| Apologetica.org:
La Taxa Camarae. Este archivo debe leerse como anexo al artículo principal del estudio. |
Aviso: Publicamos a continuación parte de las respuestas que dábamos a las "explicaciones" brindadas por el Sr. Pepe Rodríguez en reacción a las conclusiones de la primer etapa de este debate. Véase la actual política de este equipo de investigación ante eventuales nuevas "explicaciones" del mismo calibre. Hemos retocado el artículo y sacado algunos pasajes que alargan inútilmente la lectura. Para leer todo el artículo tal como fue publicado, ir a este archivo. Muchos elementos que manejábamos entonces han sido ahora ampliamente superados por el progreso de la investigación, que partió del material que había y se fue ahondando en documentos más y más antiguos.
En el presente artículo respondemos algunas de las afirmaciones del Sr. Rodríguez. El lector que quiera tener una respuesta sobre algún otro punto en particular, no tiene más que enviarnos un mensaje.
|
Serían "tres puestos
de guardias suizos
armados con metralletas" |
Después de algunos días en la red de nuestro pequeño trabajo de investigación sobre la autenticidad del documento conocido como Taxa Camarae, y que ha recibido una acogida muy positiva y suscitado gran interés, para nuestra satisfacción, el Sr. Pepe Rodríguez ha publicado en su sitio web algunas "reflexiones previas" sobre la situación actual de la cuestión tal como él la considera. La publicamos aquí como aparece el 24 de diciembre de 2001 (con aportes de la versión del 2 de enero de 2002).
La sola lectura de estas "reflexiones" del Sr. Rodríguez es suficiente para evidenciar la falta de fundamentos objetivos y serios que continúa siendo la cualidad más sobresaliente de parte de cualquier pretensión de autenticidad de dicho documento. Pero como al lector sencillo se le pueden escapar algunas conclusiones de lo que allí se dice, y como el Sr. Rodríguez echa manos a nuevas leyendas para desacreditar cualquier intento de investigación serio, vamos a comentar algunas de las expresiones contenidas en esas "reflexiones previas" para que no escape a nadie el estado real de la cuestión.
Expondremos las "reflexiones previas" en azul y haremos nuestro comentario cuando se lo requiera en negro. Alguna cita de cualquier otro origen aparecerá en rojo.
Seremos lo más breves posible, y nos limitaremos a lo que toca al tema en cuestión. Lo que no se comenta de las reflexiones del Sr. Rodríguez no debe entenderse como aprobado por este equipo de trabajo. Simplemente nos limitaremos a lo más importante y pertinente.
Reflexiones previas acerca de la imposibilidad actual de dar por auténtico o falso el documento denominado Taxa Camarae y su supuesta autoría por parte de León X
Un grupo católico, aglutinado entorno a apologetica.org, en uso de su legítimo derecho, ha puesto en cuestión la autenticidad de la Taxa Camarae y de la autoría atribuida al papa León X, abriendo así una buena oportunidad para debatir e indagar sobre un asunto cubierto de oscuridad.
El documento denominado Taxa Camarae ha sido publicado en diferentes libros (y países) desde, al menos, principios del siglo XIX, por lo que llama poderosamente la atención que, hasta la fecha, no se conozca de nadie que, ya sea desde dentro de la Iglesia católica o desde el mundo académico, haya cuestionado la autenticidad de este documento.
Con los datos que tenemos al día de la fecha, el Sr. Rodríguez se equivoca por un siglo en la datación de lo que sería la más antigua publicación de la Taxa que conozcamos, ya que no se trata de, "al menos, principios del siglo XIX", sino al menos principios del siglo XX (más abajo los detalles). No se entiende esta gratuidad por parte del Sr. Rodríguez. Sobre los "diferentes países" en los que habría sido publicada la Taxa no tenemos al momento ningún dato verificable de ningún tipo, salvo España. Por lo tanto, no "llama la atención" que no se haya cuestionado la autenticidad del documento por parte de críticos católicos antes de nosotros, sobretodo si se tiene en cuenta que todas las reales o supuestas publicaciones que reportarían ese documento, ninguna trae la fuente de dónde habría sido tomado, y esto, en el mundo académico, no es serio, y por lo tanto atendible. ¿No sabe esto el Sr. Rodríguez, que está preparando un doctorado?
