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Por: Israel Octavio Hernandez

 

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Los Testigos de Jehová enseñan que sólo una cifra de 144,000 personas ungidas por espíritu santo (con minúsculas) irán al Cielo, y que una gran muchedumbre de personas vivirán para siempre en el Paraíso en la tierra.

Según ellos, los 144.000 comenzaron a juntarse en el primer siglo con los primeros cristianos y se completa con algunos miembros actuales de ésta Organización:

“(Apocalipsis) 7:4-8 y 14:1,4 muestra que el número total de estos cristianos ungidos está limitado a 144.000, muchos de los cuales se recogieron durante el siglo primero, antes de que se declarara la gran apostasía. Desde finales del siglo XIX y durante parte del XX, Jehová ha completado el recogimiento de este grupo.”
(La Atalaya del 1 de febrero de 1997 pág. 10)

“Hay buena razón para pensar que el número de 144.000 cristianos ungidos se completó décadas atrás. (...) En los primeros años del cristianismo se añadió a miles de personas a aquel grupo original. (...) Creemos que este llamamiento celestial continuó a lo largo de los siglos, aunque la llamada Edad de las Tinieblas, pudo haber momentos en los que el número de ungidos fue muy reducido. Con la restauración del verdadero cristianismo, a finales del siglo pasado, se llamó y escogió a más personas. Pero parece que a mediados de los años treinta del presente siglo se completó básicamente el número de los 144.000.” (La Atalaya 15 de agosto 1996 pág 30-31)

Cuando la Organización dio comienzo en 1878, ellos creían que absolutamente todos los que se adherían al nuevo grupo, pasaban a formar parte de esa cifra, la cual dio comienzo con los apóstoles y primeros cristianos, pero que no se había completado aún, así que con ellos se daría fin al recogimiento de esta clase y vendría el anhelado fin.

Pero también creían que no sólo ellos irían al cielo, pues creían también que los miembros de las iglesias de la cristiandad formaban “la gran muchedumbre” y al igual heredarían el cielo pero en un papel secundario e inferior, pues ellos no formaban parte de los 144.000 ungidos, además de no tener una postura tan solida de lealtad a Dios. a la vez enseñaban que la humanidad en general es la que sería restaurada a la vida perfecta en una Tierra paradisiaca:

“En 1917, el libro The Finished Mystery (El Misterio Terminado) dijo que había dos grados o tipos de salvación celestial, (...) El primer grupo eran los 144.000 que gobernarían con Cristo. Y el segundo estaba compuesto por la gran muchedumbre, que según se pensaba, estaba formada por personas que afirmaban creer en Jesús, pero que aun no habían abandonado las iglesias de la cristiandad. Se creía que, aunque tenían cierto grado de fe, no era tan sólida como para adoptar una firme postura de lealtad a Dios, por lo que recibirían puestos inferiores en el cielo.”
(El Reino de Dios ya está gobernando pág. 52, 2014)

“Se había sabido y se había enseñado desde el principio del ministerio del Pastor Russell que, además de los que heredaran la vida celestial como coherederos de Cristo, la humanidad en general sería restaurada a la vida perfecta sobre la Tierra. Pero por mucho tiempo The Watchtower había publicado el punto de vista de que todavía otro grupo finalmente entraría en el favor de Dios y también sería bendecido con vida en espíritu en el cielo pero en un plano secundario al de los coherederos de Cristo. Este se alegaba, formaría la gran muchedumbre mencionada en Apocalipsis o Revelación 7,9.”
(Los Testigos de Jehová en el propósito divino Págs 141,142)

“Desde el tiempo del apóstol Juan hasta nuestros días, a los cristianos les ha desconcertado la identidad de la “gran muchedumbre”. Los estudiantes de la Biblia creían que representaba una clase celestial secundaria, un grupo que tenía conocimiento de la verdad bíblica, pero que hacía poco por difundirla.” (La Atalaya 15 de Mayo de 2001 pág 14)

Ahora, primero tengamos presente que ellos esperaban el fin del mundo para 1914, y que Russell con sus seguidores (según todos ungidos) esperaban ser arrebatados al cielo para ese año.

“Pero también se esperaban otras cosas en cuanto a 1914. Sobre éstas, el hermano A. H. Macmillan escribió en su libro Faith On the March (La fe en marcha): “Aquel fue un tiempo muy interesante debido a que nosotros pensábamos seriamente que nos iríamos al cielo durante la primera semana de aquel octubre (...) estábamos intensamente excitados y no me hubiera sorprendido si en aquel momento sencillamente hubiéramos empezado a elevarnos, como señal de empezar a ascender al cielo, pero, por supuesto, no hubo nada semejante, realmente.” La hermana Merrill añade: “Después de una breve pausa él hermano Russell dijo: ‘¿Se siente desilusionado alguien? Yo no. ¡Todo sigue moviéndose precisamente a su tiempo!’ De nuevo aplaudimos.”
(Anuario 1975 Págs 72,73)

Para ese entonces eran muy pocos miembros, pues sólo llegaban a los 15,000 y creían que esa cifra eran los que faltaban para completar el cupo de 144,000.

Tras el fracaso de 1914 volvieron a señalar otra fecha para el fin del mundo, a diez años después (1925), pero tampoco sucedió nada. Las cosas se complicaron para ellos, ya que para el año 1925 la participación en los emblemas ascendió a un total de 90,434 (la participación de dichos emblemas en la conmemoración es la manera de medir cuantos ungidos quedan), y a ese ritmo de crecimiento pronto sobre pasarían el cupo de 144,000 y sin acontecer el fin del mundo el problema sería insoluble, además se supone que se comenzó a reunir desde el primer siglo y sería incoherente que se sobrepasará en tiempos modernos. El fraude quedaría al descubierto.

Tabla N° 1

Participantes en la conmemoración
1892 - 400
1900 - 2,600
1902 - 4,700
1915 - 15,430
1917 - 21,274
1922 - 32,661
1923 - 42,000
1924 - 65,105
1925 - 90,434

(Las cifras se sacaron del Anuario de 1975, Atalaya 1955 pág. 492 y Los testigos de Jehová en el propósito divino)

Así que su actual líder (Rutherford) tenía que idear algo pronto, pues sino, toda su estructura se vendría para abajo. Entonces fue cuando se le ocurrió cambiar la interpretación de (Apocalipsis 7,9).

“Las incertidumbres acerca de ‘la gran muchedumbre’ fueron removidas cuando el hermano Rutherford consideró este tema durante la asamblea de los testigos de Jehová del 30 de Mayo al 3 de Junio de 1935 en Washington (...) J. Rutherford preguntó: ¿Quisieran ponerse de pie, por favor, todos los que tienen la esperanza de vivir para siempre en la tierra? Según el hermano Roe, ‘más de la mitad del auditorio se puso de pie y el orador dijo entonces: ¡VED! ¡LA GRAN MUCHEDUMBRE!’ ‘Al principio hubo un momento de silencio,’ recuerda Mildred H. Cobb, ‘entonces un grito alegre y la aclamación fue fuerte y larga.’ (...) después de la asamblea de 1935, algunos que anteriormente participaban del pan y del vino emblemáticos en la observaciones en la Cena del Señor dejaron de participar. ¿Por qué? No debido a infidelidad, sino debido a que ahora se daban cuenta de que sus esperanzas eran terrenales no celestiales. Y mientras que las publicaciones de la Sociedad en años anteriores habían sido preparadas principalmente para los seguidores ungidos de Cristo, desde 1935 en adelante La Atalaya y otra literatura cristiana suministró alimento espiritual para beneficio tanto de la clase ungida como de sus compañeros que tienen expectativas terrenales.”
(Anuario 1975 Págs 156,157)

Con esta hábil maniobra solucionaron (por el momento) el problema.
A partir de 1935 comenzaron a registrar el número tanto de los participantes como de los asistentes en la celebración anual de la Cena del Señor. Y desde 1935 comienza a disminuir el número de los participantes en el memorial.

“Existe toda la razón para creer que el número de estos ungidos continuará declinando a medida que vayan envejecimiento y les ocurran hechos imprevistos en sus vidas terrenales.”
(Atalaya 15 agosto 1996 pág. 31)

Tabla N° 2

Participantes en la Conmemoración
1935 - 52,465
1938 - 36,732
1939 - 29,385
1940 - 27,620
1950 - 22,723
1960 - 13,911
1970 - 10,526
1980 - 9,564
1997 - 8,757
2005 - 8,524

(Las cifras se sacaron de Los testigos de Jehová proclamadores del Reino, Atalaya 1955, y Atalaya de enero y Anuarios)

Así, desde ese momento comenzaron a enseñar que la cifra de 144,000 se comenzó a cubrir desde el primer siglo del cristianismo y que se había completado en 1935. Y que por 1900 años el llamamiento fue exclusivamente celestial:

"Por más de 1.900 años hubo un recogimiento del ‘rebaño pequeño’ de 144,000 cristianos que gobernarán con Cristo. Sólo unos cuantos de éstos quedan en la tierra; la mayoría ya está gobernando con Cristo en el cielo." (Usted puede vivir para siempre en el paraíso en la tierra pág. 163, 164)

“Durante 19 siglos sólo ha existido una llamada, la celestial, con Jehová siendo muy selectivo de quienes estarán sirviendo con su hijo en su Reino”.
(Atalaya 15 febrero 1982 pág. 30)

"Se daban cuenta que en aquel tiempo a los cristianos verdaderos se les extendía un sólo "llamamiento". Esta invitación para ser miembros de la novia de Cristo, que finalmente se compondría de sólo 144,000 escogidos"
(Proclamadores del Reino Pág. 160)

Y como ya lo habíamos dicho, enseñaban que está cifra de 144,000 se completó en 1935:

"Para mediados de los años treinta de este siglo sucedió algo de importancia. Lo que sucedió dio a entender que se había completado la cantidad de los que serían miembros de la novia espiritual de Cristo, que en la Tierra había suficientes discípulos del Novio engendrados por espíritu como para que el número de los que componen su novia celestial estuviera completo.........Esto se debió a que la cantidad de la vírgenes discretas que se necesitaba para completar la novia de Jesús ahora se había alcanzado." ( 1986 libro Seguridad mundial bajo el "Príncipe de Paz" pág. 49 y 50)

En el mismo libro pero en la pág. 97 dicen:

"Y se acerca una ocasión de interés universal, y para gozo universal, que aumentará todo este regocijo. Se trata de las bodas de la clase de la novia ya completa en sentido numérico."

En 1996 en una pregunta de los lectores respondieron:

“Hay buena razón para pensar que el número de 144.000 cristianos ungidos se completó décadas atrás. (...) parece que a mediados de los años treinta del presente siglo se completó básicamente el número de los 144.000.” (La Atalaya 15 de agosto 1996 pág 30-31)

En 2001 afirmaron:

“Su identificación como parte de la gran muchedumbre de otras ovejas indicó que en 1935 el número de los 144.000 cristianos ungidos estaba prácticamente completo”
(Atalaya 15 de Mayo de 2001 pág 15)

En 2002:

"El "llamamiento celestial" comenzó en Pentecostés del año 33 E.C. y al parecer terminó, en su mayor parte, a mediados de la década de 1930" (Atalaya 1 de febrero de 2002 pág. 20)

Así es, pues según ellos, los 144,000 se completaron en 1935 y desde aquella década comenzó a juntarse a la "gran muchedumbre de otras ovejas" que viviría para siempre en la Tierra:

“El hermano Rutherford pronunció un discurso histórico titulado “La grande muchedumbre”. Este grupo “que ningún hombre podía contar” aparecería cuando se estuviera terminando de sellar a los 144.000 israelitas espirituales.” (La Atalaya 1 febrero de 1999 pág. 18)

“ y desde 1935 en adelante Dios ha estado atrayendo a sí mediante Cristo a “una gran muchedumbre” de esas personas mansas como ovejas.”
(Atalaya 15 de Marzo de 1991 pág 19)

"En 1935 el resto de israelitas espirituales empezó a dar la bienvenida a las "otras ovejas" del Pastor Excelente." (Seguridad mundial bajo el "Príncipe de Paz" pág.117) ver también (Proclamadores del Reino Pág. 153)

Regresando a los 144.000; el problema es que actualmente los miembros "ungidos" de esa época (de 1935 hacia atrás) ya están automáticamente muertos. Y ellos esperaban ya el Armagedón antes de que muriera el último miembro de esa cifra:

"Antes del fin de los Tiempos de los Gentiles, los ojos del entendimiento de los israelitas espirituales nunca le habían sido abiertos para ver que las dificultades mundiales que estallarían en 1914 terminarían mientras un resto de ellos todavía estuviera aquí en la Tierra."
(Seguridad mundial bajo el "Príncipe de Paz" pág. 131).

Es por eso que la Sociedad comenzó a amañar la cifra de la disminución de los ungidos de cada año como podemos comprobarlo examinando la Tabla N. 2; pues notamos que de 1935 a 1938 fallecen 15,736 ungidos, prácticamente 5,245 por año, del 38 al 39 fallecen 7,347 ¡en un año! Todavía del 39 al 40 fallecen 1,765 en un año, pero de 1940 a 1950 (10 años) hay una disminución sólo de 4,897; prácticamente ¡489 personas por año solamente! Para la siguiente década disminuye 8,812 en 10 años dándonos 881 ungidos fallecidos por año. Ya en la década de los 60s Disminuye en 10 años sólo 3,385 un total de 338 ungidos por año. Ya de 1970 a 1980 ¡sólo fallecen 962 ungidos en 10 años! La ridicula cifra de 96 ungidos por año. De 1980 a 1997 (17 años en total) sólo 807 ungidos fallecen, por año serían sólo 47 ungidos fallecidos. Y de 1997 a 2005 la ridícula cifra de 233 ungidos fallecidos, esto nos da un total de sólo 29 ungidos por año. Como vemos, el cuerpo gobernante se lo guisa y se lo come, y nadie más que ellos conocen los manejos de este y otros asuntos.

Según ellos la cifra ya se había completado y ya no habría mas incorporaciones a este grupo, sólo en algún caso especial, por ejemplo, que algún ungido se haya apartado de la Organización y tuviera que tener algún reemplazo:

“ ‘¡No más incorporaciones!’
En una graduación de Galaad de 1970, Frederick Franz, entonces vicepresidente de la Sociedad Watch Tower, habló a los estudiantes sobre la posibilidad de que ellos, que pertenecían todos a las otras ovejas con esperanza terrenal, bautizaran a alguien que luego dijera ser del resto ungido. ¿Podría suceder eso? (...) A continuación preguntó si todavía se estaba llamando a miembros del resto. “¡No, no más incorporaciones!, - dijo -. Esa llamada terminó entre 1931 y 1935. Ya no se añade a nadie más. ¿Quienes son entonces los pocos nuevos hermanos que participan de los emblemas en la conmemoración? Si pertenecen al resto, entonces son reemplazos. No son nuevas incorporaciones, sino reemplazos por aquellos que se han apartado.”
(La Atalaya 1 febrero 1999 pág 19)

Como vemos seguían creyendo firmemente que el numero ya estaba completo y que no había más incorporaciones, el problema es que seguían apareciendo cada año nuevos ungidos y algunos hermanos en las congregaciones de todo el mundo se daban cuenta de eso, aparte de que veían las cifras en los informes de cada año y se prendían los ánimos.

En la Atalaya del 15 de agosto de 1996 en “Preguntas de los lectores” pág 31 leemos:

“Según informes de los últimos años, el número de participantes de los emblemas de la conmemoración ha aumentado ligeramente. ¿significa esto que se está ungiendo a muchos nuevos con espíritu santo?
El último informe publicado corresponde al año 1995, y refleja veintiocho participantes más que el año anterior, aunque en realidad la proporción de participantes con relación a los asistentes disminuyó. A decir verdad, el que participaran de los emblemas unas cuantas personas más no es motivo de preocupación. A lo largo de los años, incluso algunos recién bautizados de pronto han empezado a participar. Después de un tiempo, varios de ellos han reconocido que fue un error. Algunos han admitido que su participación fue de naturaleza emocional, posiblemente propiciada por tensión física o mental. (...) No tenemos porqué preocuparnos si alguien empieza a participar de los emblemas o deja de hacerlo. No es asunto nuestro si alguien ha sido ungido con espíritu santo y llamado a la vida celestial o no. (...) Tenemos toda la razón para creer que el numero de los ungidos seguirá disminuyendo a medida que la edad avanzada y los sucesos imprevistos pongan fin a su vida terrestre.”
(La Atalaya 15 de agosto 1996 pág 31)

1996, año en que se publicó esa pregunta que ya los hermanos lanzaban a gritos desde tiempo atrás, y en la cual la Sociedad trataba de aligerar diciendo que el número de los ungidos restantes seguiría disminuyendo con el paso del tiempo.

En 1999 citaron:

“El informe del 1939 Year Book of Jehovah’s Witnesses dijo: “Los seguidores ungidos de Cristo Jesús que quedan en la Tierra son pocos, y ese número no aumentará.”
(La Atalaya 1 febrero 1999 pág. 18)

Pero ahora agarremonos, porque desde el año 2005 en adelante la cifra en vez de seguir disminuyendo ¡comienza a aumentar!

Tabla N. 3

Participantes en la Conmemoración:

2005 - 8,524
2006 - 8,754
2007 - 9,105
2008 - 9,986
2010 - 11,202
2011 - 11,824
2012 - 12,604
2013 - 13,204
2014 - 14,121
2015 - 15,177
2016 - 18,013
2017 - 18,564

(Las cifras se sacaron de los Anuarios de cada año y Atalayas de enero)

Durante 70 años habían enseñado que la cifra de 144,000 ungidos se había completado ya en 1935, pero ahora en el 2007 la Atalaya nos sale con el ya desesperado argumento de que en 1935 no se completó la cifra y que tal llamado aun no daba fin sino que continuaba, veamos:

“A medida que el tiempo ha pasado, algunos cristianos bautizados después de 1935 han sentido en sus corazones la esperanza celestial. Por lo tanto, no podemos ahora poner una fecha límite de cuando terminará la “llamada celestial” (Atalaya 1 Mayo del 2007 pág. 31)

La desesperación del Cuerpo Gobernante al saber que prácticamente el resto de la cifra de ungidos estaba ya desaparecida y la presión que recibía por parte de los hermanos con tantas preguntas al respecto les hacía afirmar una cosa y después otra para así calmar el ánimo de los hermanos, pues muy por el contrario a lo que se afirmó en ese 2007 en 2009 volvían a repetir que:

“El número de ungidos en la Tierra ha decrecido a través de los años.
El decrecimiento del número de ungidos es evidencia que estamos en los últimos días”
(Atalaya 15 de febrero del 2009 pág. 27-28)

Aunque esta dicha evidencia no se veía reflejada en el anuario de cada año y atalayas de enero, que por muy al contrario revelaban que la cifra estaba creciendo y no decreciendo.

Para el 2011 en la Atalaya de estudio del 15 de agosto utilizan otro argumento que se nota aún más desesperado que los anteriores y afirman que dentro de la organización hay hermanos con problemas mentales que se creen ungidos sin serlo y es por eso que participan de los emblemas en la conmemoración. Pero también ahora dejan la moneda en el aire, pues resulta que ahora dicen no saber nada sobre la cifra de ungidos.

“Participantes de la Conmemoración. Esta cifra indica el total mundial de Testigos bautizados que comieron del pan y bebieron del vino en la Conmemoración.
¿Debemos entender que ese es el número de ungidos que quedan en la Tierra? No necesariamente. Tengamos en cuenta que algunas personas, por diversos motivos —desde antecedentes religiosos hasta problemas emocionales o mentales—, pueden creer por error que han recibido la llamada celestial. En realidad, no tenemos manera de establecer fuera de toda duda cuántos ungidos hay en la Tierra; pero tampoco lo necesitamos. El Cuerpo Gobernante no mantiene una lista con los nombres de los que participan de los emblemas ni tampoco ha establecido ningún tipo de red mundial entre los ungidos.”
(Atalaya de estudio 15 agosto 2011 pág. 22)

¿Cómo es que un testigo de Jehová se entera que forma parte de los 144,000 ungidos según la Organización?

“La prueba principal de que alguien ha sido ungido para el llamamiento celestial es el espíritu o sentido dominante que tiene de que está en relación de hijo para con Dios. (Gálatas 4:6, 7.) La persona está absolutamente segura de que ha sido engendrada por Dios para que sea su hijo espiritual como uno de los 144.000 coherederos del Reino celestial. Puede testificar que su esperanza celestial no es un deseo que ella misma haya cultivado ni producto de su imaginación; más bien proviene de Jehová como resultado de la acción del espíritu de Dios para con ella. (...) Cuando los ungidos leen lo que la palabra de Dios dice sobre los hijos espirituales de Dios y la esperanza celestial, tienden a decir espontáneamente para sus adentros: ‘¡Eso se refiere a mí!’. Si, responden con gozo cuando la Palabra de su Padre promete una recompensa celestial. Dicen: ‘¡Eso se refiere a mí!’, cuando leen: ‘Amados, ahora somos hijos de Dios’. (1 Juan 3:2.)”
(Atalaya 15 de Marzo de 1991 pág 19-20)

Así que como vemos es sólo de sentir bonito al leer el texto y decir “¡esto se refiere a mí!” para saber que uno es de los 144.000 ungidos.
Pero con este razonamiento tal parece que ahora ésto se les está saliendo de control y la cifra sigue y seguirá aumentando.

Es curioso este tipo de razonamiento en la actualidad, pues ahora si se aceptan nuevos ungidos porque así conviene, pero…..lamentablemente dentro de la Organización en 1979-1980 hubo una verdadera pesquisa hacia hermanos prominentes de las oficinas centrales, como un director de la Escuela Bíblica de Galaad y varios redactores y traductores de la Sede Central de la Watch Tower en Nueva York, sólo por sentir en sus corazones (después de un estudio concienzudo de los textos bíblicos claves) que ellos también tenían la esperanza celestial. Mencionaré sólo algunos.

Edward Dunlap: Director y uno de los mejores instructores de la única escuela de misioneros de los TJ, la escuela bíblica de Galaad de la Watchtower, y fue también uno de los principales colaboradores del Libro “Ayuda para entender la Biblia” (hoy “perspicacia”), también escritor del libro “Comentario sobre la Carta de Santiago” y además escritor de numerosos artículos en las revistas Atalaya y despertad. Después de más de 40 años de servicio fue expulsado de la sede central y de la Organización en 1980.

René Vázquez (Puerto Rico): Superintendente de distrito en España, supervisor en la sede central en Brooklyn de las congregaciones de habla hispana en los Estados Unidos, superintendente de circuito y distrito en Nueva York, estuvo en las oficinas centrales ayudando en las traducciones al español. Después de 30 años de servicio fue expulsado junto con su esposa de las oficinas centrales y de la Organización en 1980.

Peter Gregerson (se vio forzado a renunciar), Cris Sánchez, Néstor Kuilan, y otros más.

Además de ser expulsado también un miembro de los 144.000 ungidos y además miembro del Cuerpo Gobernante y sobrino del presidente de la Organización Frederick W. Franz. Este era Raymond Víctor Franz el cual apoyaba el razonar bíblico de estas personas, y se vio obligado a renunciar del Cuerpo Gobernante por lo mismo, para poco tiempo después ser expulsado por el simple hecho de haberse reunido a comer con el ex-testigo de Jehová Peter Gregerson (sólo fue una excusa para así poderlo expulsar).

El boletín mensual del Ministerio del Reino de septiembre de 1980 hizo el anuncio:

“Sirve esto para anunciar la renuncia de Raymond Víctor Franz como miembro del Cuerpo Gobernante y de la familia de Betel de Brooklyn, efectiva desde el 22 de mayo de 1980.”

Además, en una carta reservada se comunico, también ese año:

"Nos entristece informar en este momento que cinco miembros de la familia de Betel, y algunos otros en el área de la ciudad de Nueva York han sido recientemente expulsados. Ha habido una cierta apostasía contra la organización y la promoción de divisiones sectarias en algunas de las congregaciones de los siervos de Dios. (Tito 3:9-11) Viviendo como estamos en tiempos difíciles de tratar, no debe sorprendernos que estas cosas ocurran. En el primer siglo la congregación también experimentó desviaciones como bien sabemos por nuestra lectura de las Santas Escrituras.-1 Timoteo 1:20; 4:1 ; 2 Timoteo 2:17, 18;1 Cor. 15:12, 13; Hechos 20:29 , 30 ".
(Carta reservada a las congregaciones 1980)

La realidad es que estas personas no hicieron sectarismo como menciona el anuncio, sino simplemente sentir en sus corazones que los textos como Romanos 8,14-15 también eran adjudicables para ellos, que ellos también tenían la esperanza celestial y el derecho a participar de los emblemas en la conmemoración, ¡cosa que ahora si se le ha permitido ha 18.564 personas! Entre ellos a los actuales miembros del Cuerpo Gobernante, los cuales todos son nacidos después de 1935. Vaya paradoja.

