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Por: Anwar Tapias Lakatt

 

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El título de este artículo desde su redacción presenta un doble filo, ya que escrito de esa manera y conociendo cómo se celebra el miércoles de ceniza, el lector incauto esperará encontrar un texto que explique la forma de celebrarlo como hoy día se hace. Los no católicos sabiendo esto, han intentado hacer ver que esta celebración ni es bíblica sino que además, es condenada por la Biblia.

¿Menciona la Biblia la Cuaresma? No

¿Dice la Biblia que hay un miércoles de ceniza? No

¿Significa que es antibíblico celebrarlo? Mucho menos.

La Biblia no dice que los Evangelios sean cuatro más sin embargo los no católicos lo creen.

El miércoles de ceniza es el día que da inicio a la Cuaresma, y una buena definición sencilla sobre la Cuaresma la encontramos en el libro Hablar con Dios[1]: “Tiempo de penitencia y renovación interior para preparar la Pascua del Señor”

De esta definición de Cuaresma encontramos varias palabras claves: penitencia, renovación y Pascua, lo que nos permite entender a qué nos referimos: cuarenta días donde nos preparamos por medio de penitencia y conversión para recibir la resurrección de Jesucristo. Todo esto nos lleva a que la Cuaresma tenga sentido sólo en virtud de la Pascua, ya que no podríamos prepararnos en penitencia y conversión si no fuera por nuestro encuentro con Cristo resucitado.  Así que partimos de dos realidades bien bíblicas:

La resurrección de Cristo representa la victoria de Dios sobre el pecado y debemos aspirar a ella como centro de nuestra fe “

 

¡Si no hay resurrección, Cristo no resucitó! Y si Cristo no resucitó, es vana nuestra predicación y vana también la fe de ustedes”.  (1 Cor 15, 13-14)

 

Para llegar a ese encuentro con Cristo debemos prepararnos y despojarnos del hombre viejo por medio de un cambio

 

“Porque si nos hemos identificado con Cristo por una muerte semejante a la suya, también nos identificaremos con él en la resurrección. Comprendámoslo: nuestro hombre viejo ha sido crucificado con él, para que fuera destruido este cuerpo de pecado, y así dejáramos de ser esclavos del pecado” (Rom 6, 5-6)

 

La Iglesia como nuestra guía y madre en la fe nos ayuda disponiendo de un tiempo en el cual podamos prepararnos a conciencia para recibir dignamente a Jesús.  Este tiempo que es llamado Cuaresma, toma de la riqueza de la tipología bíblica para expresar el sentir del hombre hacia Dios.

La carta de San Pablo a los Corintios dice:

 

“Ustedes son en realidad, como el pan sin levadura que se come en los días de la Pascua. Porque Cristo, que es el cordero de nuestra Pascua, fue muerto en sacrificio por nosotros. Así, que debemos celebrar nuestra Pascua con el pan sin levadura que es la sinceridad y la verdad, y no con la vieja levadura ni con la corrupción de la maldad y la perversidad” (1 Cor 5, 7b-8)

 

Podemos entender según San Pablo que tenemos un llamado a vivir esa Pascua de un modo auténtico, y que para ello debemos despojarnos de la vieja levadura, recordar que a esa Pascua accedemos por méritos de Cristo, porque somos mortales y volveremos al polvo del que fuimos sacados; sólo en la Pascua podemos vernos resucitados en Cristo para siempre.

¿Por qué en miércoles se inicia la Cuaresma si la Biblia no lo dice?

Sencillamente por dos cosas que la Biblia si dice:

a.)    Jesús resucitó un domingo (Mc 16, 9)
b.)    El número cuarenta simboliza tiempo de cambio, de preparación, de prueba.

Jesús mismo nos corrobora la simbología del número cuarenta justamente al enfrentar las tentaciones en el desierto en ese lapso de tiempo[2]:

 

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio.. Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre (Mt 4, 1-2)

 

Algunas citas que nos muestran la simbología de este número son:

 

"Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de sobre la haz del suelo todos los seres que hice." (Gen 7, 4)

"Moisés entró dentro de la nube y subió al monte. Y permaneció Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches" (Ex24, 18)

"Acuérdate del largo camino que el Señor, tu Dios, te hizo recorrer por el desierto durante esos cuarenta años. Allí él te afligió y te puso a prueba, para conocer el fondo de tu corazón y ver si eres capaz o no de guardar sus mandamientos". (Deu 8, 2)

"Elías se levantó, comió y bebió, y fortalecido por ese alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña de Dios, el Horeb".(1 Re 19, 8)

Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: "Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida". Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño. (Jon 3, 4-5)

 

Así que si queremos vivir esos 40 días para poder celebrar nuestra Pascua con Cristo, debemos iniciar un miércoles. Es algo que parte de nuestra capacidad para entender el querer de Dios para nosotros, y no querer que hasta esos detalles los diga la Biblia. Sería como exigirle a un evangélico que me demuestre con la Biblia por qué celebran un culto o un discipulado a x ó y hora.

En un sitio protestante encontré una crítica, al que la Iglesia inicié la Cuaresma un miércoles. Analizando un texto del libro de Jonás como prueba usada por los católicos, este autor dice:

Nótese lo que dice Jonás 3:5, “…Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos…” ¿Dice el texto que un “miércoles” se pusieron una “crucecita” de ceniza en la frente? No, sino que “se vistieron de cilicio…” ¿Nota usted la gran diferencia entre lo que dice el texto y la práctica católica?[3]

Asumiré que es ingenuidad de este autor y no mala fe, esperar que en la época de Jonás se celebre el miércoles de ceniza cuando bien ya hemos dicho que se celebra en atención a la Pascua de Cristo, y que es la manera en que los católicos nos preparamos a ese encuentro durante un tiempo súper bíblico como 40 días.

¿Y la ceniza?

El segundo ataque que presentan los no católicos contra este día es el uso de la ceniza. Consideran que en ningún texto se manda a colocar una cruz de ceniza en la frente.

Antes que nada, los católicos debemos aclarar que la ceniza no es algo mágico que borre algún pecado. Seguramente los ignorantes creen que si reciben la cruz de ceniza han quedado limpiados y purificados. La cruz de ceniza es un sacramental y vamos a colocar la definición según el Catecismo de la Iglesia Católica:

 

1667…Estos son signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida" (SC 60; CIC can 1166; CO can 867)

1668 Han sido instituidos por la Iglesia en orden a la santificación de ciertos ministerios eclesiales, de ciertos estados de vida, de circunstancias muy variadas de la vida cristiana, así como del uso de cosas útiles al hombre. Según las decisiones pastorales de los obispos pueden también responder a las necesidades, a la cultura, y a la historia propias del pueblo cristiano de una región o de una época. Comprenden siempre una oración, con frecuencia acompañada de un signo determinado, como la imposición de la mano, la señal de la cruz, la aspersión con agua bendita (que recuerda el Bautismo).

1670 Los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con a ella.

De lo anterior entendemos que la cruz colocada es sólo un signo exterior acompañado de una oración que nos preparan y disponen a recibir la gracia que se nos concede en la Resurrección de Cristo. Por eso no debemos angustiarnos por encontrar un texto bíblico donde alguien esté colocando una cruz de ceniza a otra persona.

Del mismo sitio protestante que cuestiona el miércoles de ceniza podemos ver otro ataque injustificado:

La palabra “ceniza” aparece una sola vez en el Nuevo Testamento para informar sobre lo único que quedó cuando Sodoma y Gomorra fueron destruidas por Dios. Pedro escribió, “…y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente…” (2 Pedro 2:6). Por otro lado, la palabra “cenizas”, aparece también una sola vez en donde se describen los ritos de purificación hebreos, en contraste con la sangre de Jesucristo (Hebreos 9:13).

Nuevamente supondré ignorancia y no mala fe. El autor olvidó colocar otro texto que menciona la palabra ceniza en boca del mismo Jesús como signo externo de conversión:

 

“Entonces Jesús comenzó a reprender a los pueblos donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían vuelto a Dios. Decía Jesús: “!ay de ti, Corazin! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho entre ustedes, ya hace tiempo que se habrían vuelto a Dios, cubiertos de ropas ásperas y cenizas” (Mt 11, 20-21)

 

En este texto no vemos una cruz en la frente, pero si vemos el uso de la ceniza como símbolo externo de conversión. No podemos centrar el debate a que el texto debe decir “en la frente”, sería como exigirle a un protestante una explicación bíblica sobre si al bautizar a alguien por inmersión debe meter primero su pierna izquierda o derecha al agua, o saber con qué mano Jesús tomó el pan para partirlo en la última cena.

Otras citas que nos muestran el sentido de la ceniza de forma penitencial son:

 

Yo volví mi rostro hacia el Señor Dios para obtener una respuesta, con oraciones y súplicas, mediante el ayuno, el cilicio y las cenizas. (Dan 9, 3)

Y todos los israelitas que habitaban en Jerusalén, hombres, mujeres y niños, se postraron ante el Templo, cubrieron de ceniza sus cabezas y extendieron sus sayales ante la presencia del Señor.(Jdt 4, 11)

Por eso me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza (Job 42, 6)

 

Sobre el significado de la ceniza traemos una explicación práctica[4]:

Prácticamente se le asocia al polvo, simbolizando a la vez el pecado y la fragilidad humana. En el Antiguo Testamento también prevalece esta idea. El pecador es ceniza (Cfr. Sab 15,10; Ez 28,18) Para simbolizar esto, el pecador se sienta sobre la ceniza (Job 42,6; Jon 3,6; Mt 11,21) y se cubre con ella la cabeza (Jdt 4,11-15; 9,1; Ez 27,30).

También ha sido empleada para significar la tristeza del hombre abrumado por la desgracia (Cfr. 2Sam 13,19) y, sobre todo, del hombre que se ve afligido por el luto y expresa así su nada (Cfr. Jer 6,26).

La ceniza finalmente nos recuerda que somos mortales, que fuimos creados del polvo y a él volveremos (Gen 3, 19), por lo cual, debemos aspirar a vivir la resurrección del Señor, como un signo de victoria sobre el mal, el cual no tendría mejor señal para nosotros que la cruz de Cristo (Col 2, 14-15)

Abraham mismo le dirá al Señor:

 

Replicó Abraham: "¡Mira que soy atrevido de interpelar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza! (Gen 18, 27)

 

El protestante citado vuelve y arremete contra los católicos la decir lo siguiente:

En un discurso de Juan Pablo II, se dice que la práctica del miércoles de ceniza, está estrechamente relacionada con el “arrepentimiento” y la “penitencia”. Desde luego, cuando hablamos de tales actos en relación con la iglesia, nos encontramos con la sorpresa que ninguno de ellos es descrito de tal forma en el Nuevo Testamento. Sí, el arrepentimiento es una doctrina bíblica, pero la manera en que este es manifestado, es a través de los frutos, de los hechos que el individuo manifiesta después del arrepentimiento, y no por un acto subjetivo, como lo es la ceniza sobre la frente en forma de cruz (Hechos 26:19, 20). Como la misma palabra lo indica, el arrepentimiento es una acción del corazón y la mente, de hecho, es un cambio de mente, donde la persona deja de hacer su voluntad para hacer la voluntad de Dios (Mateo 21:28, 29). El arrepentimiento se hace presente no por acciones subjetivas externas, sino por oír la Palabra de Dios (Mateo 3:1; 4:17; Marcos 1:15; Hechos 2:37, 38). Así que, a la luz de la Biblia, el arrepentimiento y el poner ceniza sobre la frente no tienen ninguna relación. ¡Mucho menos la “penitencia”

El autor parte de un supuesto equivocado, y es afirmar que en la Iglesia Católica el arrepentimiento se logra por la cruz de ceniza, lo cual es falso ya que expusimos que los sacramentales no confieren gracia. Esto solamente denota que el autor escribe de lo que no sabe.

Respecto a la penitencia interior, el Catecismo resume nuestra doctrina así:

 

1431 La penitencia interior es una reorientación radical de toda la vida, un retorno, una conversión a Dios con todo nuestro corazón, una ruptura con el pecado, una aversión del mal, con repugnancia hacia las malas acciones que hemos cometido. Al mismo tiempo, comprende el deseo y la resolución de cambiar de vida con la esperanza de la misericordia divina y la confianza en la ayuda de su gracia. Esta conversión del corazón va acompañada de dolor y tristeza saludables que los Padres llamaron "animi cruciatus" (aflicción del espíritu), "compunctio cordis" (arrepentimiento del corazón) (cf Cc. de Trento: DS 1676-1678; 1705; Catech. R. 2, 5, 4).

Por lo que podemos ver que el arrepentimiento es un acto del corazón, pero que podemos acompañar con signos externos. Igual que lo hizo el rey David cuando pecó contra Dios, y para mostrar su arrepentimiento “se acostaba en el suelo” y “lloraba” (2 Sam 12, 16.21) Eran signos externos de su arrepentimiento. Igual nosotros usamos la ceniza como signo externo de nuestro deseo de conversión.

¿Si los católicos utilizamos un signo que ha sido usado para representar el arrepentimiento y nos colocamos en la frente el signo de la victoria de Cristo, nos llamarán antibíblicos”?

La cruz

Sobre la cabeza de los fieles se coloca una cruz con la ceniza. Esto simboliza nuestra conversión a Cristo y nuestro reconocimiento de la fragilidad de nuestra condición. Al respecto se ha dado una polémica sobre qué base bíblica tendría esto. Hay una cita que sirve de base para explicarlo en el Antiguo Testamento:

 

y Yahvé le dijo: «Recorre Jerusalén, y marca con una cruz la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que se cometen en ella.» (Ez 9, 4)

Dios ordena colocar una cruz en la frente a los verdaderos israelitas. Sin embargo, las traducciones protestantes colocan la palabra "señal":

 

Y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.