Hasta el momento, la referencia bibliográfica más antigua encontrada que cita la Taxa Camarae aparece en un libro editado hacia el año 1800, escrito por Teófilo Gay, que no cita la fuente original del documento.
Nota: Esta párrafo del Sr. Pepe Rodríguez (aparecido en la red unos días atrás, aunque no conservamos la fecha exacta) fue cambiado por él mismo, obviamente por los motivos que apuntamos más abajo. El nuevo texto (según aparece el 28 de diciembre de 2001) dice:Hasta el momento, la referencia bibliográfica más antigua de la que se tiene noticia que cita la Taxa Camarae aparece en un libro supuestamente editado hacia mediados del siglo XIX, escrito por Teófilo Gay, que no cita la fuente original del documento (y, a más abundamiento, de momento tampoco se ha localizado ese libro, que sólo aparece citado por referencias de terceros).
El texto volverá a ser cambiado, como consta más abajo. El Sr. Rodríguez se ha dado cuenta del error que había cometido. Esto está muy bien, y cualquiera puede equivocarse y rectificarse. Pero a este equipo ha parecido bien dar noticia del texto "antiguo" y su correspondiente comentario porque a nuestro entender manifiesta la poca seriedad en tratar las fuentes. Nótese además que movió la datación "más antigua" del 1800 al 1850, cosa también puerilmente errónea. Es difícil entender este proceder. Los detalles más adelante.
Este es el primer dato (no será el único) que deja perplejos, ya que al día de la fecha no conocemos ninguna "referencia bibliográfica más antigua encontrada", supuestamente un libro del anticlerical y masón Teófilo Gay "editado hacia el año 1800". Sobre este asunto ya habíamos escrito en nuestro estudio antes de estas "reflexiones" del Sr. Rodríguez lo siguiente:
al día de la fecha no tenemos ninguna prueba de que Teófilo Gay haya publicado ESE documento en alguno de sus libros. La referencia a tal cosa la tenemos de parte de una persona que no nos dio ni el nombre del libro ni el año exacto de publicación ("del 1800" ?), ni ningún otro dato (Daniel Sapia). Por lo tanto, y mientras no aparezca ningún dato verificable, no sabemos quién es el autor del fraude. (tomado de la correspondencia con el Sr. Rodríguez)
De modo que tampoco entendemos la gratuidad de que ésta sería "una referencia bibliográfica". No existe ninguna referencia bibliográfica de ningún libro de Teófilo Gay. (Nota: mientras escribíamos el artículo, apareció la referencia. Véase el comentario en los próximos recuadros). Hay, sí, un dato de una persona que dice que leyó la Taxa en "un libro de Teófilo Gay del 1800", pero como bien sabe el Sr. Rodríguez eso no es un dato válido en el ámbito en el que nos movemos, y creemos que ya es hora de dejar de manejar libros y referencias fantasmas. Cuando aparezca el libro, el año y las páginas y sea así un dato verificable, entonces lo manejaremos como seguro y nos dará gusto poder contar con dicho documento que nos permitirá seguir un cierto rastro de la supuesta Taxa; mientras esto no suceda la referencia a cualquier libro de Gay es improcedente.
Nota: Según nos informa un lector, el Sr. Daniel Sapia ha aportado más datos sobre Teófilo Gay en un breve escrito suyo publicado en su sitio web. Sobre esto puede verse el juicio crítico de lo publicado por el Sr. Sapia; como allí se muestra, seguimos sin ningún dato serio sobre Gay como "fuente" de la Taxa, ya que Gay menciona una Taxa que difiere de la del Sr. Rodríguez en un sesenta por ciento de los ejemplos que brinda. Sin embargo, en el artículo de Gay hecho disponible por el Sr. Sapia, hay referencias a obras más antiguas, que aunque totalmente imprecisas (e incluso erróneas), estamos tratando de localizar y verificar. Recomendamos vivamente la lectura de este juicio crítico para discernir sobre la relación "Teófilo Gay-Taxa".