En los años noventa (la década en que yo salí de la Organización) ya se venía debatiendo en las congregaciones entre algunos hermanos el fin de los ungidos y la pregunta ¿que pasaría? Pues ya se estaba visualizando y sospechando que muy pronto el Cuerpo Gobernante lo terminarían integrando miembros de “la gran muchedumbre de otras ovejas”, o sea, hermanos nacidos ya después de 1935, pues los ungidos ya eran hermanos de edad muy avanzada y quedaban muy pocos.

Inclusive la misma Sociedad mostraba que en esa misma década ya existía el hecho de que hermanos de “la gran muchedumbre” ya ocupaban puestos que jamás habían tenido, puestos que habían sido sólo para los ungidos. Pero como lo mencionamos, eran de edad muy avanzada y aparte muy pocos ya, así que se estaban viendo forzados a poner hermanos de “la otras ovejas”.

“Como el número de miembros del resto ungido por espíritu ha ido menguando en la Tierra, se ha concedido la supervisión espiritual a hermanos maduros de la gran muchedumbre en casi todas las congregaciones del mundo. Y cuando los últimos Testigos ungidos, ya mayores, terminen su carrera terrestre, los príncipes (sa-rím) de las otras ovejas estarán preparados para desempeñar los deberes administrativos en la Tierra como la clase principal.” (La Atalaya 1 febrero 1999 pág. 19)

Esto se cumple hoy día, pues todos los miembros actuales del Cuerpo Gobernante nacieron después de 1935 fecha en que según se había completado la cifra. El meollo del asunto es que ellos dicen ser miembros de los 144.000 ungidos.

“Para marzo de 2016, los miembros del Cuerpo Gobernante eran:
Samuel Herd, Geoffrey Jackson, Stephen Lett, Gerrit Lösch, Anthony Morris III, Mark Sanderson, David Splane.” (Anuario 2017)

Samuel Herd
Nació precisamente hasta 1935 y en 1958 comenzó su precursorado
Fue miembro del C.G en 1999.
Ver la Atalaya , 1 de enero de 2000, página 29

Geoffrey Jackson
Nació en Australia en 1955. Fue bautizado como Testigo de Jehová hasta 1968 y dejó la escuela a los 15 años para trabajar como predicador a tiempo completo en Tasmania . Miembro del C.G. en 2005.
Ver Atalaya 15 de marzo de 2006, página 26.

Stephen Lett
Nació en 1949 y comenzó su precursorado hasta 1966, fue miembro del C.G en 1999.
Ver Atalaya 1 de enero de 2000, página 29.

Gerrit Lösch
Nació en 1941 se bautizó como testigo de Jehová hasta 1959 y fue miembro del C.G. en 1994.
Fue hasta 1968 que sintió en su corazón ser parte de los 144,000 ungidos, veamos:

“En 1968 sucedió algo muy importante en mi vida. Romanos 8:15 explica que Jehová puede elegir a algunos seres humanos para ser sus hijos espirituales. Estos seres humanos tienen una relación especial con Jehová y le dicen: “¡Abba, Padre!”. Ese año me di cuenta de que Jehová, por su bondad, me había adoptado para que yo fuera uno de esos hijos. Desde entonces he formado parte de una hermandad espiritual de cristianos ungidos por espíritu santo”. (Atalaya, 15 de julio de 2014, página 17-22)

Anthony Morris III
Comenzó su precursorado hasta 1971.
Se integró al C.G en 2005.
Ver Atalaya 15 de marzo de 2006, página 26.

Mark Sanderson
Nació en 1965 y se bautizó como testigo de Jehová hasta 1975 y fue hasta 1985 que comenzó a participar de los emblemas en la conmemoración, fue nombrado miembro del C.G. en 2012.
Ver Atalaya 15 de julio de 2013, página 26.

David Splane
Nació en 1944 y comenzó su precursorado en 1963 miembro del C.G. en 1999.
Ver Atalaya , 1 de enero de 2000, página 29.

Y así como los miembros del Cuerpo Gobernante, el resto de los 18.564 ungidos que existen actualmente podríamos asegurar que también nacieron después de 1935.

¿Como soluciona esto actualmente el Cuerpo Gobernante?

Lo soluciona con una “nueva luz” que ellos llaman el “traslape”.

EL TRASLAPE

¿de que se trata?

Para empezar ellos usan los textos de Mateo 24,32-34; en especial cuando dice: “En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas.”

Resulta que ahora son dos tipos de ungidos, los que nacieron antes de 1935 y vivieron los acontecimientos de 1914 (año clave para la Organización) y los que nacieron después de 1935 y que coincidieron en esta vida con los que todavía estaban vivos del primer grupo. Ellos juntos forman la “generación” mencionada en (Mateo 24,34) y según ellos algunos de estos no morirán sin que vean la gran tribulación. Cabe señalar que aparte hay otro tercer grupo de ungidos, los que nacieron después de haber muerto el último ungido del primer grupo, pero ellos ya no forman parte de dicha “generación” (podrían ser el az bajo la manga para después hacer un tercer “traslape”).

Todo esto lo podemos ver en el libro que sacaron en 2014 “El Reino de Dios ya está gobernando”. Veamos:

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(El Reino de Dios ya está gobernando pág. 11-12; 2014)

“Cuando Jesús habló de “esta generación”, se estaba refiriendo a sus discípulos ungidos.
¿Como se cumplirán estas palabras? Para descubrirlo, debemos entender el significado de las expresiones “generación” y “todas estas cosas”. En la Biblia, la palabra “generación” suele referirse a personas de diferentes edades cuyas vidas se traslapan, es decir, coinciden durante un período de tiempo. Una generación tiene fin, y su duración no es demasiado larga (Ex. 1,6). La expresión “todas estas cosas” se refiere a los acontecimientos que tendrían lugar desde 1914 hasta la “gran tribulación” (...) ¿cómo debemos entender entonces lo que Jesús dijo sobre “esta generación”? Dicha generación consta de dos grupos de ungidos cuyas vidas coinciden durante algún tiempo. El primer grupo está compuesto de los ungidos que vieron el inicio del cumplimiento de la señal en 1914, y el segundo está formado por los ungidos que fueron contemporáneos del primer grupo por un espacio de tiempo. Al menos algunos miembros de este segundo grupo verán el comienzo de la tribulación que se avecina. Los dos grupos forman una sola generación porque sus vidas como cristianos ungidos coincidieron durante algún tiempo.[3]”

NOTA
[3] Quienes hayan sido ungidos después de la muerte del último de los ungidos del primer grupo (es decir, de los que fueron testigos del “principio de dolores de angustia” en 1914) no son parte de “esta generación” (Mateo 24,8).

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Así es como ahora solucionan (por el momento) su problema con el creciente número de ungidos. Con esta nueva enseñanza ellos se darán un poco más de aire y así aplazar más el armagedón (el cual ellos bien saben que no llegara) y así poder tener sometidos a sus adeptos un lapso de tiempo más. Pero…..

¿Que pasara cuando el último de estos muera y no acontezca nada de lo vaticinado por la Organización (como siempre)? ¿inventaran ahora un tercer traslape?

Claro, ellos podrían estar ya preparando el terreno, pues como dice la “Nota”, hay ya un tercer grupo de ungidos, los que nacieron después de haber muerto el último ungido del primer grupo, aunque ellos no forman parte de dicha “generación”, podrían ser el az bajo la manga para después hacer un tercer “traslape” e incluirlos en la “generación”.

Con esta nueva enseñanza ellos se darán un poco más de aire y así aplazar más el armagedón (el cual ellos bien saben que no llegara) y así poder tener sometidos a sus adeptos un lapso de tiempo más.

LAS POSIBILIDADES IMPOSIBLES

Basándonos en el argumento de la Sociedad Watchtower de que la cifra comenzó a juntarse en el primer siglo y que se completo en 1935. ¿Cuantos ungidos entonces fueron escogidos cuando nació la Iglesia cristiana y cuantos se escogieron en la era moderna hasta 1935?

“El número aumentó hasta el año 1935, (...) En ese año, 52.465 participaron de los emblemas del pan y el vino en la Conmemoración anual de la muerte de Jesús, simbolizando así su esperanza de ser sacerdotes con Cristo Jesús en la sección celestial del gran templo espiritual de Jehová.”
(La Atalaya 1 enero 1997 pág 10)
(Ver también Proclamadores del Reino pág. 717)

Ellos afirman que se escogieron 52.465 ungidos hasta ese año, entonces haciendo matemáticas en la Iglesia primitiva y el tiempo de tinieblas de gran apostasía se escogieron a 91.535 ungidos, para así completar los 144.000.

Si solamente en 56 años de fundada la Watchtower en el año de 1879 hasta 1935, salieron de allí sólo 52,465 ungidos. ¿como se explica entonces, que en 19 siglos, desde nacida la Iglesia en Pentecostés, hasta el año de 1879, hayan existido únicamente la ridícula suma de 91,535 cristianos en todo el mundo que forman el saldo para completar la cifra de 144,000 ungidos en total?

Pero ahora con la nueva enseñanza del “traslape” y de que la cifra apenas se esta alcanzando entonces serian 52.465 + 18.564 nos daría un total de 71.029 ungidos de 1879 a 2018. Con esto se reduciría aún más el número de cristianos ungidos del primer siglo, pues sólo serían un total de 72.971 y ya no 91.535 como lo era antes.

La verdad es que esto es imposible, pues en la primitiva iglesia no había sólo 91,535 cristianos ni mucho menos 72.971, había mucho más. En el libro de Hechos de los Apóstoles 2,41 dice que se bautizaron 3000 personas en un sólo día, pero sabemos que los apóstoles y discípulos de ellos se repartieron por varias ciudades del mundo así que el número de cristianos creció mucho más y pudo haber sido más de 144.000 personas.

Hay investigaciones sobre el número de cristianos desde el primer siglo hasta nuestros días, son muchos los historiadores que nos dan datos al respecto. Veamos uno.

La siguiente vista tabular de la población cristiana del mundo desde el principio se ha atribuido a Sharon Turner, historiador Inglés, al parecer, alrededor de 1810. Presentare sólo hasta el siglo cuarto.

El crecimiento de la Iglesia en los números.

Era Cristianos estimado
siglo I 500,000
siglo II 2,000,000
Siglo III 5,000,000
del siglo IV 10,000,000

Como vemos, el listado de este historiador nos da la cifra de 500.000 cristianos en el siglo primero, así que la cifra de 144.000 ya se habría completado y propasado en ese momento, y por consiguiente la enseñanza jehovista se viene para abajo.

Ahora, un testigo podría decir que a lo mejor no todos fueron fieles. Pero esta suposición sólo sería para defender la enseñanza de la Organización.
Pero es muy difícil que digan lo mismo de los mártires cristianos, pues ellos murieron dando testimonio de Jesús:

“Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.”
(Apocalipsis 6,9)

“y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios”
(Apocalipsis 20,4)

¿Cuantos cristianos murieron en martirio? Pues todos los historiadores coinciden en el cálculo de unos 200.000 mártires cristianos en los circos romanos devorados por leones, prendidos como antorchas, empalados, decapitados, crucificados etc.

Esto podemos corroborarlo en las Actas de los mártires (En un sentido estricto son los registros oficiales, hechos por los notarios de la corte, de los juicios a los primeros mártires cristianos redactados por las autoridades romanas y conservados en los archivos oficiales). Y en los Martirologios. (Libros o catálogos de los mártires).

Así que siendo así, la cifra de los 144.000 se completa y sobrepasa con los cristianos muertos en martirio, sin contar los cristianos que murieron de muerte natural, hay que recordar que la Watchtower enseña que la llamada era exclusivamente celestial, así que no pueden decir que algunos no tenían tal esperanza.

“Durante 19 siglos sólo ha existido una llamada, la celestial”.
(Atalaya 15 febrero 1982 pág. 30)

"Por más de 1.900 años hubo un recogimiento del ‘rebaño pequeño’ de 144,000 cristianos que gobernarán con Cristo." (Usted puede vivir para siempre en el paraíso en la tierra pág. 163, 164)

"Se daban cuenta que en aquel tiempo a los cristianos verdaderos se les extendía un sólo "llamamiento". Esta invitación para ser miembros de la novia de Cristo, que finalmente se compondría de sólo 144,000 escogidos"
(Proclamadores del Reino Pág. 160)

Así que siendo la llamada exclusivamente celestial, todos los mártires cristianos eran ungidos para la Sociedad Watchtower.

La mayoría de los martirios se dio en las diez persecuciones que sufrieron los cristianos por parte del Imperio romano, en concreto, las de Nerón, Domiciano, Trajano, Marco Aurelio, Septimio Severo, Maximiano, Decio, Valeriano, Aureliano y Diocleciano. También hubo mártires en misiones a África y Asia.

Pero si los testigos de Jehová dudan de esas cifras, entonces citemos la Atalaya, la cual también llego a dar algunos datos sobre los números de los primeros mártires cristianos, y decía que en los tiempos de la persecución de los emperadores romanos que:

“sólamente en Egipto 144,000 cristianos murieron bajo violencia, además de otros 700,000 que murieron a través de las fatigas durante las grandes caminatas hacia su deportación para hacer los trabajos públicos en todo el Imperio romano” (Atalaya 1 de Marzo 1918 pág 74)

Aquí vemos como la Atalaya dice que fueron ¡precisamente 144.000 cristianos los que murieron en martirio! Ya con eso se viene para abajo la enseñanza de la Organización, aparte dicen que murieron 700.000 a través de la fatigas durante las grandes caminatas hacia su deportación, la Atalaya solita se da Jake Mate y derrumba toda su doctrina con esto.

Así que como vemos, no hubo 91,535 cristianos ni mucho menos 72.971, hubo mucho más cristianos.

Con todo lo expuesto pues llegamos a la conclusión de que esta enseñanza es totalmente falsa y sólo es una doctrina de hombres que quieren tener sometidos a sus adeptos.

 

