| Apologetica.org:
La Taxa Camarae. Este archivo debe leerse como anexo al artículo principal del estudio. |
Aviso: Publicamos aquí el juicio crítico que hicimos hace ya unos meses con respecto a lo expuesto por Sapia, en torno a la autenticidad de la Taxa. Agregamos que su reciente afirmación según la cual "la comprobación de la autenticidad o falsedad de la "Taxa Camarae" no empeorará ni mejorará el ya oscuro capítulo medieval de la Iglesia Católica respecto al abuso en la dispensación de Indulgencias" no deja de sorprender: No vemos cómo semejante afirmación pueda evitar ser considerada como manifestación de una visión de la historia basada en prejuicios. Para este grupo de investigación, si un papa vendió o no vendió el perdón de los pecados, es importante, y puede cambiar las concepciones falsas que más de uno pudo crearse, por ejemplo, leyendo el documento endilgado a León X sin la más remota sombra de prueba. Y seguramente debe ser importante para los mismos Rodríguez, Sapia y demás distribuidores de las tarifas, ya que por algo las publican y se paran sobre ellas para recitar su discursos condenatorios hacia la Iglesia. Que ahora, de un plumazo, cuando la farsa comienza a develarse, el Sr. Sapia quiera restarle toda importancia al asunto (actitud idénticamente a la de Rodríguez), despierta intensas sospechas sobre la seriedad con la que ha llamado a su sitio web "Conoceréis la Verdad".
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Teofilo Gay, Il Corriere
della Sera y ... ¿dos nuevas Taxa Camarae? |
El sitio apologético anticatólico del Sr. Daniel Sapia "Conoceréis la Verdad" ha publicado recientemente algún material referido al debate sobre la autenticidad del documento conocido como Taxa Camarae. Traemos aquí el texto, según lo descargamos de su sitio el 27 de diciembre de 2001, con los comentarios pertinentes (hay algunos agregados posteriores, que se indicarán en su lugar). Lo que queda sin comentar de ningún modo implica un asentimiento de parte nuestra, sino sólo que no nos parece que tenga alguna relación con la autenticidad del documento en cuestión o con la seriedad de las afirmaciones que allí se contienen. Hemos agregado también algunos textos que aparecieron en ese mismo sitio algunos días más tarde (según se los puede ver el 1 de enero de 2002). Cualquier observación de nuestros lectores será sinceramente apreciada.
El texto de la página del Sr. Sapia en azul, nuestros comentarios en negro, cualquier otra fuente en rojo. Publicamos sólo lo que tiene relación directa con la autenticidad del documento.
La Taxa Camarae
Tarifas Católico-Romanas para la
"absolución de pecados"
En esta época (año 2001), luego del maquillaje superficial que el Concilio Vaticano II practicara sobre la imagen de la Iglesia Católica Romana, es casi inconcebible suponer que en un pasado no muy lejano, quienes se auto denominan la "Única Iglesia Verdadera de Jesucristo" hayan tenido la soberbia y la impunidad de pretender ponerle precio en valores monetarios a, nada menos que, la gracia de Dios.
No es nuestra intención entrar en la discusión teológica sobre las indulgencias y su supuesta "venta". Para una introducción seria al tema, ver por ejemplos los documentos que se mencionan más abajo de von Pastor y Villoslada.
Esta parte de la historia, más precisamente de la historia eclesiástica católicorromana, ha intentado ser prolijamente pasada al olvido por parte de su religiosa clerecía, desde la cúpula vaticana hasta el último sacerdote. Estos temas no son enseñados en sus seminarios; ni siquiera mencionados. Nos sorprendería conocer la ignorancia del católico de número respecto al pasado de su iglesia y de las obras de sus jerarcas.
Lo que verdaderamente sorprende es que alguien que se precie de cristiano no sienta un mínimo de pudor al proclamar los desvaríos de primer grado que leemos. El decir que la "historia eclesiástica ha intentado ser prolijamente pasada al olvido" en lo que toca la predicación de las indulgencias muestra sólo la ignorancia supina del Sr. Sapia con respecto a las obras producidas por historiadores católicos de todos los tiempos sobre estos y sobre todos los temas históricos abordables. Las obras son consultables en las bibliotecas importantes, y una muy pequeña parte de las mismas ha sido citada en el artículo principal de este debate. ¿Qué estará pretendiendo el Sr. Sapia de la "historia eclesiástica"? ¿Tal vez que se de el asentimiento a todo lo que se dice, no importa si es verdadero o falso, histórico o no, historia o leyenda?