Sin embargo, aquí la perspectiva "académica" que ofrece el Sr. Rodríguez se enturbian más aún. En una primera lectura de este dato del libro de Gay habíamos entendido que se trataba de un libro escrito durante el siglo XIX, como quien dice "en el ochocientos", cosa que, como averiguamos más tarde, era el verdadero parecer del Sr. Sapia. Pero el Sr. Rodríguez usó el dato que ofrecía el Sr. Sapia entendiéndolo, sin más, como referido al año 1800, y no a la centuria del ochocientos, y afirmó que "es obvio que hace al menos 200 años que circulan versiones de este texto". ¿A qué viene todo esto? A que Teófilo Gay nació en 1850, es decir, cincuenta años después de su supuesto libro donde supuestamente traería la supuesta bula de León X. ¿Sigue el Sr. Rodríguez dando oídos a (¡y publicando!) referencias fantasmas? ¿Qué seriedad tiene esto?
El libro del que reproduje el texto publicado en el mío --y que figura en este web-- fue editado en Francia en la primera década de 1900 y tampoco contenía referencia de la fuente original (al menos en las fotocopias que me entregó el jesuíta Martín; ver más abajo). En un libro editado en 1936 por la Librería Pons (Barcelona) y de autoría "anónima" (que resulta atribuible al propio editor), se reproduce exactamente el mismo texto que yo traduje del libro francés y tampoco cita ninguna fuente (ver su texto original: págs. 82-83-84 y págs. 85-86-87).
No podemos constatar lo que afirma el Sr. Rodríguez sobre las fotocopias que serían de "la primera década de 1900" que le habría dado el P. Martin, como ya se sabe. Con respecto al "libro" de 1936, el Sr. Rodríguez nos informa en la bibliografía de su libro Mentiras... que se trata de Anónimo (1936). La lujuria del clero, según los concilios. Barcelona: Librería Pons. Estamos buscando el libro. De todos modos, y ya que es un dato bibliográfico que aparece completo, lo damos aquí por seguro en base a lo que nos dice el Sr. Rodríguez. Agradeceríamos la colaboración de nuestros lectores en todo el mundo (particularmente en España) para dar con esta obra y poder señalar su ubicación en alguna biblioteca.
Ahora bien, el Sr. Rodríguez nos ofrece unas "fotos" de algunas páginas de ese "libro editado en Barcelona en 1936". Sobre las mismas notamos:
1. Allí se dice que la supuesta Taxa es de "León X, promulgada en Alemania en 1517", pero como afirma el mismo Pepe Rodríguez el libro no da ninguna fuente de donde habría sido tomado el documento, por lo tanto, esta publicación no tiene ningún valor desde el punto de vista académico en el cual nos movemos y en el cual el Sr. Rodríguez pidió explícitamente nos mantengamos, o mejor, tiene exactamente el mismo valor que la Taxa que trae su libro Mentiras... con la exclusiva diferencia que, en el caso del libro de 1936, la Taxa tendría sesenta y un años más de vida. Podemos suponer que dicho libro, definido por el Sr. Rodríguez como "anticlerical", tuvo un claro interés político y ningún interés histórico (como consta por no llevar ninguna referencia a la fuente). Lo que sí podemos afirmar, para tranquilidad de todos, es que el Sr. Rodríguez no ha sido el autor de la Taxa.
2. Hay otro dato que suscita las más variadas suposiciones, y que a nuestro entender exige una explicación convincente por parte del Sr. Rodríguez si pretende continuar este debate en el marco académico en el que se declara. El Sr. Rodríguez nos dice (se lo puede ver en la correspondencia) que la versión de la Taxa que publicó en su libro Mentiras... sería una traducción del francés hecha por él mismo hace unos quince años (es decir, allá por 1986). Nadie había puesto en duda este dato que nos brinda el Sr. Rodríguez... hasta que alguien notó lo siguiente: la "traducción" que él habría hecho de una versión en francés en 1986 coincide hasta en los más mínimos detalles con la versión española del "libro editado en Barcelona en 1936". Veamos el asunto más de cerca.