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Por: José Miguel Arráiz
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En este estudio intento estudiar la evolución del dogma de la Santísima Trinidad a lo largo de la historia. Ahora bien, podría estarse preguntando el lector: ¿Evolucionan los dogmas de la Iglesia?, a lo que podríamos decir que si bien no evolucionan en cuanto a su contenido (la verdad es la misma ayer, hoy y mañana), si evolucionan en cuanto a la conciencia de que ellos va adquiriendo la Iglesia. Así el tiempo ha permitido que la terminología de este dogma central en la fe cristiana valla enriqueciéndose, para expresar de forma más precisa, lo que la Iglesia ha creído siempre. Surge así el término “Trinidad”, como una forma de definir el misterio de que hay Un Solo Dios en Tres Personas distintas que tienen una misma naturaleza o sustancia.
Pero este enriquecimiento no ha ocurrido sin pena ni gloria, muchas herejías han tenido que ser combatidas y superadas por la Iglesia a lo largo de la historia, y muchas de esas herejías han resurgido hoy nuevamente.
1. Herejías Cristológicas y Trinitarias.
Existen numerosas herejías cristológicas y Trinitarias, por lo que tratarlas todas sería muy largo. Nos enfocaremos principalmente en las dos más grandes y que han resurgido hoy día con nuevos nombres y fachadas.
Modalismo
Conocidos también como monarquismo, sabelianismo o patripasianismo. Sostenían en los siglos II y III que en Dios hay una sola persona y que el Padre, Hijo y Espíritu Santo son formas de comunicarse con los hombres o de manifestarse. Eran un intento de afirmar la unidad de Dios sin negar la divinidad de Cristo ni la del Espíritu Santo.
Hoy día hay una gran cantidad de denominaciones protestantes que se han adherido a esta herejía, un ejemplo lo tenemos en la Iglesia Pentecostal Unida la cual profesa:
Doctrina de la Iglesia Pentecostal Unida, España
“La doctrina sobre la naturaleza de Dios se llama Unicidad, esta palabra significa Cualidad de Único. Esta se halla claramente en las escrituras y afirma que Solo hay un Dios, sin distinción de personas y que en Jesucristo habita corporalmente toda la plenitud de la deidad” (1)
Arrianismo.
Una gran herejía que la Iglesia tuvo que enfrentar y que convulsionó la Iglesia durante el siglo IV. Al igual que el modalismo quería defender la unicidad de Dios, pero lo hizo reduciendo a Cristo a ser un ser creado. Para los arrianos Cristo no era Dios, sino una criatura subordinada creada por Él, por lo cual hubo un tiempo en que el Padre existía y Cristo no. Para ellos Cristo tampoco tiene la misma naturaleza o sustancia del Padre. Entre los diferentes exponentes del arrianismo que ha resurgido hoy podríamos mencionar a los Testigos de Jehová.
Para ilustrar un poco su doctrina citaremos algunos extractos de sus publicaciones:
Testigos de Jehová -Folleto Grande - ¿Qué dice la Biblia acerca de Dios y Jesús?
“solo Dios es el Todopoderoso, el Creador, separado y distinto de toda otra persona, y que Jesús —y esto aplica aun a la existencia que tuvo antes de ser hombre— es también separado y distinto, un ser creado, subordinado a Dios”
2. El testimonio de los escritores eclesiásticos y los padres de la Iglesia antes del concilio de Nicea.
Hay fuentes protestantes que suelen afirmar que fue a raíz del concilio de Nicea que se fueron sentando las bases para la doctrina de la Trinidad.
Testigos de Jehová - Folleto grande – ¿Cómo se desarrolló la doctrina de la Trinidad?
“El Concilio de Nicea sí aseguró que Cristo era de la misma sustancia que Dios, lo que colocó la base para la teología trinitaria posterior. Pero no estableció la Trinidad, pues en aquel concilio no se dijo que el espíritu santo fuera la tercera persona de una Deidad trina y una.”
POR muchos años había habido mucha oposición, sobre base bíblica, al desarrollo de la idea de que Jesús fuera Dios. En un esfuerzo por resolver la disputa, el emperador romano, Constantino, convocó a todos los obispos a Nicea.
¿Qué papel desempeñó en el Concilio de Nicea aquel emperador no bautizado? La Encyclopædia Britannica relata: “Constantino mismo presidió y dirigió activamente las discusiones y personalmente propuso […] la fórmula decisiva que expresaba la relación de Cristo con Dios en el credo que el concilio emitió, que es ‘consustancial con el Padre’ […] Impresionados por el emperador, los obispos —con solo dos excepciones— firmaron el credo, aunque muchos de ellos no estaban muy inclinados a hacerlo”.
El folleto en resumen se podría resumir en que (según los testigos de Jehová) la doctrina Trinitaria es producto de una maniobra política del emperador Constantino, que terminó obligando a los obispos a reconocer que Cristo era Dios casi en contra de su voluntad.
Nada mejor entonces que estudiar el testimonio de los padres anteriores a Nicea, para poder indagar cuanto hay cierto en estos reclamos, y cual fue el verdadero desarrollo de la doctrina Trinitaria a lo largo de la historia.
La Didaché o Doctrina de los Doce Apóstoles
Considerado uno de los más antiguos escritos cristianos no-canónicos, considerado incluso por mucho tiempo anterior a muchos escritos del Nuevo Testamento. Es recientemente cuando estudios recientes señalan una posible fecha de composición posterior no más allá del 160 d.C. Es un excelente testimonio del pensamiento de la Iglesia primitiva, y lo mencionamos por incluir un testimonio de como la fórmula bautismal Trinitaria era utilizada por la Iglesia Primitiva.
Didaché, VII,1
“Acerca del bautismo, bautizad de esta manera: Dichas con anterioridad todas estas cosas, bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva” (2)
El Martirio de Policarpo
Es una carta de la Iglesia de Esmirna a la comunidad de Filomenio donde se narra el martirio de San Policarpo, discípulo directo del apóstol San Juan y obispo de Esmirna.
Es uno de los escritos apostólicos que hace uso de las bellas doxologías Trinitarias que expresan tan claramente el dogma Trinitario.
Martirio de Policarpo, XXII,3
“A Él [Jesucristo] sea la gloria con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén (3)
El Pastor de Hermas
Considerados entre los escritos de los Padres Apostólicos, aunque comenta Quasten, pertenece al grupo de los Apocalipsis apócrifos. Contiene las revelaciones que realizaron dos figuras celestiales a Hermas.
El Pastor de Hermas, Comparación Quinta 6,5
Al Espíritu Santo, que es preexistente, que creó toda la creación. Dios le hizo morar en el cuerpo de carne que El quiso. Ahora bien, esta carne en que habitó el Espíritu Santo sirvió bien al Espíritu, caminando en santidad y pureza, sin mancillar absolutamente en nada al mismo Espíritu. Como hubiera, pues, llevado ella una conducta excelente y pura y tenido parte en todo trabajo del Espíritu y cooperado con El en todo negocio, portándose siempre fuerte y valerosamente, Dios la tomó por partícipe juntamente con el Espíritu Santo. En efecto, la conducta de esta carne agradó a Dios, por no haberse mancillado sobre la tierra mientras tuvo consigo al Espíritu Santo. Así, pues, tomó por consejero a su Hijo y a los ángeles gloriosos, para que esta carne, que había servido sin reproche al Espíritu, alcanzara también algún lugar de habitación y no pareciera que se perdía el galardón de este servicio. Porque toda carne en que moró el Espíritu Santo, si fuere hallada pura y sin mancha, recibirá su recompensa (4)
En base a este texto explica Quasten: “Según este pasaje, parece que para Hermas la Trinidad consiste en Dios Padre, en una segunda persona divina, el Espíritu Santo, que él identifica con el Hijo de Dios, y, finalmente, en el Salvador, elevado a formar parte de su sociedad como premio a sus merecimientos. En otras palabras, Hermas considera al Salvador como Hijo adoptivo de Dios por lo que se refiere a su naturaleza humana.”
San Ignacio de Antioquia (110 d.C.)
Fue consagrado obispo de Antioquia por las mismas manos de San Pedro y San Pablo San según San Crisóstomo (aunque las Constituciones Apostólicas afirman que Pedro consagró a Evodio y Pablo a Ignacio). Eusebio de Cesárea afirma (HE III,22) que sucedió a Evodio (primer obispo de Antioquia) y en su Crónica fija el tiempo de su episcopado entre el ano primero de Vespasiano (70 d.C.) y el décimo de Trajano (107 d.C.).
San Ignacio, Carta a los Efesios I
“Ignacio, por sobrenombre Portador de Dios: A la bendecida en grandeza de Dios con plenitud: a la predestinada desde antes de los siglos a servir por siempre para gloria duradera e inconmovible, gloria unida y escogida por gracia de la pasión verdadera y por voluntad de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Dios; a la Iglesia digna de toda bienaventuranza, que está en Efeso de Asia, mi saludo cordialísimo en Jesucristo y en la alegría sin mácula.” (5)
San Ignacio, Carta a los Efesios VII,2
“Un médico hay, sin embargo, que es carnal a par que espiritual, engendrado y no engendrado, en la carne hecho Dios, hijo de María e hijo de Dios, primero pasible y luego impasible, Jesucristo nuestro Señor“ (6)
San Ignacio, Carta a los Efesios XVIII,2
“La verdad es que nuestro Dios Jesús, el Ungido, fue llevado por María en su seno conforme a la dispensación de Dios; del linaje, cierto, de David; por obra, empero, del Espíritu Santo. El cual nació y fue bautizado, a fin de purificar el agua con su pasión. (7)
San Ignacio, Carta a los Romanos, I
“Ignacio, por sobrenombre Portador de Dios: A la Iglesia que alcanzó misericordia en la magnificencia del Padre altísimo y de Jesucristo su único Hijo: la que es amada y está iluminada por voluntad de Aquel que ha querido todas las cosas que existen, según la fe y la caridad de Jesucristo Dios nuestro.(8)
Más adelante en la misma epístola a los romanos:
San Ignacio, Carta a los Romanos, IV,3
“Permitidme ser imitador de la pasión de mi Dios”
San Ignacio, Carta a los Esmiornitas I,1
“Yo glorifico a Jesucristo, Dios, que es quien hasta tal punto os ha hecho sabios; pues muy bien me di cuenta de cuán apercibidos estáis de fe inconmovible, bien así como si estuvierais clavados, en carne y en espíritu, sobre la cruz de Jesucristo. (9)
Para San Ireneo el Cristo está por encima del tiempo, y es intemporal, lo cual es una forma de decir que existe desde toda la eternidad.
San Ignacio, Carta a Policarpo, III,2,
“…Aguarda al que está por encima del tiempo, al Intemporal, al Invisible, que por nosotros se hizo visible; al Impalpable, al Impasible, que por nosotros se hizo pasible: al que por todos los modos sufrió por nosotros? (10)
Arístides (siglo II)
Escritor eclesiástico del cual escribe Eusebio de Cesárea en Historia eclesiástica (IV,3,3) era un “varón fiel en la profesión de nuestra religión”. Dejó una apología de la fe, la cual se consideraba perdida, hasta que fue en 1878 los Mequitaristas de San Lázaro de Venecia publicaron un manuscrito del siglo X, fragmento armenio de una apología intitulada “Al emperador Adriano César de parte del filósofo ateniense Arístides.” Posteriormente en 1889, el sabio americano Rendel Harris descubrió una traducción completa en sirio de esta apología.
En dicha apología Arístides utiliza la fórmula Trinitaria mencionando a las tres Personas Divinas.
Arístides, Apología XV,2
“Esté tuvo doce discípulos, los cuales, después de su ascensión a los cielos, salieron a las provincias del Imperio y enseñaron la grandeza de Cristo, al modo que uno de ellos recorrió nuestros mismos lugares predicando la doctrina de la verdad, pues conocen al Dios creador y artífice del universo en su Hijo Unigénito y en el Espíritu Santo, y no adoran a ningún otro Dios fuera de éste. (11)
Atenágoras de Atenas (siglo II)
Reconocido apologeta cristiano primitivo del siglo II.
Atenágoras aún sin usar el término Trinidad es bastante explícito al definirla. También rechaza el subordinacionismo, y de la tendencia que posteriormente tomaría el arrianismo al considerar a Cristo un ser creado, tal como se deduce del siguiente texto escrito alrededor del 177 d.C.:
Atenágoras de Atenas, Súplica en favor de los cristianos, 10
“Y si por la eminencia de vuestra inteligencia se os ocurre preguntar qué quiere decir “hijo,” lo diré brevemente: El Hijo es el primer brote del Padre, no como hecho, puesto que desde el principio, Dios, que es inteligencia eterna, tenía en sí mismo al Verbo, siendo eternamente racional, sino como procediendo de Dios, cuando todas las cosas materiales eran naturaleza informe y tierra inerte y estaban mezcladas las más gruesas con las más ligeras para ser sobre ellas idea y operación. (12)
He aquí su forma de explicar la Trinidad:
Atenágoras de Atenas, Súplica en favor de los cristianos, 10
Así, pues, suficientemente queda demostrado que no somos ateos, pues admitimos a un solo Dios increado y eterno e invisible, impasible, incomprensible e inmenso, sólo por la inteligencia a la razón comprensible… ¿Quién, pues, no se sorprenderá de oír llamar ateos a quienes admiten a un Dios Padre y a un Dios Hijo y un Espíritu Santo, que muestran su potencia en la unidad y su distinción en el orden? (13)
Taciano el Sirio (siglo II)
Taciano, fue un discípulo de San Justino Mártir del cual se conserva un discurso contra los griegos en el cual ataca el politeísmo. Poseía un carácter virulento que le llevó a abandonar la Iglesia y fundar su propia secta (los encratitas), testimonio que nos da Eusebio de Cesárea (Historia Eclesiástica IV,18-19) entre otros, como Jerónimo, quien le llamó patriarca de los encraticas (Epist. Ad Titum, prol. (PL 6,356), quienes practicaban una total abstención de carnes y bebidas alcohólicas, veían al matrimonio como pecaminoso y terminaron sustituyendo el vino por agua al celebrar la Eucaristía. Ha llegado hasta nosotros su discurso contar los griegos, obra donde ataca el politeísmo
.
Taciano, Discurso contra los griegos, 21
Porque no estamos locos, oh helenos, ni predicamos tonterías, cuando anunciamos que Dios apareció en forma humana. Vosotros que insultáis, comparad vuestros mitos con nuestras narraciones. (14)
San Melintón de Sardes (siglo II)
Obispo de Sardes (en Lidia) y prominente y venerado escritor eclesiástico en siglo II. En una carta al Papa Víctor (189-199) Polícrates de Efeso le nombra entre los “grandes luminares (o estrellas)” del Asia que gozan del descanso eterno. De muchas de sus obras solo se conservan fragmentos o solamente el título gracias a Eusebio de Cesárea y a Atanasio el Sinaíta.
Luego de un hallazgo reciente en 1930 se publicó su Homilía sobre la Pasión donde Melintón expone una cristología muy lúcida donde el concepto de la divinidad y preexistencia de Cristo dominan toda su teología.
Melintón de Sardes, Homilía sobre la Pasión, 8-10
“Porque, nacido como hijo, conducido como cordero, sacrificado como una oveja, enterrado como un hombre, resucitó de los muertos como Dios, siendo por naturaleza Dios y hombre. El es todo: por cuanto juzga, es Ley; en cuanto enseña, Verbo; en cuanto , salva, Gracia; en cuanto que engendra, Padre; en cuanto que es engendrado, Hijo; en cuanto que sufre, oveja sacrificial; en cuanto que es sepultado, Hombre; en cuanto que resucita, Dios. Este es Jesucristo, a quien sea dada la gloria por los siglos de los siglos (15)
Afirma también la preexistencia de Cristo
Melintón de Sardes, Homilía sobre la Pasión, 82
“Este es el primogénito de Dios, que fue engendrado antes que el lucero matutino, que hizo levantarse la luz, que hizo brillar al día, que separó las tinieblas, que puso la primera base, que suspendió la tierra en su lugar, que secó los abismos, que extendió el firmamento, que puso orden en el mundo” (16)
En los fragmentos que tenemos por Anastasio el Sinaita habla de las dos naturalezas de Cristos, y de como es a la vez verdadero Hombre y verdadero Dios.
Melintón de Sardes, Fragmentos en Anastasio el Sinaita, La guía, CH. 13
“No es de ninguna manera necesario que al tratar con personas inteligentes, aducir que las acciones de Cristo después de su bautismo como prueba que su alma y su cuerpo, su naturaleza humana, eran como las nuestras, verdaderas y no fantasmales. Las actividades de Cristo después de su bautismo, y especialmente sus milagros, dieron pruebas al mundo de la deidad ocultada en su carne. Siendo Dios y además hombre perfecto, él dio indicaciones positivas de sus dos naturalezas: de su deidad, por los milagros durante los tres años que siguen después de su bautismo, de su humanidad, en los treinta años que vinieron antes de su bautismo, durante el cual, por causa de su condición según la carne, él encubriera las muestras de su deidad, aunque él fuera Dios verdadero que existía antes de las edades” (17)
San Ireneo (140 d.C.- 202 d.C.)
Obispo de Esmirna y mártir. Tuvo contacto con la era apostólica al ser Discípulo de San Policarpo que a su vez fue discípulo del apóstol San Juan. Celebre por su tratado “Contra las Herejías” donde combate las herejías de su tiempo, en especial las de los gnósticos.
En dicha obra expresa con claridad la fe Trinitaria de la Iglesia en un Solo Dios Padre, un Solo Señor Jesucristo y en el Espíritu Santo. Para el obispo Jesucristo les para la los cristianos “Señor y Dios y Salvador y Rey”. Particularmente importante es su testimonio sobre que dicha doctrina es predicada y creída por todas las Iglesias del orbe, cual si tuvieran una sola boca o un solo corazón, ya que este testimonio es bastante anterior al concilio de Nicea.
San Ireneo Contra las herejías I,10,1-2
1.5. La única fe de la Iglesia
10,1. La Iglesia, extendida por el orbe del universo hasta los confines de la tierra, recibió de los Apóstoles y de sus discípulos la fe en un solo Dios Padre Soberano universal «que hizo los cielos y la tierra y el mar y todo cuanto hay en ellos» , y en un solo Jesucristo Hijo de Dios, encarnado por nuestra salvación, y en el Espíritu Santo, que por los profetas proclamó las Economías y el advenimiento, la generación por medio de la Virgen, la pasión y la resurrección de entre los muertos y la asunción a los cielos del amado Jesucristo nuestro Señor; y su advenimiento de los cielos en la gloria del Padre para recapitular todas las cosas y para resucitar toda carne del género humano; de modo que ante Jesucristo nuestro Señor y Dios y Salvador y rey, según el beneplácito del Padre invisible «toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los infiernos, y toda lengua lo confiese». El juzgará a todos justamente, los «espíritus del mal» y los ángeles que cayeron y a los hombres apostatas, impíos, injustos y blasfemos, para enviarlos al fuego eterno, y para dar como premio a los justos y santos que observan sus mandatos y perseveran en su amor, unos desde el principio, otros desde el momento de su conversión, para la vida incorruptible, y rodearlos de la luz eterna.
10,2. Como antes hemos dicho, la Iglesia recibió esta predicación y esta fe, y, extendida por toda la tierra, con cuidado la custodia como si habitara en una sola familia. Conserva una misma fe, como si tuviese una sola alma y un solo corazón, y la predica, enseña y transmite con una misma voz, como si no tuviese sino una sola boca. Ciertamente son diversas las lenguas, según las diversas regiones, pero la fuerza de la Tradición es una y la misma. Las iglesias de la Germania no creen de manera diversa ni transmiten otra doctrina diferente de la que predican las de Iberia o de los Celtas, o las del Oriente, como las de Egipto o Libia, así como tampoco de las iglesias constituidas en el centro del mundo; sino que, así como el sol, que es una criatura de Dios, es uno y el mismo en todo el mundo, así también la luz, que es la predicación de la verdad, brilla en todas partes e ilumina a todos los seres humanos que quieren venir al conocimiento de la verdad. Y ni aquel que sobresale por su elocuencia entre los jefes de la Iglesia predica cosas diferentes de éstas -porque ningún discípulo está sobre su Maestro, ni el más débil en la palabra recorta la Tradición: siendo una y la misma fe, ni el que mucho puede explicar sobre ella la aumenta, ni el que menos puede la disminuye. (18)
Interpreta que cuando Dios dice “Hagamos al hombre a imagen y semejanza” habla al Hijo y al Espíritu Santo. Afirma que Cristo es engendrado, pero que nadie conoce los misterios de esta generación, por lo que es vano que los herejes gnósticos intenten explicarla.
San Ireneo Contra las herejías II,28,6
“Así pues, si alguien nos pregunta: «¿Cómo el Padre emitió al Hijo?», le respondemos que esta producción, o generación, o pronunciación, o parto, o cualquier otro nombre con el que quiera llamarse este origen, es inefable. No la conocen ni Valentín, ni Marción, ni Saturnino, ni Basílides, ni los Ángeles, ni los Poderes, ni las Potestades, sino sólo el Padre que lo engendró y el Hijo que de él nació. Siendo, pues, inefable esta generación, quienquiera se atreva a narrar las generaciones y emanaciones, no está en su mente cuando promete describir lo indescriptible.”
Más claro es en el libro III vuelve a declarar a Cristo como Dios, Señor, siempre Rey, Unigénito y Verbo encarnado:
San Ireneo Contra las herejías III,19,2
“Que ninguno de entre todos los hijos de Adán sea llamado Dios por sí mismo, o proclamado Señor, lo hemos demostrado por las Escrituras; y que él solo entre todos los hombres de su tiempo sea proclamado Dios y Señor, siempre Rey, Unigénito y Verbo encarnado, por todos los profetas y Apóstoles y aun por el mismo Espíritu, es cosa que pueden ver todos aquellos que acepten un poco de la verdad”.
Enseña que Cristo es Verdadero Hombre y Verdadero Dios:
San Ireneo Contra las herejías III,19,2-3
“Las Escrituras no darían todos estos testimonios acerca de él, si fuese sólo un hombre semejante a todos. Pero como tuvo una generación sobre todas luminosa, del Padre Altísimo, y también llevó a término la concepción de la Virgen, las divinas Escrituras testimonian ambas cosas sobre él: que es hombre sin belleza y pasible, que se sentó sobre el pollino de una asna, que bebió hiel y vinagre, que fue despreciado del pueblo y que descendió hasta la muerte; pero también que es Señor santo y Consejero admirable, hermoso a la vista, Dios fuerte, que viene sobre las nubes como Juez de todos. Esto es lo que las Escrituras profetizan de él.
En cuanto hombre, lo era para ser tentado; en cuanto Verbo, para ser glorificado; el Verbo se reposó para que pudiera ser tentado, deshonrado, crucificado y muerto, habitando en aquel hombre que vence y soporta (el sufrimiento) y se comporta como hombre de bien y resucita y es asunto al cielo. Este es el Hijo de Dios, Señor nuestro, Verbo existente del Padre e Hijo del Hombre porque nació de la Virgen María; que tuvo su origen de los hombres pues ella misma era un ser humano; tuvo la generación en cuanto hombre, y así llegó a ser Hijo del Hombre”.
Se opone con más de dos siglos de antelación a la herejía del arrianismo que afirmaría que hubo un tiempo en que el Hijo no estuvo con el Padre. También con antelación rechaza el modalismo diferenciando entre las Tres Divinas Personas:
San Ireneo, Contra las herejías IV,20,3
Que el Verbo, o sea el Hijo, ha estado siempre con el Padre, de múltiples maneras lo hemos demostrado. Y que también su Sabiduría, o sea el Espíritu estaba con El antes de la creación.
Sin embargo, hay autores que opinan que no está completamente libre de subordinacionismo, lo cual podría considerarse heterodoxo a la luz de la teología posterior.
San Ireneo, Contra las herejías II,28,8
Si, por ejemplo, alguien busca el motivo por el cual sólo el Padre conoce el día y la hora, aunque todo le comunica a su Hijo, el mismo Señor lo ha dicho, y nadie puede inventar otro sin riesgo (de equivocarse), porque sólo el Señor es el Maestro de la verdad; y él nos ha dicho que el Padre está sobre todas las cosas, pues dijo: «El Padre es mayor que yo» (Jn 14,28). El Señor, pues, ha presentado al Padre como superior a todos respecto a su conocimiento, a fin de que nosotros, mientras caminamos por este mundo (1 Cor 7,31), dejemos a Dios el saber hasta el fondo tales cuestiones; porque si pretendemos investigar la profundidad del Padre (Rom 11,33), corremos el peligro de preguntar incluso si hay otro Dios por encima de Dios
San Ireneo, Contra las herejías V,18,2
El Padre sostiene al mismo tiempo toda su creación y a su Verbo; y el Verbo que el Padre sostiene, concede a todos el Espíritu, según la voluntad del Padre: a unos en la creación misma les da el (espíritu) de la creación, que es creado; a otros el de adopción, esto es, el que proviene del Padre, que es obra de su generación. Así se revela como único el Dios y Padre, que está sobre todo, a través de todas y en todas las cosas. El Padre está sobre todos los seres, y es la cabeza de Cristo (1 Cor 11,3); por medio de todas las cosasb obra el Verbo, que es Cabeza de la Iglesia; y en todas las cosas, porque el Espíritu está en nosotros, el cual es el agua viva (Jn 7,38-39) que Dios otorga a quienes creen rectamente en él y lo aman, y saben que «uno sólo es el Padre, que está sobre todas las cosas, por todas y en todas
San Clemente de Alejandría (Mediados del siglo II – antes del 215)
Nació hacia el año 150, probablemente en Atenas, de padres paganos; después de hacerse cristiano, viajó por el sur de Italia y por Siria y Palestina, en busca de maestros cristianos, hasta que llegó a Alejandría; las enseñanzas de Panteno (jefe de la escuela catequética de Alejandría, en Egipto) hicieron que se quedara allí. Hacia el año 202, la persecución de Septimio Severo le obligó a abandonar Egipto, y se refugió en Capadocia, donde murió poco antes del 215. Su conocimiento de los escritos paganos y de la literatura cristiana es notable; según Quasten, en sus obras se encuentran unas 360 citas de los clásicos, 1500 del Antiguo Testamento y 2000 del Nuevo, por tanto es considerado cronológicamente como el primer sabio cristiano conocedor profundo no sólo de la Sagrada Escritura sino de obras las obras cristianas anteriores a él, e incluso obras de literatura profana.
En su obra El Protréptico o Exhortación a los griegos escribe
Clemente de Alejandría, Exhortación a los griegos 1,7,1
La palabra, entonces, el Cristo, es la causa de nuestro antiguo principio – porque El Estaba en Dios – y de nuestro bienestar. Y ahora esta misma palabra ha aparecido como hombre. Él solo es Dios y Hombre, y la fuente de todas las cosas buenas. Es por él que nos enseña a vivir bien y entonces somos enviados hacia la vida eterna….Él es la nueva canción, La manifestación que ahora nos ha sido hecha, de la palabra que existió en el principio y antes del principio. El salvador, que existió antes, ha aparecido solo posteriormente. Él que ha aparecido está en Él que es, por la Palabra que estaba con Dios, la Palabra por la cual todas las cosas fueron hechas, ha aparecido como nuestro maestro, y él, que nos concedió vida en el principio, cuando, como nuestro creador, Él nos formó, ahora que Él ha aparecido como nuestro maestro, nos ha enseñado a vivir bien de modo que, luego, como Dios, podría darnos abundante con vida eterna. (19)
En su comentario sobre a la primera epístola de Juan escribe “El Hijo de Dios, siendo, por igualdad de sustancia, uno con el Padre, es eterno e increado”
Más adelante en la misma obra sigue profundizando en su teología del logos afirmando que la divina palabra es “evidentemente verdadero Dios”, y es agregando que estaba “al mismo nivel” en el Padre, lo cual probaría que tampoco tenía inclinaciones subordinacionistas.
Clemente de Alejandría, Exhortación a los griegos 10,110,1
Desdeñado en cuanto a su apariencia pero en realidad adorado, el Expiador, el Salvador …, la Palabra Divina, Él que es absoluta y evidentemente Dios Verdadero, Él que está puesto al mismo nivel del Señor del Universo porque Él era su hijo, y la palabra estaba en Dios. (20)
En El Pedagogo (una obra de tres libros, viene a ser la continuación del Protréptico) explica el capítulo 2 del libro I:
Clemente de Alejandría, el Pedagogo, I,2
“…mis niños, nuestro instructor es como su Dios del padre, cuyo hijo Él es, libre de pecado, libre de culpa, y con un alma desprovista de la pasión; Dios en forma de hombre, inoxidable, el ministro de su Padre y la palabra que es Dios, que está en el padre, que es la mano derecha del padre, y con la forma de Dios es Dios. Él es para nosotros una imagen intachable…” (21)
San Teófilo de Antioquia (siglo II)
Sexto obispo de Antioquia tal como atestigua Eusebio en Historia Eclesiástica 4,20. Se conservan tres libros de su autoría escritos al rededor del 180 d.C. titulados Ad Autolycum .
Así como Tertuliano sería el primero en utilizar el vocablo latino Trinitas, Teófilo sería el primero en utilizar la palabra Τριας (trinitas) para expresar la unión de las tres Divinas Personas en Dios.
Teófilo de Antioquia, Ad Autolycum, II,15
Los tres días que preceden a la creación de los luminares son símbolo de la Trinidad, de Dios, de su Verbo y de su Sabiduría (22)
Teófilo de Antioquia, Ad Autolycum, II,10
Teniendo, pues, Dios a su Verbo inmanente en sus propias entrañas, le engendró con su propia sabiduría, emitiéndole antes de todas las cosas. A este Verbo tuvo El por ministro de su creación y por su medio hizo todas las cosas….Este se llama principio, pues es Príncipe y Señor de todas las cosas por El fabricadas. (23)
Teófilo de Antioquia, Ad Autolycum, II,22
Dios, sí, el Padre del universo, es inmenso y no se halla limitado a un lugar, pues no hay lugar de su descanso; mas su Verbo, por el que hizo todas las cosas, como potencia y sabiduría suya que es, tomando la figura del Padre y Señor del universo, ése fue el que se presentó en el jardín en figura de Dios y conversaba con Adán. Y, en efecto, la misma divina Escritura nos enseña que Adán dijo haber oído su voz. Y esa voz, ¿qué otra cosa es sino el Verbo de Dios, que es también hijo suyo? Hijo, no al modo que poetas y mitógrafos dicen que nacen hijos de los dioses por unión carnal, sino como la verdad explica que el Verbo de Dios está siempre inmanente en el corazón de Dios. Porque antes de crear nada, a éste tenía por consejero, como mente y pensamiento suyo que era. Y cuando Dios quiso hacer cuanto había deliberado, engendró a este Verbo proferido como primogénito de toda creación, no vaciándose de su Verbo, sino engendrando al Verbo y conversando siempre con Él. De ahí que nos enseñan las santas Escrituras y todos los inspirados por el Espíritu, de entre los cuales Juan dice: En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios; dando a entender que en los comienzos estaba Dios solo y en El su Verbo. Y luego dice Y Dios era el Verbo. (24)
Tertuliano (160d.C - 220 d.C.)
Si bien Tertuliano no es considerado un padre de la Iglesia, sino un apologeta, y al final de su vida cae en herejía abrazando el montanismo, fue muy leído antes de abandonar la Iglesia Católica.
Fue el primero en aplicar el vocablo latino Trinitas (Trinidad) a las tres divinas Personas. En De pudicitia (Sobre la modestia) escribe:
Tertuliano, Sobre la modestia, 21
“..Para la misma iglesia es, propiamente y principalmente, el Espíritu mismo, en el cual es la Trinidad de Una Divinidad – Padre, Hijo y Espíritu Santo.” (25)
En Adversas Praxean (Contra Práxeas) da una explicación de la doctrina Trinitaria aún más completa:
Tertuliano, Contra Práxeas, 2
“Sin embargo, como hemos hecho de hecho siempre (y más especialmente desde que hemos sido mejor instruidos por el paráclito, que conduce a los hombre hacia toda la verdad), creemos que hay un solo Dios, pero bajo la siguiente dispensación, o οἰκονομία, como es llamado, que este único Dios tiene también un Hijo, Su Palabra, que procede de Él mismo, por quien todas las cosas fueron hechas, y sin el cual nada fue hecho. Creemos que Él ha sido enviado por el Padre a la Virgen, y ha nacido de ella – siendo Dios y Hombre, el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios, y ha sido llamado Jesucristo; creemos que ha sufrido, muerto, herido, de acuerdo a las Escrituras, y, después ha resucitado por el Padre y llevado al cielo, para sentarse a la derecha del Padre, y él vendrá a juzgar a vivos y muertos, quien envió también desde el cielo del Padre, de acuerdo con su promesa, al Espíritu Santo, el Paráclito, el santificador de la fe de aquellos que creen en el Padre, y en el Hijo y en el Espíritu Santo. Esta es la regla de fe que ha venido hasta nosotros desde el principio del evangelio, incluso antes de todas las viejas herejías” (26)
Más adelante en el mismo capítulo escribe:
Tertuliano, Contra Práxeas, 2
“…La herejía, la cual supone por sí misma poseer la verdad pura, pensando que no se puede creer que Un Solo Dios en ninguna otra vía que diciendo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son la misma Persona. Como si en esta vía también uno no fueran Todos, en la que Todos son de Uno, por unidad de substancia; mientras el misterio de la dispensación es todavía guardado, el cual distribuye la Unidad en la Trinidad colocando en sus orden las tres Personas – El Padre, el hijo y el Espíritu Santo: tres, sin embargo no en condición, sino en grado, no en sustancia, sino en forma, no en poder, sino en aspecto”
Este texto es particularmente importante porque explica la concepción que Tertuliano tiene de la Trinidad: 3 Personas, pero no 3 naturalezas, no diferentes en cuanto a poder sino en cuanto a aspecto. Esto lo confirma también el capítulo 4 de la misma obra donde vuelve a afirmar que el Hijo es “de la substancia del Padre”: Filium non aliunde deduco, sed de substantia Patris, y el Espíritu es “del Padre por el Hijo”: Spiritum non aliunde deduco quam a Patre per Filium.
Tertuliano, Contra Práxeas, 12
Si la pluralidad en la Trinidad te escandaliza, como si no estuviera ligada en la simplicidad de la unión, te pregunto: ¿cómo es posible que un ser que es pura y absolutamente uno y singular, hable en plural: “Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra”? ¿No debería haber dicho más bien: “Hago yo al hombre a mi imagen y semejanza,” puesto que es un ser único y singular? Sin embargo, en el pasaje que sigue leemos: “He aquí que el hombre se ha hecho como uno de nosotros.” O nos engaña Dios o se burla de nosotros al hablar en plural, si es que así El es único y singular; o bien, ¿se dirigía acaso a los ángeles, como lo interpretan los judíos, porque no reconocen al Hijo? O bien, ¿sería quizás porque El era a la vez Padre, Hijo y Espíritu que hablaba en plural, considerándose múltiple? Por cierto, la razón es que tenía a su lado a una segunda persona, su Hijo y su Verbo, y a una tercera persona, el Espíritu en el Verbo. Por eso empleó deliberadamente el plural: “Hagamos… nuestra imagen… uno de nosotros.” En efecto, ¿con quién creaba al hombre? ¿A semejanza de quién lo creaba? Hablaba, por una parte, con el Hijo, que debía un día revestirse de carne humana; de otra, con el Espíritu, que debía un día santificar al hombre, como si hablara con otros tantos ministros y testigos”
Continúa posteriormente en el mismo capítulo:
Tertuliano, Contra Práxeas, 12
“…Ahora si él es también Dios, de acuerdo a Juan, (quien dice) La Palabra era Dios, entonces usted tiene dos seres -uno que ordena que la cosas se hagan, y el otro que ejecuta la orden y crea. En ese sentido, sin embargo, usted debe entender de El ser otro, Yo he explicado, que en cuando a Personalidad, no de sustancia – en esa vía de distinción, no de división. Pero aunque debo donde quiera mantener una sola sustancia en tres coherente e inseparable (personas)”
En el texto anterior Tertuliano se sirve del término “persona” para explicar que la Palabra (logos) es distinto de el Padre en “en el sentido de persona, no de substancia, para distinción, no para división” y la cual aplica también al Espíritu Santo a quien llama “la tercera persona”.
Con todo y lo que contribuyó Tertuliano a precisar una terminología precisa para la doctrina Trinitaria, no se vio libre por completo del subordinacionismo, al punto que llegó a interpretar que el Hijo no era eterno, uno de los errores del arrianismo.
Tertuliano, Contra Práxeas, 7
“Fue entonces cuando el Verbo recibió su manifestación y su complemento, esto es, el sonido y la voz, cuando Dios dijo: “¡Haya luz!” Ese es el nacimiento perfecto del Verbo, cuando procedió de Dios. Primero fue producido por El en el pensamiento bajo el nombre de Sabiduría: “Dios me creó al principio de sus caminos” (Prov. 8,22). Luego fue engendrado con vistas a la acción: “Cuando hizo los cielos, estaba cerca de El” (Prov. 8,27). Por consiguiente, haciendo que fuera su Padre aquel de quien era Hijo por proceder de El, vino a ser el primogénito, porque fue engendrado antes que todas las cosas, e Hijo único, porque El solo fue engendrado por Dios”
Orígenes (185 d.C. – 254 d.C.)
Orígenes fue un preeminente escritor eclesiástico, teólogo y comentarista bíblico. Vivió en Alejandría hasta el 231, se pasó los últimos 20 años de su vida en Cesárea del Mar, Palestina y viajando por el imperio romano. Fue el mayor maestro de la doctrina cristiana en su época y ejerció una extraordinaria influencia como intérprete de la Biblia. Cabe resaltar que algunas de sus enseñanzas no fueron ortodoxas.