 

La palabra usada del texto hebreo original: Tav, es traducida como Thau, la última letra del alfabeto hebreo y que tenía forma de cruz. Incluso los protestantes primitivos tradujeron de esta forma la palabra Tav, como se evidencia aquí Forum Catholics:

1. John Wycliffe (the first English) Bible (1395) translated by a Protestant
2. Miles Coverdale Bible (1535) translated by a Protestant
3. Matthew's Bible (1537) translated by a Protestant
4. Matthew-Tyndale Bible (1549) translated by a Protestant
5. Taverner's Bible (1551) translated by a Protestant

El alfabeto hebreo hoy día difiere del antiguo, por ello es importante notar cómo se escribía la Thau en el alfabeto antiguo. Ver Alfabeto antiguo

Las palabras

Por último recordemos cuales son las palabras que nos dice el ministro al colocarnos la ceniza: “Conviértete y cree en el Evangelio” ¿No son parecidas a lo que predicaba Jesús cuando anunciaba la venida del Reino de Dios?  (Mc 1, 15; Mt 4, 17)

O la otra fórmula: “Acuérdate que polvo eres y al polvo haz de volver” tomada de (Gen 3, 19), no es un recuerdo de nuestra condición mortal, que nos debería hacer reflexionar sobre nuestra búsqueda de Dios?

El miércoles de ceniza es una oportunidad para renovar nuestro deseo de revisar nuestra conducta, nuestro caminar y tratar de prepararnos dignamente para recibir a Cristo Resucitado. Incluso es una oportunidad reconocida por un sitio protestante que expresó:

El Miércoles de Ceniza, así como la Cuaresma es observado por la mayoría de los católicos, las denominaciones ortodoxas y unas pocas denominaciones protestantes. Puesto que la Biblia en ninguna parte ordena o condena tal procedimiento, un cristiano tiene la libertad de decidir el observar el Miércoles de Ceniza o no. Si un cristiano se siente guiado por el Señor a observar el Miércoles de Ceniza y/o la Cuaresma – el punto importante es tener una perspectiva bíblica. Es bueno arrepentirse de actividades pecaminosas. Es bueno identificarte claramente como un cristiano. No es bíblico creer que Dios automáticamente te bendecirá en respuesta a la observancia de un ritual. Dios está interesado en nuestros corazones, no en nuestra observancia de rituales. Ver Mateo capítulo 6, versos 1-8.[5]

Amigo católico, recuerda que el miércoles de ceniza es el inicio del caminar, del paso de Jesús por el desierto, donde nosotros revisamos nuestra conducta interior y por medio de la ceniza reflejamos exteriormente ese deseo interno de querer recibir a Cristo resucitado, como decía San Pablo:

Así, que debemos celebrar nuestra Pascua con el pan sin levadura que es la sinceridad y la verdad, y no con la vieja levadura ni con la corrupción de la maldad y la perversidad” (1 Cor 5, 7b-8)


___________________________________
[1] FERNADEZ, Francsico. Hablar con Dios, meditaciones para cada día del año. Ediciones La Palabra 2203, pág 9
[2] La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto. (CIC 540)
[3] http://volviendoalabiblia.com.mx/PDF/Miercolesdeceniza.pdf
[4] http://www.mercaba.org/LITURGIA/Cuaresma/miercoles_ceniza.htm
[5] http://www.gotquestions.org/Espanol/Miercoles-Ceniza.html

 

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Richbell Meléndez. Laico católico dedicado a tiempo completo a la apologética al servicio de Dios y subdirector de la Escuela de Apologética Online DASM.

 

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Por: José Miguel Arráiz Roberti

 

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En la medida en el protestantismo ha ido separándose de la Iglesia Católica, le ha resultado necesario encontrar razones históricas que justifiquen esa separación. Como consecuencia ha surgido una especie de historia alternativa que difiere de la realidad histórica aceptada. Esta historia alternativa ha escapado al control de sus creadores y ha ido evolucionando en su forma y aplicación. Se ha llegado al punto en que aun aquellos que distan mucho de ser cristianos, han aceptado estas revisiones de la historia y echan mano de ellas para atacar a toda la fe cristiana.

 

Tomemos por ejemplo las obras de Dawn Brown, que el mismo autor presenta como ficción mientras afirma que la narración tiene un fundamento histórico cierto. Para aquellos que conocen de historia, sus reclamos de historicidad pueden llegar a ser hilarantes. Sin embargo para quienes carecen de conocimiento histórico, dichas obras pueden conducir a serias confusiones.

 

Entre las distorsiones que promueve la historia alternativa, se suele presentar la tesis de que el Papado no existía al comienzo de la cristiandad. Ciertamente el ministerio del Obispo de Roma ha ido cambiando su estilo conforme la Iglesia ha enfrentado diferentes problemas y desafíos, pero el ministerio mismo del Papado como el pastor supremo con jurisdicción para mantener la unidad universal y la ortodoxia dentro de la Iglesia ha existido desde el momento que Cristo dijo a Pedro:

 

«Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»» Mateo 16, 18

 

En este artículo nos proponemos a analizar específicamente ciertos reclamos que se han hecho equivocadamente, queriendo usar el canon XXVIII del Concilio de Calcedonia para descalificar el primado del Obispo de Roma sobre toda la Iglesia.

 

El Canon XXVIII según la historia alternativa

 

el Canonconcilio-de-calcedonia XXVIII

 

César Vidal Manzanares en su Diccionario de Patrística escribe:

 

«…El canon XXVIII de este concilio concedía a Constantinopla el mismo rango que a Roma, lo que fue considerado inaceptable por León provocando que retrasara su adhesión a las decisiones finales del concilio y que negara legitimidad al mencionado canon.» [1]

 

En un reconocido foro de debates en el internet, he recibido el siguiente comentario:

 

«…El cuarto Concilio ecuménico, el de Calcedonia (año 451), puso al patriarca de Oriente, el obispo de Constantinopla, en pie de perfecta igualdad con su colega de Roma.» [2]

 

Otro participante en el mismo foro, citando al historiador protestante Justo González me comentó:

 

«hay que tener en cuenta que como dice el erudito protestante Justo L. González, de este obispo León, «se ha dicho que fue verdaderamente el primer ‘papa’ en el sentido corriente del término» ya que él realmente se creía sucesor de Pedro con autoridad legal y doctrinal sobre toda la iglesia, aunque el sector oriental del cristianismo nunca le reconoció en su plenitud semejantes aspiraciones» [3]

 

La misma persona también mencionó:

 

«Y en cuanto a la confirmación de las decisiones dogmáticas de estos primeros siete concilios, nunca se necesitó la ratificación oficial de Roma para que fuesen reconocidos como válidos« [4]

 

Resumiendo, vemos que hay protestantes que ven el canon XXVIII es una prueba contra la primacía del Obispo de Roma y su jurisdicción sobre la Iglesia entera. El error de la historia alternativa ya se encuentra en libros de referencia protestantes, como el de César Vidal Manzanares y con el tiempo se transmite a otras fuentes como ya hemos visto.

 

¿Qué dice el Canon XXVIII?

 

Para no entrar en polémica sobre la mejor traducción del canon, la he colocado tal como la transcribe el Padre Gorazd (ortodoxo) traductor de «El Status Canónico del Patriarca de Constantinopla en la Iglesia Ortodoxa» obra del Arzobispo Ortodoxo Gregory Afonsky.

 

«Siguiendo en todas las cosas las decisiones de los Santos Padres, y reconociendo el canon que simplemente se ha leído ante los Ciento Cincuenta Obispos -amados de Dios- (a quiénes congregó en la ciudad Imperial de Constantinopla, Nueva Roma, en tiempos del Emperador Teodosio de feliz memoria), nosotros promulgamos y decretamos también las mismas cosas acerca de los privilegios para la Iglesia más Santa de Constantinopla puesto que es la Nueva Roma, por la misma razón que los Padres debidamente concedieron los privilegios al trono de la Antigua Roma , porque era la ciudad real. Y la mayoría de los Ciento Cincuenta Obispos, actuando por la misma consideración, concedió iguales privilegios (isa presbeia) al trono Santo de la Nueva Roma, juzgando justamente que la ciudad que es honrada con la Soberanía y el Senado, disfruta de los mismos privilegios que la antigua Roma imperial, también deberá en las materias eclesiásticas magnificarse como ella, y alinearse detrás de ella; de modo que en el Póntico, Asia, y las diócesis de Tracia, los metropolitanos y obispos de las mencionadas Diócesis, así como las de aquellas que están entre los bárbaros, deberán ser ordenados por el antedicho Trono Santo de la Iglesia más Santa de Constantinopla; de modo que cada metropolitano de las diócesis mencionadas, junto con los obispos de su provincia, los cuales ordenan a sus propios obispos provinciales, como ha sido declarado por los divinos cánones; pero eso, como se ha dicho anteriormente, los metropolitanos de las Diócesis mencionadas deberán ser ordenados por el arzobispo de Constantinopla, después de que las elecciones se han realizado apropiadamente, según la costumbre, y tendrán que ser reportadas a él.»

 

Una traducción alternativa del texto que nos interesa dice:

 

«…Los padres han acordado que la nueva Roma, honrada (por la residencia) del emperador y del senado y gozando de los mismos privilegios que la antigua ciudad imperial, debe tener las mismas ventajas en el orden eclesiástico y ser la segunda después de ella.» [5]

 

Ninguna de estas fuentes protestantes especifica que Constantinopla intentaba obtener —no el mismo lugar de Roma—sino el segundo lugar, después de ella.

 

Cuando pregunté por qué pensaba él que el canon XXVIII otorgaba el mismo lugar a Constantinopla que a Roma, entre otros argumentos me citó el Diccionario Patrístico y de la Antigüedad Cristiana que reporta:

 

«…y se discutieron problemas relativos a las relaciones entre diversos patriarcados de oriente. En este contexto se aprobó el canon XXVIII que insistía en el segundo puesto de Constantinopla, la nueva Roma, detrás de Roma, a pesar de las protestas de los delegados romanos, para quienes esta graduación lesionaba la primacía efectiva romana; León no firmaría realmente este canon. Con estas discusiones se clausuró el concilio el 1 de noviembre, nuevamente en presencia del emperador.» [6]

 

Aun este diccionario—citado por mi interlocutor protestante—está reconociendo lo que el mismo texto del canon dice explícitamente: que Constantinopla buscaba el segundo lugar detrás de Roma.

 

Exposición del contexto canónico

 

Un punto importante y esencial para entender el contexto de la situación es que ya Bizancio se ha convertido en Constantinopla—la nueva capital del Imperio Romano—y surge el deseo por parte de algunos obispos de equiparar la nueva capital del Imperio con Roma. Esto ya se había intentado en el anterior Concilio de Constantinopla en el año 381 a. D. cuyo Canon III—que fue rechazado—decía: «El Obispo de Constantinopla, sin embargo, tendrá la prerrogativa de honor después del Obispo de Roma; porque Constantinopla es la Nueva Roma.» El problema surgió de la creencia errónea que el primado romano debía su origen a Roma como ciudad capital del Imperio y no al Obispo de Roma, el legítimo sucesor del Apóstol San Pedro. De esto último hay testimonios claros en los escritos de San Clemente Romano, Tertuliano, San Ireneo de Lyon, Eusebio, etc.

 

Así, a diferencia de la opinión protestante, se rechazó la pretensión de Constantinopla, que buscaba extender su jurisdicción sobre otros patriarcados colocándose detrás de Roma. Este Canon no fue aprobado, como bien reconocen los protestantes, pero eso no implica un rechazo de la primacía del Obispo de Roma.

 

Alguien podría preguntarse: ¿Por qué entonces el Papa rechazó un canon que no lesionaba la primacía del Obispo de Roma? La respuesta es simple. Aunque los padres de Calcedonia se contentaban con el segundo lugar, ostentando un primado sobre Oriente, esto lesionaba las prerrogativas de las sedes patriarcales de Antioquia y Alejandría. Es fácil comprender el rechazo de esta novedad por parte de los legados papales, ya que, adicionalmente, podía ser entendido como la confirmación de una tradición que daría a Constantinopla autonomía e independencia en el futuro. Es importante remarcar que el mismo Concilio en pleno pidió la aprobación del Papa para dicho canon:

 

«Nosotros te pedimos que te dignes dar tu confirmación a esta decisión y así como nosotros nos sometemos a ti, que eres la cabeza, tenemos confianza en que la cabeza consentirá a los hijos lo que conviene.» [7]«Para probar que no hemos actuado ni por parcialidad en favor de nadie, ni por espíritu de oposición contra quien sea, te damos a conocer toda nuestra conducta a fin de que la confirmes y des tu asentimiento.» [8]

 

El contexto histórico

 

Si no era necesaria la aprobación del Obispo de Roma para confirmar las decisiones de los concilios; tal como afirman ciertas fuentes protestantes; ¿por qué enviar esta misiva al Papa solicitándola? Especialmente cuando estamos hablando—nada menos—que de más de 520 obispos. Esta es la mayor participación hasta el momento en un concilio ecuménico. Para mayor énfasis debemos mencionar que, aparte de los delegados papales y de dos obispos de África, prácticamente todos eran orientales.