La versión española de la Taxa que trae la obra anticlerical de 1936, y cuyas fotocopias publica el Sr. Rodríguez en el sitio web de su autoría, es obviamente una traducción (¿del francés? ¿del alemán? ¿del latín? No sabemos nada). La traducción sería, por lo menos, de 1936. Pues bien, esta traducción (dejando de lado la numeración de los treinta y cinco párrafos) consta de 962 palabras, mientras que la traducción del Sr. Rodríguez del francés consta de... 962 palabras; los tipos empleados (letras y signos de puntuación) de la versión del "librito" de 1936 suman 4699, mientras que la versión del francés del Sr. Rodríguez suma... 4699.
¿Hay alguna diferencia entre la traducción del libro de 1936 y la "traducción del francés" del Sr. Rodríguez? Según pudimos revisar hay sólo 3 diferencias en 962 palabras, a saber,
- párrafo 11 de la Taxa: la traducción del 36 dice hubiese, la traducción del Sr. Rodríguez dice hubiere;
- párrafo 15 de la Taxa: la traducción del 36 dice obispo, la traducción del Sr. Rodríguez dice Obispo;
- párrafo 24 de la Taxa: la traducción del 36 dice en, la traducción del Sr. Rodríguez dice con.
Las diferencias son mínimas, como se puede ver, y fácilmente explicables. Notemos:
- hubiese/hubiere: son formas fácilmente intercambiables. La traducción del "librito" usa cinco veces la forma "hubiese" y una sola vez "hubiere", precisamente en el párrafo 11, donde el Sr. Rodríguez trae "hubiese", como en todas las demás cinco veces.
- obispo/Obispo: una diferencia que a duras penas puede llamarse "diferencia", sobretodo si se considera que el sustantivo "obispo" aparece dos veces en el texto de la Taxa, que el libro del 36 traduce sin motivo aparente (probablemente por error) una vez con mayúscula (párrafo 15) y otra con minúscula (párrafo 16).
- en/con: otra diferencia, la más sustancial en 962 palabras, aunque fácilmente explicable por ... ¿un error del copista?
Confrontando ambas traducciones llama la atención (por decirlo de algún modo) que no sólo son idénticos el uso de comas, puntos, "puntos y comas" (¡virtualmente ninguna diferencia en 4699 caracteres!), la elección de los verbos y los sustantivos para cada palabra traducida, el empleo de los tiempos y modos verbales idénticos, el orden de las palabras en largas oraciones, etc., sino también -por fuerza- ¡el estilo!, siendo que, como lo dice acertadamente el refrán, "el estilo es el hombre". Es más, ambas "traducciones" traen esta expresión curiosa (párrafo 17 de la Taxa): "El obispo u abad que cometiese...". Notemos el uso de "u" entre "obispo" y "abad", uso que es incorrecto, o al menos anacrónico, como consta en las sucesivas ediciones del Diccionario de la Real Academia Española: la única edición de este diccionario que trae este uso de "u" para no caer en cacofonía a raíz de una "o" final en la palabra anterior es la edición de 1791, mientras todas las demás la excluyen (pueden consultarse todas la versiones históricas del diccionario, con los facsímiles de las páginas, en el interesantísimo sitio de la Real Academia: http://www.rae.es). A reforzar la idea que se trataría de un error o anacronismo viene la constatación que las dos traducciones de la Taxa en cuestión no usan "u" después de "o" y antes de "a" (como en "obispo u abad"): en el párrafo 19, tanto el Sr. Rodríguez como el libro del 36, traducen "El hijo de hereje quemado o ahorcado o ajusticiado...", es decir, en la misma situación vocálica usan los dos "o", mientras los dos, unos párrafos antes, habían usado "u". Hemos comprobado, finalmente, que el Sr. Rodríguez en otros escritos suyos no usa la "u" en vez de la "o" en la misma situación vocálica, sino que usa lo que debe usarse, a saber, "o" (por ejemplo, en el capítulo 5 de su libro Mentiras... leemos "no al Jesús divinizado o a cualquier otro").
En resumen, ambas traducciones son idénticas en todo, incluso en los errores o anacronismos.