Muy interesante para el tema que nos acopia la tenemos en la disputa de Orígenes con Heráclides descubierta en unos papiros hallados en Toura (cerca del Cairo) en 1941. Allí se presenta una relación completa de una disputa que se originó cuando las opiniones de Heráclides sobre la doctrina Trinitaria había preocupado a sus hermanos del episcopado, y llaman así a Orígenes para enderezar la cuestión. Esta disputa se realizó en presencia del pueblo y de los obispos hacia el ano 245.
A este respecto comenta Quasten: “a Heráclides no le gustaba la fórmula de Orígenes “dos dioses” como la única manera de expresar claramente la distinción entre el Padre y el Hijo. Implicaba un peligro demasiado grave de politeísmo. En la discusión, Orígenes hace esta observación: “Ya que nuestros hermanos se escandalizan al oír que hay dos dioses, este asunto merece ser tratado con delicadeza.” Recurre luego a la Escritura para demostrar en qué sentido dos pueden ser uno. Adán y Eva eran dos; sin embargo, formaban una sola carne (Gen. 2,24). Cita luego a San Pablo, quien, hablando de la unión del hombre justo con Dios, dice: “El que se allega al Señor se hace un espíritu con El” (1 Cor. 6,17). Finalmente, invoca como testigo al mismo Cristo, porque dijo: “Yo y mi Padre somos uno.” En el primer ejemplo había unidad de “carne”; en el segundo, de “espíritu”; en el tercero, de “divinidad.” “Nuestro Señor y Salvador — observa Orígenes —, en su relación con el Padre y Dios del universo, no es una sola carne, ni tampoco un solo espíritu, sino algo mucho más elevado que la carne y el espíritu, un solo Dios.”
Así Orígenes defiende que el Padre y el Hijo son divinos contra el monarquismo y el modalismo.
Termina el interrogatorio de Orígenes a Heráclides con el siguiente acuerdo:
Orígenes dijo: ¿El Padre es Dios?
Heráclides respondió: Sí.
Orígenes dijo: ¿El Hijo es distinto del Padre?
Heráclides respondió: ¿Cómo podría ser simultáneamente Hijo y Padre?
Orígenes dijo: ¿El Hijo, que es distinto del Padre, es también Dios?
Heráclides respondió: También El es Dios.
Orígenes dijo: ¿De esta manera los dos Dioses forman uno solo?
Heráclides dijo: Sí.
Orígenes dijo: ¿Por consiguiente, afirmamos que hay dos Dioses?
Heráclides respondió: Sí, pero el poder es uno
Definición que aunque muy anterior a Nicea y sin precisar de su terminología se las arregla para expresar el mismo sentir. Así, con este acuerdo en frente del pueblo y de obispos se proclama a Cristo Dios, pero como una persona distinta del Padre. Se defiende así la individualidad de las Personas Divinas contra el modalismo, y aclara los temores de que al reconocer a Cristo y al Padre como Dios se caiga en politeísmo.
Orígenes utiliza frecuentemente el término Trinidad (In Ioh. 10,39,270; 6,33,166; In Ies. Hom. 1,4,1) y que el Hijo procede el Padre, y dado que Dios es eterno, sigue que este acto de generación es también eterno, por lo que el Hijo no tiene principio y no hubo un tiempo en que El no existiera (se opone con antelación a la herejía del arrianismo que afirmaría posteriormente lo opuesto, a saber, que hubo un tiempo en que el Hijo no existía (De princ. l,2,9s; 2; 4,4,1; In Rom. 1,5 ).
Orígenes, In Hebr. frag. 24,359
“No se puede concebir luz sin resplandor. Y si esto es verdad, nunca hubo un tiempo en que el Hijo no fuera el Hijo. Sin embargo, no será, como hemos dicho de la luz eterna, sin nacimiento (parecería que introducimos dos principios de luz), sino que es, por decirlo así, resplandor de la luz ingénita, teniendo a esta misma luz como principio y como fuente, verdaderamente nacido de ella. No obstante, no hubo un tiempo en que no fue. La Sabiduría, por proceder de Dios, es engendrada también de la misma substancia divina. Bajo la figura de una emanación corporal, se le llama así: “Emanación pura de la gloria de Dios omnipotente” (Sap. 7,25). Estas dos comparaciones manifiestan claramente la comunidad de substancias entre el Padre y el Hijo. En efecto, toda emanación parece ser ομοούσιος, ο sea, de una misma substancia con el cuerpo del cual emana o procede” (27)
Nótese que utiliza la palabra ομοούσιος (homoousios) que significa “una sustancia”, la cual posteriormente sería tan utilizada en el concilio de Nicea para definir solemnemente como el Padre y el Hijo tienen una misma naturaleza. Se refiere a Cristo también con la expresión θεάνθρωπος (Dios-Hombre)
Sin embargo, Orígenes tiene algunos textos confusos al punto de parecer tender al subordinacionismo. Entre los partidarios de haber caído en este error está San Jerónimo, sin embargo otros padres de la Iglesia como San Atanasio y San Gregorio Taumaturgo lo niegan. Uno de los textos donde parece serlo es este:
Orígenes, In Ioh. 13,25
“Nosotros, que creemos al Salvador cuando dice: “El Padre, que me ha enviado, es mayor que yo,” y por esta misma razón no permite que se le aplique el apelativo de “bueno” en su sentido pleno, verdadero y perfecto, sino que lo atribuye al Padre dando gracias y condenando al que glorificara al Hijo en demasía, nosotros decimos que el Salvador y el Espíritu Santo están muy por encima de todas las cosas creadas, con una superioridad absoluta, sin comparación posible; pero decimos también que el Padre está por encima de ellos tanto o más de lo que ellos están por encima de las criaturas más perfectas”. (28)
San Justino (165 d.C.)
Mártir de la fe cristiana hacia el año 165 (decapitado), es considerado el mayor apologeta del Siglo II. En diálogo con Trifón se refiere a Cristo como “Dios engendrado del Padre del universo”, y parte de textos del génesis donde Dios habla en primera persona del plural, para demostrar la pluralidad de las personas divinas. Descarta aquí que hablara con ángeles, ya que es inconcebible que el hombre haya sido hecho por ellos, y descarta también que hablara con los elementos de la tierra. Concluye que hablaba con Cristo quien estaba con el Padre antes de todas las criaturas.
San Justino, Diálogo con Trifón, 61-62
“Os voy a presentar, Oh amigos – dije – otro testimonio de las Escrituras sobre que Dios engendró principio antes de todas las criaturas, cierta potencia racional de sí mismo, la cual es llamada también por el Espíritu Santo Gloria del Señor, y unas veces Hijo, otras Sabiduría; ora Ángel, ora Dios, ya Señor, ya Palabra, y ella misma se llama a sí misma Capitán General, cuando se aparece en forma de hombre a Josué, hijo de Navé. Y es así que todas esas denominaciones le vienen de estar al servicio de la voluntad del Padre y de haber sido engendrada por querer del Padre…Mas será la palabra de la sabiduría la que me prestará su testimonio, por ser ella ese mismo Dios engendrado del Padre del universo, que subsiste como palabra y sabiduría y poder y gloria del que le engendró…
62. Eso mismo, amigos, expresó la palabra de Dios por boca de Moisés al indicarnos que el Dios que nos manifestó, habló en ese mismo sentido en la creación del hombre, al decir estas palabras: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza….Y porque no torzáis las palabras citadas y digáis lo que dicen vuestros maestros, que Dios se dirigió a sí mismo al decir “hagamos”, del mismo modo que nosotros, cuando vamos a hacer algo decimos : hagamos” o que habló con los elementos, es decir, con la tierra y demás de que sabemos se compone el hombre, y a ellos dijo el “hagamos”; os voy a citar ahora otras palabras del mismo Moisés, por las cuales, sin discusión posible, tenemos que reconocer que conversó Dios con alguien que era numéricamente distinto y juntamente racional. Helas aquí: Y dijo Dios: He aquí que Adán se ha hecho como uno de nosotros para conocer el bien y el mal. Luego, al decir “como uno de nosotros”, indica el número de los que entre sí conversan, y que por lo menos son dos. Porque no puedo yo tener por verdadero lo que dogmatiza la que entre vosotros se llama herejía ni los maestros de ellas son capaces de demostrar que habla Dios con los ángeles o que el cuerpo humano es obra de ángeles. Sino que este brote, emitido realmente del Padre, estaba con El antes de todas las criaturas y con ése conversa el Padre, como nos lo manifestó la Palabra por boca de Salomón, al decirnos que antes de todas las criaturas fue por Dios engendrado como principio y progenie este mismo que por Salomón es llamado sabiduría. (29)
Más adelante se refiere a Cristo como Señor y Dios.
San Justino, Diálogo con Trifón, 128
Largamente he demostrado que Cristo, que es Señor y Dios, Hijo de Dios, se apareció antes prodigiosamente como Hombre y como Ángel y también en la gloria del fuego, como en la visión de la zarza y en el juicio contra Sodoma. (30)
En su primera apología distingue claramente y por orden a las Tres Personas Divinas, lo que descarta que Justino tuviera alguna tendencia modalista:
San Justino, Apología I, 13,3
“Y luego demostraremos que con razón honramos también a Jesucristo, que ha sido nuestro maestro en estas cosas y que para ello nació, el mismo que fue crucificado bajo Poncio Pilato, procurador que fue de Judea en tiempo de Tiberio César, que hemos aprendido ser el Hijo del mismo verdadero Dios y a quien tenemos en segundo lugar, así como al Espíritu profético tenemos en el tercero”. (31)
Más claro en distinguir la Persona del Padre de la del Hijo es en el capítulo 63 y de reconocer en Cristo a quien habló a los profetas y proclamó ser “El Dios de Abraham, Isaac y Jacob”:
San Justino, Apología I, 63,15
“Por que los que dicen que el Hijo es el Padre, dan prueba de que ni saben quien es el Padre ni se han enterado de que el Padre del universo tiene un Hijo, que siendo Verbo y Primogénito de Dios, es también Dios. Este fue quien primeramente apareció a Moisés y a los otros profetas en la forma de fuego o por imagen incorpórea, y que ahora, en los tiempos de vuestro imperio,…, nació hombre de una virgen….Ahora, lo que desde la zarza se le dijo a Moisés: Yo soy el que es, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, significaba que, aún después de muertos, aquellos hombres seguían siendo de Cristo mismo”
San Gregorio de Taumaturgo (siglo III)
Nacido hacia el ano 213 fue obispo de su ciudad natal Neocesárea. Compuso un breve símbolo de fe al cual comenta Quasten “que aunque se limita al dogma de la Trinidad notable por su exactitud en su conceptos, y afirmando que jamás ninguna de las Personas Divinas ha estado sin la otra, sino que sin mudanza han existido siempre”.
Gregorio de Taumaturgo, Exposición de la fe
“Hay un solo Dios, Padre del Verbo viviente, de la Sabiduría subsistente, del Poder y de la Imagen eterna; Engendrador perfecto del perfecto Engendrado, Padre del Hijo Unigénito. Hay un solo Señor, Único del Único, Dios de Dios, Figura (carácter) e Imagen de la Divinidad, Verbo Eficiente, Sabiduría que abraza todo el universo y Poder que crea el mundo entero, Hijo verdadero del verdadero Padre, Invisible del Invisible, Incorruptible del Incorruptible, Inmortal del Inmortal, Eterno del Eterno. Y hay un solo Espíritu Santo, que tiene su subsistencia de Dios y fue manifestado a los hombres por el Hijo: Imagen del Hijo, Imagen Perfecta del Perfecto, Vida, Causa de los vivientes, Manantial Sagrado, Santidad que comunica la santificación, en quien se manifiestan Dios Padre, que está por encima de todos y en todos, y Dios Hijo, que está a través de todos. Hay una Trinidad perfecta, en gloria y eternidad y majestad, que no está dividida ni separada. No hay, por consiguiente, nada creado ni esclavo en la Trinidad, ni tampoco nada sobreañadido, como si no hubiera existido en un período anterior y hubiera sido introducido más tarde. Y así ni al Padre le falló nunca el Hijo, ni el Espíritu Santo al Hijo, sino que, sin variación ni mudanza, la misma Trinidad ha existido siempre” (32)
Novaciano (siglo III)
Sacerdote Romano. Según narra Eusebio de Cesárea se sirvió de una artimaña para que le ordenaran obispo de Roma, obligando a unos obispos a consagrarle. Generó así un cisma que duró varios siglos.
Uno de sus escritos, Sobre la Trinidad (De Trinitate) fue escrito en una fecha bastante anterior al 250 d.C.
Novaciano, Sobre la Trinidad, 31
El Hijo, por ser engendrado del Padre, está siempre en el Padre. Cuando digo “siempre,” no quiero decir que es ingénito. Afirmo, por el contrario, que nació. Pero el que nació antes de todo tiempo, debe decirse que existió siempre en el Padre, puesto que no se le pueden fijar fechas al que es anterior a todos los tiempos. El está eternamente en el Padre, pues de otra suerte el Padre no sería siempre Padre. Por otra parte, el Padre es anterior a El, pues el Padre debe ser necesariamente antes que el Hijo, como Padre; puesto que El no conoce origen, debe existir necesariamente antes que el que tiene un origen. El Hijo, pues, es necesariamente anterior al Padre, porque reconoce El mismo que existe en el Padre; tiene un origen, puesto que nació, y por el Padre de una manera misteriosa; con todo, a pesar de haber nacido y tener así origen, es en todo semejante (vicinus) al Padre, precisamente debido a su nacimiento, puesto que nació del Padre, el cual es el único que carece de origen. El, pues, cuando el Padre quiso, procedió del Padre, y el que estaba en el Padre, porque procedía del Padre, no siendo otra cosa que la Substancia divina. Su nombre es el Verbo, por el cual fueron hechas todas las cosas, y sin el cual nada fue hecho. Porque todas las cosas son posteriores a El, pues vienen de El, y, consiguientemente, El es anterior a todas las cosas (pero después del Padre), considerando que todas las cosas fueron hechas por El. Procedió del Padre, por cuya voluntad todas las cosas fueron hechas. Dios, con toda certeza, procedente de Dios, constituyendo la segunda Persona después del Padre, por ser Hijo, sin desposeer por eso al Padre de la unidad de la divinidad (33)
Sin embargo, Novaciano mostró un subordinacionismo donde a pesar de tener la misma substancia el Espíritu Santo era inferior a Cristo y Cristo inferior al Padre, de quien dice que aparece “como el único Dios verdadero y eterno; El es la única fuente de este poder de la divinidad. Aunque es transmitida al Hijo y concentrada en él, vuelve de nuevo al Padre a través de su comunidad de sustancia”:
Novaciano, Sobre la Trinidad, 18
El Paráclito recibió su mensaje de Cristo. Mas si lo recibió de Cristo, Cristo es superior al Paráclito, pues el Paráclito no habría recibido de Cristo de no ser inferior a Cristo. Esta inferioridad del Paráclito prueba que Cristo, de quien recibió su mensaje, es Dios. Aquí tenemos, pues, un poderoso testimonio de la divinidad de Cristo. Vemos, en efecto, que el Paráclito es inferior a El, y recibe de El el mensaje que entrega al mundo. (34)
San Cipriano de Cartago (siglo III)
San Cipriano nació hacia el año 200, probablemente en Cartago, de familia rica y culta. Se dedicó en su juventud a la retórica. El disgusto que sentía ante la inmoralidad de los ambientes paganos, contrastado con la pureza de costumbres de los cristianos, le indujo a abrazar el cristianismo hacia el año 246. Poco después, en 248, fue elegido obispo de Cartago. Al arreciar la persecución de Decio, en 250, juzgó mejor retirarse a un lugar apartado, para poder seguir ocupándose de su grey.
Declara la divinidad de Cristo numerosas veces, y afirma que quien niegue que Cristo es Dios no puede ser templo de Dios.
Cipriano de Cartago, Carta 63,14
“Si Cristo Jesús, nuestro Señor y Dios, es Él mismo el sumo sacerdote de Dios el Padre” (35)
Cipriano de Cartago, Carta 73,12
“Si alguien pudiera ser bautizado por los herejes, él podría ciertamente recibir también el perdón de sus pecados. Si él hubiere recibido el perdón de los pecados, él podría ser santificado. Si él fuera santificado, él podría ser hecho un templo de Dios. Si él fuera hecho templo de Dios – ahora yo te pregunto: De que Dios? Del Creador?. Pero eso no es posible, porque él no cree en El. De Cristo?. Quien niegue que Cristo sea Dios no puede llegar a ser su templo. Del Espíritu Santo?. Desde que Tres son Uno, como fuera posible para el Santo Espíritu ser reconciliado con él que es un enemigo del Hijo o del Padre? (36)
Cipriano de Cartago, Carta 73,18
Después de la resurrección, cuando el Señor envió los apóstoles a las naciones, Él les ordenó bautizar a los gentiles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… Cristo mismo ordenó que las naciones sean bautizadas en la completa y unida Trinidad. (37)
San Dionisio de Roma (Siglo III)
Papa desde el 259 al 268. Combatió el modalismo y el subordinacionismo. Cuando se presentó ante el Dionisio de Roma una acusación sobre Dionisio de Alejandría (obispo) sobre expresarse de modo incorrecto sobre la Trinidad, se origino una controversia que se ha conocido como “la controversia de los dos Dionisios”. El Papa convocó un sínodo en el año 260 para solucionar la cuestión. En nombre propio y en el del sínodo escribió una carta en la cual condena la doctrina modalista de Sabelio y además las opiniones marcionistas que dividían la monarquía divina en tres hipóstasis distintas, también a quienes representaban al Hijo de Dios como una criatura.
En la carta a Dionisio de Alejandría el Papa llama blasfemia a quienes dicen que el Hijo es el Padre (modalismo), pero también censura la doctrina que al parecer apoyan catequistas de Dionisio de Alejandría que afirman que cada Persona Divina tiene una naturaleza distinta de la otra.
Carta a Dionisio de Roma a Dionisio de Alejandría, 1
“He oído que alguno de tus catequistas y maestros de la divina palabra encabezan esta este principio [refiriéndose a quienes heréticamente dividen las naturalezas de las Personas Divinas]. Ellos son, tal que hablan diametralmente a la opinión de Sabelio. Para él, en su blasfemia, dice que el Hijo es el Padre, y viceversa. Pero ellos proclaman que hay en alguna vía tres Dioses, cuando ellos dividen la Sagrada Unidad en tres sustancias diferentes entre sí y completamente separadas” (38)
También declara que el arrianismo es una blasfemia por afirmar que Cristo es un ser creado, y explica que por Ser Cristo la Palabra, Sabiduría y poder de Dios, no pudo haber habido un momento en que el Padre existiera sin Él.
Carta a Dionisio de Roma a Dionisio de Alejandría, 1
“Es blasfemia, entonces, y no común pero la peor, decir que el Señor en alguna forma fue creación. Pero si el vino a ser Hijo, entonces El no lo fue, sino si como Él dice de sí mismo, Él está en el Padre, y si usted conoce la Divina Escritura la cual dice, Cristo es la Palabra y Sabiduría y Poder, y esos atributos son poderes de Dios, entonces el siempre existió. Pero si el hijo vino a ser, había una época en la cual esos atributos no existieron, y consecuentemente, ese fue un tiempo cuando Dios estuvo sin ellas, lo cual es completamente absurdo”
Carta a Dionisio de Roma a Dionisio de Alejandría, 2
Es necesario, sin embargo, que la palabra divina [Jesucristo] esté unida con Dios del Universo; y el Espíritu Santo debe respetar y morar en Dios. Por tanto la Trinidad Divina debe ser reunida en Una, una cumbre, como si fuera – quiero decir, el Dios Omnipotente del Universo
Carta a Dionisio de Roma a Dionisio de Alejandría, 3
Ni entonces podemos dividir en tres cabezas divinas la maravillosa y divina monarquía, ni desacreditar llamando “obra” la dignidad y excelente majestad de nuestro Señor, pero debemos creer en Dios, el Padre Todopoderoso, y en Jesús su Hijo , y en el Espíritu Santo, y sostenemos que a el Dios del universo la Palabra está unida.
Conclusión
No es difícil luego de haber estudiado el testimonio de los padres pre-nicenos, concluir que no es ninguna novedad la doctrina Trinitaria, y mucho menos un producto de las maniobras políticas del emperador Constantino. La Iglesia fue fiel en reconocer que hay un solo Dios, siendo el Padre Dios, el Hijo Dios, y el Espíritu Santo Dios, y esta verdad era comprendida y ensenada con mayor o menor claridad en la era post-apostólica y pre-nicena. Es claro también que la mayoría de ellos rechazaban abiertamente tanto el arrianismo (que afirmaba que Jesucristo era una dios menor creado subordinado al Padre y que alguna vez no existió) y el modalismo (que afirmaba que había una sola Persona Divina en Dios, siendo el Hijo el Padre y viceversa, pero manifestados de manera diferentes). Ciertamente algunos padres no comprendieron a cabalidad el misterio Trinitario y tendieron al subordinacionismo en mayor o menos grado, cosa totalmente comprensible en una materia de tanta complejidad. Han sido precisamente conflictos tan graves como el arrianismo y otras herejías, las que han dado oportunidad a la Iglesia para profundizar en estas verdades de fe.
Referencias
(2) Padres Apostólicos, Daniel Ruiz Bueno, (BAC 65), Pág. 84
(3) Ibid. Pág. 688
(4) Ibid. Pág. 1020
(5) Ibid. Pág. 447
(6) Ibid. Pág. 451
(7) Ibid. Pág. 457
(8) Ibid. Pág. 474
(9) Ibid. Pág. 488
(10) Ibid. Pág. 498-499
(11) Tomado de Padres Apologetas Griegos, Daniel Ruiz Bueno (BAC 116), Pág. 130
(12) Ibid. Pág. 660-661
(13) Ibid. Pág. 661
(14) Ibid. Pág. 602
(15) Patrología I, Johannes Quasten (BAC 206), Pág. 240
(16) Ibid Pág. 241
(17) Tomado de The Faith of the Early Fathers, Vol. I, William A. Jurgens, Pág. 81 (las traducciones al español de esta obra las ha realizado el autor de este artículo)
(18) Contra los herejes, San Ireneo de Lyón, Conferencia del Episcopado Mexicano. Edición preparada por el P. Carlos Ignacio Gonzáles.
(19) The Faith of the Early Fathers, Vol. I, William A. Jurgens, Pág. 176
(20) Ibid. Pág. 177
(21) NewAdvent Encyclopedia, http://www.newadvent.org/fathers/02091.htm
(22) Patrología I, Johannes Quasten (BAC 206), Pág. 236
(23) Padres Apologetas Griegos, Daniel Ruiz Bueno (BAC 116), Pág. 796
(24) Ibid. Pág. 813
(25) Tomado de New Advent Encyclopedia, http://www.newadvent.org/fathers/0407.htm
(27) Patrología I, Johannes Quasten (BAC 206), Pág. 389
(28) Ibid. Pág. 390
(29) Tomado de Padres Apologetas Griegos, Daniel Ruiz Bueno (BAC 116), Pág. 409-412
(30) Ibid. Pág. 526
(31) Ibid. Pág. 194
(32) Tomado de Patrología I, Johannes Quasten (BAC 206), Pág. 433
(33) Ibid. Pág. 529
(34) Ibid. Pág. 531
(35) Tomado de The Faith of the Early Fathers, Vol. I, William A. Jurgens, Pág. 81
(36) Ibid. Pág. 232-233
(37) Ibid. Pág. 232-233
(38) Ibid. Pág. 249
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Por: José Miguel Arráiz
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Hay dos argumentos que en su día fueron el caballito de batalla de los arrianos, y hoy día siguen siendo muy populares entre los testigos de Jehová. Uno de ellos es afirmar que el Hijo es inferior al Padre en base a Juan 14,28
“Habéis oído que os he dicho: “Me voy y volveré a vosotros.” Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo.”
Otro consiste en afirmar que Jesús no era Omniciente en base a Mateo 24,36
“Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre.”
¿Son válidas estas objeciones?
No. El problema radica en la incapacidad arriana de entender que en Cristo hay dos naturalezas: La humana y la divina. La naturaleza humana es inferior a la naturaleza divina del Padre, pero su naturaleza divina es la misma.
A este respecto San Agustín explica:
San Agustín, La Trinidad, I,7,14: BAC 39,135-136
Pero como muchos pasajes de varios libros santos, a causa de la encarnación del Verbo de Dios, llevada a cabo por nuestra redención por Jesucristo, mediador de Dios y de los Hombres, insinúan y abiertamente demuestran la superioridad del Padre sobre el Hijo, erraron los mortales, y, sin investigar con diligencia la serie completa de las Escrituras, atribuyeron a la naturaleza que era y es eterna antes de la encarnación lo que se dice de Cristo en cuanto a hombre.
Los que dicen que Cristo es inferior al Padre apoyan su sentencia en las palabras del Señor cuando dice: El Padre es mayor que yo (Juan 14,28). Más la verdad demuestra que en ese sentido, el Hijo es también inferior a sí mismo. Y, como no ha de ser inferior si se anonadó tomando la forma de esclavo? (Filipenses 2,7). No obstante, al venir en forma de esclavo, no perdió la forma de Dios, en la que es igual al Padre. Si, pues, tomó la forma de siervo sin perder su forma divina – en su forma de siervo y en su forma de Dios es siempre el hijo unigénito del Padre-, en su forma divina igual al Padre, en su forma de siervo, mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, ¿quien no ve que en su forma de Dios es superior a sí mismo, y en su forma de esclavo de sí mismo inferior?.
Con plena razón la Escritura afirma ambas cosas: Que el Hijo es igual al Padre y que el Padre es mayor que el Hijo. No existe aquí confusionismo alguno: Es igual al Padre por su naturaleza divina, inferior a causa de su naturaleza de esclavo.
Con Mateo 24,36 cometen el mismo error. Cristo en cuanto hombre tenía limitaciones, en cuanto a Dios lo sabía todo. En este sentido la misma Escritura testifica:
“para que sean consolados sus corazones, unidos en la caridad, y alcancen en toda su riqueza la perfecta inteligencia y conocimiento del misterio de Dios, de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia.” Colosenses 2,2-3
“Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios.»” Juan 16,30
“Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas” Juan 21,17
San Hilario de Poitiers da una explicación algo larga pero buena buena.
San Hilario de Poitiers, La Trinidad, IX, 58-67. BAC 481,492-502
58. Pero los herejes entienden como una negación de su naturaleza divina el que se haya dicho: El Padre es mayor que yo (Juan 14,28); o también: El día ni la hora nadie lo sabe, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre (Marcos 13,12+Mateo 24,36). Por lo tanto, la ignorancia del día y la hora, les sirve para negar que sea Dios unigénito; de tal manera que el Dios nacido de Dios no tendría aquella perfección de su naturaleza que es propia de Dios, ya que, al dominarle necesariamente esta ignorancia, una fuerza exterior sería más fuerte que él, y esta le mantendría en la fragilidad de su ignorancia como a quien es impotente frente a ella. Mas todavía: la locura de los herejes nos quiere obligar a esta interpretación impía, como si tuvieran derecho de imponer la confesión de que así se ha de creen; y aducen la razón de que así lo ha dicho el Señor, y puede parecer muy irrespetuoso que el testimonio que él da de sí mismo sea alterado con nuestra interpretación distinta.
59. Y en primer lugar, antes de hablar del sentido y la razón de estas palabras, se ha de considerar, con el juicio del sentido común, si puede creerse que ignore algo de cualquier cosa aquel que es el principio de todas ellas en lo que son y serán. Pues si todo existe por medio de Cristo y en Cristo y existe de tal modo por medio de él que todo tiene en él (Colosenses 1,16) su ser, aquello que no es ajeno a él ni deja de existir por medio de él, ¿cómo no entrará también en su conocimiento, cuando muchas veces este por virtud de su naturaleza, que no puede ignorar nada, abarca aquello que no existe ni en él ni por el? Y aquello que no tiene su razón de ser más que a partir de él y no recibe más que en él el desarrollo hacia lo que es y será. ¿Cómo quedará fuera del conocimiento que corresponde a su naturaleza por el cual y en el cual se contiene todo aquello que se ha de hacer?
Pues el Señor Jesús no ignora los pensamientos humanos; no solo aquellos despertados por un motivo presente, sino también los que se agitarán a causa de los deseos futuros; así lo atestigua el evangelista: pues Jesús sabía desde el principio quienes no creían y quien era el que le iba a entregar (Juan 6,65). ¿Se podrá considerar que el poder de su naturaleza, que abarca el conocimiento de las cosas que todavía no existen y no ignora las inquietudes que habrán de soportar los ánimos todavía tranquilos desconocía lo que existe por él y en él? ¿Y que sea impotente en lo suyo el que es poderoso en lo ajeno, aquel del que recordamos que se ha dicho: Todo ha sido creado por Él y en Él y Él existe antes que todos (Colosenses 1,16s); o aquello: Porque tuvo a bien que en él habitara toda la plenitud, y por medio de él reconciliar para él todas las cosas? (Colosenses 1,19s).
Puesto que en él está toda la plenitud, todas las cosas son reconciliadas por medio de él y en él y aquel día es la esperanza de nuestra reconciliación, ¿va a ignorar cuando será aquel día cuya fijación está en él y cuyo misterio existe por él? Pues ese día es el de su venida de que dice el Apóstol: Cuando aparezca Cristo, vuestra venida, entonces también vosotros apareceréis con él en gloria (Colosenses 3,4).
Nadie ignora lo que existe por medio de él y dentro de él. Cristo va a venir, ¿e ignora el día de su venida? Es su día, como dice el mismo Apóstol: porque el día del Señor vendrá de noche como un ladrón (1 Tesalonicenses 5,2), ¿y se ha de creer que él no lo conoce? Los seres humanos planean lo que tienen que hacer, lo conocen de antemano en cuanto pueden, y el conocimiento de lo que han de hacer acompaña a la voluntad de llevarlo a cabo; y el que ha nacido como Dios, ¿ignora lo que existe por medio de él y en él? Por él existen los tiempos y el día está en él, pues por medio de él se determinan las cosas futuras y en su mano está el disponer su venida. ¿y vivirá en tal ignorancia que no conozca aquello que existe para él debido a la torpe naturaleza de su mente? ¿Será como las fieras y las bestias salvajes, que con su vida ajena a toda previsión aquello mismo que hacen cuando, movidas por cualquier impulso de su instinto irracional, son llevadas a cualquier parte con un proceder causal e incierto?
60. Como se puede creer que el Señor de la gloria, por ignorar el día de su venida, posea una naturaleza desintegrada e imperfecta, que, por una parte, tiene necesidad de venir y, por otra, no conoce el tiempo de su venida? Por lo cual sería mejor atribuir a Dios la ignorancia que le quita el poder de conocer.
62. Pero Pablo, el doctor de las gentes, no tolera entre nosotros esta confusión del error impío según la cual se cree que el Dios unigénito ha ignorado algo. Pues dice: Fundados en el amor sean llevados a la riqueza de la plena inteligencia, al conocimiento del misterio de Dios, Cristo, en el que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Colosenses 2,2s). El Dios Cristo es un misterio, y en él están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia. Pero esto no se puede decir a la vez de una parte y del todo, porque la parte no significa el todo y el todo no puede ser interpretado como una parte. Pero, si el Hijo ignora el día, ya no están en él todos los tesoros de la ciencia. Pero, si en él están todos los tesoros de la ciencia, no ignora el día, pues tiene en sí todo el tesoro de la ciencia. Pero nos conviene recordar que estos tesoros de la ciencia están en él ocultos, pero no por estar ocultos dejan de estar, pues están en él porque es Dios, pero por ser misterio se ocultan.
Pero para nosotros no está oculto ni es ignorado el misterio de Dios, Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la ciencia. Y porque él es misterio, veamos si es ignorante en aquellas cosas que no sabe. Pero, si en otros lugares la confesión de ignorancia no puede interpretarse como desconocimiento, tampoco ahora ignora lo que desconoce. Pues como su ignorancia dado que todos los tesoros de la ciencia están ocultos en él, es designio salvador mas que ignorancia, se puede explicar la razón del ignorar sin entenderlo como un no saber.
63. Pues todas las veces que Dios dice que ignora, ciertamente confiesa ignorancia, pero no se encuentra limitado por ella.
Pues no saber nada tiene que ver con la debilidad de la ignorancia, sino que se debe a que no es tiempo de hablar o a que no ha llegado la oportunidad de obrar. Dios habla así a Abraham: El clamor de Sodoma y Gomorra ha colmado la medida y sus pecados son muy grandes. Por lo tanto, bajaré y veré si, de acuerdo con su clamor, han llegado hasta el límite; y en el caso contrario, lo sabré (Génesis 18,20s). Tenemos, por consiguiente, al Dios que no sabe y que, con todo, no ignora; pues, si sabe que los pecados son muy grandes y, a pesar de todo, baja para ver si han colmado la medida o para saberlo sino la han colmado, vemos que no lo ignora porque no lo sepa, sino que entonces lo sabe, porque ha llegado el tiempo de obrar. El Dios sepa, no es, por lo tanto, un cambio desde la ignorancia, sino la plenitud del tiempo. Hay que esperar todavía a que sepa. Pero no podemos pensar de Él que no sepa, y, con todo, todavía espere para saber; por ello es preciso que el hecho de que no sepa sabiendo o sepa ignorando no obedezca más que al designio de hablar y de actuar.
64. No podemos dudar, por lo tanto, de que el conocimiento de Dios es cuestión de tiempo más que de mutación en él; pues, cuando se habla de que Dios sabe, se trata del tiempo de dar a conocer el conocimiento más que en el momento en que se ha adquirido. Esto mismo se nos enseña con lo que se le dijo a Abraham: No pongas la mano sobre el niño y no le hagas nada, pues ahora he conocido que temes, al Señor, tu Dios, y no haz perdonado a tu hijo amado por mi causa (Génesis 22,12). Así pues, Dios ahora sabe. El que ahora sepa es indicación de una ignorancia anterior; pero esto no se acomoda al ser de Dios. Como tampoco es posible que antes ignorase que le era fiel Abraham, del que se ha dicho: Abraham creyó a Dios, y se le reputó como justicia (Génesis 15,6). El que ahora conozca significa el momento en que Abraham recibió este testimonio, pero no que Dios en ese momento empezara a saber. Abraham con el holocausto de su hijo había mostrado el amor que tenía a Dios. Dios lo conoce en ese momento en que habla de ello. Pero como no se ha de pensar que antes no lo supiera, tenemos que considerar que se dice que entonces lo ha sabido porque habla. Y entre los muchos pasajes que se contienen en el Antiguo Testamento acerca de la ciencia de Dios, hemos presentado estos solo a modo de ejemplo, para que se comprenda que el que Dios no sepa no es debido a su ignorancia sino al tiempo.
65. En los evangelios encontramos muchas cosas que el Señor ignora conociéndolas. No conoce a los que obran la iniquidad y se glorían en muchos milagros hechos en su nombre cuando dice: Y entonces juraré que no os conozco. Apartaos de mi todos los que obráis la iniquidad (Mateo 7,23). Afirma incluso con juramento que no conoce a aquellos a los que, con todo, no desconoce como obradores de la iniquidad. No los conoce, por tanto, no por su ignorancia, sino por que a causa de la iniquidad de sus obras son indignos de su conocimiento; confirma la verdad de lo que dice incluso con el vínculo del juramento. Tiene él no ignorar en el poder de su naturaleza y conserva el no saber en el misterio de su voluntad.
….
66…Cuando el que conoce perfectamente los pensamientos y las acciones pregunta, como ignorante, sobre los pensamientos y las acciones – como cuando pregunta a la mujer porqué ha tocado la orla de su vestido, o a los apóstoles porqué discuten, o a los que lloraban donde estaba el sepulcro de Lázaro-, no se ha de pensar que realmente no sabe, sino que se trata de un modo de hablar. Pues no tiene sentido que el que, estando
ausente, sabe que Lázaro ha muerto y ha sido sepultado, no sepa el lugar del sepulcro, y que el que ve los pensamientos, no haya conocido la fe de la mujer, o que el que no necesita preguntar acerca de nada, haya ignorado la discusión de los apóstoles. Para aquel que todo lo conoce es un designio oculto el decir de vez en cuando que no conoce aquello que ignora. Así, en el caso de Abraham oculta, por un tiempo, su conocimiento; o en el caso de las vírgenes necias y de los obradores de iniquidad, en los que dice que no los conoce porque son indignos; o en el misterio del hijo del hombre si pregunta como si ignorase, es debido a su condición humana. El que se adapta a la realidad de su nacimiento corporal en todo aquello en que se encuentra limitada nuestra débil naturaleza. No porque sea, por naturaleza, débil aquel que es Dios, sino porque el Dio nacido como hombre ha asumido las debilidades de los hombres. Y las ha asumido no de modo que la naturaleza inmutable se haya transformado en una naturaleza débil, sino que tal manera que el misterio de la asunción ha tenido lugar en la naturaleza inmutable, pues el que era Dios es hombre y el que es hombre no ha dejado de ser Dios.
Al obrar y mostrarse como quien ha nacido como hombre, la Palabra, que sigue siendo Dios, utiliza con mucha frecuencia el modo de hablar propio de su ser de hombre, y muchas veces el modo de hablar de Dios es el mismo que el de los hombres, pues dice que no sabe aquello que no es tiempo de revelar o aquello que no merece ser conocido.
Por consiguiente, tenemos que comprender por qué el Señor ha afirmado que desconoce el día. Si se cree que lo ignora absolutamente, el Apóstol contradice esta afirmación: En el que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Colosenses 2,3).
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Por: José Miguel Arráiz