 

El historiador Pierre Batiffol dice a este respecto:

 

«Esta carta sinodal del concilio de Calcedonia es evidentemente muy sugestiva. Quiere representar el canon XXVIII de Calcedonia como una simple confirmación del canon III de Constantinopla y no hay que olvidar que los obispos del concilio del 381 han legislado para el oriente sin exigir nada al Papa Dámaso, ni colaboración ni confirmación. En el 451, por el contrario, el canon XXVIII, votado por el concilio, acordado por el emperador, por el senado, por la ciudad de Constantinopla es considerado un fracaso por los legados del Papa León, y el concilio escribe al Papa para exigirle que lo confirme en los términos de deferencia para con la autoridad que ya se han visto, y que dicha autoridad es verdaderamente una soberanía. Sin Roma nada se hace de cuanto debe hacerse para la fe y el orden. La sede de Constantinopla espera de la sede apostólica la confirmación de sus derechos, en reconocimiento del celo que siempre ha testimoniado en Roma por la causa de la religión y de la concordia. Por lo tanto, queremos recalcar que este primado—al que Constantinopla rinde homenaje—no está para nada basado en la consideración del rango histórico y político de la ciudad de Roma, sino solamente en el privilegio apostólico de la sede romana.» [9]

 

Otra evidencia a favor del reconocimiento de los obispos que participaron en el concilio lo tenemos en sus actas.

 

«¡Esta es la fe de los Padres! ¡Esta es la fe de los apóstoles! ¡Debemos creerla! ¡Anatemas a quien no la cree! Pedro nos ha hablado por medio de León… Esta es la verdadera Fe.» [10]«Por que el santísimo y bienaventurado León, arzobispo de la gran y antigua Roma, a través de nosotros, y a través del presente Sacrosanto Sínodo, junto con el tres veces bienaventurado y todo glorioso Pedro, el Apóstol que es la roca y fundación de la Iglesia Católica, y la fundación de la fe ortodoxa.. .» [11]

 

Por si fuera poco, el mismo Anatolio, Patriarca de Constantinopla, escribió al Papa León I disculpándose y explicando el canon XXVIII:

 

«En cuanto a esas cosas que el Concilio Universal de Calcedonia ordenó recientemente a favor de la iglesia de Constantinopla, permita Su Santidad estar seguro que no había ninguna falta en mí, quién desde mi juventud siempre he amado la paz y la quietud, manteniéndome en humildad. Fue el clero más reverendo de la Iglesia de Constantinopla quien estaba ávido de eso, y fueron ellos, apoyados igualmente por los sacerdotes de esos lugares quienes estuvieron de acuerdo con eso. Aun así la completa fuerza de confirmación de las actas estaba reservada para la autoridad de Su Beatitud. Por consiguiente, permita Su Santidad saber con toda seguridad que yo no hice nada que llevar más allá la situación…» (Patriarca Anatolio de Constantinopla al Papa León, Epístola 132)

 

Aquí tenemos por la misma mano del patriarca de Constantinopla un resumen de la situación—muy diferente a la percepción protestante que analizamos—y que confirma que era Constantinopla la que buscaba el segundo lugar. Dicho canon fue rechazado por el Papa y su dictamen fue aceptado.

 

Comenta a este respecto el apologista católico Mark Bonocore:

 

«De tal manera se asentó el asunto; y por los siguientes seis siglos todas las Iglesias de Oriente se refieren solamente a los 27 cánones del Concilio de Calcedonia—habiendo quedado el Canon XXVIII declarado nulo y sin efecto por el veto de Roma. Esto lo confirman todos los historiadores griegos: Teodoro el Lector (en el 551), Juan Escolástico (en el 550) y Dionisio el Exiguo (en el 550) y los papas romanos como San Gelasio (c. 495), Simacus (c. 500)—todos los cuales hablan de los 27 cánones del Concilio de Calcedonia. […] Fueron los herejes Monofisitas quienes intentaron explotar la situación del canon XXVIII alegando que el papa León había rechazado la autoridad del Concilio. […] 1600 años después se intenta hacer lo mismo…» [12]

 

Para terminar, quisiera examinar la afirmación del historiador protestante Justo González quien, hablando del Papa Leon I, dice «se ha dicho que fue verdaderamente el primer ‘papa’ en el sentido corriente del término«. Y aunque hay abundante evidencia que demuestra que esto es falso, bastarán unos pocos ejemplos afirmando la primacía del Obispo de Roma, escritos con mucha anterioridad al papado de Leon I.

 

Carta de Siricio «ad decessorem», a Himerio, obispo de Tarragona, de 10 de febrero de 385

 

«Osio obispo dijo: «También esto, que un obispo no pase de su provincia a otra provincia donde hay obispos, a no ser que fuere invitado por sus hermanos, no sea que parezca que cerramos la puerta de la caridad. También ha de, proveerse otro punto: Si acaso en alguna provincia un obispo tuviera pleito contra otro obispo hermano suyo, que ninguno de ellos llame obispos de otra provincia—Y si algún obispo hubiera sido juzgado en alguna causa y cree tener buena causa para que el juicio se renueve, si a vosotros place, honremos la memoria del santísimo Apóstol Pedro: por aquellos que examinaron la causa o por los obispos que moran en la provincia próxima, escríbase al Obispo de Roma; y si él juzgare que ha de renovarse el juicio, renuévese y señale jueces. Mas si probare que la causa es tal que no debe refrendarse lo que se ha hecho, lo que él decretare quedará confirmado. ¿Place esto a todos?» El Concilio respondió afirmativamente. El obispo Gaudencio dijo: «Si os place, a esta sentencia que habéis emitido, llena de santidad, hay que añadir: Cuando algún obispo hubiere sido depuesto por juicio de los obispos que moran en los lugares vecinos y proclamare que su negocio ha de tratarse en la ciudad de Roma, no se ordene en absoluto otro obispo en la misma cátedra después de la apelación de aquel cuya deposición está en entredicho, mientras la causa no hubiere sido determinada por el juicio del obispo de Roma». El obispo Osio dijo: «Plugo también que si un obispo hubiere sido acusado y le hubieren juzgado los obispos de su misma región reunidos y le hubieren depuesto de su dignidad y, al parecer, hubiere apelado y hubiere recurrido al beatísimo obispo de la Iglesia Romana, y éste le quisiere oír y juzgare justo que se renueve el examen; que se digne escribir a los obispos que están en la provincia limítrofe y cercana que ellos mismos lo investiguen todo diligentemente y definan conforme a la fe de la verdad. Y si el que ruega que su causa se oiga nuevamente y con sus ruegos moviere al obispo romano a que de su lado envíe un presbítero, estará en la potestad del obispo hacer lo que quiera o estime: y si decretare que deben ser enviados quienes juzguen presentes con los obispos, teniendo la autoridad de quien los envió, estará en su albedrío. Mas si creyere que bastan los obispos para poner término a un asunto, haga lo que en su consejo sapientísimo juzgare.»[13]

 

Epistolae Romanorum Pontificum 624

 

«No negamos la conveniente respuesta a tu consulta, pues en consideración de nuestro deber no tenemos posibilidad de desatender ni callar, nosotros a quienes incumbe celo mayor que a todos por la religión cristiana. Llevamos los pesos de todos los que están cargados; o, más bien, en nosotros los lleva el bienaventurado Pedro Apóstol que, como confiamos, nos protege y defiende en todo como herederos de su administración.»[14]

 

Carta In requirendis, a los obispos africanos, de 27 de enero de 417

 

«Al buscar las cosas de Dios… guardando los ejemplos de la antigua tradición… habéis fortalecido de modo verdadero… el vigor de vuestra religión, pues aprobasteis que debía el asunto remitirse a nuestro juicio, sabiendo qué es lo que se debe a la Sede Apostólica, como quiera que cuantos en este lugar estamos puestos, deseamos seguir al Apóstol de quien procede el episcopado mismo y toda la autoridad de este nombre. Siguiéndole a él, sabemos lo mismo condenar lo malo que aprobar lo laudable. Y, por lo menos, guardando por sacerdotal deber las instituciones de los Padres, no creéis deben ser conculcadas, pues ellos, no por humana, sino por divina sentencia decretaron que cualquier asunto que se tratara, aunque viniera de provincias separadas y remotas, no habían de considerarlo terminado hasta tanto llegara a noticia de esta Sede, a fin de que la decisión que fuere justa quedara confirmada con toda su autoridad y de aquí tomaran todas las Iglesias (como si las aguas todas vinieran de su fuente primera, y por las diversas regiones del mundo entero manaran los puros arroyos de una fuente incorrupta) qué deben mandar, a quiénes deben lavar, y a quiénes, como manchados de cieno no limpiable, ha de evitar el agua digna de cuerpos puros.» [15]

 

Carta Quamvis Patrum traditio a los obispos africanos, de 21 de marzo de 418

 

Aun cuando la tradición de los Padres ha concedido tan autorizada la Sede Apostólica que nadie se atrevió a discutir su juicio y sí lo observó siempre por medio de los cánones y reglas, y la disciplina eclesiástica que aun vige ha tributado en sus leyes al nombre de Pedro, del que ella misma también desciende, la reverencia que le debe;… así pues, siendo Pedro cabeza de tan grande autoridad y habiéndole confirmado la adhesión de todos los mayores que la han seguido, de modo que la Iglesia romana está confirmada tanto por leyes humanas como divinas– y no se os oculta que nosotros regimos su puesto y tenemos también la potestad de su nombre, sino que lo sabéis muy bien, hermanos carísimos, y como sacerdotes lo debéis saber —; no obstante, teniendo nosotros tanta autoridad que nadie puede apelar de nuestra sentencia, nada hemos hecho que no lo hayamos hecho espontáneamente llegar por nuestras cartas a vuestra noticia… no porque ignoráramos qué debía hacerse, o porque hiciéramos algo que yendo contra el bien de la Iglesia había de desagradar…[16]

 

Carta Manet Beatum de Bonifacio I a Rufo y demás obispos de Macedonia, etc., de 11 de marzo de 422

 

«Por disposición del Señor, es competencia del bienaventurado Apóstol Pedro la misión recibida de Aquél, de tener cuidado de la Iglesia Universal. Y en efecto, Pedro sabe, por testimonio del Evangelio (Mt. 16, 18), que la Iglesia ha sido fundada sobre él. Y jamás su honor puede sentirse libre de responsabilidades por ser cosa cierta que el gobierno de aquélla está pendiente de sus decisiones. Todo ello justifica que nuestra atención se extienda hasta estos lugares de Oriente, que, en virtud de la misión a Nos encomendada, se hallan en cierto modo ante nuestros ojos… Lejos esté de los sacerdotes del Señor incurrir en el reproche de ponerse en contradicción con la doctrina de nuestros mayores, por intentar una nueva usurpación, reconociendo tener de modo especial por competidor aquel en quien Cristo depositó la plenitud del sacerdocio, y contra quien nadie podrá levantarse, so pena de no poder habitar en el reino de los cielos. A ti, dijo, te daré las llaves del reino de los cielos [Mt. 16, 18] No entrará allí nadie sin la gracia de quien tiene las llaves. Tú eres Pedro, dijo, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia [Mt. 16, 18]. En consecuencia, quienquiera desee verse distinguido ante Dios con la dignidad sacerdotal – como a Dios se llega mediante la aceptación por parte de Pedro, en quien, es cierto, como antes hemos recordado, fué fundada la Iglesia de Dios—debe ser manso y humilde de corazón—[Mt. 11, 29], no sea que el discípulo contumaz empiece a sufrir la pena de aquel doctor cuya soberbia ha imitado..». [17]

 

Y particularmente llamativo es este último, ya que es un testimonio del anterior Concilio Ecuménico de Éfeso.

 

Concilio de Éfeso, 431. Discurso de Felipe, Legado del Romano Pontífice, en la sesión III:

 

«A nadie es dudoso, antes bien, por todos los siglos fue conocido que el santo y muy bienaventurado Pedro, príncipe y cabeza de los Apóstoles, columna de la fe y fundamento de la Iglesia Católica, recibió las llaves del reino de manos de nuestro Señor Jesucristo, salvador y redentor de género humano, y a él le ha sido dada potestad de atar y desatar los pecados; y él, en sus sucesores, vive y juzga hasta el presente y siempre» [18]

 

Es necesario entonces, destacar la importancia de estos antecedentes ya que constituyen testimonios reales e históricos confirmando que la primacía del Obispo de Roma era reconocida por toda la Iglesia.

 

El problema que la historia alternativa trae a la causa del cristianismo es evidente. Lo más doloso es el problema moral en que se incurre, usando información inexacta para avalar las propias doctrinas (Jn 8, 44; Jn 14, 6.) En segundo lugar la historia alternativa presenta a aquel que no es cristiano un panorama de desacuerdo y confusión que no favorece su aceptación del Evangelio. Con el tiempo, los diversos revisionismos han difundido esta versión errónea de la historia que ha promovido las divisiones entre los creyentes y el escándalo entre los que no son creyentes resultando en la ruina de muchas almas. El cristiano debe «permanecer en la verdad» tal como nos lo ha ordenado Jesús como condición ineludible para nuestra salvación, porque ¿Qué consorcio tienen la luz y la oscuridad, la verdad y la mentira? (2Cor. 6, 14) Quienes se sirven de la historia alternativa para afirmar doctrinas propias o para derribar las doctrinas originales de la fe, dejan en evidencia su propio error poniendo en peligro su propia salvación y la de otros.

 

Referencias

 

[1] Cesar Vidal Manzanares, Diccionario de Patrística publ. Editorial Verbo Divino, Navarra, España

[2] Roberto Islas Montes en labibliaweb.com

[3] Tomado del mismo foro en labibliaweb.com

[4] Ibid.

[5] Hefele-Leclerq «Histoire des Conciles» t. II b, p. 815

[6] Diccionario Patrístico y de la Antigüedad Cristiana Vol 1, pág. 347 Artículo: Calcedonia. Ed. A. Di Berardino, publ. Sígueme, Salamanca 1991-1992, citado en el mismo foro de discusión labibliaweb.com

[7] Inter Leonis Epist. XCVIII, PL LIV col. 960.

