿cómo no entrará también en su conocimiento, cuando muchas veces este por virtud de su naturaleza, que no puede ignorar nada, abarca aquello que no existe ni en él ni por el? Y aquello que no tiene su razón de ser más que a partir de él y no recibe más que en él el desarrollo hacia lo que es y será. ¿Cómo quedará fuera del conocimiento que corresponde a su naturaleza por el cual y en el cual se contiene todo aquello que se ha de hacer?
Pues el Señor Jesús no ignora los pensamientos humanos; no solo aquellos despertados por un motivo presente, sino también los que se agitarán a causa de los deseos futuros; así lo atestigua el evangelista: pues Jesús sabía desde el principio quienes no creían y quien era el que le iba a entregar (Juan 6,65). ¿Se podrá considerar que el poder de su naturaleza, que abarca el conocimiento de las cosas que todavía no existen y no ignora las inquietudes que habrán de soportar los ánimos todavía tranquilos desconocía lo que existe por él y en él? ¿Y que sea impotente en lo suyo el que es poderoso en lo ajeno, aquel del que recordamos que se ha dicho: Todo ha sido creado por Él y en Él y Él existe antes que todos (Colosenses 1,16s); o aquello: Porque tuvo a bien que en él habitara toda la plenitud, y por medio de él reconciliar para él todas las cosas? (Colosenses 1,19s).
Puesto que en él está toda la plenitud, todas las cosas son reconciliadas por medio de él y en él y aquel día es la esperanza de nuestra reconciliación, ¿va a ignorar cuando será aquel día cuya fijación está en él y cuyo misterio existe por él? Pues ese día es el de su venida de que dice el Apóstol: Cuando aparezca Cristo, vuestra venida, entonces también vosotros apareceréis con él en gloria (Colosenses 3,4).
Nadie ignora lo que existe por medio de él y dentro de él. Cristo va a venir, ¿e ignora el día de su venida? Es su día, como dice el mismo Apóstol: porque el día del Señor vendrá de noche como un ladrón (1 Tesalonicenses 5,2), ¿y se ha de creer que él no lo conoce? Los seres humanos planean lo que tienen que hacer, lo conocen de antemano en cuanto pueden, y el conocimiento de lo que han de hacer acompaña a la voluntad de llevarlo a cabo; y el que ha nacido como Dios, ¿ignora lo que existe por medio de él y en él? Por él existen los tiempos y el día está en él, pues por medio de él se determinan las cosas futuras y en su mano está el disponer su venida. ¿y vivirá en tal ignorancia que no conozca aquello que existe para él debido a la torpe naturaleza de su mente? ¿Será como las fieras y las bestias salvajes, que con su vida ajena a toda previsión aquello mismo que hacen cuando, movidas por cualquier impulso de su instinto irracional, son llevadas a cualquier parte con un proceder causal e incierto?
60. Como se puede creer que el Señor de la gloria, por ignorar el día de su venida, posea una naturaleza desintegrada e imperfecta, que, por una parte, tiene necesidad de venir y, por otra, no conoce el tiempo de su venida? Por lo cual sería mejor atribuir a Dios la ignorancia que le quita el poder de conocer.
62. Pero Pablo, el doctor de las gentes, no tolera entre nosotros esta confusión del error impío según la cual se cree que el Dios unigénito ha ignorado algo. Pues dice: Fundados en el amor sean llevados a la riqueza de la plena inteligencia, al conocimiento del misterio de Dios, Cristo, en el que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Colosenses 2,2s). El Dios Cristo es un misterio, y en él están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia. Pero esto no se puede decir a la vez de una parte y del todo, porque la parte no significa el todo y el todo no puede ser interpretado como una parte. Pero, si el Hijo ignora el día, ya no están en él todos los tesoros de la ciencia. Pero, si en él están todos los tesoros de la ciencia, no ignora el día, pues tiene en sí todo el tesoro de la ciencia. Pero nos conviene recordar que estos tesoros de la ciencia están en él ocultos, pero no por estar ocultos dejan de estar, pues están en él porque es Dios, pero por ser misterio se ocultan.
Pero para nosotros no está oculto ni es ignorado el misterio de Dios, Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la ciencia. Y porque él es misterio, veamos si es ignorante en aquellas cosas que no sabe. Pero, si en otros lugares la confesión de ignorancia no puede interpretarse como desconocimiento, tampoco ahora ignora lo que desconoce. Pues como su ignorancia dado que todos los tesoros de la ciencia están ocultos en él, es designio salvador mas que ignorancia, se puede explicar la razón del ignorar sin entenderlo como un no saber.
63. Pues todas las veces que Dios dice que ignora, ciertamente confiesa ignorancia, pero no se encuentra limitado por ella.