 

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En una de las comunidades donde soy administrador adjunto, uno de los participantes, que profesaba ser cristiano evangélico me hizo el siguiente interrogante

 

«¿Esta dividido Cristo Por María?»

 

Para luego citar el siguiente pasaje:

 

«Os conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos un mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones; antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio. Porque, hermanos míos, estoy informado de vosotros, por los de Cloe, que existen discordias entre vosotros. Me refiero a que cada uno de vosotros dice: «Yo soy de Pablo», «Yo de Apolo», «Yo de Cefas», «Yo de Cristo». ¿Esta dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo? ¡Doy gracias a Dios por no haber bautizado a ninguno de vosotros fuera de Crispo y Gayo! Así, nadie puede decir que habéis sido bautizados en mi nombre. ¡Ah, sí!, también bauticé a la familia de Estéfanas. Por lo demás, no creo haber bautizado a ningún otro. Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio. Y no con palabras sabias, para no desvirtuar la cruz de Cristo.» 1 Corintios 1,10-17

 

Continuando…

 

«Definitivamente, La Biblia nos enseña: Que hablemos todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino unidos en una misma mente. Y definitivamente la mente de los amigos católicos si es verdaderamente distinta y el parecer, opuesto en lo absoluto, porque mientras nuestras ancianas todavía siguen arrodilladas a una estatuilla, o andan confiando en sus amuletos, Dios nos enseña por medio de su preciosa palabra, que hablemos en una misma mente y en un mismo parecer. El pensamiento doctrinal católico es bien distinto al pensamiento Divino. Definitivamente con marías la vírgenes, porque son infinidades las que han salido (virgen del Carmen, del Chiquinquirá, Guadalupe etc., etc., etc.), se esta haciendo vana la Cruz de Cristo»

 

Para analizar a profundidad esta interrogante he querido hacer este pequeño estudio.

 

La unidad ¿A que se refiere?

 

Lo primero que tenemos que notar es que Pablo habla de unidad «entre los creyentes». Pablo no está hablando de unidad entre los creyentes y el pensamiento divino, sino de unidad entre el pensamiento de los creyentes entre sí.. Es obvio de que nuestro pensamiento debe estar acorde con el pensamiento de nuestro Padre Celestial, pero aquí es donde veo que comienza a fallar la crítica de mi amiga, ya que está comparando lo que «ella dice» que es el pensamiento divino (su perspectiva personal de lo que entiende de la Biblia) a lo que el pueblo católico y la Iglesia piensa realmente. Debemos ser sinceros, la crítica comenzó diciendo que los católicos «estabamos divididos» (entre nosotros), no si nuestro pensamiento era diferente al de ella.

 

Lo segundo que es importante notar en el pasaje, es que esta unidad que exige el Apóstol en nombre de Cristo es una unidad «doctrinal», una unidad de «fe», que incluye una misma «mentalidad» y«juicio». Es en ese sentido en que ella debería poder justificar esta crítica, ya que, a pesar de haber cada vez más movimientos de renovación, como la «renovación carismática católica», «camino neocatecumenal», «faroleros», «dominicos», «franciscanos», «jesuitas» y pare de contar, todos sin excepción profesamos una misma fe y una misma doctrina. Yo he invitado numerosas veces a mis hermanos separados que me mencionen aunque sea UNO SOLO de los movimientos católicos que desconozca aunque sea un solo dogma fundamental de fe, y hasta ahora ninguno ha podido nombrarlo porque simplemente ese movimiento no existe.

 

A esto lo llamamos “Unidad en la diversidad”, muchos estilos, pero un mismo credo y una misma fe.

 

«Os exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.» Efesios 4,1-6

 

Cuando en el pasaje anterior Pablo se refiera a que debemos vivir unidos en una sola fe, no se refiere a creer en Jesús, todos ya eran creyentes, sino a una unidad doctrinal de fe que implicaba mucho más que eso, vivir unidos en un solo Cuerpo y un solo Espíritu. Un solo bautismo y un solo Dios.

 

Es claro que en ese sentido, el hecho de que un católico venezolano recuerde a la Virgen María con la advocación de la Virgen de Coromoto, así como un Mexicano como la Virgen de Guadalupe o un francés como la Virgen de Lourdes, no quiere decir que crean que son Vírgenes diferentes. Todos sin excepción están claros en que ya sea blanca o trigueña, rubia o morena, es la misma que hace casi 2000 años le dijo al ángel:

 

«…«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»…» Lucas 1,38

 

Devolviendo la crítica

 

Lo interesante de haber recibido la crítica es que quien la hace tiene que estar dispuesto en serio a reflexionar sobre lo que ha dicho. No es propio de un cristiano señalar pero antes no hacer una evaluación de la condición propia, ya lo dice la Biblia

 

«¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo?» Mateo 7,3

 

Y por eso luego de escuchar pacientemente todo lo que mi hermana ha querido plantear, yo he querido devolverle la pregunta

 

¿Pero piensa usted que lo que es llamado hoy cristianismo evangélico está unido doctrinalmente?

 

Hagamos un repaso para ver si el examen que ella ha hecho sobre nuestra fe es capaz de superarlo ella misma, y comencemos por aclarar que si el cristianismo evangélico está unido doctrinalmente en cuanto a fe, deberían creer lo mismo en cuando a temas fundamentales como «La Trinidad y la divinidad de Cristo», «La salvación», «El bautismo», «El pecado original», «La presencia de Cristo en la fracción del pan», «Los sacramentos», «La confesión», «el ecumenismo y la actitud con otros hermanos cristianos», etc.

 

La Trinidad y la divinidad de Cristo

 

Una doctrina que el cristianismo evangélico siempre compartió con la fe católica es la creencia en la doctrina de la Santísima Trinidad. Esta doctrina enseña que Dios es UNO y a la vez TRINO. Un solo Dios en tres personas distintas pero de igual naturaleza: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La implicación de esta doctrina es que tanto Jesús es verdadero Dios como también que el Espíritu Santo es verdadero Dios.

 

Hoy día la cantidad de denominaciones que han surgido de la separación de estas Iglesias y que se denominan así mismas cristianas evangélicas pero que ahora desconocen este dogma fundamental de fe crece alarmantemente. Sería imposible hacer un conteo exacto, pero he tomado de un foro evangélico Ekkesia Viva un listado parcial a los que ellos mismos llaman «Sectas no Trinitarias»algunos de los cuales profesan ser “cristianos evangélicos” pero son desconocidos por los primeros como tales. Entre ellos mencionan

 

Unicitarios (modalistas), que creen que Dios es uno, pero creen que al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son manifestaciones, y no Personas. Ejemplos: Iglesia Pentecostal Unida.

 

Los que creen que Dios tiene tres «partes» y no tres personas. Típicamente, así creen muchos grupos judío-mesiánicos.

 

Los que niegan la plena divinidad de Cristo. O sea, creen que Cristo es el Hijo de Dios, pero no creen que ES Dios. Son subordinacionistas: Creen que el único Dios verdadero es el Padre y que las otras dos personas divinas sólo son manifestaciones algo inferiores, que fluyen del Padre. Ejemplo: «Iglesia La luz del Mundo», «Iglesias Cristianas de Dios».

 

Los politeístas Creen que el Padre y el Hijo son dos dioses separados. Ejemplo: Tito Martínez de España y su grupo. Se especializa en difundir su doctrina por Internet.

 

Los que niegan la divinidad y personalidad del Espíritu Santo: Iglesia de Dios Universal -WCG (*), los seguidores de Herbert Armstrong-, y varios de los grupos ya mencionados arriba.

 

Y dan también esta lista como «grupos heréticos»

 

Iglesia Pentecostal Unida, Iglesia del Dios Vivo columna y baluarte de la verdad, Iglesia de Dios Unida, la Luz del Mundo, Iglesia de Dios del 7mo. Día, Iglesia de Dios Israelita, Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, Asamblea Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, Casa del Alfarero, Iglesias Cristianas de Dios, Creciendo en Gracia, Iglesia Evangélica Cristiana Espiritual, La mayoría de grupos judeomesiánicos, Algunos cuáqueros, Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica.

 

Luego de ellos mismos mencionar a tan gran número de Iglesias como grupos heréticos, varias de las cuales profesa ellas mismas ser Iglesias evangélicas, ¿Será que hay unidad doctrinal y de fe respecto a este dogma fundamental de fe? Si no se pueden poner de acuerdo siquiera en si Cristo es Dios ¿podemos decir que hay unidad en mentalidad y juicio?

 

Hace poco incluso en una comunidad en la que suelo dialogar temas, tuve la oportunidad de defender la doctrina de la Trinidad con alguien que se profesaba “Cristiano evangélico” pero que la negaba“rotundamente” (según doctrina oficial de su Iglesia).

 

Recuerdo que le pedí que me explicara que si Jesús no era Dios porqué Tomas le había dicho “Señor mío y Dios mío” y Jesús no le corrigió. El me contexto que era simplemente una señal de asombro al verle resucitado. En un momento convirtió la aceptación de Tomas de Jesús como Dios y Señor en un “¡Oh muy God!”., “¡Mama mía!”, “¡Recorcholis!”, “¡Chafles!”

 

Lo curioso es que varios cristianos evangélicos se unieron al diálogo y llamaron al hermano en cuestión “apostata” por negar la Trinidad.

 

¿Es eso unidad de fe?

 

La presencia de Cristo en la Eucaristía

 

En la Iglesia católica siempre hemos creído que Cristo está vivo y presente en la “Eucaristía” o “fracción del pan”, decimos que el pan realmente se convierte en el Cuerpo del Señor y el vino en la Sangre del Señor. En este sentido, los católicos, los ortodoxos, los anglicanos y una buena cantidad de Iglesias evangélicas concuerdan con nosotros.

 

A pesar de esto, este dogma fue el primer gran conflicto entre Iglesias evangélicas, cuando Martín Lutero y Ulrico Zwinglio trataron de llegar a un acuerdo en el Coloquio de Marburgo en 1529, pero este encuentro fue todo un fracaso y terminaron irreconciliables

 

La confesión de Augsburgo (primera de las grandes confesiones protestantes (1530), actualmente la mayor parte de las Iglesias Ortodoxas Luteranas basan sus enseñanzas en ella) enseña:

 

“En cuanto a la Santa Cena del Señor, enseñamos que el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Cristo están realmente presentes, distribuidas y recibidas en la Cena bajo las especies del pan y del vino. Rechazamos pues la doctrina contraria.” Confesión de Augsburgo, Artículo 10 La Santa Cena del Señor

 

Pero contrariamente la confesión de Westminster (la cual fue la confesión oficial de las Iglesias reformadas y por las que se rigen las Iglesias presbiterianas hoy día) enseña lo opuesto:

 

“Esa doctrina que sostiene un cambio de sustancia del pan y del vino a la sustancia del cuerpo y de la sangre de Cristo, (llamada comúnmente transubstanciación), por la consagración del sacerdote, o de algún otro modo, es repugnante no sólo a la Escritura sino también a la razón y al sentido común; echa abajo la naturaleza del sacramento; y ha sido y es la causa de muchísimas supersticiones, y además una crasa idolatría” Confesión de Westminster, Capítulo 29.VI. De la cena del Señor

 

Lo que para los Luteranos es una verdad absoluta de fe, para los presbiterianos es una doctrina repugnante a la Escritura y la razón. ¿Será que están unidos en una misma mentalidad y juicio?