[8] Hefele-Leclerq «Histoire des Conciles» t. II b, p. 837

[9] Pierre Batiffol, Le Siège apostolique, 564-565.

[10] Actas del Concilio, Sesión 2.

[11] Actas del Concilio, Sesión 3.

[12] «So, the matter was settled; and, for the next six centuries, all Eastern churches speak of only 27 canons of Chalcedon—the 28th Canon being rendered null and void by Rome’s «line item veto.» This is supported by all the Greek historians, such as Theodore the Lector (writing in 551 AD), John Skolastikas (writing in 550 AD), Dionysius Exegius (also around 550 AD); and by Roman Popes like Pope St. Gelasius (c. 495) and Pope Symmachus (c. 500)—all of whom speak of only 27 Canons of Chalcedon.» The Council of Chalcedon and the Papacy por Mark Bonocore. […] However, when canon XXVIII was first rejected by Rome, the Monophysites tried to exploit the situation claiming that Leo had rejected the authority of the entire Council. Tomado de www.bringyou.to

[13] Eccl. Occid. Monumenta Iuris Antiquissima I, fasc. 2. pars 3. 492 ss Enchiridion Fontium Historiae Ecclesiasticae Antiquae, 550. Carta de Siricio «ad decessorem», a Himerio, Obispo de Tarragona, de 10 de febrero de 385.

[14] Epistolae Romanorum Pontificum 624. Regesta Pontificum Romanorum a Condita Ecclesia ad a. p. Chr. n. 1198, 2ª ed., 255. Patrologie Cursus Completus. Series Latina. 13, 1132 C Mansi III 655 . Conciliorum Collectio Regia Maxima (Labbei et Cossartii) sive: Acta Conciliorum et Epistolae Decretales ac Constitutiones Summorum Pontificum, 847 C.

[15] Epistolae Romanorum Pontificum 888 C. Regesta Pontificum Romanorum a condita Ecclesia, 321. Patrologie Cursus Completus, 20. Mansi III 1071.

[16] Epistolae Romanorum Pontificum a S. Clemente I Usque ad Innocentium III, 944. Regesta Pontificum Romanorum a Condita Ecclesia, 342. Patrologie Cursus Completus 20, 676 A – Mansi IV 366. Annales Ecclesiastici de Caesaris Baronii, 418 n. 4 [17] Epistolae Romanorum Pontificum a S. Clemente I usque ad Innocentium III, 1035. Patrologie Cursus Completus, 776. Das Apostolische Symbol, 363. Mansi VIII 754.

[18] Enchiridion Symbolorum (Dezinger), 112.

 

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Por: Jorge Ramírez



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Los cristianos creemos que el Espíritu Santo es una persona y es Dios, pero los Testigos de Jehová creen que El Espíritu Santo es una Fuerza impersonal, como las ondas de radio, o la electricidad.



“[El Espíritu Santo] no es una persona, sino una fuerza poderosa que Dios hace emanar de sí mismo para llevar a cabo su santa voluntad. (Sal 104:30; 2 Ped 1:21; Hech. 4:31) (Razonamiento a Partir de las Escritura, p. 136)



Respondere a continuación a los principales argumentos de los Testigos en contra de la personalidad del Espíritu Santo.



Tabla de contenido.

• El Espíritu Santo es una fuerza impersonal.

• El Espíritu Santo no es una persona

• Personificación del Espíritu.

• ¿Dios derrama una parte de sí Mismo?

• El Espíritu Santo de Jehová y de Cristo.

• Es omnisapiente y tiene inteligencia.

• Es omnipresente y eterno.

• El Espíritu tiene la capacidad de crear, como Dios.

• Tiene voluntad y toma decisiones.

• Se le puede poner triste (ofender)

• Enseña y guia.

• El Espíritu Habla.



El Espíritu Santo es una fuerza impersonal.



Razonamiento. El espíritu santo de Dios es su poder, o fuerza, en acción, (Miqueas 3:8; Lucas 24:49; Hech 4:31)



Respuesta. Aunque el Espíritu Santo puede ser considerado como “una fuerza”, esta fuerza tiene la capacidad de actuar o ejercer poder por Sí misma en comunión con el Padre y el Hijo.



“Para que les conceda, por la riqueza de su gloria, fortalecerlos interiormente, mediante la acción [gr. δύναμις dunamis] de su Espíritu” (Efe 3:16 BJL)



“Y mi palabra y mi predicación no se apoyaban en persuasivos discursos de sabiduría, sino en la demostración del Espíritu y de su poder para que su fe se fundara, no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios.” (1 Cor 2:4–5 BJL)



Como dice Jimmy Akin: “Una fuerza impersonal como la luz, el aire, las ondas eléctricas no conocen las cosas ni toman decisiones, pero el Espíritu Santo hace ambas cosas.



El Espíritu Santo conoce los pensamientos de Dios (1 Cor 2:11) y elige cómo se distribuirán los dones espirituales (1 Cor 12:11). Por tanto, el Espíritu Santo tiene los atributos personales de intelecto y voluntad propios de una persona.” (Jimmy Akin. A Daily Defense)

El Espíritu Santo no es una persona



Razonamiento. “La Biblia dice que cuando María, la madre de Jesús, fue a visitar a su prima Isabel que estaba embarazada, la criatura saltó en su vientre “y Elisabet se llenó de Espíritu Santo” (Lucas 1:41). ¿Le parece lógico afirmar que una persona “se llenó” de otra?”



Respuesta. El razonamiento asume que el Espíritu Santo es una persona humana. Una persona es simplemente aquel ser que posee inteligencia, voluntad, libertad para actuar por sí misma.



Una persona humana no puede llenar otra persona literalmente, una persona espiritual como un demonio si puede llenar “o tomar posesión” de una persona.



“El Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios . “En efecto, ¿qué hombre conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios.” (1 Corintios 2:11, BJL)



Si el Espíritu Santo “todo los sondea” hasta las profundidades o lo íntimo de Dios, entonces debe llenar a Dios mismo para conocerle. ¿Le parece logico que una fuerza impersonal pueda conocer a Dios? Pero solo Dios conoce a Dios, por tanto el Espíritu es Dios.



Respuesta #2. Ser lleno del Espíritu Santo en la Biblia significa ser controlado, movido, incitado, ungido, por el Espíritu.



“Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Jefes del pueblo y ancianos,” (Hechos 4:8, BJL)



“No se embriaguen con vino, llénense más bien del Espíritu.” (Efesios 5:18, BJL)



La idea de ser controlados por una sustancia como el vino es paralelo a la idea de ser controlado por la fuerza del Espíritu Santo.



Esto se ve aún más claro en el siguiente pasaje:



“El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, y convertirá al Señor su Dios a muchos de los hijos de Israel e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y a los rebeldes” (Lucas 1:13–17).



Lo que quiere decir con el hecho que el bautista se llenó del Espíritu Santo, significa que se llenó del espíritu profético y el celo de Elías para anunciar la Palabra del Señor.



“No dice en el alma de Elías, sino en el espíritu y en la virtud de Elías. El espíritu, que había estado en Elías, vino a posar sobre San Juan, y del mismo modo su virtud.” (Orígenes, homilia 3 in Matthaeum)



Razonamiento. “Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.” (1 Corintios 12:13) Una persona no se puede beber, por tanto el Espíritu no es una persona.



Respuesta. El contexto dá la respuesta como se debe interpretar: “hemos bebido de un solo Espíritu” “Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados” (v.13).



Pablo no está hablando de beber literalmente a una persona, sino de participar en un mismo bautismo en la gracia del Espíritu.



En este sentido todos los bautizados participan [beben] del Espíritu de Dios, le reciben como una Persona morando en ellos por el bautismo.

Personificación del Espíritu.



Razonamiento. No es rara la personificación Personificación*3 de ciertas cosas en las Escrituras. Se dice que la sabiduría tiene hijos. (Lucas 7:35.) Se llama reyes al pecado y la muerte. (Romanos 5:14-21) etc. También el Espíritu Santo a veces se describe de manera no-personal, como “aliento” “aire”, “fuego” “agua que se derrama” o como una paloma (Mar 1:10). Expresiones como muestran que el Espíritu Santo no es una persona.



Respuesta. El hecho que se personifiquen las cosas no quiere decir que el Espíritu Santo no sea una persona.



Bajo esa lógica también se podría decir que el Padre no es una persona porque en algunos lugares se le describe de forma no personal.



• “La presencia de Dios en una nube” Núm 9:17

• “Dios es fuego devorador.” (Deut 4:24; Heb 12:29)

• “Dios es Amor.” (1 Juan 4:8)

• “Una zarza ardiendo.” Éxodo 3:2–4



Respuesta #2. Las descripciones que se hacen del Espíritu representan simbólicamente su acción, no su persona o esencia.



Cuando se describe al Espíritu como “aliento” significa vida, porque el aliento es vida (Job 27:3; Salmo 104:30; Hechos 17:25;). “Pues me hizo el soplo de Dios y Shaddai me alentó vida.” (Job 33:4, BJL)



Cuando se describe al Espíritu como “aire”, significa que, así como el viento “sopla donde quiere” (Juan 3:8) así el Espíritu sopla o está “donde quiera” es decir, es omnipresente (Salmo 139:7–8).



Cuando se describe como fuego (Hech 2.3), se refiere a la gracia que da el Espíritu Santo y que enciende el alma o el corazón (Lucas 24:32) para anunciar la Buena noticia con valentía a todas las personas.



Por eso en el siguiente verso (V.4) fueron llenos de los dones del Espíritu Santo; para propagar el evangelio. A esto se refería Jesús cuando dijo: “Permanezcan en la ciudad hasta que sean revestidos de poder desde lo alto.” (Lucas 24:49).



Cuando el Espíritu Santo se posa sobre Jesús en forma de la paloma (Luc 3:22; Jn 1:32) era un signo que confirmó a Jesús como el Mesías, que Dios empezaba a instaurar un Reino Nuevo.



La imagen del Espíritu se remonta a la creación cuando el Espíritu de Dios “aleteaba sobre las aguas” (Génesis 1:2). Es un signo para darnos a entender que antes de Cristo “La tierra era caos y confusión y oscuridad”.



La paloma fue símbolo de la paz en Génesis 8:11 después del diluvio que representa un tipo del bautismo en el NT. (1 Pedro 3:19–21).



El Mesías debía ser el príncipe de la paz (Isaías 9:5) por eso al presentarse el Espíritu de Dios como una paloma era un indicativo o anuncio para todos que Jesús era el Mesías prometido por los profetas.



Lo mismo las otras representaciones del Espíritu “que se derrama, que unge” tienen como propósito ilustrar la acción del espíritu en el alma del Mesías y de creyente (Lucas 4:18).



Razonamiento. En 1 Juan 5:6-8 también se dice que, no solo el espíritu, sino también “el agua y la sangre” son testigos. Sin embargo, es obvio que el agua y la sangre no son personas, como tampoco lo es el espíritu santo.



Respuesta. Es posible agrupar cosas impersonales (el agua y la sangre) y personificarlas para conferir la idea de que también pueden dar testimonio como o junto a una persona (El Espíritu). “El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.” (Rom 8:16)



La sangre que Cristo derramó en la cruz testifica. Por eso dice San Pablo: “Mientras los judíos piden signos y los griegos buscan sabiduría nosotros predicamos a un Cristo crucificado” (1 Corintios 1:22–23)



El Agua testifica que Cristo es el Mesías en el bautismo. La misma Watchtower reconoce:



“El agua del bautismo testificó que Jesús era el Hijo de Dios. Porque fue al tiempo del bautismo de Jesús que Jehová Dios reconoció a Jesús como su Hijo, diciendo: “Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado.” (Mat.3:17) (¿Quiénes son los “tres que dan testimonio”? ¡Despertad! 1970)



También reconoce que El Espíritu Santo da testimonio por su propia cuenta:



¿Qué es “el espíritu” que da testimonio de que Jesús es el Hijo de Dios? Es la fuerza activa o espíritu santo de Jehová. Dio testimonio tanto al testificar de Jesús como Hijo de Dios como al dar a Jesucristo poder para llevar a cabo su comisión como el Hijo de Dios.”



El hecho de no distinguir entre cosas que se personifican y una persona cuando se asocian, es cometer la falacia de asociación.



“En lógica, la falacia de asociación es una falacia inductiva en la que se afirma que las cualidades de un objeto específico corresponden con las de un grupo general, mediante una relación intrascendente. Se sostiene que las cualidades de uno son intrínsecamente o esencialmente cualidades de otro simplemente por asociación.”



Además, siempre que la Escritura personifican realidades impersonales, (el agua, la sangre, la muerte, o el pecado) todos conocen y conocemos bien que se trata de realidades abstractas e impersonales.



Por eso, la interpretación literal de la Biblia debe gobernar el sentido tipológico o alegórico no al revés como dice esta página web. “Cuando un pasaje atribuye características personales o acciones a una cosa, y este pasaje no se puede interpretar literalmente.



Por ejemplo cuando dice “aplaudan los ríos, aclamen los montes,” (Salmo 98:8) es evidente que el pasaje está usando personificación. Sin embargo, si esta señal ordinaria está ausente, es lógico que el pasaje no esté usando personificación.



“Sin embargo, cuando nos dirigimos a los pasajes del Nuevo Testamento que describen la persona y la obra del Espíritu Santo, esta señal ordinaria está ausente.



Es decir, nunca se intenta personificar al Espíritu, sino que se dice que el Espíritu Santo realmente está realizando aquella acción: guía, habla, enseña, se entristece, alienta, etc.”



