LOS Primeros Cristianos CREIAN:
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Acerca del libro de Cornwell.
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¿Cristianos? ¿Quiénes son los
cristianos? ¿Son cristianos los católicos?
"Que ninguno de ustedes
tenga que sufrir por asesino o ladrón, por malhechor o por meterse en asuntos
ajenos. Pero si sufre por ser cristiano, que no se avergüence, sino que
glorifique a Dios por llevar ese nombre."
1
Pedro 4, 15-16
Hoy
escuchamos hablar mucho de los "cristianos" en los medios de comunicación y en
las conversaciones cotidianas. Hasta se oye decir erróneamente a los
católicos: "Yo no soy cristiano, sino católico" o "Tengo un amigo que es
cristiano". El término en nuestros días no es ya un término que hable de
un grupo en específico debido a que muchos grupos religiosos aún con creencias
opuestas dicen ser "cristianos".
1. ¿De dónde viene el término?
El adjetivo
“CRISTIANO”, aplicado a una persona, significa básicamente "alguien que
cree en Cristo y le sigue". Cristiano es aquel que confiesa haber hallado a
Dios en la persona de Jesucristo, o más bien, el que sostiene que Dios mismo
le ha llamado y le ha encontrado por medio de Jesús. El teólogo católico
Schmaus dice algo que es válido para cualquiera que diga que se diga
“cristiano” sea católico o evangélico: “Ser cristiano es lo mismo que estar
en comunión
con Cristo, reconocerle como Señor. Participar de su vida. El Sí a sus
palabras, la obediencia a sus mandatos, tienen cuño cristiano en cuanto
expresan un sí a El mismo”[1].
Ser cristiano
es distinto a ser “religioso” simplemente: “Uno puede creer en Dios y en la otra
vida y tratar de dar un sentido espiritual a muchos momentos de su vida (los
sacramentos) sin una referencia explícita a Jesús. Este, aunque se llame
cristiano, no lo es. Es, sin embargo, un hombre religioso”[2].
Y es que el cristianismo, más que “algo” es “Alguien”: Jesucristo, punto de
referencia absoluto para todo aquel que se llame a sí mismo cristiano. Lo más
importante para la fe cristiana es pues la “relación” con Jesucristo, de tal
modo que el cristianismo, aunque contenga exigencias morales, no puede ser
reducido a un conjunto de mandamientos que hay que obedecer, así lo expresa el
Cardenal Ratzinger: “Quien
reduce el cristianismo a la moralidad pierde de vista la esencia del mensaje de
Cristo: el don de una nueva amistad, el don de la comunión con Jesús y, por
tanto, con Dios”[3]
y el Papa Juan Pablo II: “Urge recuperar
y presentar una vez más el
verdadero rostro de la fe
cristiana, que no es
simplemente un conjunto de proposiciones
que se han de acoger y
ratificar con la mente, sino un
conocimiento de Cristo vivido
personalmente, una memoria
viva de sus mandamientos, una verdad
que se ha de hacer vida.”[4].
La
palabra “cristiano” aparece por primera vez en la Biblia en Hechos 11, 26:
"En Antioquía fue donde por primera vez se llamó a los discípulos [de
Jesús] «cristianos»"; y otras dos veces en Hechos 26, 28 y 1 Pedro 4, 16.
Después aparece en los escritos de historiadores antiguos que se refieren con
este nombre a los discípulos del Señor. Por ejemplo Tácito (Anales XV
44): "Aquél de quien procede ese nombre [de cristianos], Cristo,
fue entregado al suplicio siendo emperador Tiberio por el procurador Poncio
Pilato"
."CRISTIANISMO"
básicamente es el modo de vida y la doctrina y de los seguidores de Jesucristo,
tal y como fueron predicadas desde los primeros tiempos de la Iglesia, de hecho
ya antes del año 107, la palabra “cristianismo” aparece por primera vez en la
carta de San Ignacio, Obispo de Antioquia, a los Magnesios (10:3).
A
lo largo del tiempo cuando de la iglesia única se separaban grupos con su
particular interpretación de la Biblia y las enseñanzas de Jesús, se les fueron
dando nombres que los relacionaban con su fundador o sus enseñanzas. Por
ejemplo, los montanistas (siglo II), por su líder Montano, los
arrianos (siglo IV), por Arrio de Alejandría, los docetistas (S.I)
por su enseñanza de que la carne de Jesús no era real sino aparente ("dokesis"
quiere decir en griego "apariencia"), los pelagianos (siglos IV y V) por
su líder Pelagio. Posteriormente los luteranos en el S. XVI, por seguir
las tesis de Lutero, los calvinistas por Calvino, los presbiterianos
por su forma de gobierno eclesial que se funda en un consejo de ancianos
(presbíteros), los metodistas del S. XVIII, por el apodo que les pusieron
gracias a su vida "metódica", los bautistas desde el S. XVI por su
énfasis en el rebautismo o el bautismo sólo de los adultos. Los pentecostales
de principios del S. XX, por su énfasis en la recepción del Espíritu Santo y sus
dones como en Pentecostés.