 

La Salvación

 

No ha habido tema más controvertido que este. Todo empezó cuando Martín Lutero se separo de la Iglesia bajo la bandera de las tres solas “Sola Fe”, “Sola Gracia” y “Sola Biblia”. En cuanto a la doctrina de la sola fe predicaba que el hombre se salva por fe “solamente”, las obras no eran necesarias para salvarse. Lutero predicaba que la salvación no se “ganaba” sino que se “regalaba” porque era “gracia”. La Iglesia Católica nunca negó que la salvación era gracia, pero afirmaba que luego de ser justificado por la fe las obras colaboraban con la fe para llevarla a su perfección.

 

“¿Ves cómo la fe cooperaba con sus obras y, por las obras, la fe alcanzó su perfección?… Ya veis cómo el hombre es justificado por las obras y no por la fe solamente.” Santiago 2,22.24

 

A pesar de esto, la totalidad de Iglesia de la reforma proclamaron unánimemente la doctrina de la Sola Fe, afirmaban que la salvación no se podía perder. Pero la paz no duró mucho tiempo, pronto se levantaron detractores de estas doctrinas dentro de sus mismas Iglesias, que comenzaron a afirmar que sí era posible perder la salvación. Aquel movimiento creció, tomó fuerza y hasta hoy continúa el debate entre Iglesias evangélicas.

 

En el siglo XVII por ejemplo, Jacobo Armiño predicó que la libre voluntad humana puede existir sin limitar el poder de Dios o contradecir la Biblia. Tras la muerte de Arminio, un grupo de ministros que simpatizaban con sus puntos de vista desarrollaron una teología sistemática y racional basada en sus enseñanzas. En su declaración, protesta publicada en 1610, los arminianos afirmaban que la elección estaba condicionada por la fe, que la gracia podía ser rechazada, que la obra de Cristo estaba pensada para todas las personas, y que era posible que los creyentes cayeran en desgracia.

 

En el Sínodo de Dort o Dordrecht (1618 -1619), los Sumos Calvinistas prevalecieron sobre el grupo de los arminianos y condenaron a los que estaban en desacuerdo con su teoría. El Sínodo de Dort declaró que la obra de Cristo estaba destinada sólo a aquellos elegidos para la salvación, que la gente que creía no podía perder la gracia. Los evangélicos armíñanos fueron entonces totalmente prohibidos en Holanda por el resto de evangélicos calvinistas hasta 1630, y desde entonces no sin reservas hasta 1795. Sin embargo, la tradición arminia se mantuvo en los Países Bajos a finales del siglo XX.

 

El teólogo británico John Wesley estudió y afirmó la obra de Arminio en su movimiento metodista durante el siglo XVIII en Inglaterra. Para el pueblo, el arminianismo se resume en la idea de que no existe la predestinación y que la gente es libre de seguir o rechazar el Evangelio.

 

Otras Iglesias evangélicas a diferencia de las anteriores, afirman que la salvación no se pierde, sino que “se rechaza”, lo cual, es en esencia, una forma elegante de dar el brazo a torcer, ya que en fin de cuentas, es lo mismo. Alguien que iba camino al cielo ayer, puede estar rumbo al infierno hoy.

 

A partir de aquí las posiciones en este punto varían de Iglesia en Iglesia, no es raro escuchar comentarios como este por parte de pastores evangélicos:

 

“Algunos [refiriéndose a otros pastores evangélicos] enseñan que la salvación sí se pierde…Lo cierto es que tales afirmaciones contradicen la revelación total de la Biblia” Ministerios de Vida Eterna, La salvación es un proceso, por Jorge L.Trujillo

 

“En cierta ocasión mientras conversaba sobre este tema con una persona que tristemente pastorea una iglesia evangélica…me aseguró sin pensarlo mucho «la salvación es por fe y obras», así de fácil. Les digo que al oír estas palabras se me entristeció el alma, no podía creer lo que estaba escuchando, pero para esta persona fue más fácil añadir ‘obras’ a la salvación que abandonar su tradición.” Ministerios de Vida Eterna, ¿Cómo se pierde la salvación?, por Jorge L.Trujillo

 

En la cita anterior el mismo Pastor nos referencia como él y otro pastor evangélico tienen posiciones “opuestas” en el tema de la salvación. Para cada uno resulta que el otro no ha entendido el mensaje del evangelio. Si no se han podido poner de acuerdo en algo tan fundamental para la fe, como es la forma en como una persona se salva, ¿Será que están unidos en una misma mentalidad y juicio?

 

El Bautismo

 

El bautismo es otro punto fundamental en que los hermanos separados están muy pero muy divididos. La confesión de Augsburgo enseña:

 

“Enseñamos que el Bautismo es necesario para la salvación y que por el Bautismo se nos da la gracia divina. Enseñamos también que se deben Bautizar los niños y que por este Bautismo son ofrecidos a Dios y reciben la gracia de Dios. Es por esto que condenamos a los Anabaptistas que rechazan el Bautismo de los niños” Confesión de Augsburgo, Artículo 9 El Bautismo

 

La confesión de Westminster enseña::

 

“No sólo han de ser bautizados los que de hecho profesan fe en Cristo y obediencia a EL, sino también los niños hijos de uno o de ambos padres creyentes.” Confesión de Westminster, Capítulo 28.IV. El Bautismo.

 

“No es necesaria la inmersión de la persona en el agua; sin embargo se administra correctamente el bautismo por la aspersión o efusión del agua sobre la persona.” Confesión de Westminster, Capítulo 28.III. El Bautismo.

 

Muchas Iglesias evangélicas por el contrario predican que los niños no deben ser bautizados porque no pueden “creer” ni “arrepentirse”, otras afirman que el bautismo por inmersión es el único válido y acusan a la Iglesia Católica de apóstata por tales prácticas, no percatándose que un buen porcentaje de otras Iglesias (como las que profesan las confesiones antes mencionadas y también evangélicas) no solo si bautizan niños y por aspersión, sino que les condenan por su actitud.

 

Hoy las diferencias no paran allí, Iglesias evangélicas como “Solo Jesús” afirman que se debe bautizar solo en nombre de Jesús y no en nombre de la Trinidad. Otras “rebautizan” a los nuevos convertidos de otras Iglesias.

 

¿Es eso una fe fundada en Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, que la Palabra de Dios exige?

 

El pecado original

 

La doctrina del pecado original enseña que a partir del pecado cometido por Adán todos fuimos “constituidos pecadores”.

 

“Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la justificación que da la vida. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos.” Romanos 5,18-19

 

Existen un conjunto de Iglesias evangélicas que comparten esta doctrina con la Iglesia Católica, la confesión de Augsburgo dice a este respecto:

 

“Enseñamos que a consecuencia de la caída de Adán, todos los hombres nacidos de manera natural son concebidos y nacidos en el pecado. Esto es, sin temor de Dios, sin confianza en Dios y con la concupiscencia. Este pecado hereditario y esta corrupción innata y contagiosa es un pecado real que lleva a la condenación y a la cólera eterna de Dios a todos los que no son regenerados por el Bautismo y por el Espíritu Santo. Por consiguiente rechazamos a los Pelagianos y otros que han menospreciado los méritos de la pasión de Cristo haciendo buena la naturaleza humana por su propias fuerzas naturales y que sostienen que el pecado original no es un pecado.” Confesión de Augsburgo, Artículo 2. El pecado Original

 

La confesión de Westminster dice otro tanto:

 

“Nuestros primeros padres, seducidos por la sutileza y tentación de Satanás, pecaron al comer del fruto prohibido…Por este pecado cayeron de su rectitud original y perdieron la comunión con Dios, y por tanto quedaron muertos en el pecado, y totalmente corrompidos en todas las facultades y partes del alma y del cuerpo. Siendo ellos el tronco de la raza humana, la culpa de este pecado les fue imputada, y la misma muerte en el pecado y la naturaleza corrompida se transmitieron a la posteridad que desciende de ellos según la generación ordinaria. De esta corrupción original, por la cual estamos completamente impedidos, incapaces y opuestos a todo bien, y enteramente inclinados a todo mal, proceden todas nuestras transgresiones actuales. Esta corrupción de naturaleza permanece durante esta vida en aquellos que son regenerados; y, aun cuando sea perdonada y amortiguada por medio de la fe en Cristo, sin embargo, ella, y todos los efectos de ella, son verdadera y propiamente pecado.” Confesión de Westminster, Capítulo 6. La caída del hombre, el pecado y su castigo

 

El mismo reformador protestante Juan Calvino en su Libro Institución escribe hablando del pecado original:

 

“Por esta razón aquellos santos varones, especialmente san Agustín, se esforzaron cuanto pudieron para demostrar que nuestra corrupción no proviene e la fuerza de los malos ejemplos que en los demás hayamos podido ver, sino que salimos del mismo seno materno con la perversidad que tenemos, lo cual no se puede negar sin gran descaro” Juan Calvino, Institución Vol I

 

A pesar de esto, hoy día otras Iglesias evangélicas afirman que el pecado original “no aparece en la Biblia” y es un invento de los hombres. ¿Será esta la unidad doctrinal en mentalidad de juicio?

 

Los sacramentos

 

Mientras unas Iglesias Evangélicas afirman que Cristo instituyó 3 sacramentos: (Los que se rigen por la confesión de Augsburgo), otras dicen que solo instituyo 2 (Los que se rigen por la confesión de Westminster), otros dicen que los sacramentos son un invento humano que no aparece en la Biblia.

 

El ecumenismo

 

La actitud de los hermanos separados con miembros de otras Iglesias también varía mucho de Iglesia en Iglesia, en mi caminar por ejemplo he hecho grandes amigos en otras Iglesias, ni yo he dudado de la sinceridad de su fe ni ellos de la mía, pero por el contrario, para otros por ser católico soy un “hijo de Satán” que obedece al Anticristo (El Papa) y soy miembro de la Gran Ramera de Babilonia (La Iglesia Católica)

 

Hace poco, cuando visitaba por casualidad el foro evangélico Ekklesia Viva, vi. Pasmado comentarios como

 

“El Ecumenismo Bíblico que señala la Biblia, no es el Ecumenismo Católico Romano, ni el que muchos lideres Evangélicos y como bien dices querido hermano Carlos Calcina (Seudo evangélicos) nos quieren hacer creer que es. Ese ecumenismo tan ansiado por varios prominentes lideres cristianos como Billy Graham, Charles Colson, Bill Bright, Swindoll,y otros mas solo fortalecerá mas doctrinalmente y políticamente al Catolicismo Romano …haciendo que esta Babilonia de Apocalipsis 17 alcance su mayor poderío y autoridad espiritual (que es un autoridad falsa por supuesto, pero muchos evangélicos y seudo evangélicos creen que es bíblica y legitima) Parece increíble que lideres cristianos tan prominentes y reconocidos ahora digan que el evangelio católico es bíblico y que esta de acuerdo con la Biblia y el cristianismo evangélico, denotan una ignorancia tremenda, eso es un disparate.

 

Luis Palau un prominente líder evangélico también esta a favor del Ecumenismo con el Catolicismo Romano, que mal que lideres cristianos que conocen el evangelio bíblico que salva llamen a un evangelio falso como verdadero, .. Ni que decir de Seudo evangélicos como Paul Crouch, Benny Hinn, y otros que tienen Imperios Religiosos y que promulgan una Autoridad y Mercadería que es curioso pero se parece mucho al Vaticano, por algo dice la Biblia que como es la Madre es la Hija(Proverbios) Roma es Madre de las Rameras, y muchas Rameras son sus hijas, de las cuales muchas Iglesias Seudo evangélicas dan testimonio del cumplimiento de esta palabra y se identifican mas con el VATICANO que con el Cristianismo” Foro Ekklesia Viva, El Ecumenismo, por Edgar Treviño

 

En este foro auspiciado por pastores evangélicos se ve que se llama a reconocidos pastores del calibre de Billy Graham, Charles Colson, Luis Palau, etc, “seudo evangélicos” hijos de la ramera simplemente por reconocer que la doctrina católica tiene fundamento bíblico. A pesar de ser yo católico, cada vez que entro a este foro me da “pena ajena” de ver como se insultan unos a otros.

 

Conclusión

 

Estos son solo algunos cuantos puntos en cuando a dogmas fundamentales se refiere. Ni mencionar temas como el aborto, o la aceptación del matrimonio gay ya aprobado por no pocas iglesias evangélicas. Lo cierto es que sería imposible enumerar las diferencias doctrinales que existen entre las más de 34.000 denominaciones, ya lo decía Martín Lutero en el Siglo XVI:

 

«Este no escuchará del bautismo, aquél niega el sacramento, el otro pone un mundo de diferencia entre éste y el ultimo día: Algunos enseñan que Cristo no es Dios, otros enseñan esto y aquellos lo otro: existen tantas sectas y credos como hay cabezas. Ningún patán es tan rudo como cuando tiene sueños y fantasías, cree haber sido inspirado por el Espíritu Santo y ser un profeta.» – (De Wette III, 61. Citado en O’Hare, Los hechos de Lutero, 208.)

 

“Si el mundo dura mucho tiempo, será necesario de nuevo, tomando en cuenta las diferentes interpretaciones de la Escritura que ahora existen, preservar le unidad de la fe que recibimos de los Concilios y decretos [de la Iglesia Católica] y volar hacia ellos como refugio”. Martín Lutero (Carta a Zwinglio)

 

Pienso que es tiempo de dejar de señalar, hagamos primero un análisis sincero propio, antes de venir a acusar a una Iglesia hermana de “dividida”, sobre todo si los argumentos no están a su favor.

 

La intención de mi estudio no es ofender a nadie, es simplemente hacer un llamado a la reflexión. La Palabra de Dios nos exige la unidad, pero esta unidad no puede darse con cada quien queriendo imponer su interpretación privada de la Biblia, cada quien sintiéndose llamado a “fundar la Iglesia verdadera” sino reconociendo que la división es prueba evidente de que ha habido una desviación de la verdad. El Espíritu Santo simplemente no le puede decir una cosa a unos y otra a otros, uno por fuerza está equivocado. Recordemos que la Palabra enseña:

 

“Ellos os decían: «Al fin de los tiempos aparecerán hombres sarcásticos que vivirán según sus propias pasiones impías.» Estos son los que crean divisiones, viven una vida sólo natural sin tener el espíritu.” Judas 18-19

 

“hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo. Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error,” Efesios 4,13-14

 

Oremos hermanos para que esta división llegue a su fin y podamos pronto ver que llegue el día en que seamos uno como Cristo y el Padre son uno, y así sea:

 

UN SOLO REBAÑO….

 

…Y UN SOLO PASTOR.

 