Note el lector las consecuencias de estos datos: partiendo de la información que el mismo Sr. Rodríguez brinda, estaríamos ante dos traducciones distintas e independientes una de la otra, hechas por dos personas distintas, a una distancia temporal de al menos 50 años una de otra, de un documento de tres a cuatro páginas de extensión, donde de un total de 962 palabras se han vertido 959 de forma absolutamente idéntica. Subrayemos que estamos suponiendo que ambos traductores hayan tenido un idéntico "original francés", cosa que sería una gran coincidencia, ya que el "original" de la supuesta Taxa "publicada en Alemania en 1517" es imposible que haya estado en francés. (Nota: dado que han aparecido más "Taxas", como se prueba en el artículo sobre lo publicado por el Sr. Sapia, ésta última observación es más pertinente aún).
Esto es científicamente inexplicable. Cualquier persona que haya hecho en su vida la más mínima traducción estará de acuerdo en que es humanamente imposible que dos personas (¡y a medio siglo de distancia!) hagan una traducción idéntica de un texto de tres a cuatro páginas. Nos parece que la explicación de este hecho puede encontrarse en alguna de las siguientes posibilidades:
1. Intervención divina sobre ambos traductores, al modo como la leyenda cuenta los orígenes de la versión bíblica griega "de los LXX". Sólo en un caso así se explicarían las traducciones absolutamente idénticas.
2. Las fotocopias que el Sr. Rodríguez obtuvo en París hace treinta años y que "se estaban deteriorando" (ver cómo están las del "librito") son las del "librito"; en este caso, el Sr. Rodríguez tendría que explicarnos el lapsus mentis que lo llevó a imaginar el origen parisino de las fotocopias y a hacer una traducción del español al español pensando que era del francés al español.
3. El Sr. Rodríguez efectivamente tradujo del francés la Taxa, pero a la hora de publicarla se decidió por la versión de "La lujuria del clero", pero eso contradice todo lo que el Sr. Rodríguez nos vino diciendo hasta ahora, a saber, que la Taxa que podemos leer en su libro es una traducción del francés que él hizo allá por 1986.
El equipo de investigación que escribe estas líneas está indeciso en cuanto a tomar una decisión a esta altura del debate, aunque todos a unanimidad descartan la primer variante (intervención divina). Tampoco tenemos que tomar ninguna decisión en algo que no depende de nosotros, sino que espera una respuesta del Sr. Rodríguez. Simplemente constatamos, haciendo un poco de análisis textual, que aquí hay gato encerrado, si se nos permite la expresión ciertamente poco académica, pero la que mejor manifiesta nuestros pensamientos.
El Sr. Rodríguez explica en su sitio que el libro de 1936 trae "exactamente el mismo texto". Esto puede entenderse en un sentido "amplio" o en un sentido "estricto". No causaría sorpresa (y así debería ser) que ambas traducciones trajesen "exactamente el mismo texto" en sentido amplio, es decir, el mismo contenido sustancial de la Taxa; pero que además del contenido sustancial ambas "traducciones" coincidan hasta en los más mínimos detalles, teniendo en cuenta todo lo dicho más arriba, causa estupor.
Sr. Rodríguez: es absolutamente imposible que su traducción del francés (que usted publica en su libro y en su sitio) haya resultado idéntica hasta en el más mínimo detalle a la traducción hecha a más de cincuenta años de distancia por otra persona.
Demás está decir que estamos dispuestos a aceptar cualquier explicación racional de esta situación por parte del Sr. Rodríguez. Simplemente hacemos observaciones sobre lo que él dice y publica y queremos una respuesta mínimamente convincente. Pensamos que ese es también el sentimiento de nuestros comunes lectores.
[Nota: a Agosto de 2002 seguimos esperando una respuesta]
En este momento seguimos buscando nuevas fuentes para intentar aclarar el origen y camino que siguió este documento hasta hoy. Las posibilidades a contrastar son varias: 1) El documento es auténtico y original de León X. 2) El documento es auténtico, pero el autor es algún prelado de su época. 3) El documento es una falsificación hecha en tiempos de León X (suposición que cabe tener en cuenta ya que este pontífice publicó, en 1517, un documento, Inhaerendo vestigiis, destinado a denunciar presuntas falsificaciones de documentos atribuidos a éste o a miembros de la curia, aunque sin que se conozcan contenidos o autores de tales actos). 4) El documento es una invención surgida en el siglo XVIII.