¿Dios derrama una parte de sí Mismo?



Razonamiento. En Hechos 2:17 leemos: “Y en los últimos días —dice Dios— derramaré algo de mi espíritu sobre toda clase de carne”. ¿Podría Dios derramar una porción de un ser igual a él?



Respuesta. El pasaje no dice textualmente: “derramaré algo de mi Espíritu” sino “derramaré mi Espíritu” (Cf. Joel 2:28). Dios es espíritu (Juan 4:24) no esté compuesto de “porciones”, lo mismo su Espíritu Santo.



Lo que se derrama o se distribuye no es la porción de una Persona sino su don de profecía.



Números 11:25 dice: “Bajó Yahvé en la Nube y le habló. Luego tomó algo del espíritu que había en él y se lo dio a los setenta ancianos. Y en cuanto reposó sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar, pero ya no volvieron a hacerlo más.” (Números 11:25, BJL)



Por tanto en Hechos 2:17 habla de cómo se participa del mismo poder profético del Espíritu, así como Juan el Bautista participó del mismo poder profético de Elías (Lucas 1:17).



El Espíritu Santo de Jehová y de Cristo.



“Tuviste paciencia con ellos durante muchos años; les advertiste [Jehová] por tu espíritu, por boca de tus profetas; pero ellos no escucharon. Y los pusiste en manos de las gentes de los países.” (Neh 9:30)



“Sobre esta salvación investigaron e indagaron los profetas, que profetizaron sobre la gracia destinada a ustedes, procurando descubrir a qué tiempo y a qué circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos.” (1 Ped 1:10–11)



Comentario. Los profetas del Antiguo Testamento profetizaron sobre la venida del Mesías por el Espíritu de Cristo que estaba en ellos según (1 Ped 1:10–11).



Pero este Espíritu es el Espíritu de Jehová en el Antiguo Testamento “estoy lleno de fuerza de espíritu de Jehová (Miq 3:8).



Por tanto, el Espíritu Santo de Jehová que habló por los profetas en el Antiguo Testamento, es el mismo Espíritu de Cristo que testifica en su Favor en el Nuevo Testamento (Juan 16:13–15; Hech 2:3–4).



Veamos otro ejemplo.



Entonces oí la voz de Jehová diciendo: “¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?” (Isa 6:8 TNM)



Con razón el Espíritu Santo les habló a sus antepasados mediante el profeta Isaías. (Hech 28:25–26 TNM)



Comentario. Aquí Pablo en Hech 28:25–26 dice que el Espíritu Santo habló por medio del profeta Isaías, pero Isa 6:8 dice que era la voz de Jehová.



Otro ejemplo más.



“Van a llegar días —oráculo de Yahvé— en que yo pactaré con la casa de Israel (y con la casa de Judá) una nueva alianza después de aquellos días, pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.” (Jeremías 31:33)



“También el Espíritu Santo nos lo atestigua. Porque, después de haber dicho: Esta es la alianza que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en su mente las grabaré, añade: Y de sus pecados e iniquidades no me acordaré ya.” (Heb 10:15–17)



Comentario. En Jeremías 31:33 se nos dice que el oráculo es de Yahvé o Jehová, pero Heb 10:15–17 nos dice que fue el Espíritu quien lo atestigua.



Es omnisapiente y tiene inteligencia.



La Escritura muestra con toda claridad que el Espíritu Santo es una persona divina. Recordemos que cuando decimos que el Espíritu santo es una persona no estamos diciendo que es lo mismo que una persona humana o angelical.



“El Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios.” (1 Cor 2:10–11) (Solo Dios conoce a Dios)



“¿Quién abarcó el espíritu de Yahvé, y como consejero suyo le enseñó?” (Isaías 40:13) (No se puede enseñar a una fuerza impersonal como la electricidad)



“Pero hay un espíritu en el hombre, el soplo de Shaddai, que lo hace inteligente.” (Job 32:8) (Una fuerza no te puede hacer inteligente)



“…dijo el Espíritu Santo: «Sepárenme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los tengo llamados.»” (Hechos 13:2)



Comentario. Aquí no solo se muestra que el Espíritu habla interiormente a las personas, sino que se involucra directamente en los asuntos de la Iglesia como cualquier persona.



Ademas el Espíritu Santo incluso se cita usando el pronombre personal “Yo” hablando en primera persona: «Sepárenme y a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los tengo llamados.»”



“Y de igual manera, también el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración [gr. Φρόνημα phronēma] del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios.” (Romanos 8:26–27)



Comentario. El que escruta los corazones es Dios Padre (1 Rey 8:39; 1 Cro 28:9; Jer 11.20) y conoce la aspiración o mente del Espíritu [gr. Φρόνημα phronēma]. Según la definición Thayer: “Literalmente. “intenciones”.1) lo que uno tiene en la mente, los pensamientos y propósitos”



Pero una fuerza no tiene mente, luego el Espíritu Santo no es una fuerza sino una persona. “El Espíritu viene en nuestra ayuda para pedir e interceder por nosotros con gemidos inefables”. Estos son atributos personales y no se pueden atribuir a una fuerza o energía.



Es omnipresente y eterno.



“¿Adónde iré lejos de tu espíritu, adónde podré huir de tu presencia? Si subo hasta el cielo, allí estás tú, si me acuesto en el Seol, allí estás.” (Salmo 139:7–8)



“Cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo” (Heb 9:14)



La acción creadora del Espíritu como Dios.



“¿Por qué determinaste en tu corazón hacer esto? No has mentido a los hombres, sino a Dios.»” (Hechos 5:4)



El Espíritu tiene la capacidad de crear, como Dios.



“pues me hizo el soplo de Dios y Shaddai me alentó vida.” (Job 33:4, BJL)



“Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la faz de la tierra.” (Salmo 104:30)



“Si vivimos por el Espíritu, sigamos también al Espíritu.” (Gál 5:25)



“pues la letra mata mas el Espíritu da vida.” (2 Corintios 3:6, BJL)



“El origen de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de vivir ellos juntos, se encontró que estaba embarazada por obra del Espíritu Santo. Su marido José, que era justo, pero no quería difamarla, resolvió repudiarla en privado. Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.” (Mateo 1:18–20, BJL)



Escribe San Justino: “La verdad es que nuestro Dios Jesús, el Ungido, fue llevado por María en su seno conforme a la dispensación de Dios; del linaje cierto de David; por obra empero del Espíritu Santo. El cual nació y fue bautizado, a fin de purificar el agua con su pasión.” (Carta a los Efésios, Cap. 18)



Tiene voluntad y toma decisiones.



“Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad.” (1 Corintios 12:11)



Comentario. Una fuerza impersonal no puede distribuir algo si no tiene voluntad. Por lo tanto el Espíritu Santo es una persona, porque solo las personas tiene voluntad.



“Tengan cuidado de toda la grey, en medio de la cual les ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes.” (Hech 20:28)



“Atravesaron Frigia y la región de Galacia, pues el Espíritu Santo les había impedido predicar la palabra en Asia.” (Hech 16:6)



“Que hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponerles más cargas que éstas indispensables” (Hechos 15:28).



Comentario. Si los Apóstoles hubieran creído que el Espíritu Santo es una fuerza impersonal nunca habrían pensado que una fuerza inanimada e impersonal puede tomar decisiones.



Se le puede poner triste (ofender)



“Mas ellos se rebelaron y contristaron a su espíritu santo, y él se convirtió en su enemigo, guerreó contra ellos.” (Isaías 63:10, BJL)



“No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el que fueron sellados para el día de la redención.” (Efesios 4:30, BJL)



“Y Pedro le replicó: «¿Cómo se han puesto de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, aquí a la puerta están los pies de los que han enterrado a tu marido; ellos te llevarán también a ti.»” (Hechos 5:9)



Comentario. ¿Como se puede poner por enemigo a una fuerza como las ondas de radio? Eso es totalmente ilógico, pero eso nos quieren hacer creer los Testigos de Jehová.



“Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno.» Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo.»” (Marcos 3:29–30, BJL)



Comentario. ¿Le parece logico pecar en contra una fuerza como la electricidad y encima de eso no obtener el perdón de Dios? Eso es ridículo y absurdo.



La palabra blasfemar βλασφημέω blasphēmeō segun Thayer Definición: 1) hablar con reproche, injuriar, vituperar, calumniar, blasfemar. Pero no se puede blasfemar contra algo impersonal.



Como dice John F. Walvoord en un artículo: “La blasfemia por naturaleza es un acto contra la deidad. Si el Espíritu Santo no fuera Dios, no sería posible cometer este pecado.”



La implicancia es que los fariseos blasfemaban contra el Espíritu Santo diciendo que Jesús expulsaba a los demonios por el poder de una persona distinta al Espíritu: por Beelzebú.



Es decir, confundían el poder de una persona por el poder de otra; atribuían al diablo la obra del Espíritu Santo. “Pero si por el Espíritu de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.” (Mateo 12:26–28, BJL)



Enseña y guia.



“Tu espíritu bueno les diste para instruirlos (Nehemías 9:20)



“Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, se lo enseñará todo y les recordará todo lo que yo les he dicho.” (Juan 14:26, BJL)



“Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y les explicará lo que ha de venir.” (Juan 16:13, BJL)



Comentario. Estos pasajes no dejan ningún margen para interpretarlos alegóricamente y argüir que el Espíritu Santo no es una persona.



El Espíritu Habla.



“El espíritu de Yahvé habla por mí, su palabra está en mi lengua. El Dios de Israel ha hablado,” (2 Sam 23:2–3)



“Estando Pedro pensando en la visión, le dijo el Espíritu: «Ahí tienes unos hombres que te buscan.” (Hech 10:19)



“Mas cuando los entreguen, no se preocupen de cómo o qué van a hablar. Lo que tengan que hablar se les comunicará en aquel momento. Porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará en ustedes.” (Mateo 10:19–20, BJL)



“El Espíritu y la Novia dicen: «¡Ven!» Y el que oiga, diga: «¡Ven!” (Apo 22:17)



“Se acercó a nosotros, tomó el cinturón de Pablo, se ató sus pies y sus manos y dijo: «Esto dice el Espíritu Santo.»” (Hechos 21:11)



“El Espíritu me dijo que fuera con ellos sin plantearme dudas.” (Hechos 11:12)



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Por: Luis Santamaría

 

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En todas las culturas hay supersticiones, están muy extendidas, pero son incompatibles con la fe cristiana

 

Superstición viene del latín, de la palabra superstitio, que a su vez procede de: super, encima; stare, permanecer. El sentido etimológico, por tanto, nos lleva a todo aquello que está por encima de lo establecido, lo que pervive en la mente de la gente como algo sobreañadido.

 

¿En qué consiste la superstición?

 

Yendo a la definición, esto es lo que dice el Diccionario de la Real Academia Española:

 

“Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón”.

 

Por tanto, hablamos de una creencia, pero de una creencia que es extraña a la fe y se sitúa fuera del ámbito de lo religioso.

 

Además es contraria a la razón. En la fe, si bien no hablamos de saberes racionales, porque muchos exceden las capacidades intelectivas del ser humano, sí los consideramos razonables conforme a la razón de la persona.

 

Hablamos, entonces, de una “creencia irracional”. Por ejemplo, el famoso Diccionario Espasa, cercano ya a cumplir un siglo, nos da una segunda definición después de la ya recogida por la RAE: “Creencia ridícula y llevada al fanatismo sobre materias religiosas”. La connotación es claramente negativa.

 

¿Desde cuándo el hombre es supersticioso?

 

Creo que no nos equivocamos si decimos que ha existido siempre. Pensemos en amuletos, ritos, costumbres sin mucho sentido práctico… en todas las épocas de la historia y en todos los lugares del mundo.

 

Pero hemos de tener en cuenta que normalmente la etiqueta de “superstición” ha sido puesta por algunas culturas y civilizaciones a actitudes y prácticas de otras culturas o grupos anteriores, contemporáneos y vecinos, o a sectores de su propia población, con un claro componente crítico y de afirmación de lo positivo de la propia posición frente a lo que se considera inferior o menos formado.

 

Un ejemplo: los antiguos griegos llamaban deisidaimonía al comportamiento religioso que nacía de un miedo no racional, sin motivos, y por ello fruto de ignorancia, en presencia de los dioses, a los cuales se atribuía la facultad o la voluntad caprichosa de intervenir en la vida de los hombres.

 

Los romanos le daban un sentido de exageración en la práctica religiosa. Así, religio sería la relación correcta con los dioses, mientras que superstitio denotaría una relación incorrecta.

 

¿La superstición tiene algo que ver con la magia?

 

Claro que sí. Acabamos de ver cómo el mundo clásico se refiere a la superstición como una actitud personal que responde al miedo y a la ignorancia.

 

Por eso se ponen en práctica acciones rituales y prácticas religiosas encaminadas a dos objetivos principales. El primero, alejar el miedo bajo cuya amenaza se está o las intervenciones nocivas de los dioses. Es un objetivo defensivo.

 

El segundo consiste en obtener también de los dioses protección y benevolencia en determinadas circunstancias, o bien, por motivos de escrúpulo interior, satisfacer de modo sobreabundante la deuda religiosa con los dioses.

 

Estamos hablando aquí de algo que, si no es magia, se le parece mucho: una relación en la que la persona quiere tomar el control y dominar, en la medida de lo posible, aquellas fuerzas sobrenaturales que le sobrepasan y con las que quiere estar en paz.

 

Ya lo decía Cicerón:

“Se llama supersticiosos a quienes rezan u ofrecen sacrificios todos los días para que sus hijos les sobrevivan”.

 

¿Desaparecen las supersticiones cuando se produce la evangelización?