Para que el lector pueda saber de qué estamos hablando, presentamos aquí dos artículos, de cierta extensión y ampliamente documentados, sobre la cuestión de León X, la predicación de las indulgencias y las figuras de Juan Tetzel y Martín Lutero en este asunto. Uno de Ludwig von Pastor, tal vez el mejor historiador eclesiástico de los últimos tiempos en lo que se refiere a la vida y obra de los papas, y otro del P. Ricardo García Villoslada, que fuera profesor de Historia de la Iglesia en la Universidad Gregoriana (Roma). Se trata de obras basadas en documentos, debidamente referenciados. Invitamos cordialmente al lector que lea con atención estas obras (que, dicho sea de paso, se enseñan en cualquier seminario, a pesar de gratuidad del Sr. Sapia -presentada como un hecho indiscutible- de que "no se enseñan y ni siquiera son mencionados en los seminarios") y luego reflexione y juzgue si "esta parte de la historia [...] ha intentado ser prolijamente pasada al olvido por parte de su clerecía, desde la cúpula vaticana hasta el último sacerdote". Decir esto implica no tener idea ni de las obras de historiografía católica ni de lo que se enseña en los seminarios. De modo que la gratuidad de las afirmaciones de ese sitio queda muy a la vista. Nótese que los dos trabajos publicados aquí son sólo un pequeño botón de muestra del ingente material historiográfico que se produce a diario por parte de miembros de la Iglesia Católica, y allí vea el lector si se puede decir con fundamento que la Iglesia "está ocultando" este período de la historia.
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Luego continúa el Sr. Sapia con el primer "plato fuerte" de su escrito, a saber, un artículo de Teófilo Gay de un libro llamado Diccionario de la Controversia. En el sitio web que administra Sapia aparecen también las fotografías de la tapa, primeras páginas y las páginas de donde copia el artículo en el dicho libro. Por la importancia desmedida que se le da a este libro en la cuestión de la Taxa parecería que el Sr. Sapia nos está presentando la última palabra en el debate. Pero como veremos, este no es el caso.
Se trata de una traducción del italiano, pero no hay ninguna referencia al libro original ni al año de publicación del original. Es extraño, ya que en estos casos siempre se aporta el "Título del original" y cuál fue la edición de la cual se hizo esa traducción. ¿En qué año escribió Gay el libro original? No lo sabemos, la Editorial CLIE no nos brinda ese dato. El porqué permanece, por el momento, a oscuras. (Nota del 28 de enero de 2002: hemos dado con el libro original; se trata de Arsenale Antipapale, ossia Dizionario delle eresie, imposture e idolatrie della Chiesa Romana, Florencia 1882).
(Nota del 28 de enero de 2002: habíamos publicado en este lugar unas palabras del Sr. Sapia que ahora retiramos, ya que se trataba de correspondencia personal con el P. Juan Carlos Sack, miembro de este equipo de investigación, y no de un intercambio formal sobre el asunto tratado. Nuestras disculpas al Sr. Sapia por esa improlijidad que nos ha hecho notar oportunamente)
Vamos ahora a lo que el Diccionario de Gay trae bajo TARIFAS PAPALES. Este diccionario, en la versión española que cita Sapia, es de Editorial Clie, y fue editado en Barcelona (!) en 1994. Lo resaltado con negrita es del Sr. Sapia.
Existe un libro publicado repetidamente bajo el título «TAXA CAMERAE SEU CANCELLERIAE APOSTOLICAE», el cual contiene los distintos precios que deben pagarse para obtener del papa el perdón por cualquier clase de pecado. Es esta la tarifa estipulada por León X a los vendedores de indulgencias, los cuales escandalizaron a Martín Lutero, provocando así el nacimiento de la Reforma.