Según el estado actual de la investigación podría muy bien ser del siglo XIX o siglo XX, de modo que no es pertinente el punto 4. La falsificación puede haber sido hecha en cualquier siglo, del XVI en adelante.
Obviaremos, de momento, las dos primeras posibilidades, para concentrarnos en las dos afirmaciones básicas vertidas por los miembros de apologetica.org: que la Taxa Camarae ha sido inventada por el autor de este web para "calumniar" a la Iglesia y, obviamente, que el texto es falso y que León X no pudo ser de ninguna manera su autor.
De ningún modo aceptamos las afirmaciones gratuitas del Sr. Rodríguez con respecto a lo que sería una "afirmación básica vertida" por nosotros, a saber, que él sea el autor del documento. Eso ya quedó declarado y explicado en detalle en la correspondencia, a lo cual nos remitimos. Allí podrá ver el lector si esa es "una afirmación básica" de nuestro estudio o una lectura poco serena de la investigación.
La primera afirmación sólo puede ser fruto de la mala fe, fanatismo e ignorancia de alguno de los miembros de apologetica.org, ya que ellos mismos afirman haber encontrado fácilmente la referencia ya citada de Teófilo Gay (aunque con todo el rigor académico del que presumen no han sido capaces de localizar, por ejemplo, la edición de 1936 que se reproduce aquí).
Sorprende la facilidad con la que el Sr. Rodríguez tacha a "alguno de los miembros de apologetica.org" de "mala fe, fanatismo e ignorancia". Se refiere esto a la "afirmación básica" que supuestamente habríamos hecho de ser él el autor de la Taxa. En ningún lugar de nuestros escritos aparecerá semejante "afirmación básica", como queda claro. Además, el Sr. Rodríguez agrega aquí algo totalmente gratuito y falso, a saber, que nosotros habríamos "encontrado fácilmente la referencia ya citada de Teófilo Gay". No hemos encontrado absolutamente nada porque no hay ninguna referencia bibliográfica a ningún libro de T. Gay, como ya se dijo más arriba. Honestamente no sabemos de dónde saca el Sr. Rodríguez esa conclusión del todo gratuita. (Nota: Ver recuadro siguiente con novedades, aunque al día que el Sr. Rodríguez escribía su "acusación", de hecho, no había ninguna referencia bibliográfica seria)
Dado que ni en 1936 ni en 1800 andaba yo por este mundo, es muy improbable que pueda ser yo el autor del texto original. Es obvio que hace al menos 200 años que circulan versiones de este texto, por lo que si hay algún falsificador habrá que buscarlo en otro lado y época.
No es correcto. Teofilo Gay tampoco andaba por este mundo en la fecha en la que el Sr. Rodríguez dice que publicó un libro con la Taxa. Por lo tanto hay que bajar de 200 años a 100, al menos hasta que haya una mínima prueba en contrario. Tampoco se concluye que haya que buscar al autor "en otro lado", pues por el momento no tenemos ningún "lado" fuera de Barcelona.
Por otra parte, la intención académica de apologetica.org y su ética queda bastante en entredicho si tenemos en cuenta que en un e-mail me conminan a que "si usted está dispuesto, basado en la documentación que le adjunto, a retractarse de modo conveniente, esto podría cambiar los planes de publicación y de divulgación que al momento estamos considerando". ¿Esta agrupación católica investiga para que todos conozcamos mejor la verdad histórica o para acallar a quienes resultan inoportunos a su creencia? Me consta que diferentes webs que han reproducido la Taxa Camarae han recibido mails conminándoles a eliminarla bajo amenazas.
De ningún modo aceptamos las acusaciones del Sr. Rodríguez. Lo que le ofrecimos a su debido momento fue hacerlo partícipe de la investigación, de modo que si él, por un mínimo de seriedad, se retractaba de haber publicado un documento calumnioso como si fuese un documento auténtico sin tener ninguna prueba para daño moral grave del acusado y de toda la Iglesia que él representa, entonces haríamos la publicación de nuestro material con una tonalidad diversa, ya que habríamos conseguido el objetivo principal del estudio, a saber, impedir que una leyenda de ese nivel siga su camino impunemente de manos del Sr. Rodríguez. ¿Es esto una amenaza?
