N. Mendoza
(10/12/2001)
Sr. Rodríguez: acuso recibo de su
mensaje, y de lo publicado por usted en su sitio (al día de la
fecha, 10/12/01). Nos alegra poder arrojar algo de luz sobre el
tema. Nuestra publicación se hará esta semana, si Dios quiere.
Lamento lo de "las pocas cosas", pero si uno vé el índice temático
de su libro en la red, allí aparecen pocas cosas accesibles en
linea, entre otras la Taxa. De todos modos, esa afirmación será
sacada del escrito. Cualquier observación que le parezca
pertinente será sinceramente agradecida.
En otro orden de cosas, no
decimos en ningún lugar que la Taxa sea su invención (aunque
faltando toda prueba en contrario, muy bien se podría pensar). Si
se comprueba, por otro lado, la única fuente más antigua que sus
fotocopias hasta el día de la fecha, a saber, un supuesto libro de
Teófilo Gay (no sabemos que libro, y en cualquier caso no lleva
tampoco la fuente, según parece) entonces quedará claro que no la
inventó usted. Sin embargo, y una vez más, atribuir a alguien
-como usted lo hace- un documento de ese calibre sin ninguna
prueba en absoluto es, académicamente, una monstruosidad, y dígame
usted si me equivoco o hay una palabra más apropiada. La
apelación que usted hace una y otra vez a "sus amigos teólogos e
historiadores" puede servir -de hecho así es- para mostrar de
dónde habría sacado usted sus "pruebas" sobre la veracidad de tal
documento, pero... trate usted de usar semejantes "pruebas" para
fundamentar algún punto de la tesis doctoral que está preparando,
y veremos si los Dr. Casas Aznar y Cornejo Alvarez lo aceptan.
¿Porqué lo debe aceptar el resto del mundo?
Las acusaciones que usted
constantemente hace a toda la Iglesia Católica en bloque y de
todos los tiempos de ser poco menos que la corrupción infinita
encarnada es muy impertinente. ¿No le parece una generalización un
tanto infantil?
Por eso, su petición
de que "nos mantegamos en el marco académico", al margen de
parecernos muy acertada, la esperamos también de parte suya: en
este contexto no entiendo del todo qué tienen que ver con la Taxa...
Pepino el Breve, la Donatio Constantini [...], el
tráfico de niños en Barcelona, las violaciones de
monjas, la Monita Secreta, los Protocolos de los Sabios de Sión,
la expulsión de los judíos no bautizados de España o los huesos
que están bajo la basílica de San Pedro
[referencia a lo escrito por el Sr.
Rodríguez en su sitio web, presentando nuestras conclusiones]. Para
serle honesto, semeja el hilo argumentativo de los Testigos de
Jehová y otras sectas.
Atentamente,
N.
M.
Sr. Pepe Rodríguez
(11/12/2001)
Sr. M.,
[...]
Me permitirá que
le contradiga, pero cuando en su trabajo se afirma "la invención
monstruosa que el Sr. Rodríguez..." es obvio que se me está
acusando de haber inventado ese documento y esa es una acusación
no sólo grave sino indigna de quienes trabajan con la minuciosidad
que lo hacen ustedes y, además, demuestra absoluta mala fe cuando
conocen que existe la tal cita del 1800 del tal Teófilo Gay
(aunque sea sin referencia). Por mi parte tengo ya una copia de
todo un librito en el que aparece la Taxa, fue editado en
Barcelona en 1936 y es radicalmente anticlerical (un ejemplar
típico de esos días en España), tampoco da referencia de la
fuente y reproduce fielmente el texto que yo había fotocopiado en
francés, pero, en cualquier caso, no es nada relevante, me
interesa ir mucho más allá. Quiero saber quién fue el autor de ese
documento, lo demás no me importa en absoluto. Pretender que yo lo
inventé, como siguen diciendo ustedes, es una total cretinez, pero
ustedes son muy libres de difamar como les venga en gana.
Sin duda,
atribuir el tal documento a quien, en principio, no parece ser su
autor, es un error (aunque el documento reproducido era cierto
-quizá no real- y fue confirmado por fuentes académicas que se
supone saben muchísimo más que yo), pero hablar de
"monstruosidad académica" es andar por caminos interesadamente
errados, primero porque saben, o deberían saber antes de criticar,
que mi libro no se trata de un "trabajo académico" sino de uno
divulgativo (aunque, en la forma con que trabajo, debe tener la
misma seriedad de contenido que uno académico, pero con otro
lenguaje y con menos revisión sistemática de bibliografía y
fuentes diversas... que puede inducir a un presunto error grave
como el que nos ocupa, cierto, pero podemos encontrar este defecto
en miles de libros de historiadores, teólogos y otros padres de la
patria académica; no soy el único pecador, aunque el pecado de
otros no redime el mío... si es que lo es, que ya se verá en su
día). Entrando en su campo de trabajo, ¿no deberían considerarse
también una "monstruosidad académica" buena parte de las falsas
atribuciones de autoría a textos bíblicos que han caracterizado
los trabajos, particularmente católicos, hasta hace bien poco e
incluso hasta hoy?
[sigue una larga lista
de "errores" -siempre a juicio del Sr. Rodríguez- en
la historia de la exégesis bíblica]
Así es que, si le place, le ruego que revise su texto y elimine
los insultos gratuitos que en él hay, no porque me ofendan, sino
porque desmerecen su pretendida objetividad.
En otro aspecto,
le aseguro que mi tesis doctoral no apela a vagedades -no es una
mera revisión bibliográfica ni un compendio de teologías
académicas-, se basa en una investigación estadística muy compleja
y uno de mis directores es uno de los metodólogos más estrictos y
exigentes que puede encontrarse. Y por mucho que le fastidie a
alguno de los redactores del texto que leí, seré doctor cuando me
de la gana terminar con mi investigación (cosa que, dicho sea de
paso, no implica ni garantiza absolutamente nada, conozco a muchos
doctores que son de una burrez infinita, casi milagrosa).
[...]
Creo que hemos
entrado en la vía de aclarar lo que debía aclararse y eso era lo
único importante, lo demás, paja mojada.
En cualquier
caso, si como me dice en otro mail, en su artículo incluye
fragmentos de mi correspondencia privada con el señor T., debo
sugerirle que se limite a reproducir, sin descontextualizar, sólo
la que he mantenido directamente con usted. Mi punto de vista
queda claro y así debe seguir, del mismo modo que el suyo queda
patente en mi web. Otra cosa sería manipulación en busca de
intereses bastardos que, supongo, no están en su horizonte
personal.
Un fuerte abrazo,
Pepe Rodríguez
|