He aquí, algunos de los pecados citados con el relativo precio del perdón: Por delito de impureza, veintisiete liras; por adulterio, ochenta y siete liras; por homicidio de un sacerdote, veintisiete liras con penitencia pública, o sesenta y tres con penitencia privada; por matar a un obispo, ciento treinta y una liras; por el concubinato del sacerdote, veintiuna liras; por una mujer que bebe un brebaje para provocar un aborto, un ducado y seis carlines; por la violación de un juramento en relación con asuntos civiles, siete liras; por un matrimonio en primer grado de parentesco, mil liras (privada, trescientas); por un soldado de la causa católica que no acertó a matar a un hereje, la absolución le cuesta treinta y seis liras.
De que esta tarifa sea obra verdaderamente de los papas, no existe la menor duda. Poliodoro Virgilio lo afirma positivamente (De Nat. rer., lib. VIII), y Claude d'Espence, rector de la Universidad de París, también (Comentario sobre Tito, 1, 7). Se sabe que Audofredo, en una obra dedicada a Pío VI, enumera las ediciones de aquel libro, publicadas en Roma; otras veinticinco ediciones fueron publicadas en Paris, Colonia y Venecia, una de las cuales apareció bajo los auspicios de Gregorio XIII.
Recién después del Concilio de Trento fue cuando se dieron cuenta que los reformadores hallaron en ese libro un arma formidable contra el papismo, y el papa pensó una fingida desaprobación, colocando él mismo en el Indice, en el año 1596, con el simulado pretexto «porque los herejes lo habían corrompido».
Es público y notorio que después de la Reforma muchas cosas el papa no se atrevió a hacerlas públicamente; hoy no autoriza vender como entonces las indulgencias en las ferias por los saltimbanquis como Tetzel, pero permanece el hecho de que en su negocio se pretende vender el perdón de los pecados por dinero.
El actual papa no puede renegar la obra y el sistema de sus predecesores: El libro de las tasas papales permanece colgado en el cuello del papado como un cartel de infamia, y ligado a su persona como la pesada bola del condenado.
"Diccionario de Controversia" - Teófilo Gay (1850-1914) - Editorial Clie - p.391,392
Limitándonos a nuestro tema notemos:
1. Se trataría de un libro, no de un documento. Un documento de 35 pequeños párrafos como lo que se conoce como Taxa en el sitio del Sr. Rodríguez no puede llamarse "libro" bajo ningún respecto. ¿A qué "libro" se refiere entonces Gay con ese nombre? No sabemos. No hay ninguna referencia bibliográfica para poder leer la Taxa-libro en alguna biblioteca, y por lo tanto corre por cuenta del autor y de quién le quiera creer. El nombre completo Taxa Camarae seu Cancelleriae Apostolicae es el mismo nombre que aparece en los facsímiles que nos brinda el Sr. Rodríguez en su sitio. Pero allí ese nombre se refiere claramente al documento de 35 párrafos que reproduce, no a un libro. De modo que ni siquiera sabemos si se está hablando del mismo asunto o no. ¿De qué libro nos habla? ¿Conocía Gay el "libro" del que estaba hablando? Nos parece que no, a juzgar por la falta de referencia bibliográfica.
2. Sobre la afirmación de Gay que fue ésta la tarifa que provocó la Reforma, véase nuestro artículo principal, y allí sobretodo la carta de Lutero a León X tres años después de la supuesta tarifa. Como presenta la situación Gay en su opúsculo anticatólico, el Papa León X habría escrito ese "libro" o documento y se lo habría entregado a los "vendedores de indulgencias", que habrían partido raudos por el mundo a "perdonar cualquier clase de pecado" por un cierto precio, que debía pagarse "al Papa". Esta presentación de los hechos es totalmente falsa, insidiosa y mal intencionada: pintando así las cosas, el lector desprevenido se pone inmediatamente contra el Papa y contra toda la Iglesia, que es el objetivo de Gay.