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Por: Joe Heschmeyer
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La Iglesia Católica enseña que no hay salvación fuera de la Iglesia Católica . Sin embargo, reconoce que es posible que haya algunos en la Tierra a los que nadie considera católicos y, sin embargo, se salven. Esta enseñanza es fuente de mucha confusión y tergiversación, y varias personas (tanto católicos cismáticos que rechazan el Vaticano II como protestantes y católicos liberales que rechazan todo antes del Vaticano II) afirman que estos puntos de vista son contradictorios o han cambiado con el tiempo. Nada de esto es verdad.
Este artículo analizará lo que el Antiguo y el Nuevo Testamento, los Padres de la Iglesia Primitiva, el Papado Medieval y la Iglesia moderna tienen que decir sobre el tema. Es largo y profundo, pero he hecho todo lo posible para que sea sencillo.
Afortunadamente, todas las fuentes católicas, de cualquier edad, están de acuerdo en afirmar tres creencias aparentemente contradictorias:
1. La Iglesia es visible.
2. No hay salvación fuera de la Iglesia visible.
3. Es posible que algunos de los salvos no sean miembros visibles de la Iglesia visible.
Hay una tensión, pero no una contradicción, entre el n. ° 2 y el n. ° 3. Pero eso no es sorprendente. Considere algunas otras áreas en las que la Iglesia abraza una aparente contradicción:
• La Trinidad: "Dios es tres personas" y "Dios es un solo ser";
• La Unión Hipostática: “Jesús es completamente Dios” y “Jesús es completamente Hombre”;
• Justificación: Romanos 3:28 y Santiago 2:24;
• Cristo afirma simultáneamente que “el que no está conmigo, contra mí es” (Mateo 12:30; Lucas 11:23) y que “el que no es contra mí, conmigo está” (Lucas 9:50).
Hay muchos más, para empezar. La verdad es generalmente más confusa y complicada que la herejía, por la razón exacta de que las herejías son de origen humano, y generalmente menos complejas que las cosas de origen divino. Es fácil tomar la mitad de la verdad y seguirla: esa es la historia de prácticamente todas las herejías cristianas primitivas. Los herejes casi siempre tenían la mitad de razón y podían demostrarlo con la Biblia. Esta área no es diferente. Pero tenemos la suerte de tener algunos casos en los que la Biblia y la Iglesia abordan el misterio de manera sucinta.
I. Lo que dice la Biblia sobre este tema
No hay duda de que, en el Antiguo Testamento, el pueblo de Israel era únicamente el pueblo de Dios (Éxodo 3: 7; Éxodo 8: 22-23), y que formaban una nación visible (Números 34: 1-12). Sin embargo, en el Salmo 87: 4-6, el salmista cita a Dios diciendo:
Registraré a Rahab [Egipto] y Babilonia entre los que me reconocen, también Filistea y Tiro, junto con Cus, y diré: "Este nació en Sion". En verdad, de Sion se dirá: "Este y aquél nacieron en ella, y el Altísimo mismo la establecerá". El SEÑOR escribirá en el registro de los pueblos: "Este nació en Sion". ¡Selah!
Esto capta perfectamente la aparente paradoja. Aquellos que son visiblemente miembros del mundo pagano, lugares como Babilonia, pero que reconocen al Señor son espiritualmente miembros de Sion (es decir, Israel). Estas personas no se llamarían israelíes ni siquiera judíos, se llamarían a sí mismos babilonios; los judíos tampoco los considerarían judíos; sin embargo, Dios lo hace, porque lo adoraron a Él, el único Dios Verdadero. Nota Bene: el egipcio se salva siendo judío, aunque no se dé cuenta de que es judío; no se salva por ser egipcio. Romanos 9:25 continúa con este tema, al citar Oseas 2:23 y Oseas 1:10,
Como dice en Oseas: “Llamaré 'mi pueblo' a los que no son mi pueblo; y la llamaré 'mi amada' que no es mi amada”, y, “Sucederá que en el mismo lugar donde se les dijo: 'Ustedes no son mi pueblo', se llamarán 'hijos del Dios vivo '. "
Entonces Dios tiene un pueblo visible, Israel. Y, sin embargo, algunos de los que son miembros visibles de Israel no son Su pueblo, y algunos que no son miembros visibles de Israel son Su pueblo.
El Nuevo Pacto funciona de la misma manera. Ahora, el pueblo elegido de Dios es la Iglesia, el Cuerpo y la Esposa de Cristo. Como Israel, es visible, con ancianos, consejos y todo lo demás. Cristo dice que la salvación viene solo a través de Él (Juan 14: 6, Hechos 4:12, etc.), y se equipara a sí mismo con la Iglesia (Hechos 9: 4). Él es el Camino (Juan 14: 6), Ella es el Camino (Hechos 24:14; Hechos 24:22; Hechos 9: 2 Hechos 19: 9; Hechos 19:23). Ella es el Cuerpo de Cristo, y Ella es la Esposa de Cristo, y los dos se han convertido en Uno. Efesios 5: 25-31 explica todo esto con cierta extensión y vale la pena leerlo. Dado que la salvación viene solo a través de Cristo, la salvación viene solo a través de la Iglesia, ya que Él no tiene más de un Cuerpo, ni más de una Esposa (cf. Juan 10:16; Juan 17: 20-26). Sin embargo, como explica San Pablo en 1 Corintios 12: 15-16 :
Si el pie dijera: “Porque no soy mano, no pertenezco al cuerpo”, no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. Y si el oído dijera: “Porque no soy ojo, no soy del cuerpo”, no dejaría de ser parte del cuerpo por eso.
Entonces, el Cuerpo visible incluye algunos miembros que niegan ser parte del Cuerpo visible. Vale la pena señalar que Pablo considera que estos miembros son pecadores, ya que Dios mismo creó el Cuerpo, la Iglesia, de tal manera que “no debe haber división en el cuerpo” (1 Corintios 12:25). Nuevamente, observe bien: el pie se salva a pesar de causar división, y el pie se salva a través del Cuerpo Único del que niega ser parte.
II. Lo que dijo la Iglesia sobre este tema en el IV Concilio de Letrán (1215 d.C.)
El mejor ejemplo de la Iglesia reconociendo simultáneamente que Ella es una sociedad estructurada y visible y que algunos fuera de Sus límites físicos serán salvados es en el Cuarto Concilio de Letrán en 1215 d.C. Su enfoque estaba mucho en los ortodoxos orientales, y dijo tres cosas que vale la pena mencionar en este contexto:
• “Hay una Iglesia Universal de los fieles, fuera de la cual no hay absolutamente ninguna salvación. En el cual está el mismo sacerdote y sacrificio, Jesucristo, cuyo cuerpo y sangre están verdaderamente contenidos en el sacramento del altar bajo las formas de pan y vino; siendo transformado el pan (transsubstantiatio) por el poder divino en el cuerpo, y el vino en la sangre, para que, para comprender el misterio de la unidad, podamos recibir de Él lo que Él ha recibido de nosotros. Y este sacramento nadie puede efectuar sino el sacerdote que ha sido debidamente ordenado de acuerdo con las llaves de la Iglesia, que Jesucristo mismo entregó a los Apóstoles y sus sucesores. Pero el sacramento del bautismo, que, por la invocación de cada Persona de la Trinidad, es decir, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, se efectúa en agua, debidamente conferida a niños y adultos en la forma prescrita por la Iglesia por cualquiera, conduce a la salvación. ” (Canon 1)
• Después de “ la Iglesia romana, que por la voluntad de Dios tiene sobre todas las demás preeminencia del poder ordinario como madre y dueña de todos los fieles, el de Constantinopla ocupará el primer lugar, el de Alejandría el segundo, el de Antioquía el tercero y el de Jerusalén el cuarto, debiendo observarse la dignidad propia de cada uno; de modo que después de que sus obispos hayan recibido del pontífice romano el palio, que es la marca distintiva de la plenitud del oficio pontificio, y le hayan prestado juramento de fidelidad y obediencia, puedan también legalmente otorgar el palio a sus sufragáneos, recibiendo de ellos la profesión canónica de fe para sí mismos, y para la Iglesia Romana el compromiso de obediencia. Pueden llevar el estandarte de la cruz delante de ellos en todas partes, excepto en la ciudad de Roma y dondequiera que esté presente el Sumo Pontífice o su legado con la insignia de la dignidad apostólica. En todas las provincias sujetas a su jurisdicción, se les podrá apelar cuando sea necesario, salvo los llamamientos dirigidos a la Sede Apostólica, que deben ser respetados con humildad.” (Canon 5)
• “ Después de que la Iglesia de los griegos con algunos de sus cómplices y partidarios se separó de la obediencia de la Sede Apostólica, hasta tal punto los griegos empezaron a odiar a los latinos que, entre otras cosas que impíamente cometían despectivas hacia los latinos, fue esta , que cuando los sacerdotes latinos hubieran celebrado en sus altares, no ofrecerían el sacrificio sobre esos altares hasta que los altares hubieran sido lavados por primera vez, como si por esto hubieran sido profanados. ” (Canon 4)
Ella está describiendo una Iglesia visible y organizada, con una cabeza terrenal, el Romano Pontífice (Canon 5), fuera de la cual no hay salvación (Canon 1). Sin embargo, al mismo tiempo reconoce que los desobedientes ortodoxos orientales siguen siendo sacerdotes válidamente, y todavía ofrecen válidamente la Eucaristía (Canon 4). Su escrúpulo es que están lavando los altares, no que estén ofreciendo la Eucaristía. Ella está bastante bien con eso. Y tenga en cuenta que Ella ha mencionado anteriormente que la Eucaristía sólo puede ser ofrecida por “el sacerdote que ha sido debidamente ordenado de acuerdo con las llaves de la Iglesia, que Jesucristo mismo entregó a los Apóstoles y sus sucesores” (Canon 1). Este es un reconocimiento inequívoco de que los ortodoxos orientales siguen siendo, de alguna manera, parte de la Iglesia: tienen sucesión apostólica y una Eucaristía válida. Y, por supuesto, tienen un bautismo válido. El sacramento del Bautismo es aún más expansivo que el sacramento de la Eucaristía, en el sentido de que cualquiera puede ofrecerlo, siempre que lo haga fiel y correctamente (Canon 1). Y este sacramento conduce a la salvación. Entonces, sin lugar a dudas, los ortodoxos orientales pueden salvarse. Pero, de nuevo, se salvan a través de la Iglesia encabezada por el Romano Pontífice, no a través del Patriarca de Constantinopla. Por ahora, simplemente reconozca que no está garantizado serán salvos: Pablo condena las “facciones” y las “disensiones” como pecados mortales en Gálatas 5: 19-21.
El IV Concilio de Letrán es importante, porque expresa simultáneamente que no hay salvación fuera de la Iglesia visible, y que se salvan algunos que no están visiblemente dentro de la Iglesia. La mayoría de los documentos papales y escritos patrísticos se refieren solo a uno u otro y, por lo tanto, parecen contradicciones. Veamos algunas de las declaraciones más controvertidas que la Iglesia ha hecho sobre este tema.
III. Los primeros padres de la iglesia sobre este tema
Hay muchos escritos sobre los Padres de la Iglesia sobre este tema, pero en aras de la brevedad (¡ja!), Incluyo solo dos escritos, uno para cada una de las dos proposiciones supuestamente "contradictorias", para mostrar que ambas eran la vista de la Iglesia desde el principio.
A. No hay salvación fuera de la Iglesia
En una de las declaraciones más explícitas de que no hay salvación fuera de la Iglesia católica (“ extra ecclesiam nulla salus ”), San Cipriano de Cartago lo expresó de esta manera en el 251 d. C.
La esposa de Cristo no puede ser contaminada; ella es incorrupta y casta. Conoce un hogar, con casta modestia guarda la santidad de un lecho. Ella nos guarda para Dios; asigna al reino a los hijos que ha creado. Quien se separa de la Iglesia y se une a una adúltera está separado de las promesas de la Iglesia, ni quien la ha abandonado llegará a las recompensas de Cristo. Es un extraño; es profano; es un enemigo. No puede tener a Dios como padre si no tiene a la Iglesia como madre. Si el que estaba fuera del arca de Noé [Noé] pudo escapar, también el que está fuera. la Iglesia escapa. El Señor advierte, diciendo: "El que no está conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama". El que rompe la paz y la concordia de Cristo actúa contra Cristo; el que se reúne en algún lugar fuera de la Iglesia, esparce la Iglesia de Cristo. El Señor dice: "Yo y el Padre uno somos". Y también del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo está escrito: "Y estos tres son uno". ¿Alguien cree que esta unidad que proviene de la fuerza divina, que está estrechamente relacionada con los sacramentos divinos, puede romperse en la Iglesia y separarse por las divisiones de voluntades en colisión? El que no tiene esta unidad, no tiene la ley de Dios, no tiene la fe del Padre y del Hijo, no tiene la vida y la salvación.
Este es un tema frecuente. La Barca de Pedro, la Iglesia, es vista como el cumplimiento del Arca de Noé, y los de afuera están condenados, al igual que los de los días de Noé. Y la entrada a la Barca de Pedro es a través de las aguas salvadoras del Bautismo (1 Pedro 3: 20-21). Esta idea no siempre fue controvertida. Incluso Juan Calvino lo admitió en el Libro IV, Capítulo I, Sección 4 de los Institutos , en el que declaró de la Iglesia visible : “ Además, más allá de los límites de la Iglesia, no se puede esperar perdón de pecados, ni salvación, como Isaías y Joel testifican (Isaías 37:32; Joel 2:32). ” Si bien es cierto, sin embargo, este concepto es incompleto.
B. Se salvarán algunos que no parecen ser católicos, o incluso cristianos
Porque la Iglesia primitiva también reconoció que algunos que eran visiblemente no cristianos, incluso ateos, en realidad eran cristianos salvos espiritualmente (aunque no lo supieran).). La Iglesia fue bastante clara en esto, de hecho, y con sensatez, ya que requerir que alguien realmente conociera a Cristo habría condenado virtualmente a todos los seres humanos en la Tierra antes de ese punto de la historia, sin culpa de ellos. San Pablo aborda este tema en Romanos 1-2, diciendo que Dios se ha revelado lo suficiente de Sí mismo a través de la razón y la ley natural (Romanos 1:20), y que la humanidad en general lo ha rechazado (Romanos 1: 21-32). Sin embargo, algunos salvo - Pablo incluso reconoce a uno de los paganos fieles como un profeta en Tito 1:12. Romanos 2: 6-11 explica el estándar por el cual los que no están expuestos a Cristo son salvos:
Dios "dará a cada uno según lo que haya hecho". A los que persisten en hacer el bien y buscan la gloria, la honra y la inmortalidad, les dará la vida eterna. Pero para aquellos que son egoístas y que rechazan la verdad y siguen el mal, habrá ira e ira. Habrá problemas y angustia para todo ser humano que hace el mal: primero para el judío, luego para el gentil; sino gloria, honra y paz para todo el que hace el bien: primero para el judío, luego para el gentil. Porque Dios no muestra favoritismo.
Lucas 12:48 suena con las mismas notas: a aquellos a quienes Dios les ha revelado más, Él esperará más, porque no muestra favoritismos. Por lo tanto, aquellos que solo estuvieron expuestos a la ley natural serán juzgados solo por la ley natural. Romanos 2: 14-15 es explícito sobre esto. También lo es San Justino Mártir, quien explicó en su Primera Apología en el 156 d.C.:
Se nos ha enseñado que Cristo es el primogénito de Dios, y hemos declarado anteriormente que Él es la Palabra de quien todas las razas de hombres participaron; y los que vivieron razonablemente son cristianos, aunque se les haya considerado ateos; como, entre los griegos, Sócrates y Heráclito, y hombres como ellos; y entre los bárbaros, Abraham, Ananías, Azarías, Misael y Elías, y muchos otros cuyas acciones y nombres ahora nos negamos a contar, porque sabemos que sería tedioso. De modo que incluso los que vivieron antes de Cristo, y vivieron sin razón, fueron malvados y hostiles a Cristo, y mataron a los que vivían razonablemente.
Justino deja claro en el capítulo 5 por qué cree que Sócrates se salvará, ya que Sócrates vivió de la razón, en pos de la Razón misma, el Logos, Cristo. Aunque condenado por ateísmo, Sócrates en realidad simplemente estaba denunciando a los dioses que conocía, porque creía en un Dios Desconocido, a quien ahora conocemos como Jesucristo (Hechos 17: 22-23).
IV. Otros documentos de la Iglesia sobre este tema
A. No hay salvación fuera de la Iglesia
Hay dos documentos de la Iglesia, ambos probablemente infalibles, que con frecuencia se tergiversan en el contexto de esta discusión. La primera es la bula papal Unam Sanctam (1302), que declara lo mismo que declaró el IV Concilio de Letrán, pero con más fuerza: “ Además, declaramos, proclamamos, definimos que es absolutamente necesario para la salvación que toda criatura humana estar sujeto al Romano Pontífice. ” Esta declaración es fácilmente la más controvertida sobre el tema, ya que protestantes y ortodoxos no creen que estén sujetos al Romano Pontífice. Pero los que se salvan están sujetos, no obstante. La forma más directa de mostrar esto es a través de la lógica:
1. Todo el que es salvo, es salvo a través de Cristo y Su Iglesia, lo sepan o no.
2. Todos los que se salvan se salvan durante esta vida; no hay segundas oportunidades en la otra vida.
3. El jefe de la Iglesia en la Tierra es el Romano Pontífice.
4. Por tanto, todos los salvados se salvan por la pertenencia espiritual a la Iglesia Militante, en la que están sujetos al Papa.
Dado que cada una de las tres primeras premisas se puede probar a través de las Escrituras, y la cuarta se deriva de ella, la conclusión de Unam Sanctam es sólida. O, dicho de otra manera, si solo hay una Iglesia en la Tierra, y el Papa es la cabeza de la única Iglesia, el Papa es la cabeza terrenal de todos los salvos, incluidos los salvos que son conocidos solo por Dios. Regrese una vez más a 1 Corintios 12: 15-16. El pie piensa que es independiente, pero en realidad es parte de un cuerpo y, como parte de un cuerpo organizado, está sujeto a otras partes del cuerpo: el cerebro le dice al pie a dónde ir, por ejemplo. El Papa menciona esto en Unam Sanctam por buena razón. Separarse uno mismo de la comunión con el Papa significa separarse de la Iglesia de Cristo, que Pablo (y la Iglesia) nos dicen que incurre en condenación. El Papa no está diciendo que toda persona salva esté sujeta a sabiendas al Romano Pontífice, o incluso consciente de quién es. Regrese al Salmo 87. Algunos de los cusitas salvos probablemente no tenían idea de quién era el Rey de Israel, pero él todavía era (en un sentido espiritual) su cabeza, ya que eran espiritualmente israelitas. Del mismo modo, el ladrón en la cruz puede no haber sabido quién era San Pedro, o que era el Apóstol principal. Todavía estaba sujeto a él.
El otro documento controvertido de la Iglesia sobre este tema es Cantate Domino , la llamada "Bula de unión con los coptos", emitida por la undécima sesión del Concilio Ecuménico de Florencia el 4 de febrero de 1442. Declara:
[La Iglesia Católica Romana] cree firmemente, profesa y predica que todos los que están fuera de la iglesia católica, no solo los paganos sino también los judíos o herejes y cismáticos, no pueden participar de la vida eterna y entrarán en el fuego eterno que fue preparado para el diablo y sus ángeles, a menos que se unen a la iglesia católica antes del final de sus vidas; que la unidad del cuerpo eclesiástico es de tal importancia que sólo para quienes moran en él los sacramentos de la iglesia contribuyen a la salvación y el ayuno, la limosna y otras obras de piedad y las prácticas de la milicia cristiana producen recompensas eternas; y que nadie puede salvarse, por mucho que haya dado en limosna y aunque haya derramado su sangre en el nombre de Cristo, a menos que haya perseverado en el seno y la unidad de la Iglesia católica.
Las definiciones dogmáticas de Unam Sanctam y Cantate Domino son probablemente infalibles; incluso si no lo son, ciertamente son declaraciones precisas de lo que la Iglesia Católica enseña infaliblemente. El entonces cardenal Ratzinger citó a Unam Sanctam por su apoyo tan recientemente como su declaración de 2000 “ Dominus Iesus ” sobre la Iglesia. Así que ignore a cualquiera que afirme que la Iglesia “derogó” o que “ya no cree” en Unam Sanctam y Cantate Domino . Es una parte absolutamente fundamental de nuestra fe.
Pero al mismo tiempo, tenga cuidado de comprender lo que se dice correctamente. He aquí un hecho histórico que vale la pena recordar: la delegación copta presente en el Concilio de Florencia firmó Cantate Domino, aunque los líderes coptos en Egipto lo rechazarían más tarde. El Concilio de Florencia casi unió a las iglesias católica, ortodoxa y copta bajo el Papa. Si los coptos se sintieron cómodos firmando el documento, en nombre de la Iglesia copta, lo más probable es que el documento no diga: "Todos los coptos están condenados al infierno para siempre como cismáticos". Más bien, dice algo bastante simple. Así como los cusitas salvos no se salvan por ser cusitas, sino por ser (a los ojos de Dios) israelitas, lo mismo ocurre con los judíos, los coptos y todos los demás: los salvos se salvan siendo espiritualmente católicos, ya sea que se den cuenta eso o no. Si uno reconoce la salvación a través de una sola Iglesia (como lo hace la Biblia), esta enseñanza fluye naturalmente. Con todo esto, tenga en cuenta el Salmo 87 y Romanos 9:25. La Iglesia también afirma los siguientes: algunos son católicos que niegan ser católicos. La delegación copta entendió que esto era lo que quería decir la Iglesia, o no lo habrían firmado.
¡Pero espera, dices! ¿Qué hay de unirse a la Iglesia Católica antes del final de sus vidas? ¿No significa eso que tienen que estar en unión jurídica visible con la Iglesia? No. Significa que no pueden rechazar a la Iglesia Católica durante esta vida y tener una segunda oportunidad más adelante. Es el número 2 en los cuatro puntos que enumeré en Unam Sanctam. No es necesario para la salvación estar ligado jurídicamente a la Iglesia. El ladrón en la Cruz, como mencioné, puede que ni siquiera supiera quién o qué era la Iglesia, pero todavía era parte de ella. Estuvo conectado a la Iglesia Católica antes de morir, aunque nunca fue bautizado por agua. Por otro lado, el otro El ladrón en la cruz probablemente lamentó su decisión de molestar a Cristo en el instante de su muerte, y deseaba la unión con la Iglesia: demasiado tarde. Los salvos antes de Cristo estaban en la misma posición que el primer ladrón, al igual que los que nunca escucharon el Evangelio, pero siguieron fielmente la conciencia y la ley natural con la esperanza de salvación y en obediencia al Dios Desconocido.
B. Se salvarán algunos que no parecen ser católicos, o incluso cristianos La Lumen Gentium (1964) del Vaticano II , la Constitución dogmática sobre la Iglesia, tiene un relato increíblemente bueno de la historia de la salvación en el Capítulo II, explicando cómo los católicos, no -Los cristianos católicos y los no cristianos son salvados por Cristo y su Iglesia. Comienza:
9. En todo tiempo y en toda carrera Dios ha acogido a todo aquel que le teme y hace lo recto. (Cf. Hch 10, 35). Sin embargo, Dios no santifica a los hombres y los salva simplemente como individuos, sin vínculo ni vínculo entre ellos. Más bien le ha agradado unir a los hombres como un solo pueblo, un pueblo que le reconoce en verdad y le sirve en santidad.
Esto, continúa explicando, es por qué Dios creó a Israel y, en última instancia, a la Iglesia. Dios ha hecho a todos los miembros salvos de la Iglesia, con Cristo como Cabeza, gobernados en la Tierra por el Papa, como señala en otra parte:
El poder de primacía del Papa sobre todos, pastores y fieles, permanece íntegro e intacto. En virtud de su oficio, es decir, Vicario de Cristo y pastor de toda la Iglesia, el Romano Pontífice tiene poder pleno, supremo y universal sobre la Iglesia.
El Concilio procede a decir que la salvación viene solo a través de la Iglesia, a través del Bautismo:
14. Este Sagrado Concilio desea dirigir su atención, en primer lugar, a los fieles católicos. Basándose en la Sagrada Escritura y la Tradición, enseña que la Iglesia, ahora peregrina en la tierra como exiliada, es necesaria para la salvación. Cristo, presente para nosotros en su Cuerpo, que es la Iglesia, es el único Mediador y el único camino de salvación. En términos explícitos, Él mismo afirmó la necesidad de la fe y del bautismo (cf. Mc 16,16; Jn 3,5) y así afirmó también la necesidad de la Iglesia, porque por el bautismo como por una puerta los hombres entran en la Iglesia. Por tanto, el que, sabiendo que la Iglesia católica fue hecha necesaria por Cristo, rehusara entrar o permanecer en ella, no puede ser salvo.
Habiendo reconocido expresamente que no hay salvación fuera de la Iglesia, y que el rechazo de la Iglesia es el rechazo de Cristo y da como resultado la condenación eterna, Lumen Gentium se dirige a aquellos que están imperfectamente unidos a la Iglesia, pero que no se han separado intencionalmente. Esto se puede dividir en cristianos no católicos, teístas no cristianos y todos los demás. Primero, cristianos no católicos:
15. La Iglesia reconoce que en muchos sentidos está vinculada con quienes, al ser bautizados, son honrados con el nombre de cristianos, aunque no profesen la fe en su totalidad o no conserven la unidad de comunión con el sucesor de Pedro. (14 *) Porque son muchos los que honran la Sagrada Escritura, tomándola como norma de fe y modelo de vida, y muestran un celo sincero. Creen amorosamente en Dios Padre Todopoderoso y en Cristo, el Hijo de Dios y Salvador. (15 *) Son consagrados por el bautismo, en el que se unen a Cristo. También reconocen y aceptan otros sacramentos dentro de sus propias Iglesias o comunidades eclesiásticas. Muchos de ellos se regocijan en el episcopado, celebran la Sagrada Eucaristía y cultivan la devoción hacia la Virgen Madre de Dios. (16 *) También comparten con nosotros en la oración y otros beneficios espirituales. Asimismo, podemos decir que de alguna manera están unidos a nosotros en el Espíritu Santo, porque a ellos también les da sus dones y gracias por los cuales actúa entre ellos con su poder santificador. A algunos, de hecho, Él los ha fortalecido hasta el punto del derramamiento de su sangre. En todos los discípulos de Cristo, el Espíritu despierta el deseo de estar unidos pacíficamente, de la manera determinada por Cristo, como un solo rebaño bajo un solo pastor, y Él los impulsa a perseguir este fin. (17 *) La Madre Iglesia no deja de orar, esperar y trabajar para que esto suceda. Exhorta a sus hijos a la purificación y la renovación para que el signo de Cristo brille más sobre la faz de la tierra. Porque a ellos también les da sus dones y gracias mediante los cuales actúa entre ellos con su poder santificador. A algunos, de hecho, Él los ha fortalecido hasta el punto del derramamiento de su sangre. En todos los discípulos de Cristo, el Espíritu despierta el deseo de estar unidos pacíficamente, de la manera determinada por Cristo, como un solo rebaño bajo un solo pastor, y Él los impulsa a perseguir este fin. (17 *) La Madre Iglesia no deja de orar, esperar y trabajar para que esto suceda. Exhorta a sus hijos a la purificación y la renovación para que el signo de Cristo brille más sobre la faz de la tierra. Porque a ellos también les da sus dones y gracias mediante los cuales actúa entre ellos con su poder santificador. A algunos, de hecho, Él los ha fortalecido hasta el punto del derramamiento de su sangre. En todos los discípulos de Cristo, el Espíritu despierta el deseo de estar unidos pacíficamente, de la manera determinada por Cristo, como un solo rebaño bajo un solo pastor, y Él los impulsa a perseguir este fin. (17 *) La Madre Iglesia no deja de orar, esperar y trabajar para que esto suceda. Exhorta a sus hijos a la purificación y la renovación para que el signo de Cristo brille más sobre la faz de la tierra. Y les impulsa a perseguir este fin. (17 *) La Madre Iglesia no deja de orar, esperar y trabajar para que esto suceda. Exhorta a sus hijos a la purificación y la renovación para que el signo de Cristo brille más sobre la faz de la tierra. Y les impulsa a perseguir este fin. (17 *) La Madre Iglesia no deja de orar, esperar y trabajar para que esto suceda. Exhorta a sus hijos a la purificación y la renovación para que el signo de Cristo brille más sobre la faz de la tierra.
Esto captura la compleja relación entre católicos y otros cristianos. Están en la Iglesia, pero no total o jurídicamente, y hay dolor y división allí que necesitan ser sanados antes de que todo esté bien. Los protestantes tienden a no tener problemas con esta parte, por supuesto. Donde surge el problema es el siguiente párrafo, en el que el Concilio se dirige a “aquellos que aún no han recibido el Evangelio”, pero que “están relacionados de diversas formas con el pueblo de Dios. En términos generales, hay dos categorías: teístas no cristianos y buscadores agnósticos:
• En primer lugar, están los judíos, de quienes la Iglesia simplemente señala: “A causa de sus padres, este pueblo sigue siendo el más querido de Dios, porque Dios no se arrepiente de los dones que hace ni de las llamadas que hace. (Cfr. Rom. 11: 28-29)”.
• Después de eso están los musulmanes, que " profesando tener la fe de Abraham, junto con nosotros adoramos al Dios único y misericordioso, que en el último día juzgará a la humanidad".
• A continuación, hay otros teístas, para quienes la Iglesia promete: “Ni Dios está lejos de aquellos que en sombras e imágenes buscan al Dios desconocido, porque es Él quien da a todos los hombres vida y aliento y todas las cosas (cf. Hch 17, 25-28) y como Salvador quiere que todos los hombres se salven. (Cf. 1 Timoteo 2: 4)”
Todos los teístas tienen la esperanza particular de encontrar el agrado de Dios, ya que “el plan de salvación también incluye a aquellos que reconocen al Creador. ” Esa es solo otra forma de decir lo que Romanos 10:13 y Joel 2:32 ya dijeron: que todos los que invoquen el nombre del Señor serán salvos. Para que puedan salvarse. El estándar de si los judíos, musulmanes y otros teístas serán salvos o no es bastante simple, ya sea que sigan a Dios en la medida en que Él se ha revelado a sí mismo: “ También pueden alcanzar la salvación aquellos que por causas ajenas a ellos no conocen el Evangelio de Cristo o de Su Iglesia, pero buscan a Dios con sinceridad y, movidos por la gracia, se esfuerzan por sus obras para hacer Su voluntad, tal como la conocen a través de los dictados de la conciencia (19 *) ”.