Los miembros de apologetica.org, que presumen de trabajar con rigor, honestidad y academicismo, faltan a la verdad con sumo descaro cuando afirman que no hay fuentes mejores. Sí las hay, muchas y mejores, pero ni ellos, ni sus fuentes de consulta, ni nadie puede acceder a ellas para comprobar quien tiene razón. Saben perfectamente en apologetica.org, aunque lo callan en defensa de sus intereses católicos, que junto a la biblioteca vaticana existe un edificio contiguo que alberga el llamado "archivo secreto" --para acceder a su sala hay que pasar por seis estrictos controles de seguridad, tres de ellos protegidos por guardias suizos armados con metralletas--, al que sólo acceden investigadores debidamente autorizados, pero que están limitados a trabajar únicamente con los documentos repertoriados en los catálogos que se les ofrece. La primera conclusión es que cualquier documento que no figure en un catálogo no puede solicitarse para su estudio porque oficialmente "no existe".
Pero ésta no es la razón de mi crítica, lo importante de verdad es que hay muchos anaqueles con documentación que no es accesible para nadie ya que ¡¡¡está prohibido revisarla bajo pena de excomunión!!! (tal como se advierte en cada uno de los anaqueles censurados y hurtados a la revisión histórica seria).
Dos cosas en estos párrafos. Primero: nos da repetidamente la impresión que el Sr. Rodríguez no lee lo que escribimos. En el mismo texto que él cita de nuestro estudio se dice que hay una fuente mejor, y que son los archivos. ¿Porqué ahora nos acusa de "faltar a la verdad con sumo descaro cuando afirman que no hay fuentes mejores", si explícitamente dijimos que "no existe nada mejor, salvo los mismos archivos"?
Segundo: para sorpresa de más de uno, se nos presenta sencillamente una nueva leyenda, desconocida hasta el día de la fecha: "los guardias suizos armados con metralletas".
|
Esta sola afirmación es tan ridícula que no es digna de ningún académico. Sin embargo, como mucha gente sencilla se dejará engañar (como nos consta de un sitio web, que al oír todas estas cosas volvió a publicar la Taxa después de haberla quitado) vamos a hacer algunas reflexiones.
¿De dónde saca el Sr. Rodríguez los datos de los seis puestos de control (¡seis!) tres de los cuales con guardias suizos ametrallados? Mucha gente por el ancho mundo, pensando que el Sr. Rodríguez es "una persona seria" le creerá a sus invenciones, pero eso es muy poco ético de su parte, y está claro que de académico no tiene absolutamente nada.
La cuestión es sin duda trágica, ya que acudiendo a los guardias suizos armados con metralleta el Sr. Rodríguez no solamente se aleja irreversiblemente del marco académico, sino que muestra de modo incontestable su desprecio por la verdad histórica. Note el amable lector, que hace tan solo poco más de un mes el Sr. Rodríguez afirmaba en una de sus cartas que...
La Taxa Camarae puede encontrarse en cualquier buena biblioteca de historia religiosa y/o medieval, incluida la Vaticana y la de los seminarios importantes.
Ante argumentos del tipo de los acorazados suizos ¿se puede continuar con seriedad el debate con el Sr. Rodríguez?