3. A continuación Gay hace una síntesis de los pecados que aparecen en la supuesta Taxa. Esta breve síntesis es muy interesante para lo que estamos estudiando. En efecto, allí aparecen "pecados" o "circunstancias" que no aparecen en la versión de la Taxa que conocemos por el Sr. Rodríguez. En ésta (de ahora en más Taxa I) no aparecen los siguientes elementos que nos presenta Gay (de ahora en más Taxa II):
- por homicidio de un sacerdote, veintisiete liras con penitencia pública, o sesenta y tres con penitencia privada; (en Taxa I no hay nada parecido bajo ningún respecto)
- por el concubinato del sacerdote, veintiuna liras; (en Taxa I este pecado "se absuelve" por 76 libras)
- por una mujer que bebe un brebaje para provocar un aborto, un ducado y seis carlines; (en Taxa I no hay ninguna referencia a ningún brebaje, y el "precio" del aborto es de 17 libras, y no hay ninguna mención de ducados ni de carlines)
- por la violación de un juramento en relación con asuntos civiles, siete liras; (en Taxa I no hay ninguna referencia a un juramento en relación con asuntos civiles, y nada cuesta 7 libras)
- por un matrimonio en primer grado de parentesco, mil liras (privada, trescientas); (en Taxa I: ninguna relación a matrimonios entre parientes de ningún grado, nada sobre "privada" y nada cuesta mil o trescientas liras o libras)
- por un soldado de la causa católica que no acertó a matar a un hereje, la absolución le cuesta treinta y seis liras. (en Taxa I no haya nada parecido bajo ningún respecto)
Es decir, de los nueve ejemplos de la Taxa II, seis no coinciden con la Taxa I.
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¿Qué pensar de esto? Lo único que se puede concluir con seguridad es que estamos ante documentos distintos, aunque con puntos en común: no se trata de pequeñas diferencias (salvo el primer ejemplo): son diferencias sustanciales. Además, estas son las diferencias que podemos constatar: es lícito pensar que habría muchas otras más.
El hecho que estaríamos ante dos documentos distintos queda confirmado por un dato que trae el mismo Diccionario de Gay bajo el vocablo CUARESMA. Allí (páginas 168 y 169, como gentilmente nos confirma el Sr. Sapia) se lee:
El que desee conocer la tarifa de las dispensas de los ayunos de cuaresma la hallará en la «Taxa Camerae Apostolicae», publicada por León X, cap. 61, arts. 9, 10, 11 y 12
Note el lector que la Taxa II tiene al menos sesenta y un capítulos, mientras que la Taxa I cuenta con treinta y cinco breves párrafos, según la presenta el Sr. Rodríguez en su libro ("Veamos sus 35 artículos") y así aparece también en el libro de 1936 cuyo facsímile publica el Sr. Rodríguez en su sitio.
De modo que todo lo que dice Gay y que reproduce el Sr. Sapia en su sitio no se refiere a nuestro documento, sino a otro, que bajo el mismo título trae otro material y que sería un libro con muchísimos capítulos. Probablemente Taxa I sea un "resumen" de Taxa II, o un "extracto" de la misma, pero esto son al momento meras suposiciones, y ni el editor de 1936 ni el Sr. Rodríguez lo presentan como tal cosa, sino como la Taxa Camarae, que León X habría firmado en 1517.
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5. Lo que se dice sobre la inclusión de la Taxa II en el Índice de 1596 es una información que no lleva ninguna referencia en cuanto a la fuente, y el autor expresa su opinión denigrante del Pontífice (quien habría pensado una fingida desaprobación, colocando él mismo en el Indice, en el año 1596, con el simulado pretexto «porque los herejes lo habían corrompido») sin dar ningún fundamento. De todos modos, trataremos de comprobar el dato, si es posible.
6. La expresión rimbombante El libro de las tasas papales permanece colgado en el cuello del papado como un cartel de infamia, y ligado a su persona como la pesada bola del condenado está aún por verse.
Luego del texto de Gay, el Sr. Sapia ofrece gráficos de las páginas del Diccionario. El mismo nos informa que el presente Diccionario fue "escrito a fines del siglo XIX [..] El original en idioma italiano fue traducido al español por Blas A. Maradei, miembro de la Iglesia Evangélica Bautista "El Rey Jesús".
Se prosigue a una presentación del Diccionario según el editor del mismo. Allí se especifica que se trata de una suerte de manual para el apologista anticatólico, etc.