 

Cuando una cultura se encuentra con el Evangelio de Cristo, cuando recibe este regalo, el mismo encuentro trae consigo la exigencia de dejar de lado todas esas actitudes religiosas irracionales para convertirse al Logos, al Señor Jesús, único Dios, razón de todo lo que existe.

 

Sin embargo, la realidad nos muestra que las supersticiones no desaparecen.

 

En primer lugar, porque no todos acogen la buena noticia y se convierten. Y en segundo lugar, porque los que se convierten continúan bajo la influencia de nuestra naturaleza humana, débil y pecadora.

 

El papa Francisco se refiere precisamente a esto en la exhortación apostólica Evangelii gaudium:

 

“En el caso de las culturas populares de pueblos católicos, podemos reconocer algunas debilidades que todavía deben ser sanadas por el Evangelio: el machismo, el alcoholismo, la violencia doméstica, una escasa participación en la Eucaristía, creencias fatalistas o supersticiosas que hacen recurrir a la brujería, etc. Pero es precisamente la piedad popular el mejor punto de partida para sanarlas y liberarlas” (n. 69).

 

¿Qué han dicho los Padres de la Iglesia sobre la superstición?

 

El apologista Lactancio, del siglo III, amplió lo que decía Cicerón de los supersticiosos. Es muy interesante este cambio cristiano del sentido de la palabra. Fíjate:

 

“Los supersticiosos no son aquellos que esperan que sus hijos les sobrevivan —eso lo esperamos todos—, sino quienes veneran la memoria de los difuntos para que sobreviva a ellos, o incluso aquellos que mediante imágenes de sus padres rinden culto como lo hacen con sus dioses penates”.

 

Así, Lactancio contrapone religión a superstición, identificando la superstición con la idolatría, algo incompatible con la fe monoteísta del cristianismo.

 

Si vamos al siglo siguiente, el gran san Agustín da un paso más, afirmando que las supersticiones no son otra cosa que la supervivencia del paganismo, de la idolatría que no acaba de desaparecer en los corazones de los hombres a pesar de la difusión de la religión cristiana, que para entonces ya estaba bastante extendida en el Imperio romano. Él dice:

 

“Es supersticioso aquello instituido por los hombres para crear ídolos y venerarlos o rendir culto a una criatura o parte de una criatura como si se tratase de Dios, o para consultar a los demonios y sellar a través de ciertos acuerdos una comunicación con ellos”.

 

¿Qué dice el Magisterio de la Iglesia?

 

Un católico no debe tener supersticiones, no son coherentes con la fe. El mismo Catecismo de la Iglesia Católica deja clara la postura creyente frente a la superstición. El contexto es el primer mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas.

 

Y nos dice, este texto que transmite la fe de la Iglesia:

 

“El primer mandamiento prohíbe honrar a dioses distintos del Único Señor que se ha revelado a su pueblo”.

 

Claro, leemos esto y pensamos enseguida en el politeísmo, en la idolatría, en la adoración de otros dioses. Sin embargo, el Catecismo aclara que el primer mandamiento también “proscribe la superstición”, que “representa en cierta manera una perversión, por exceso, de la religión” (CEC 2110).

 

Y el Catecismo dedica un número a explicar la superstición, el n. 2111:

 

“La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición”.

 

Los sacramentos no son mágicos

 

Como puede verse, el Catecismo es valiente a la hora de hacer una denuncia profética no sólo de una superstición externa y pagana, que demuestra la superioridad del cristianismo, sino del riesgo interno de vivir los sacramentos y los ritos católicos de forma supersticiosa, con una actitud mágica.

 

Así que no sólo es negativo y reprobable creerse lo del número 13, los gatos negros, pasar debajo de una escalera… sino también un entendimiento de este tipo de los sacramentos y de los sacramentales de la Iglesia.

 

Porque, no podemos negarlo, hay gente que entiende así el bautismo, la comunión, el agua bendita, las bendiciones, la ceniza, etc.

 

¿Cuándo es pecado la superstición?

 

La superstición es objetivamente un pecado contra el primer mandamiento, como señala el Catecismo. Contra Dios y la adoración que le debemos.

 

Por supuesto, habría que tener en cuenta la imputabilidad en la persona, porque pueden darse muchas circunstancias que intervengan.

 

Quizá alguien es lo que ha recibido por formación, o lo que ve en el ambiente, o lo vive por un miedo invencible… o nunca le ha oído a un sacerdote, a un catequista… hablar sobre esto.

 

Pero sí lo es, sin duda, en tanto que el pecado es una ofensa a Dios, la superstición lo es, porque aparta nuestro corazón de Él.

 

El pecado mortal “aparta al hombre de Dios, que es su fin último y su bienaventuranza, prefiriendo un bien inferior” (CEC 1855). Y, al fin y al cabo, ¿no es precisamente esto la superstición?

 

Claro, para que se dé este pecado grave, se requiere que haya plena conciencia y entero consentimiento, que sea una elección personal.

 

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Richbell Meléndez. Laico católico dedicado a tiempo completo a la apologética al servicio de Dios y subdirector de la Escuela de Apologética Online DASM.

 