Aunque nos desagrada el nivel al que el Sr. Rodríguez nos quiere llevar, queremos ser de ayuda a toda la gente, sobretodo a los más sencillos, para que no queden sin una respuesta. Mientras prometemos artículo in extenso sobre los Archivos Secretos Vaticanos, presentamos aquí el testimonio del sacerdote argentino Dr. Pedro D. Martínez, quién hace años visita y trabaja en esos archivos. El lector sabrá juzgar por sí mismo. Para una breve presentación académica del P. Martínez sirvan estos datos:
Diploma San Tommaso d'Aquino (Angelicum)
Alumno extraordinario del Studium Rotale, en la Rota Romana (son tres años, para ser abogado de rota)
Doctor en Derecho Canónico (Pontificia Universidad Lateranense)
Licenciado en Teología Dogmática (Pontificia Universidad Lateranense)
Está preparando el Doctorado en Teología Dogmática (Pontificia Universidad Lateranense)
El Dr. Martínez nos escribe
(resaltado nuestro, como lo que va entre corchetes):
|
Sobre los anaqueles con la excomunión, el Dr. Martínez nos decía, en otro mensaje, que "puede ser que existan, yo no los conozco". Un empleado de la biblioteca del Pontificio Instituto Bíblico (Roma) nos comentaba que semejantes "excomuniones" (que por cierto no son válidas al día de la fecha) eran la forma que tenían entonces para evitar el ingreso no-autorizado a ciertos documentos y, sobretodo, el la extracción de los mismos, como consta en muchos otros archivos episcopales con cierta historia y en bibliotecas antiguas.
Queda en pie, no obstante esta respuesta del Dr. Martínez, nuestra promesa de un artículo extenso y documentado sobre los orígenes, historia y presente de los Archivos Vaticanos.
|
Continúa el Sr. Rodríguez:
Sin duda no es casualidad que los cientos de documentos que "no existen" sean de los siglos XVI y XVII, una época con demasiados aspectos oscuros y con una corrupción que la Iglesia sigue queriendo ocultar.
¿Cientos de documentos? ¿Tenemos que creer a esta afirmación gratuita porque así se le ocurre decirlo hoy? ¿Qué dirá mañana, tal vez millones? ¿Porqué no? ¡Ya nadie le puede poner límites! Una vez entrado en su bunker Vaticano ¿quién sabe cuántos documentos encontrará allí el Sr. Rodríguez, ante los cuales nosotros, pobres humanos, no podremos sino asentir?
La realidad supera la ficción, Sr. Rodríguez.
Nadie, hoy, sabe qué contienen esos archivos, así que nadie, hoy, puede afirmar o negar nada de forma tajante respecto a la veracidad o no de la Taxa Camarae (o de "los documentos similares" que mis críticos buscaban y, lógicamente, no han encontrado); tampoco pueden hacerlo, claro está, quienes en los siglos citados trabajaron en los archivos vaticanos pero sin poder acceder a un material sin el cual toda conclusión o afirmación no puede ser más que provisional.
Otra vez estamos sorprendidos: si "nadie sabe qué contienen esos archivos", ¿cómo sabe el Sr. Rodríguez de los "cientos" de documentos que allí están? Ahora bien, el lector se dará cuenta de que este es el quid de la cuestión, por lo cual el Sr. Rodríguez nos explica con tanto detalle el ingreso y el contenido a los archivos: nadie, hoy, puede afirmar o negar nada de forma tajante respecto a la veracidad o no de la Taxa Camarae. En otras palabras, lo que el Sr. Rodríguez está diciendo es esto: en un primer momento la Taxa estaba en cualquier buena biblioteca, según había pontificado solemnemente hace poco más de un mes, pero luego de buscar intensamente en las mejores bibliotecas del mundo tenemos que no hay ninguna prueba, no hay ningún documento, no lo encontró ningún historiador, no se encuentra en ninguno de los 230 archivos europeos revisados por decenas de historiadores católicos y protestantes, no lo menciona ninguna historia de la Iglesia, no aparece en ninguna colección de documentos, no la encontraron ninguna de las tantas personas que revisaron todos los documentos del tiempo de León X... ¿y qué concluye el Sr. Rodríguez? ¡Está en un bunker custodiado por un regimiento de guardias suizos armado con metralletas! (Nota: según nos informa Teófilo Gay -ver documento aparte- la Taxa habría conocido más de 25 ediciones por toda Europa: ¿habrá rastreado el Vaticano las miles de copias esparcidas por todo el continente y las habrá encerrado a todas en el bunker que nos diseña Rodríguez?)
Sr. Rodríguez, ese no es un proceder permitido en el marco académico.
* * *
La recepción que ha encontrado nuestra investigación, incluso en ámbitos no cristianos, nos da mucha satisfacción.
Equipo de Investigaciones Especiales