Luego se nos brinda una detallada biografía de Teófilo Gay, a juzgar por la cual estaríamos ante una de las lumbreras de la humanidad. Hela aquí en su totalidad:
Datos Biográficos del Autor (páginas 13 y 14 del libro)
Teófilo Gay perteneció, a mediados del siglo pasado, a esa pléyade de esclarecidos y cultos ministros valdenses que tanto hicieron para la evangelización de su patria, Italia, envuelta en el oscurantismo y tinieblas del papismo. Nació allá por el año 1850, en los valles del Piamonte, de padres piadosos y virtuosos. Formóse su carácter en un ambiente netamente cristiano. Su padre, Juan Francisco Gay, era a la sazón pastor de la iglesia de Villar Pellice. Su hijo Teófilo menciona como uno de los más gratos recuerdos de su tierna infancia la ocasión cuando los once primeros emigrantes para América (Uruguay) se arrodillaron con su padre en la casa pastoral de Villar la víspera de su partida, en noviembre de 1856, para implorar la bendición del Altísimo sobre su viaje y propósito. Relata también cómo su padre mantuvo con sus feligreses emigrados una activa correspondencia con el fin de que, lejos de su tierra, no olvidaran al Dios de sus mayores, cultivaran la vida espiritual y fuesen también medio de bendición para otros. Esta correspondencia continuó hasta su muerte.
Con ejemplos tales, no es de extrañarse que surgiera el hombre de su talla.
Estudió nuestro biografiado en la Facultad de Teología de Ginebra, teniendo como profesores a los insignes maestros Merle dÁubigne, ilustre historiador de la Iglesia,- Pronier, Binder y La Harpe, cultores de los idiomas hebreo y griego de la Biblia, y Tissot, docto polemista, etc., ete. De mente abierta, de convicciones profundamente cristianas y sanas, de vastos conocimientos bíblicos, pues era para él la Biblia la única revelación perfecta de la voluntad de Dios, y, como «espada del Espítitu», sabía esgrimirla y «trazar bien la Palabra de verdad». Orador fogoso, controversista insigne, versado en la historia, conocía a fondo el papismo en su evolución histórica, dogmática y fines que persigue aun a costa de sacrificar los principios genuinamente cristianos. Hablaba varios idiomas, y a la vez fue escritor a historiador. Entre sus obras citaremos, entre otras, las que fueron publicadas en italiano: Arsenal antipapal, Historia de las grandes y crueles persecuciones hechas en nuestros tiempos en Provenza, Calabria y Piamonte, Saulo de Tarso, La Tierra del Cristo, Los italianos del Evangelio, El credo (exposición del cristianismo primitivo), Vida de Jesucristo, El Decálogo (estudios éticos y sociales), El regreso de los Valdenses,,etc. En francés publicó: Les Heroines Vaudoises. En inglés: The Waldenses, their rise, their persecutions, their triumphs. Además, descubrió en la biblioteca de Lausanne (Suiza) la historia más antigua de los valdenses y consiguió copiarla en una semana, cuyo autor era el napolitano Escipión Lentolo, la que más tarde publicó Gay en italiano.
Fue pastor en Nápoles, y por muchos años trabajó en conexión con la Iglesia metodista, volviendo después nuevamente a las filas valdenses, siendo de 1900 a 1912 pastor de Lucerna, San Giovanni; desempeñó también la presidencia por algún tiempo de la Sociedad de Historia Valdense, falleciendo en San Giovanni en 1914.
Blas A. Maradei
Es curioso que Blas A. Maradei, miembro de la Iglesia Evangélica Bautista "El Rey Jesús" haya omitido en su biografía el hecho que Teófilo Gay, uno que perteneció a esa pléyade de esclarecidos y cultos ministros valdenses que tanto hicieron para la evangelización de su patria, Italia, envuelta en el oscurantismo y tinieblas del papismo culminó su esclarecida y culta vida a favor de la evangelización como miembro insigne de la sociedad masónica del Gran Oriente de Italia, rito Escocés. Este dato será ampliamente confirmado en una biografía que presentaremos pronto. (Nota del 28 de enero de 2002: es intención nuestra presentar una biografía de Teófilo Gay, pero se ha hecho difícil por ser muy escasa la información disponible; para que el lector tenga una idea: en la monumental obra Dizionario Biografico degli Italiani, que al día de la fecha lleva publicados 57 volúmenes - aunque sólo llega hasta la letra G inclusive! - no hay ninguna mención de Gay; esto indica que no es considerado un autor italiano de una mínima importancia para los autores de la obra, dirigida por Massimiliano Pavan y publicada en Roma, 1960-2001).