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Por: José Miguel Arráiz
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Navegando en Internet me encontré con un estudio anónimo que comentaba entre otras cosas, algunas razones por las cuales los libros deuterocanónicos no podían ser inspirados basadas en su contenido. Luego de investigar la fuente del estudio pude averiguar gracias a un buen amigo que estaba basado en el libro “La Biblia como se convirtió en Libro” de Terry Hall, donde hay un apéndice escrito por Roberto LLoyd que se llama “Porque no aceptamos los libros apócrifos“. Luego de leer con atención el estudio he querido hacer algunos comentarios sobre el mismo y compartirlos con mis hermanos.
Argumento 1: Los deuterocanónicos no pueden ser inspirados porque no afirman serlo
Este argumento era presentado en el estudio de la siguiente manera:
…Es dentro de los propios libros donde vemos que carecen de una de la principales fuentes para entender que algo es inspirado por Dios, pues no aparece ninguna de estas frases: “Así dice Jehová", “Vino a mí palabra de Jehová", “Habló Jehová a…” y por el contrario expresan su inspiración humana, tal y como aparece en 2ª de Macabeos 15.37-38 “…Y yo termino aquí mi narración. Si está bien escrita y ordenada, esto fue lo que me propuse. Si es mediocre y sin valor, solo eso fue lo que pude hacer “. Claramente expresa que es de propia creación, pues no habla para nada de inspiración divina.
Y luego continúa:
Asimismo, en el prólogo del libro Eclesiástico, habla el nieto del escritor en estos términos: “… Los que leen las Escrituras tienen el deber no solamente de adquirir ellos mismos muchos conocimientos, sino que deben ser capaces de ayudar, tanto de palabra como por escrito, a quienes no han recibido esta instrucción. Así lo hizo mi abuelo Jesús. En primer lugar se dedicó de lleno a la lectura de la ley y los profetas, y de los demás libros recibidos de nuestros antepasados, y alcanzó un conocimiento muy grande de ellos; y luego él mismo se sintió movido a escribir un libro sobre la instrucción y la sabiduría, para que, practicando sus enseñanzas, las personas deseosas de aprender puedan hacer mayores progresos viviendo de acuerdo con la ley". Expresa claramente que su abuelo quiso realizar un libro didáctico, para ayudar al conocimiento de la Ley, pero no expresa para nada algún tipo de revelación, sino que es escrito basándose en el conocimiento adquirido, por su experiencia, de la primera.
Lo primero que viene a la mente ante este argumento son las siguientes interrogantes fundamentales.
1) ¿Piensa el autor que para que un libro sea inspirado debe afirmar que lo es?
2) ¿Piensa el autor que por el hecho de que un libro afirme ser inspirado entonces lo es?
Comencemos con la primera:
1) ¿Piensa el autor que para que un libro sea inspirado debe afirmar que lo es?
Si el autor piensa que la respuesta es SI tiene un problema, porque muy pocos libros de la Biblia afirman ser inspirados y muchos de los libros que los protestantes si aceptan en su canon no afirman ser de inspiración divina y de ser cierto este criterio tendrían, siguiendo su línea e pensamiento, que desecharlos también.
El libro de Rut por ejemplo (que aceptan los protestantes) no dice por ninguna parte “Así dice Jehová“, “Vino a mí palabra de Jehová“, “Habló Jehová a…”
Otro ejemplo lo vemos en el comienzo del evangelio de Lucas:
“Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.” Lucas 1,1-4
Tenemos al evangelista afirmando que él había decidido luego de INVESTIGAR todo diligentemente, narrar los hechos para que Teófilo conociera las enseñanzas que ha recibido. Se puede ver claramente que:
1.1) No se ve que el estaba conciente de estar escribiendo un libro inspirado por Dios
1.2) No se ve que estuviera conciente de que su escrito fuera destinado a pertenecer a la Biblia (De hecho era dirigido a Teófilo)
1.3) Tampoco afirma “Vino a mí palabra de Jehová“, “Habló Jehová a…” requisito que parece exigir el autor protestante para determinar la canonicidad de un libro, sino que el mismo autor reconoce que es un compendio de su “investigación diligente”.
Así, si aplicaramos el mismo criterio que utiliza este protestante para descalificar el Eclesiástico y el de Macabeos, tendríamos que descalificar también al evangelio de Lucas.
Otro ejemplo lo vemos en el libro del Eclesiastés también aceptado por protestantes, que comienza diciendo:
Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén” Eclesiastés 1,1
Y no solo eso, en su libro afirma desconocimiento de ciertos hechos que Dios ciertamente si conoce:
“¿Quién sabe si el aliento de vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de vida de la bestia desciende hacia abajo, a la tierra? Veo que no hay para el hombre nada mejor que gozarse en sus obras, pues esa es su paga. Pero ¿quién le guiará a contemplar lo que ha de suceder después de él?” Eclesiastés 3,21-22
Si se lee con atención el libro completo podrá ver que se repiten muchas expresiones similares (Eclesiastés 3,19 por ejemplo).
En resumen tenemos a Cohelet diciendo:
1.1) Que el libro es “palabra suya”
1.2) Afirmando desconocer hechos que Dios conoce.
¿Por qué entonces siguiendo ese mismo criterio los protestantes no desconocen este libro? ¿O será que para que un libro sea inspirado NO DEBE necesariamente afirmar que lo es?.
Pasemos a la segunda interrogante:
2) ¿Piensa el autor que por el hecho de que un libro afirme ser inspirado, entonces lo es?
Si la respuesta del autor a esta pregunta es SI entonces tendría que reconocer hasta el Corán, ya que el Corán afirma ser Palabra de Dios, y no solo el Corán, sino cientos de escritos más.
Así, podríamos resumir que el hecho de que un libro diga por sí mismo ser inspirado NO ES PRUEBA de que de hecho lo es.
Argumento 2: El libro de Tobías (uno de los deuterocanónicos) no puede ser inspirado porque afirma que Dios puede perdonar pecados gracias a la limosna.
El argumento es planteado de la siguiente manera:
Tobit 12.9 “Dar limosna salva de la muerte y purifica de todo pecado. Los que dan limosna gozarán de larga vida". El perdón de los pecados gracias a las limosnas.
Aquí el autor descalifica este libro simplemente porque que este dice algo que no acepta la doctrina protestante de su denominación, y por eso el hecho de que un pasaje mencione que Dios puede otorgar misericordia a quien obra en caridad no es para él aceptable. La pregunta de rigor sería ¿Descalificará también el autor la carta del apóstol Pedro?
“Y sobre todo, tened entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá multitud de pecados” 1 Pedro 4,8
Aquí el problema es que bajo la óptica protestante basada en la “Sola Fides” no hay un entendimiento claro de la doctrina del mérito, la cual es interpretada por ellos con una vía donde los católicos “compramos” el perdón de los pecados por medio de obras. Los católicos creemos que la salvación es “gracia”, pero también es gracia el poder ejercer nuestro libre albedrío para responder afirmativamente a esa llamada gratuita de Dios.
“Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia. Mateo 5,7
“Para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre que ve en secreto, él te recompensará en público. Mateo 6,4
“Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan” Mateo 6,20
“Sepa que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su camino, salvará un alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.” Santiago 5,20
“Y cualquiera que diere á uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo, que no perderá su recompensa” Mateo 10,42
“Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme á su labor” 1 Corintios 3,8
“Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa” 1 Corintios 3,14
No es necesario decir que este argumento es también insuficiente.
Argumento 3: El Eclesiástico (uno de los deuterocanónicos) no puede ser inspirado porque afirma que Dios aborrece a los malvados y les dará su castigo y pide dar al bueno y no al malvado.
Este argumento es planteado de la siguiente manera:
Eclesiástico 12.6-7 “También Dios aborrece a los malvados y les dará su castigo. Debes dar al bueno, pero no al malvado; da alivio al afligido, pero no des nada al orgulloso". Contradice claramente el mandato divino de amar a nuestros enemigos y no tiene en cuenta la misericordia divina. A nosotros no nos es permitido juzgar si una persona es buena o no, todo el juicio le pertenece a Dios.
Aquí nuestro autor protestante nuevamente intenta engañar deliberadamente a sus lectores (o es eso, o es un absoluto ignorante bíblico) . La Biblia es una revelación progresiva donde Dios poco a poco se va revelando a los hombres hasta llegar a la plenitud de la revelación que es en sí mismo Cristo. No podemos desechar como inspirados todos los libros donde la revelación no había llegado a su plenitud y donde Cristo no le había dado su toque definitivo. Recordemos también que en la Biblia Dios es el autor principal y el hombre es el instrumento o autor secundario, y debemos por tanto entender que la cultura de su época influya en sus escritos como el lápiz en la intensidad de la línea sobre el papel, y no por esto dejen de tener el “sello divino”. Por eso la importancia de interpretar la Biblia en su contexto.
Pero el problema al que se enfrenta el autor es que dicho argumento también se vuelve contra él mismo cuando en otros libros si aceptados por protestantes también se observa exactamente lo mismo. Unos ejemplos:
“Y perseguiréis á vuestros enemigos, y caerán á cuchillo delante de vosotros: Y cinco de vosotros perseguirán á ciento, y ciento de vosotros perseguirán á diez mil, y vuestros enemigos caerán á cuchillo delante de vosotros.” Levítico 26,7-8
“El volverá el mal á mis enemigos: Córtalos por tu verdad”. Salmo 54,5 Biblia Reina-Valera (Salmo 54,7 Biblia de Jerusalén)
“Sea su mesa delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien por tropiezo. Sean oscurecidos sus ojos para ver, Y haz siempre titubear sus lomos. Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance. Sea su palacio asolado: En sus tiendas no haya morador.
Porque persiguieron al que tú heriste; Y cuentan del dolor de los que tú llagaste. Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia. Salmo 69,22-28 Biblia Reina-Valera (Salmo 69,23-29 Biblia de Jerusalén)
“Perseguido he mis enemigos, y alcancélos, Y no volví hasta acabarlos. Helos herido, y no podrán levantarse: Cayeron debajo de mis pies. Pues me ceñiste de fortaleza para la pelea; Has agobiado mis enemigos debajo de mí. Y dísteme la cerviz de mis enemigos, Y destruí á los que me aborrecían. Clamaron, y no hubo quien salvase: Aun á Jehová, mas no los oyó. Y molílos como polvo delante del viento; Esparcílos como lodo de las calles”. Salmo 18,37-42 Biblia Reina-Valera (Salmo 18,38-43 Biblia de Jerusalén)
Pasajes como estos abundan en casi todo el Antiguo Testamento, más con estos es suficiente para lo que nos aboca.
Vemos allí que el Salmista pide que sus enemigos “sean cortados”, que Dios “derrame su ira sobre ellos”, que “ponga maldad sobre su maldad y que no se salven”, que “sean acabados” y que aunque clamaron Dios “no los oyó”. Si comparamos esto con la revelación de Cristo cuando clamó en la cruz: “Padre, perdónalos que no saben lo que hacen” (Lucas 23,43) y el corazón del evangelio que no enseña a “amar a los que nos odian” (Mateo 5,44-45) evidentemente encontraremos una evolución enorme en la revelación y de aquello que Dios quiere para nosotros, más no por eso quiere decir que esos escritos no hayan pertenecido a libros inspirados por Dios, sino que ha sido Dios quien por Cristo ha traído la revelación definitiva y por eso Cristo mismo enseña:
“«Habéis oído que se dijo: = Amarás a tu prójimo = y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.” Mateo 5,43-45
Volviendo a nuestro punto, y tratando de escapar de las dificultades que podemos tener para entender esos duros pasajes del Antiguo Testamento, lo cierto es que si los protestantes van a rechazar el libro del Eclesiástico por la razón de que en un pasaje no enseña el amor a los enemigos, entonces mejor sería que rechazaran medio Antiguo Testamento de plano y así no demostrar un doble criterio.
Argumento 4: El libro de Judit (uno de los deuterocanónicos) no puede ser inspirado porque Dios no justifica la mentira y menos la inspira y Judit pide a Dios poder para engañar.
Este argumento es planteado de la siguiente manera:
Judit 9.13 “Dame palabras para poder engañarlos y causarles el desastre y la muerte, pues tienen planes perversos contra tu alianza, contra el templo consagrado a ti, contra el monte Sión y contra la ciudad que es hogar y propiedad de tus hijos". Dios es la verdad, nunca justifica la mentira y menos la inspira, por lo que este texto enseña algo contrario a la Palabra de Dios.
Aquí la visión fundamentalista de la Biblia del autor protestante vuelve no solo a demostrar profunda ignorancia bíblica y a equivocarse por no entender aquello de “Misericordia quiero y no sacrificio” (Óseas 6,6)
Para para entender el error de este ejemplo, es bastante útil hacerlo analizando un caso real:
Imaginen que ustedes hubieran sido parte de un hogar alemán de la segunda guerra mundial que dio refugio a una familia judía para que no fuera a ser llevada a un campo de concentración Nazi. Imagine que llegan oficiales Nazi preguntando si hay judíos en su casa. ¿Qué debe hacer usted?
1) Decir la verdad porque Dios manda no mentir, decir que ellos están en su casa causando que ellos sean encarcelados y lo más seguro asesinados.
2) Decir que ellos no están allí (mentir) para que ellos se salven.
Bajo la forma de ver las cosas por el autor protestante del panfleto, habría que decir la verdad y entregar a los nazis la familia entera.
En ciertos casos faltar a este precepto por una causa mayor no solo no es castigado por Dios sino recompensado y un caso muy similar al ejemplo que puesto sale narrado en la Biblia y lo vemos en el libro de Josué (aceptado por los protestantes), donde una prostituta fue justificada cuando escondió a los espías del pueblo de Israel y MINTIO a quienes les perseguían para que no les capturaran.
“Josué, hijo de Nun, envió secretamente desde Sittim dos espías con esta orden: «Id y explorad el país y Jericó.» Fueron y entraron en casa de una prostituta, llamada Rajab, y durmieron allí. Se le dijo al rey de Jericó: «Mira que unos hombres israelitas han entrado aquí por la ncohe para explorar el país.» Entonces el rey de Jericó mandó decir a Rajab: «Haz salir a los hombres que han entrado donde ti - que han entrado a tu casa - porque han venido para explorar todo el país.» Pero la mujer tomó a los dos hombres y los escondió. Luego respondió: «Es verdad que esos hombres han venido a mi casa, pero yo no sabía de dónde eran. Cuando se iba a cerrar la puerta por la noche, esos hombres salieron y no sé adónde han ido. Perseguidles aprisa, que los alcanzaréis.» Pero ella los había hecho subir al terrado y los había escondido entre unos haces de lino que tenía amontanados en el terrado” Josué 2,1-6
Incluso si leemos la carta del apóstol Santiago vemos nada menos que el apóstol afirma que por esta acción de Rajab (Mentir al rey) ella fue justificada.
“Del mismo modo Rajab, la prostituta, ¿no quedó justificada por las obras dando hospedaje a los mensajeros y haciéndoles marchar por otro camino?” Santiago 2,25
Así, si aplicaramos ese criterio de forma uniforme a toda la Escritura, el autor debería descartar también el libro de Josué y la carta de Santiago o reconocer que aplica un doble criterio.
Argumento 5: El libro de Sabiduría (uno de los deuterocanónicos) no puede ser inspirado porque según el Génesis Dios crea al mundo de la nada y allí se afirma que lo creó de la materia sin forma.
Este argumento es planteado de la siguiente manera:
Sabiduría 11.17 “Tu mano omnipotente, que de la materia sin forma creó el mundo". Según el Génesis Dios crea el mundo de la nada, sólo con su Palabra.
Este argumento es bastante tonto y parece ver contradicciones donde no la hay.
Que Dios haya creado todo de la nada no quiere decir que no haya podido, a través de un proceso, partiendo de algo que el creó, seguir creando.
Así por ejemplo, en el mismo Génesis vemos que Dios creó al hombre “del polvo de la tierra” y a la mujer de la “costilla del hombre”, no “de la nada” y no por eso se contradice el Génesis a sí mismo.
Argumento 6: El libro de Macabeos (deuterocanónico) no puede ser inspirado porque justifica el orar por los muertos.
Este argumento es planteado de la siguiente manera:
2ª de Macabeos 12.45 “Si él no hubiera creído en la resurrección de los soldados muertos, hubiera sido innecesario e inútil orar por ellos. Pero, como tenía en cuenta que a los que morían piadosamente los aguardaba una gran recompensa, su intención era santa y piadosa. Por esto hizo ofrecer ese sacrificio por los muertos, para que Dios les perdonara su pecado". Justifica el orar por los muertos.
Nuevamente aquí el mismo problema de negar la inspiración y canonicidad de un libro porque afirma algo contrario a la doctrina de la propia denominación o secta. Debido a que el libro enseña que es piadoso orar por el descanso eterno de los difuntos, asumen que es razón de que el libro no sea inspirado.
Cuando Lutero intentó eliminar del Canon los libros deuterocanónicos, trató de eliminar también del Nuevo Testamento Hebreos, Santiago, Judas y el Apocalipsis por la misma razón. El libro de Macabeos contradecía explícitamente su enseñanza ya que él había negado la doctrina del purgatorio. Hebreos era también una piedra de tropiezo ya que contradecía varias de sus doctrinas.
Primeramente refutaba tajantemente la doctrina de que el hombre no puede perder su salvación (Hebreos 2,1-3) y no solo eso, sino que ¡citaba un hecho que solamente estaba mencionado en el libro de Macabeos que él ya había rechazado!.