Estas son cosas fundamentales con las que nos enfrentamos. Lo que Dios esperaba de alguien en la época de Noé es menos de lo que esperaba en la época de Moisés, que era menos de lo que esperaba de alguien hoy, ahora que Cristo ha entrado en la historia personalmente. Pero para aquellos que nunca han oído hablar de Cristo, o incluso de Moisés, el listón es más bajo. Un judío por lo demás fiel en Jerusalén que escuchó y escuchó a Jesús, y murió en el 40 d. C. sin creer, probablemente sería condenado (ya que rechazó a Cristo); mientras que un judío que muriera en las afueras del Imperio Romano ese mismo año probablemente no Maldito sea, ya que nunca había oído hablar de Jesús, y estaba siguiendo todo lo que sabía que Dios le había ordenado. Del mismo modo, un pagano romano que buscó a Dios, pero nunca se encontró con un judío o cristiano el tiempo suficiente para descubrir de qué se trataba la Fe, aún podría ser salvo: San Justino Mártir está bastante seguro de algunos hombres específicos que fueron salvos, porque ellos murieron por un Dios que no conocían del todo. San Ireneo en el Libro IV, Capítulo XXII, de Contra las herejías , se dirige también a esos hombres, así como a sus antepasados:
Porque no fue solamente para los que creyeron en Él en el tiempo de Tiberio César que Cristo vino, ni el Padre ejerció su providencia solo para los hombres que ahora viven, sino para todos los hombres en conjunto, quienes, desde el principio, según su capacidad, en su generación, han temido y amado a Dios, han practicado la justicia y la piedad hacia sus prójimos, y han deseado fervientemente ver a Cristo y escuchar su voz. Por tanto, en su segunda venida, primero despertará de su sueño a todas las personas de esta descripción, y las levantará, así como a los demás que serán juzgados, y les dará un lugar en su reino.
Pero, ¿qué pasa con los no teístas? Bueno, sabemos que Dios les brinda la ayuda suficiente para que ellos lleguen a la salvación. Romanos 1 nos dice que, al igual que Lumen Gentium:
“Tampoco la Divina Providencia niega las ayudas necesarias para la salvación de quienes, sin culpa de su parte, aún no han llegado a un conocimiento explícito de Dios y con su gracia se esfuerzan por vivir una buena vida. Todo el bien o la verdad que se encuentra entre ellos es considerado por la Iglesia como una preparación para el Evangelio. (20 *) Ella sabe que lo da Aquel que ilumina a todos los hombres para que finalmente tengan la vida.
Lo que no se dice notablemente es que estas personas están bien donde están, simplemente que, si buscan de buena fe, encontrarán un tema bíblico consistente (Deuteronomio 4:29; Proverbios 8:17; Jeremías 29:13; Mateo 7: 7-8).
A menudo, Lumen Gentium se pinta como si el Concilio dijera: "Puedes ser católico, protestante, judío, musulmán, agnóstico o ateo, ¡y todo está bien!" o "Irás al cielo siempre que seas básicamente una buena persona". Pero claramente, eso no es lo que dijo. Muy al contrario, reafirmó la necesidad de la Iglesia para la salvación, simplemente reconociendo además que algunos de los miembros de la Iglesia tienen un conocimiento incompleto y una membresía incompleta en Su Cuerpo. Nada de esto es algo radical. Considere la descripción de San Pablo de cómo el Dios Desconocido adorado por los griegos es el mismo Dios que el Dios Conocido adorado por los judíos y cristianos (Hechos 17: 22-31). Pero San Pablo también dice en Hechos 17:30, en ese mismo sermón a los griegos: “En el pasado, Dios pasó por alto tal ignorancia, pero ahora ordena a todas las personas en todas partes que se arrepientan. ” Una vez que un buscador ha encontrado a Quien está buscando, no puede volver a ser un buscador sin rechazar a Dios. El Evangelio es una buena noticia, ya que trae la posibilidad de salvación (Romanos 10: 14-15), pero también trae consigo la posibilidad de juicio, para aquellos que rechazan el Evangelio (Malaquías 3: 2).
V. Un cuadro completo de la iglesia en la salvación
Hay dos escritos sobre los que quería terminar, de dos de los mejores escritores católicos de la era moderna. Ambos están interesados en tratar de comprender cómo capturar con precisión esta compleja realidad. La primera es del Papa Juan Pablo II, en una homilía que pronunció en 1995, titulada “ Toda salvación viene por medio de Cristo. Al principio de la homilía, cita su propia encíclica, Redemptoris Missio , explicando cómo el don de la salvación no puede limitarse “ a quienes creen explícitamente en Cristo y han entrado en la Iglesia. Dado que la salvación se ofrece a todos, debe ponerse concretamente a disposición de todos”, y que “Mucha gente no tiene la oportunidad de conocer o aceptar la revelación del Evangelio o de entrar en la Iglesia. Las condiciones sociales y culturales en las que viven no lo permiten, y con frecuencia se han criado en otras tradiciones religiosas”. Sin embargo, continúa en su homilía:
Lo que he dicho anteriormente, sin embargo, no justifica la posición relativista de quienes sostienen que en cualquier religión se puede encontrar un camino de salvación, incluso independientemente de la fe en Cristo Redentor, y que el diálogo interreligioso debe basarse en esta idea ambigua... Esa solución al problema de la salvación de los que no profesan el credo cristiano no está en conformidad con el Evangelio. Más bien, debemos mantener que el camino de la salvación siempre pasa por Cristo, y por eso la Iglesia y sus misioneros tienen la tarea de darlo a conocer y amar en todos los tiempos, lugares y culturas. Aparte de Cristo "no hay salvación". Como Pedro proclamó ante el Sanedrín al comienzo de la predicación apostólica: “No hay otro nombre en todo el mundo dado a los hombres por el cual podamos ser salvos” (Hch 4, 12).
También para aquellos que por causas ajenas a ellos no conocen a Cristo y no son reconocidos como cristianos, el plan divino ha proporcionado un camino de salvación. Como leemos en el Decreto Ad Gentes del Concilio, creemos que “Dios, en los caminos que él conoce, puede conducir a los inculpablemente ignorantes del Evangelio” a la fe necesaria para la salvación (AG 7). Ciertamente, la condición de “inculpablemente ignorante” no puede ser verificada ni ponderada por la evaluación humana, sino que debe dejarse únicamente al juicio divino. Por eso, el Concilio declara en la Constitución Gaudium et Spes que, en el corazón de todo hombre de buena voluntad, “La gracia obra de una manera invisible…. El Espíritu Santo, de una manera que sólo Dios conoce, ofrece a todo hombre la posibilidad de asociarse con este misterio pascual” (GS 22).
En otras palabras, todo el que es salvo es salvo por Cristo. Un judío, musulmán, etc., que llega al cielo, lo hace gracias a Jesucristo, y a nadie más. Juan Pablo II reitera esto nuevamente:
Es importante subrayar que el camino de salvación que toman los que no conocen el Evangelio no es un camino apartado de Cristo y de la Iglesia. La voluntad salvífica universal está ligada a la única mediación de Cristo. “Dios nuestro Salvador… quiere que todos los hombres se salven y lleguen a conocer la verdad. Y la verdad es esta: Dios es uno. También uno es el mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, que se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Timoteo 2: 3-6). Pedro proclamó esto cuando dijo: “No hay salvación en nadie más” y llamó a Jesús la “piedra angular” (Hechos 4: 11-12), enfatizando el papel necesario de Cristo en la base de la Iglesia.
Dado que Cristo realiza la salvación a través de su Cuerpo Místico, que es la Iglesia, el camino de la salvación está conectado esencialmente con la Iglesia. El axioma extra ecclesiam nulla salus”- “fuera de la Iglesia no hay salvación”- enunciado por San Cipriano (Epist. 73, 21; PL 1123 AB), pertenece a la tradición cristiana. Fue incluido en el IV Concilio de Letrán (DS 802), en la Bula Unam Sanctam de Bonifacio VIII (DS 870) y en el Concilio de Florencia (Decretum pro Jacobitis, DS 1351). El axioma significa que para aquellos que no ignoran el hecho de que la Iglesia ha sido establecida como necesaria por Dios a través de Jesucristo, existe la obligación de entrar en la Iglesia y permanecer en ella para alcanzar la salvación. (cf. LG 14). Sin embargo, para quienes no han recibido el anuncio del Evangelio, como escribí en la encíclica Redemptoris missio, la salvación es accesible de formas misteriosas, en la medida en que la gracia divina les es concedida en virtud del sacrificio redentor de Cristo, sin pertenencia externa a la Iglesia., pero siempre en relación con ella (cf. RM 10). Es una relación misteriosa. Es un misterio para los que reciben la gracia, porque no conocen a la Iglesia y, a veces, incluso la rechazan exteriormente. También es misteriosa en sí misma, porque está vinculada al misterio salvífico de la gracia, que incluye una referencia esencial a la Iglesia fundada por el Salvador.
Para que surta efecto, la gracia salvadora requiere aceptación, cooperación, un sí al don divino. Esta aceptación está, al menos implícitamente, orientada a Cristo y a la Iglesia. Así también se puede decir que sine ecclesia nulla salus - “sin la Iglesia no hay salvación”. La pertenencia a la Iglesia, el Cuerpo Místico de Cristo, aunque sea implícita y misteriosamente, es una condición esencial para la salvación.
El punto de Juan Pablo II es francamente brillante, y vale la pena leer la homilía completa (gran parte del resto explica el papel de la Iglesia en la preparación de los ignorantes para el Espíritu Santo). Aquellos que son salvos, como sea que sean salvos, deben decirle “Sí” a Dios. Y un Sí a Dios Padre es un Sí a Dios Hijo y a la Iglesia de Dios, dada su interrelación. Tenga en cuenta que, para llegar a esta conclusión, se está apoyando de inmediato (¡en el mismo párrafo!) En Lumen Gentium, San Cipriano, el Cuarto Concilio de Letrán, la Bula Unam Sanctam y el Cantato Domino del Concilio de Florencia. Prácticamente todo lo que se cubre en esta publicación, lo une de manera sucinta.
La segunda cosa que quería cerrar es por Mons. Ronald Knox. Está escribiendo en 1923, en un libro brillante (uno de mis favoritos) llamado The Belief of Catholics ; aunque escrito mucho antes de Lumen Gentium , su trabajo está completamente de acuerdo con todo lo que hemos visto antes y después. En el Capítulo XVIII , Knox escribe acerca de cuán obstáculo es esta parte de la fe para los protestantes modernos:
Probablemente, nada suscita más antagonismo contra la Iglesia que su exclusividad. […] El que indaga en sus doctrinas puede sentirse atraído por todo lo positivo en lo que ella enseña y, sin embargo, como un niño de su edad, rehuir su lealtad en su nombre porque se asusta ante una negación. ¿Puede "des-iglesia" de las otras denominaciones, satisfaciendo como lo hacen las necesidades espirituales de hombres más sabios y mejores que él?
No, ¿no tendrá que ir más lejos? ¿No tendrá que excluirlos, no solo de su comunión en la tierra, sino de sus esperanzas en el cielo? ¿Qué más se quiere decir con ese sombrío principio, "No hay salvación fuera de la Iglesia"?
Me gusta esta introducción porque es una evaluación precisa de lo que la gente piensa que significa “no hay salvación fuera de la Iglesia”. Knox luego explica lo que realmente significa:
Debe entenderse desde el principio que hay un sentido en el que este principio es literalmente verdadero, sin admitir salvedades. Los católicos creen que no hay otro cuerpo religioso en el mundo a través del cual se pueda obtener la salvación. El hecho de pertenecer a cualquier otro cuerpo religioso que el nuestro no contribuirá al bienestar de ningún hombre en la eternidad. Supongamos dos hermanos, ambos criados y confirmados como anglicanos. Uno, por su disgusto por las formas y las ceremonias, rompe con sus antiguas asociaciones y se suma (digamos) a la Sociedad de Amigos. Incluso aquí no aspira a ser miembro de pleno derecho; pero él cree en nuestro Señor, ora, vive una vida recta. Su hermano sigue siendo anglicano y lleva su anglicanismo con una diferencia; acude a la Confesión y a la Comunión con ejemplar regularidad, cree en la Presencia Real y confía en la Iglesia "indivisa". Ahora bien, desde el punto de vista católico, no hay más ni menos esperanza de salvación en un caso que en el otro. O se salva, si se salva, bajo el mismo título; es decir, que, en el sentido que se explicará más abajo, es católico romano sin saberlo.
En una palabra, no pensamos en nuestra Iglesia como el mejor cuerpo religioso al que pertenecer; Creemos que aquellos que no pertenecen a él, siempre que crean en nuestro Señor y deseen hacer su voluntad, también pueden pertenecer a ningún cuerpo religioso. Incluso un griego cismático que está "de buena fe", aunque recibe la Comunión válida, y en la hora de la muerte la absolución válida, se salva a través de Roma, no a través de Constantinopla. Porque normalmente es necesario para la salvación mantener la fe católica; y creer en las doctrinas católicas sin creer en la existencia de esa autoridad infalible que las garantiza todas es sostener, no la fe católica, sino una serie de opiniones especulativas. Es la primera infidelidad que cuenta.
Esa última frase resume de forma ordenada la fe proclamada por el IV Concilio de Letrán. Knox luego menciona que este reclamo de unicidad es uno que “la Iglesia Católica todavía reclama; salvo por un puñado de sectas, solo entre los cristianismos. Ese es su testimonio continuo, desde los tiempos en que el Nuevo Testamento fue escrito para los nuestros. ” Esta es una insignia de orgullo: si Cristo estableció una Iglesia visible, no es difícil determinar cuál.
Y, sin embargo, creo que es cierto decir que los católicos de nuestros días están más dispuestos a creer en la buena fe de los que están fuera de la Iglesia y, en consecuencia, a esperar su salvación, que los católicos (digamos) en la Edad Media... Eso no es una alteración de la doctrina; es más bien un cambio de perspectiva. La cuestión de si la salvación es posible y en qué circunstancias fuera de la unidad visible de la Iglesia, es una cuestión que se siente más urgente en la medida en que la imaginación retrata el número de personas afectadas. Cuando el mundo conocido pudiera dividirse aproximadamente en católicos, judíos y mahometanos, difícilmente se le ocurriría a un escritor católico considerar si las herejías esporádicas de su época contaban entre sus adherentes a cualquiera que rechazara la autoridad de la Iglesia por ignorancia inculpable. Hoy día especialmente en los países de habla inglesa, estamos rodeados por todas partes por el protestantismo, y el protestantismo casi en la décima generación; somos conscientes de que muchos de nuestros vecinos viven según los elevados ideales cristianos y tienen un amor inalterado por la verdad. Naturalmente, estamos más dispuestos a tener en cuenta ese principio de la teología católica que trata de aquellos que tienen errores religiosos "de buena fe". Knox luego aborda directamente el cambio de tono de “Knox luego aborda directamente el cambio en el tono de “Knox luego aborda directamente el cambio en el tono de Unam Sanctam a la edad moderna:
Knox luego cita al Papa Pio IX, quien a lo largo de su pontificado (1846-1878), con fuerza para promover el Evangelio. Sin embargo, fue este mismo Pío quien escribió: se opuso a las herejías modernistas. Pío IX, como recordarán, fue el Papa durante la declaración dogmática del Vaticano I sobre la infalibilidad papal, y no era un hombre que se avergonzara de usar el oficio del papado:
“Aquellos que se ven obstaculizados por una ignorancia invencible acerca de nuestra Santa Religión, y que guardan la ley natural, con sus mandamientos que están escritos por Dios en cada corazón humano, y que están listos para obedecerle, vivir con honradez y rectitud, pueden, con el poder de la luz y la gracia divinas ayudándolos a alcanzar la vida eterna. Porque Dios, que ve claramente, escudriña y conoce la mente, el corazón, los pensamientos y el carácter de todos, en su gran bondad y misericordia no permite en modo alguno que un hombre sea castigado con tormentos eternos, que no es culpable de culpa voluntaria ".
Todo lo que dice Lumen Gentium es simplemente una aplicación de este principio. Knox continúa:
Se puede agregar que la ignorancia invencible se define como “aquella que no ha sido capaz de ser superada o eliminada con un cuidado razonable; ya sea porque nunca se le pasó por la mente ningún pensamiento o duda acerca de tales asuntos; o porque, incluso si tal pensamiento hubiera venido a la mente, esta ignorancia no podría haber sido superada o eliminada mediante el uso de un cuidado razonable y común, ni podría haberse obtenido un conocimiento de la verdad ”.
Knox recuerda a sus lectores que, con la posible excepción de los menores de la edad de la razón, todas las almas están destinadas al cielo o al infierno.
y esto es cierto incluso para esas miríadas de almas que nunca han tenido la oportunidad, o nunca han tenido la oportunidad completa, de escuchar la predicación del mensaje cristiano; cierto de esas muchas almas que nunca han heredado ninguna tradición inteligente de teísmo. Todos ellos, en la medida en que la ignorancia invencible los excluyó de la verdad, serán juzgados de acuerdo con las luces que tenían.
Por lo tanto, alguien que comete un suicidio ritual por una creencia errónea de que es honorable será juzgado con menos dureza por este acto que un cristiano que lo hace sabiendo que Dios lo aborrece. En realidad, un no cristiano que se divorcia está explícitamente sujeto a un estándar más bajo, bíblicamente, que un cristiano. Knox resume esta idea al señalar que " nadie va al infierno excepto por su propia culpa”, por lo que, si una persona comete un acto que no puede saber razonablemente que está mal, Dios no lo hará responsable de ese acto (que no lo es, de por supuesto, decir que no van a ser condenados por los actos que se hicieron sabía que estaban mal).
Estas consideraciones claramente no se aplican a aquellos que, habiendo obtenido una vez la gracia de la fe a través del bautismo, y llegado a una apreciación inteligente de los principios cristianos, abandonan su creencia en favor del agnosticismo o de alguna religión rival. Que se puede sostener que el fracaso de las facultades mentales excusa tal cambio de sentimientos es evidente por la controversia que surgió sobre las especulaciones posteriores de Mivart y la sanción eclesiástica que finalmente le concedió el entierro cristiano. Bien puede ser que algunos de aquellos a quienes consideramos apóstatas formales no fueran responsables de sus decisiones aparentemente cuerdas. Bien puede ser que otros nunca realmente “abandonaron” la fe, porque, de hecho, por defecto de educación, la fe nunca había estado en ellos. Es difícil no creer que la ausencia de todos los ministerios sacerdotales provoque a veces, especialmente entre los incultos, faltas inculpables de la unidad cristiana. Pero tales especulaciones caritativas no siempre estarán en su lugar; y hay carreras sobre las que no se puede pronunciar un epitafio optimista, excepto la esperanza de que algún cambio de opinión, aparentemente no comprobado, haya salvado al alma infeliz de la culpa de la impenitencia final.
La frase que he puesto en negrita resultaría tristemente profética: en la segunda mitad del siglo XX, la catequesis, particularmente en Occidente, se volvió terriblemente mala, y los “católicos” abandonaron la Iglesia en masa, sin haber encontrado nunca el catolicismo. Si bien muchos católicos fueron culpables de esa abominación, sería injusto culpar a los que se fueron sin saber qué habían dejado. Aun así, como regla general, los católicos que abandonan la fe dejan a Cristo. Para los protestantes nacidos que nunca más se encuentran con el catolicismo verdadero, la situación es bastante diferente:
Pero, mientras que es normal suponer que quien toma la iniciativa en la herejía será considerado responsable de su deslealtad a la doctrina católica, sería irrazonable argumentar que alguien nacido y criado en herejía, que no "ve su camino" para aceptar la fe católica, se encuentra bajo la misma condenación. Todas las tradiciones de su pensamiento, todos los prejuicios de su raza y casta, toda la influencia de sus amigos y maestros, ha sido arrojada a la escala opuesta; la “vis inertiae” no dice a favor sino en contra de sus posibilidades de ser católico. Mientras tanto, probablemente haya recibido un bautismo válido; el hábito de la fe, entonces, le ha sido implantado, y las circunstancias del ambiente y la educación que lo han convertido en hereje no le son imputables como falta; no ha pecado voluntariamente contra ella. Hasta luego, por lo tanto, como no entra en contacto con el sistema católico en absoluto, o no se encuentra con él de tal manera que sea desafiado efectivamente por sus pretensiones, no ha rechazado la gracia. Mientras se tome todos los esfuerzos razonables para estudiar esas afirmaciones con un espíritu imparcial, y, aun así, por algún defecto de perspectiva, de temperamento, de aparato intelectual, no se sienta atraído más cerca de la verdad, no ha rechazado la gracia. Su ignorancia es, por lo que sabemos, del tipo invencible; sigue siendo lo que es "de buena fe". Si cae en un pecado grave, por supuesto, no tiene acceso a la absolución sacramental; pero todavía le es posible realizar ese perfecto acto de contrición que reclama el perdón. No tememos a herejes como este. O no lo encuentra de tal manera que sea efectivamente desafiado por sus pretensiones, no ha negado la gracia. Mientras se tome todos los esfuerzos razonables para estudiar esas afirmaciones con un espíritu imparcial, y, aun así, por algún defecto de perspectiva, de temperamento, de aparato intelectual, no se sienta atraído más cerca de la verdad, no ha rechazado la gracia. Su ignorancia es, por lo que sabemos, del tipo invencible; sigue siendo lo que es "de buena fe". Si cae en un pecado grave, por supuesto, no tiene acceso a la absolución sacramental; pero todavía le es posible realizar ese perfecto acto de contrición que reclama el perdón. No tememos a herejes como este. O no lo encuentra de tal manera que sea efectivamente desafiado por sus pretensiones, no ha negado la gracia. Mientras se tome todos los esfuerzos razonables para estudiar esas afirmaciones con un espíritu imparcial, y, aun así, por algún defecto de perspectiva, de temperamento, de aparato intelectual, no se sienta atraído más cerca de la verdad, no ha rechazado la gracia. Su ignorancia es, por lo que sabemos, del tipo invencible; sigue siendo lo que es "de buena fe". Si cae en un pecado grave, por supuesto, no tiene acceso a la absolución sacramental; pero todavía le es posible realizar ese perfecto acto de contrición que reclama el perdón. No tememos a herejes como este. De temperamento, de aparato intelectual, no se encuentra más cerca de la verdad, no ha rechazado la gracia. Su ignorancia es, por lo que sabemos, del tipo invencible; sigue siendo lo que es "de buena fe". Si cae en un pecado grave, por supuesto, no tiene acceso a la absolución sacramental; pero todavía le es posible realizar ese perfecto acto de contrición que reclama el perdón. No tememos a herejes como este. De temperamento, de aparato intelectual, no se encuentra más cerca de la verdad, no ha rechazado la gracia. Su ignorancia es, por lo que sabemos, del tipo invencible; sigue siendo lo que es "de buena fe". Si cae en un pecado grave, por supuesto, no tiene acceso a la absolución sacramental; pero todavía le es posible realizar ese perfecto acto de contrición que reclama el perdón. No tememos a herejes como este. No tememos a herejes como este. No tememos a herejes como este.
Al insistir en el mismo punto que prácticamente cualquier otra fuente católica, Knox explica que estos protestantes salvados son salvados por la Iglesia Católica y nada más:
Pero, debemos repetir, no es a través de la adhesión a ningún otro cuerpo religioso que tal hombre puede calificar para ser miembro de nuestra Iglesia, como por una especie de grado "ad eundem". Más bien, es un satélite solitario del sistema de la Iglesia que ha perdido su verdadera órbita. Y debería añadirse que este alegato de "buena fe" es uno que se puede hacer en nombre del protestante, pero no es uno que él pueda hacer en su propio nombre. Un hombre puede decir: "Usted tiene buena fe", "Él está de buena fe", pero no "Yo estoy de buena fe", esa es la pregunta inicial. La actitud mental, dolorosamente común, que dice: “No estoy calificado para entrar en todas estas complicadas credenciales de la Iglesia Católica”, es una actitud de indolencia intelectual disfrazada de humildad intelectual. El hombre que "piensa que puede haber algo en él", pero no hace ningún esfuerzo por averiguar cuánto, es accionada no por invencible sino por ignorancia supina. El hombre que (peor aún) se excusa de examinar nuestras credenciales por temor a que las encuentre verdaderas; que le dice que está demasiado ocupado para considerar la afirmación católica, o demasiado modesto, o demasiado poco aventurero, cuando en el fondo de su mente está retrocediendo ante el daño a sus perspectivas, los problemas con su familia que la sumisión a la Iglesia implicar: un hombre así no es impulsado por una ignorancia invencible, sino por una afectada. Y, lamento decirlo, creo que hay mucha ignorancia supina, mucha ignorancia afectada, entre nuestros compatriotas. Que no se engañen a sí mismos; Tendrán que encontrar otro título al cielo si quieren llegar al cielo. El hombre que (peor aún) se excusa de examinar nuestras credenciales por temor a que las encuentre verdaderas; que le dice que está demasiado ocupado para considerar la afirmación católica, o demasiado modesto, o demasiado poco aventurero, cuando en el fondo de su mente está retrocediendo ante el daño a sus perspectivas, los problemas con su familia que la sumisión a la Iglesia implicar: un hombre así no es impulsado por una ignorancia invencible, sino por una afectada. Y, lamento decirlo, creo que hay mucha ignorancia supina, mucha ignorancia afectada, entre nuestros compatriotas. Que no se engañen a sí mismos; Tendrán que encontrar otro título al cielo si quieren llegar al cielo. El hombre que (peor aún) se excusa de examinar nuestras credenciales por temor a que las encuentre verdaderas; que le dice que está demasiado ocupado para considerar la afirmación católica, o demasiado modesto, o demasiado poco aventurero, cuando en el fondo de su mente está retrocediendo ante el daño a sus perspectivas, los problemas con su familia que la sumisión a la Iglesia implicar: un hombre así no es impulsado por una ignorancia invencible, sino por una afectada. Y, lamento decirlo, creo que hay mucha ignorancia supina, mucha ignorancia afectada, entre nuestros compatriotas. Que no se engañen a sí mismos; Tendrán que encontrar otro título al cielo si quieren llegar al cielo. Cuando en el fondo de su mente está retrocediendo ante el daño a sus perspectivas, los problemas con su familia que implicaría la sumisión a la Iglesia, tal hombre no es impulsado por una ignorancia invencible sino por una afectada. Y, lamento decirlo, creo que hay mucha ignorancia supina, mucha ignorancia afectada, entre nuestros compatriotas. Que no se engañen a sí mismos; Tendrán que encontrar otro título al cielo si quieren llegar al cielo. Cuando en el fondo de su mente está retrocediendo ante el daño a sus perspectivas, los problemas con su familia que implicaría la sumisión a la Iglesia, tal hombre no es impulsado por una ignorancia invencible sino por una afectada. Y, lamento decirlo, creo que hay mucha ignorancia supina, mucha ignorancia afectada, entre nuestros compatriotas. Que no se engañen a sí mismos; Tendrán que encontrar otro título al cielo si quieren llegar al cielo. Tendrán que encontrar otro título al cielo si quieren llegar al cielo. Tendrán que encontrar otro título al cielo si quieren llegar al cielo.
Creo que la advertencia de Knox contra la falsa ignorancia sigue siendo cierta, aunque han cambiado dos circunstancias importantes. Primero, los católicos de hoy están menos informados (y más mal informados) que los católicos de prácticamente cualquier otra generación que conozco. Esto se está resolviendo rápidamente, pero sigue siendo un gran problema. De modo que los protestantes interesados en el catolicismo bien pueden ser invenciblemente ignorantes por no encontrar un solo católico que presente con precisión la fe. Por otro lado, Internet existe, y no es muy difícil encontrar respuestas a todas las cosas católicas, si uno está realmente interesado.
VI. Conclusión
Gracias a todos los que llegaron hasta aquí; esta fue una de mis publicaciones más largas, pero sentí que valía la pena echarle un vistazo exhaustivo por una razón principal: demostrar que la Iglesia no ha cambiado Su posición. Ella siempre se ha visto a sí misma como unida a Cristo y, por lo tanto, como indispensable para la economía de la salvación. Sin embargo, Ella también ha reconocido desde el principio que hay algunos que siguen al Señor en silencio sin parecer estar en unión con Ella, y que quizás no se dan cuenta de sí mismos. Que son miembros del Cuerpo. Con suerte, ahora está más que claro que estos también son salvados por Cristo a través de la Iglesia. La Iglesia condena dos herejías: el Frenetismo, que dice que sólo aquellos miembros jurídica o visiblemente pueden salvarse; y universalismo, que cualquiera puede salvarse siendo miembros fieles de su propia religión, sin Cristo ni la Iglesia. Esta es la fe del salmista en el Salmo 87; de Pablo en 1 Corintios 12; de Ireneo y Justino; del IV Concilio de Letrán; Mons. Ronald Knox; y Juan Pablo II. Esta es nuestra Fe, y fuera de ella, nadie se salva.
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