Pues no saber nada tiene que ver con la debilidad de la ignorancia, sino que se debe a que no es tiempo de hablar o a que no ha llegado la oportunidad de obrar. Dios habla así a Abraham: El clamor de Sodoma y Gomorra ha colmado la medida y sus pecados son muy grandes. Por lo tanto, bajaré y veré si, de acuerdo con su clamor, han llegado hasta el límite; y en el caso contrario, lo sabré (Génesis 18,20s). Tenemos, por consiguiente, al Dios que no sabe y que, con todo, no ignora; pues, si sabe que los pecados son muy grandes y, a pesar de todo, baja para ver si han colmado la medida o para saberlo sino la han colmado, vemos que no lo ignora porque no lo sepa, sino que entonces lo sabe, porque ha llegado el tiempo de obrar. El Dios sepa, no es, por lo tanto, un cambio desde la ignorancia, sino la plenitud del tiempo. Hay que esperar todavía a que sepa. Pero no podemos pensar de Él que no sepa, y, con todo, todavía espere para saber; por ello es preciso que el hecho de que no sepa sabiendo o sepa ignorando no obedezca más que al designio de hablar y de actuar.
64. No podemos dudar, por lo tanto, de que el conocimiento de Dios es cuestión de tiempo más que de mutación en él; pues, cuando se habla de que Dios sabe, se trata del tiempo de dar a conocer el conocimiento más que en el momento en que se ha adquirido. Esto mismo se nos enseña con lo que se le dijo a Abraham: No pongas la mano sobre el niño y no le hagas nada, pues ahora he conocido que temes, al Señor, tu Dios, y no haz perdonado a tu hijo amado por mi causa (Génesis 22,12). Así pues, Dios ahora sabe. El que ahora sepa es indicación de una ignorancia anterior; pero esto no se acomoda al ser de Dios. Como tampoco es posible que antes ignorase que le era fiel Abraham, del que se ha dicho: Abraham creyó a Dios, y se le reputó como justicia (Génesis 15,6). El que ahora conozca significa el momento en que Abraham recibió este testimonio, pero no que Dios en ese momento empezara a saber. Abraham con el holocausto de su hijo había mostrado el amor que tenía a Dios. Dios lo conoce en ese momento en que habla de ello. Pero como no se ha de pensar que antes no lo supiera, tenemos que considerar que se dice que entonces lo ha sabido porque habla. Y entre los muchos pasajes que se contienen en el Antiguo Testamento acerca de la ciencia de Dios, hemos presentado estos solo a modo de ejemplo, para que se comprenda que el que Dios no sepa no es debido a su ignorancia sino al tiempo.
65. En los evangelios encontramos muchas cosas que el Señor ignora conociéndolas. No conoce a los que obran la iniquidad y se glorían en muchos milagros hechos en su nombre cuando dice: Y entonces juraré que no os conozco. Apartaos de mi todos los que obráis la iniquidad (Mateo 7,23). Afirma incluso con juramento que no conoce a aquellos a los que, con todo, no desconoce como obradores de la iniquidad. No los conoce, por tanto, no por su ignorancia, sino por que a causa de la iniquidad de sus obras son indignos de su conocimiento; confirma la verdad de lo que dice incluso con el vínculo del juramento. Tiene él no ignorar en el poder de su naturaleza y conserva el no saber en el misterio de su voluntad.
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66…Cuando el que conoce perfectamente los pensamientos y las acciones pregunta, como ignorante, sobre los pensamientos y las acciones – como cuando pregunta a la mujer porqué ha tocado la orla de su vestido, o a los apóstoles porqué discuten, o a los que lloraban donde estaba el sepulcro de Lázaro-, no se ha de pensar que realmente no sabe, sino que se trata de un modo de hablar. Pues no tiene sentido que el que, estando
ausente, sabe que Lázaro ha muerto y ha sido sepultado, no sepa el lugar del sepulcro, y que el que ve los pensamientos, no haya conocido la fe de la mujer, o que el que no necesita preguntar acerca de nada, haya ignorado la discusión de los apóstoles. Para aquel que todo lo conoce es un designio oculto el decir de vez en cuando que no conoce aquello que ignora. Así, en el caso de Abraham oculta, por un tiempo, su conocimiento; o en el caso de las vírgenes necias y de los obradores de iniquidad, en los que dice que no los conoce porque son indignos; o en el misterio del hijo del hombre si pregunta como si ignorase, es debido a su condición humana. El que se adapta a la realidad de su nacimiento corporal en todo aquello en que se encuentra limitada nuestra débil naturaleza. No porque sea, por naturaleza, débil aquel que es Dios, sino porque el Dio nacido como hombre ha asumido las debilidades de los hombres. Y las ha asumido no de modo que la naturaleza inmutable se haya transformado en una naturaleza débil, sino que tal manera que el misterio de la asunción ha tenido lugar en la naturaleza inmutable, pues el que era Dios es hombre y el que es hombre no ha dejado de ser Dios.
Al obrar y mostrarse como quien ha nacido como hombre, la Palabra, que sigue siendo Dios, utiliza con mucha frecuencia el modo de hablar propio de su ser de hombre, y muchas veces el modo de hablar de Dios es el mismo que el de los hombres, pues dice que no sabe aquello que no es tiempo de revelar o aquello que no merece ser conocido.
Por consiguiente, tenemos que comprender por qué el Señor ha afirmado que desconoce el día. Si se cree que lo ignora absolutamente, el Apóstol contradice esta afirmación: En el que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Colosenses 2,3).
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