Con respecto a su pertenencia a la masonería, se puede consultar el Moderno Dizionario Massonico de Riccardo Chissotti (Bastodi Editrice, Italia, 2001), p. 431, donde se lee (traducción y resaltado nuestros):
Piazza del Gesù: Nombre de la sede oficial después del último post-guerra de la Obediencia Masónica italiana, creada en 1908 con la división del Gran Oriente de Italia por iniciativa del Hermano Saverio Fera. Tomó en un primer momento el nombre de Serenísima Gran Logia de Italia, y tuvo entre sus primeros sostenedores los Hermanos Teófilo Gay, Emanuele Paternó di Sessa, Dario Cassuto, Leonardo Bianchi, Enrico Presutti, Guglielmo Burges e Gino Cremona, todos miembros efectivos del Consejo Supremo. Según su ex Gran Maestro Giovanni Ghinazzi, en 1986 habrían contado cerca de 6000 adherentes de naturaleza mixta, en cuanto se admiten allí también a las mujeres. En la actualidad es la segunda Obediencia en el territorio italiano, siendo la de mayor cantidad de miembros después del Gran Oriente de Italia del Palazzo Giustiniani. Desde hace algunos años lleva el nombre de Gran Logia de Italia de los Antiguos, Libres y Aceptados Albañiles (A.L.A.M.) del Palazzo Vitelleschi. (Se puede ver en línea la versión del diccionario en http://www.esonet.org/dizionario/).
También Luigi Polo Friz, en su libro La Massoneria italiana nel decennio post unitario (no lleva datos de lugar y fecha de impresión), p. 247, dice que Teófilo Gay, grado 33, firmó junto a otros "hermanos" una Protesta della Sezione Romana del Gran Oriente.
La realidad de la pertenencia de Gay a la sociedad masónica italiana como miembro destacado de la misma es puesta de resalto por este equipo de redacción no porque eso cambie la seriedad o no de sus afirmaciones, sino por la sencilla razón que Blas Maradei, en el libro Diccionario de la Controversia que hemos comentado, calla este dato importante, esmerándose en presentar a su biografiado como lumbrera de la evangelización de Italia, "envuelta en el oscurantismo y tinieblas del papismo", cosa de la que los miembros de este equipo de redacción dudan con todo respeto y entusiasmo.
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El segundo "plato fuerte" en el escrito del Sr. Sapia es un artículo periodístico aparecido en el periódico italiano Corriere della Sera (28 de Julio de 2001). El autor es Gian Antonio Stella. El artículo está plagado de adjetivos ofensivos endilgados a León X sin matices, como voraz, sudoriento, tal vez un poco sodomita, buscando así la reacción negativa del lector, y se dan por ciertas las expresiones burlonas y ofensivas de sus enemigos, sin ningún juicio crítico de valor. Es decir, estamos ante un típico acercamiento "periodístico" a un personaje histórico, no una obra que pueda brindarnos alguna información sólida. La idea es dar un pincelazo superficial y atractivo. Quien haya leído obras históricas sobre León X y la Reforma puede darse cuenta de lo que vamos diciendo.