El suceso en cuestión es narrado en 2 Macabeos 7 cuando durante la persecución de los Macabeos fueron apresados siete hermanos y su madre. El rey los torturó para que comieran alimentos impuros prohibidos por la Ley. Uno tras uno murieron afirmando esperar la resurrección para la vida eterna. (2 Mac 7, 1.5-9). Este hecho es claramente citado en Hebreos 11,35 donde nada menos que el autor de la epístola menciona todos aquellos hechos heroicos que narran las Escrituras sobre nuestros antepasados (¡Hecho que no es narrado en ninguno de los libros protocanónicos!).
Argumento 7: El libro de Judit y el de Baruc (deuterocanónicos) no puede ser inspirado porque contienen imprecisiones históricas
Este argumento es planteado de la siguiente manera:
Judit 1.1 “Cuando Nabucodonosor estaba en el año doce de su reinado sobre los asirios en Nínive, su capital”. Está demostrado y documentado que Nabucodonosor nunca fue rey de Asiria sino de Babilonia, aunque conquistó este reino nunca trasladó su capital a Nínive.
Baruc 1.1-2 “Este es el libro que Baruc, hijo de Nerías y descendiente de Maaseías, Sedequías, Hasadías e Hilquías, escribió en Babilonia el día siete del mes del año quinto después que los caldeos se apoderaron de Jerusalén y la incendiaron.”. Crea contradicción con el libro de Jeremías, que afirma claramente que Baruc no estaba en Babilonia, sino en Egipto: “Por el contrario, Johanán y todos los jefes militares reunieron a la poca gente de Judá que aún quedaba … incluyendo a Jeremías y a Baruc. Sin hacer caso de la orden del Señor, todos ellos se fueron a Egipto y llegaron hasta la ciudad de Tafnes.” (Jeremías 43.4-7)
El hecho de que algún libro de la Biblia tenga imprecisiones históricas NO LE DESCALIFICA como inspirado. De hecho, muchos libros protocanónicos (que también aceptan los protestantes como inspirados) las tienen y no por eso ellos los descalifican.
Lo importante es entender que las Sagradas Escrituras por ser Palabra de Dios contienen la verdad en orden de nuestra salvación. En la Biblia puede haber imprecisiones geográficas o históricas, pues no es un libro científico ni tampoco es un libro hecho con los criterios modernos para escribir historia. (Eso no era esencial para los antiguos). Lo fundamental es que la Biblia es un libro religioso y que está dirigido principalmente a revelarnos lo que Dios ha dispuesto para nuestra salvación. Los autores de la Biblia escribían los hechos según la tradición que habían recibido oralmente y no tuvieron intención de hacer unos libros científicos sobre el origen del mundo o sobre la historia de Israel. Lo que sus autores querían era transmitirnos, con mirada de fe, el sentido y la importancia viva y actual de lo que Dios había hecho en favor de su pueblo y del mensaje que había proclamado por sus profetas y el mismo Jesús.
Así mismo no nos debería sorprender:
7.1) Que en los libros de Samuel se recojan dos tradiciones diferentes de la muerte de Saul:
Dijo Saúl a su escudero: «Saca tu espada y traspásame, no sea que lleguen esos incircuncisos y hagan mofa de mí », pero el escudero no quiso pues estaba lleno de temor. Entonces Saúl tomó la espada y se arrojó sobre ella. Viendo el escudero que Saúl había muerto, se arrojó también sobre su espada y murió con él. 1 Samuel 31,4-5
Dijo David al joven que le daba la noticia “: «¿Cómo sabes que han muerto Saúl y su hijo Jonatán?» Respondió el joven que daba la noticia: «Yo estaba casualmente en el monte Gelboé; Saúl se apoyaba en su lanza, mientras los carros y sus guerreros le acosaban. Se volvió y al verme me llamó y contesté: “Aquí estoy.” Me dijo: “¿Quién eres tú?” Le respondí: “Soy un amalecita.” Me dijo: [Saul] “Acércate a mí y mátame, porque me ha acometido un vértigo aunque tengo aún toda la vida en mí.” Me acerqué a él y le maté, pues sabía que no podría vivir después de su caída; luego tomé la diadema que tenía en su cabeza y el brazalete que tenía en el brazo y se los he traído aquí a mi señor.» 2 Samuel 5,1-10
En la primera tradición que recopila la muerte de Saúl el mismo se mata. En la segunda tradición es un amalecita quien le mata. A pesar de ser dos tradiciones diferentes, el profeta recopila AMBAS.
¿Quiere decir esto que los libros de Samuel no son inspirados? ¿Por qué no desecha también el autor estos libros con la excusa de que hay imprecisiones históricas?
7.2) La muerte de Judas es recogida de dos tradiciones diferentes:
“Entonces Judas, el que le entregó, viendo que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: «Pequé entregando sangre inocente.» Ellos dijeron: «A nosotros, ¿qué? Tú verás.» El tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó.” Mateo 27,3-5
«Hermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, había hablado ya acerca de Judas, el que fue guía de los que prendieron a Jesús. Porque él era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio. Este, pues, compró un campo con el precio de su iniquidad, y cayendo de cabeza, se reventó por medio y se derramaron todas sus entrañas. – Hechos 1,16-18
La primera tradición recopila que Judas devolvió las monedas, la segunda que con ellas compró un campo, la primera que se ahorcó, la segunda que se cayó de cabeza y se derramaron sus entrañas.
7.3) Otras pequeñas imprecisiones históricas de libros que los protestantes si reconocen como inspirados
En Lucas 2,1-2 se menciona que en tiempo del nacimiento de Jesús hubo un censo siendo gobernador de Siria, el ex-cónsul Cirino, y se menciona que fue por orden del emperador Cesar Augusto que los habitantes de Palestina debían viajar con sus familias, a su lugar de origen para empadronarse. Cuando Publio Sulpicio Cirino, fue gobernador de Siria se registra un censo, pero éste ocurrió en el año 6 de nuestra era (Dato corroborado por el historiador judío, Flavio Josefo). Por otro lado el evangelio de Lucas y el de Mateo sitúan el nacimiento de Jesús durante el reinado de Herodes el Grande, Tetrarca de Galilea, Samaria, Judea e Idumea. Sin embargo, Herodes murió aproximadamente el año 4 antes de Cristo.
Eso sin mencionar que científicamente se ha comprobado que el hombre tiene por mucho más de 6000 años sobre la tierra.
La verdad es que el mismo argumento que utiliza nuestro amigo para descalificar los deuterocanónicos, lo utilizan los ateos para descalificar la Biblia entera, y todo eso por no entender realmente cual es la finalidad de la Biblia: Darnos el mensaje de salvación y no una explicación de cómo Dios unió átomos en moléculas, moléculas en partículas, partículas en polvo, polvo en hombres, y todo esto explicado en cuando al donde, cuando como y donde.
Se concluye también que este argumento es insuficiente.
Argumento 8: El libro de Macabeos (deuterocanónico) no puede ser inspirado porque apoya la intercesión de los santos.
Este argumento es planteado de la siguiente manera:
2ª de Macabeos 15.12-16 “La visión era esta: … se trataba de un personaje de la más alta autoridad. Onías tomó la palabra, y dijo: “Este es Jeremías, el profeta de Dios, el amigo de sus hermanos, que ora mucho por el pueblo y por la ciudad santa.” Jeremías extendió la mano derecha, le dio a Judas una espada de oro y le dijo: “Toma esta espada santa, que Dios te da; con ella destrozarás a los enemigos."". Aquí vemos otra creencia religiosa católica y es que los muertos (pues Jeremías estaba en el Cielo), pueden interceder por los vivos, justificando así la oración a los “Santos".
Lo dicho en el argumento 6 es válido también para este argumento. Nada menos que la negación de la inspiración de un libro porque enseñe una doctrina contraria a la doctrina protestante ¿Entienden porqué Lutero no quería que permanecieran en el canon?. ¡Nada menos que un libro escrito mucho antes de Cristo enseña doctrinas católicas! ¿Cómo entonces podrían los protestantes afirmar que la intercesión de los santos fue inventada luego del reinado de Constantino muchos siglos después?
El hecho de que nuestros hermanos protestantes no logren entender que en Cristo tenemos vida y vida en abundancia y que luego de morir en santidad podemos estar con Cristo, lo cual ciertamente es lo mejor (Filipenses 1,23) y que precisamente cuando estamos en su presencia no perdemos la capacidad de pedir e interceder EN CRISTO por nuestros hermanos, todos un mismo cuerpo y un mismo espíritu con Cristo como cabeza, tal como lo hacemos en vida, no quiere decir que dicho libro no sea inspirado.
¿No es curiosa esta doctrina protestante que afirma que una vez con Cristo y EN Cristo no podamos pedir? ¿No se ve a los santos clamando en el cielo acaso? (Apocalipsis 6,9-11).
Argumento 9: El libro de Tobías (deuterocanónico) no puede ser inspirado porque apoya practicas de curanderos.
Este argumento es planteado de la siguiente manera:
Tobit 6.4-9 “El ángel le dijo: Ábrelo y sácale la hiel, el corazón y el hígado, y guárdalos. Son un remedio muy útil. … Entonces el muchacho preguntó al ángel: Amigo Azarías, ¿para qué sirven de remedio la hiel, el corazón y el hígado del pescado? Él contestó: Cuando una persona es atacada por un demonio o espíritu malo, si se queman delante de esa persona el corazón y el hígado del pescado, cesa el ataque y no se repite jamás. Y cuando una persona tiene nubes en los ojos, si se untan con la hiel y se sopla en ellos, queda sana". Apoya aquí la práctica de los curanderos.
Este argumento tampoco puede utilizarse para descalificar el libro de Tobías, ante todo porque el hecho de que el autor se sirve de las opiniones populares de su tiempo sobre la virtud curativa de la hiel, del corazón y del hígado, y las incorpora en el relato, no implica a que esté apoyando las prácticas de los curanderos. Tomemos en cuenta también que en la cultura judía muchas enfermedades eran atribuidas a demonios. Bien pudo haber sido un remedio natural. De hecho algunos expositores creen que sería el pez llamado luccio que en griego significa “pez lobo” y cuya especia abunda mucho en el río Trigris (Bochard observa que su hiel, mezclada con miel, se aplica para remedio de varias enfermedades de los ojos). En el caso de la historia narrada en el libro de Tobías, el remedio vendría a representar una especie de colirio.
Ahora, de insistir interpretarlo literalmente ¿lo que cura es un trozo de carne o un acto de obediencia a quien representa a Dios? ¿Dios no mandó al ángel? ¿El ángel representa y habla a nombre de Dios? ¿No podía hacer el ángel que el corazón y el hígado del pez fueran remedios útiles? Ahora bien, ¿qué es más difícil? ¿Que Dios se haga hombre en el seno de una Virgen por orden del ángel Gabriel que representa a Dios (Lucas 1,26-38 ) o que el corazón y el hígado de un pez curaran a un hombre ciego (Tobías 6,4-9)? ¿Habrá que pensar también que hay superstición en Cristo que unta lodo en los ojos del ciego en vez de darle simplemente la orden de ver (Juan 9,6)?
Argumento 10: El libro de Tobías (deuterocanónico) no puede ser inspirado porque apoya prácticas de brujería
Este argumento es planteado de la siguiente manera:
Tobit 8.1-3 “Cuando terminaron de cenar, decidieron ir a acostarse. Llevaron al muchacho a la habitación. Tobías se acordó entonces de lo que le había dicho Rafael. Sacó de su bolsa el hígado y el corazón del pescado, y los puso sobre las brasas en las que se quemaba incienso. El olor del pescado no dejó acercar al demonio, y este salió huyendo por el aire hasta la parte más lejana de Egipto. Rafael fue y lo encadenó allá, y volvió inmediatamente“. Otra práctica pagana y de brujería.
Nuevamente se equivoca el autor interpretando que aquí se estimulan prácticas de brujería, y habría que preguntarse más que una obediencia específica a las instrucciones que él ángel le da y de hecho la primera cosa que hizo Tobías al entrar en la pieza matrimonial fue poner en práctica lo que él le aconsejó. El hecho de que el olor del pez aleje al demonio no puede ser interpretado en su sentido literal, como si el demonio huyera del mal olor, (como hacen los insectos al oler un insecticida), sino en sentido simbólico y espiritual: el bien vence al mal. Con esta victoria de Rafael sobre Asmodeo se cumple una parte principal del plan de Dios sobre Sara: su curación, encomendada por Dios al ángel Rafael y la lección más que una promoción de prácticas brujeriles, es enseñar que para quien ama a Dios, la obediencia al Señor y la oración en familia espantan todos los males (Tobías 6,18; 8,5);
Y cuando vayas a unirte a ella, levantaos primero los dos y haced oración y suplicad al Señor del Cielo que se apiade de vosotros y os salve. Y no tengas miedo, porque para ti está destinada desde el principio; tú la salvarás; ella se vendrá contigo y te aseguro que te dará hijos que serán para ti como hermanos. No te preocupes.» Tobías 6,18
Todo esto da unificación al relato donde la figura de un pez es el instrumento que Dios elige para sanar y liberar. Dios, cuando y como le parece, hace que las más mínimas cosas sirvan de instrumentos para sus milagros. Así como el Señor Jesucristo con un poco de barro mezclada con saliva curó a un ciego de nacimiento (Juan 9,6), el agua del bautismo (1 Pedro 3,21) es el elemento visible que Dios ha elegido para regenerarnos por medio del Espíritu Santo, Dios obraba por medio de los mandiles y pañuelos de Pablo también milagros (Hechos 19,12), y para que se curara Naamán el sirio se le requirió bañarse en las aguas del Jordán (2 Reyes 5,9), lo mismo Dios puede utilizar un pez, un hígado de Mamut o un apéndice de brontosauro si le place. Más no quiere decir que quien haya sanado en todos los casos anteriores haya sido ni el mandil, ni el agua del Jordán, ni el barro, y por ende: ¿¿Hemos de interpretar que entonces quien ahuyentó al demonio fue el pedazo de carne??
Argumento 11: El libro de Macabeos (deuterocanónico) no puede ser inspirado porque no condena el suicidio de Judas
El argumento es presentado de la siguiente manera:
2ª de Macabeos 14.41-42 “Las tropas estaban ya a punto de tomar la torre donde se encontraba Razís, y trataban de forzar la puerta de fuera, habiendo recibido órdenes de prender fuego y quemar las puertas, cuando Razís, acosado por todas partes, volvió su espada contra sí mismo, prefiriendo morir noblemente antes que caer en manos de aquellos criminales y sufrir injurias indignamente". Da validez al suicidio, no condenándolo.
Esto es un sofisma que nuevamente de ser cierto, excluiría también otros libros canónicos que los protestantes si aceptan, donde aparecen suicidios no condenados por la Biblia, como es el caso del suicidio de Sansón:
“Sansón invocó a Yahveh y exclamó: «Señor Yahveh, dígnate acordarte de mí, hazme fuerte nada más que esta vez, oh Dios, para que de un golpe me vengue de los filisteos por mis dos ojos.» Y Sansón palpó las dos columnas centrales sobre las que descansaba la casa, se apoyó contra ellas, en una con su brazo derecho, en la otra con el izquierdo, y gritó: «¡Muera yo con los filisteos!» Apretó con todas sus fuerzas y la casa se derrumbó sobre los tiranos y sobre toda la gente allí reunida. Los muertos que mató al morir fueron más que los que había matado en vida. Sus hermanos y toda la casa de su padre bajaron y se lo llevaron. Lo subieron y sepultaron entre Sorá y Estaol, en el sepulcro de su padre Manóaj. Había juzgado a Israel por espacio de veinte años.” Jueces 16,29-31
En el pasaje anterior Sansón pide ayuda a Dios para que le de fuerzas y pueda derrumbar las columnas de la casa ¡Causándose la muerte a él y a los filisteos que estaban en la casa! ¡¡Y Dios se la da!!
La pregunta sería ¿¿Excluirán los protestantes el libro de Jueces basados en este argumento?? ¿Por qué no lo han excluido de sus Biblias entonces? ¿Lo que vale para uno no vale para el otro? Lo mismo sucede con el suicidio de Saúl (1 Samuel 31,4) tampoco
condenado por la Biblia. ¿Excluirán el de Samuel?
Conclusión
Ninguno de los cuestionamientos que el autor ha planteado para cuestionar la inspiración de los libros canónicos es válido. De hecho, algo es canónico no porque alguien crea o no crea ver en el contradicciones, tampoco que no logre entender ciertos pasajes, tampoco que no carezca de alguna imprecisión histórica, que el autor esté plenamente conciencia de su inspiración y mucho menos que no concuerde con las doctrinas personales de su denominación. Sino que es la “Tradición apostólica la que hizo discernir a la Iglesia qué libros constituyen la lista de los libros santos” (Dei Verbum 8,3; Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, No. 120). Como dice dice la Dei Verbum en el No. 9: “La Escritura es la Palabra de Dios puesta por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo. La tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los Apóstoles, y la transmite íntegramente a sus sucesores, para que ellos, iluminados pro el Espíritu de la verdad, con su predicación la conserven fielmente, la expongan y la difundan. Por eso, la Iglesia no saca exclusivamente de la sola sagrada Escritura la certeza de todo lo revelado. Así se han de respectar con el mismo espíritu de devoción".
El hecho de que los protestantes acepten el canon del Nuevo Testamento establecido por la Iglesia en los concilios de Concilio de Hipo, en el año 393 A.D. y el Concilio de Cartago, en el año 397 y 419 A.D, ambos en el norte de África, y no acepten dicha decisión acerca del canon Alejandrino (con 46 libros para el Antiguo Testamento) es también una incoherencia, ya que está demostrado que antes de esta fecha no había unanimidad en cuanto a los escritos del Nuevo Testamento. Y si para esta época ellos manejan la tesis protestante de que la Iglesia ya se había corrompido (Luego de Constantino) ¿Qué garantía tienen que los libros seleccionados por una Iglesia que ya ellos consideraban apostata pueda dar un juicio real y verdadero sobre la inspiración de su Biblia?
“A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»” Mateo 16,19
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Richbell Meléndez. Laico católico dedicado a la apologética a tiempo completo y Subdirector General de la Escuela de Apologética Online DASM.

 

 

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