Pero a nosotros no nos ocupa la vida de León X en general, sino la autenticidad de la Taxa Camarae como documento emanado de León X. El Sr. Sapia presenta este artículo periodístico como un argumento respetable en defensa de la autenticidad (en el "original italiano" y en la "traducción", prolijamente en paralelo), siendo que en este sentido el artículo periodístico tiene valor cero. En lo que toca a la Taxa, el diario italiano dice, comentando lo realizado por León X (traducción nuestra, negritas del Sr. Sapia):
Y esto a pesar de que el voraz Santo Papa había incrementado las entradas organizando el mercado de las indulgencias con la obscena y famosísima "Taxa Camerae" (sic, la traducción que presenta Sapia corrige la e por la a) que vendía el permiso de abrir un negocio "bajo los pórticos de las iglesias", o fijaba la absolución de los asesinos simples por 15 libras, 4 sueldos, 3 dineros, y a los eclesiásticos que habían cometido "pecado contra natura" con una mujer por 219 libras y 3 sueldos, con el descuento (131 libras y 15 sueldos) en el caso que lo hubiesen realizado "con niños o animales y no con mujer".
Sobre este texto que nos propone Stella observemos lo siguiente:
1. No hay ninguna referencia en cuanto a la fuente de la Taxa. La pudo haber tomado perfectamente del libro del Sr. Pepe Rodríguez (traducido al italiano como Verità e menzogne della Chiesa cattolica, Ed. Editori Riuniti, 1998). De modo que el artículo no tiene ningún valor con respecto a la autenticidad de la misma. El Sr. Sapia parece querer darle algún valor porque se trataría de un "periódico italiano de renombre internacional", lo cual para lo que vamos tratando no cuenta.
2. En el "precio" del pecado "contra natura con una mujer" los sueldos son 3, mientras que en la Taxa I son 15. ¿Qué Taxa tenía delante Stella Gian Antonio cuando escribió su artículo, ¿la I, la II... o la III?
De modo que el segundo "plato fuerte" del Sr. Sapia no colabora en este debate, sino sólo en el sentido de mostrar la superficialidad de algunos periodistas, los principales "creadores de opinión", como se sabe.
Nota (Agosto 2002): A pesar de que nuestra conversación telefónica con el autor del artículo da por tierra toda pretensión de seriedad del periodista italiano en su referencia a la Taxa Camarae, el Sr. Sapia, que presenta ese artículo con toda solemnidad, no parece acusar recibo de este lamentable hecho. La realidad, sin embargo, es la que es, y el testimonio solemne de Stella no sirve sino para agudizar el juicio crítico ante lo que se lee y difunde, sea de quien sea.
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Hacia el final del artículo, el Sr. Sapia trae un extracto del libro "Historia del Cristianismo", de Justo L. González, con una presentación de la "venta de indulgencias" en la Alemania de Lutero. La presentación es muy sintética y simplista, y con afirmaciones no propias de un historiador, sino de un polemista cuyo objetivo no es considerar todos los elementos de un cierto hecho o persona históricos, sino eliminar de un plumazo, con expresiones altisonantes, a quien se quiere eliminar. Compare el lector las palabras de Justo L. González con las obras de Pastor y de Villoslada en sus obras arriba mencionadas.
En un segundo momento, agregó el Sr. Sapia un texto de Dave Hunt, polemista anticatólico, no historiador, en donde se habla de la "venta de la salvación", "venta del perdón de los pecados", etc., cosas que se atribuyen gratuitamente a los Papas y denotan ninguna seriedad en el tema. Se trata de afirmaciones que quedan vacías para cualquiera que en verdad quiera saber lo que pasó en aquellos tiempos, cuáles eran los excesos reales que se cometieron, y qué es lo que realmente enseñaba la Iglesia en sus documentos y sigue enseñando.
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Una observación final, escapando a los límites del artículo que hemos criticado: Desprestigiar a la Iglesia es cosa muy fácil de hacer, considerando que la Iglesia tiene dos grandes desventajas: una, la de estar formada por seres humanos (cosa que ya sabíamos antes de Gay, por cierto); otra, la de hacerse responsable de sus acciones (los católicos de hoy ven a León X y a todo el resto de Papas como sus Papas, hayan sido lo que hayan sido). Estas dos desventajas no las tienen algunos cristianos no católicos que, por un lado, no tienen pecado (según parece), ni tampoco se les puede recriminar ningún pecado "histórico", ya que son una "iglesia invisible" según dicen, y por tanto no se hacen responsable por nada que haya pasado antes de ellos.
Como siempre, cualquier comentario de nuestros lectores será muy apreciado.
Equipo de Investigaciones Especiales