Desde los
luteranos hasta ahora se conoce a los grupos que han surgido de la Reforma del
siglo XVI o se nutren de sus ideas genéricamente como “evangélicos”, que quiere
decir “lo que tiene que ver con el evangelio”. De San Francisco de Asís se decía
que era el “hombre evangélico” por vivir según el evangelio. Se dice que una
persona o institución es más o menos evangélica cuanto más se inspira en el
espíritu de los evangelios. De tal manera que este no es un nombre de un grupo
en particular sino un adjetivo que puede ser utilizado sin temor en nuestros
medios católicos. No obstante algunos grupos protestantes lo utilizan porque
dicen que sus enseñanzas y costumbres se basan únicamente en los evangelios.
2. ¿Quiénes son los que se hacen llamar "cristianos" actualmente? En nuestros días y en América Latina, son principalmente dos tipos de agrupaciones las que hacen énfasis en llamarse así:
En
primer lugar los grupos surgidos de los movimientos restauracionistas del
S. XIX en los EE.UU., ligados a Thomas y Alexander Campbell, padre e hijo
respectivamente. Su predicación fue la de una vuelta a las fuentes del
cristianismo, sugiriendo que el NT debía ser la única regla del cristiano.
Thomas dijo que las iglesias establecidas de su tiempo (él era presbiteriano) no
cumplían con el modelo que muestra la Biblia. Se separó de su Iglesia y formó un
grupo aparte junto con Barton Stone. Decían que querían restaurar la Iglesia
primitiva y pronto se comenzaron a llamar simplemente "cristianos" o
"discípulos" ya que rechazaron todos los credos de las iglesias, especialmente
la confesión presbiteriana (La Confesión de Fe de Westminster) y no querían ser
conocidos más que por el nombre con que la Biblia llama a los discípulos del
Señor. Los grupos surgidos del restauracionismo constituyen las primeras
iglesias “nativas” de los Estados Unidos, de aquí nació la Iglesia
Cristiana/Discípulos de Cristo, de la que se separaron posteriormente las
Iglesias de Cristo y más recientemente la Iglesia Internacional de Cristo o
Movimiento de Boston.
Por otro lado los carismáticos protestantes o pentecostales de "la
tercera ola". La raíz de estos grupos está en los neopentecostales que nacieron
al final de la década de los 50's y principios de los 60's entre las principales
denominaciones protestantes. El neopentecostalismo fue una acogida del énfasis
pentecostal en la recepción del Espíritu y sus dones como las lenguas, la
sanación y la profecía. Aceptaban esto pero no querían dejar de ser bautistas,
presbiterianos, metodistas, luteranos, etc. Sin embargo, muchos comenzaron a
rechazar sus tradiciones denominacionales o al predicar a personas que no las
tenían arraigadas, se fueron formando poco a poco grupos independientes de las
iglesias principales y se comenzaron a llamar simplemente "cristianos". Algunos
rechazan también la denominación de "evangélicos" por estar ligada a las
iglesias protestantes tradicionales, sin embargo conservan la mayor parte de su
cuerpo doctrinal, sólo se distinguen por el énfasis en los dones del Espíritu y,
aunque difieren en algunas de sus doctrinas, todos se hacen llamar cristianos.[5]
No
estoy afirmando que los que pertenecen a éstos grupos sean “los cristianos” sino
que, al tratarse de movimientos o iglesias que la mayoría de las veces no dan
mucha importancia al aspecto doctrinal o a la vinculación con una determinada
“tradición”, enfatizan el llamarse “cristianos” a secas.
3. Cristiano es mi nombre, Católico mi sobrenombre...
La
palabra "católico" viene del griego "katholikos" que quiere decir
universal. Jesús al dar su último mandamiento a los Doce Apóstoles les dijo: "Vayan
y prediquen el evangelio a toda criatura" Mc 16, 15.
Del mandato de Jesús proviene la idea de universalidad de la Iglesia, por
eso desde los primeros tiempos se comenzó a llamar "católica" o "universal".
Otra vez los escritos de San Ignacio de Antioquia son el
testimonio más antiguo que tenemos del uso del adjetivo "católica" para
referirse a la Iglesia: "Donde esté el Obispo, esté la muchedumbre así como
donde está Jesucristo está la iglesia católica" (A los Esmirniotas 8:2).
Posteriormente en tiempo de las persecuciones, cuando los oficiales romanos
preguntaban a los primeros cristianos a qué iglesia pertenecían decían sin dudar
"a la católica"[6].
En los tres primeros siglos de la iglesia los cristianos decían "cristiano es
mi nombre, católico mi sobrenombre".
Así que la
Iglesia desde sus comienzos se ha llamado "cristiana" o "católica"
indistintamente. Y aunque reconoce que podemos llamar "cristianos" por el
bautismo a otros grupos no católicos[7],
debemos tener conciencia de que la Iglesia Católica es la que conserva íntegra
toda la doctrina entregada "de una vez a los santos" (Judas 3), y esto no por
los méritos individuales de sus miembros sino por un don gratuito de Dios. Los
católicos actuales conservamos las mismas doctrinas de los primeros discípulos
de Jesús y los apóstoles, es decir, creemos en lo mismo que creían esos a
quienes se llamó "cristianos" en el siglo I (hay una continuidad histórica entre
la iglesia primitiva y la Iglesia Católica actual), por lo tanto, si a alguna
iglesia le queda mejor el nombre “cristiana” es a la católica. Aunque en otros
grupos cristianos se encuentren elementos de verdad y de salvación (la Biblia,
la alabanza a Dios, algunos dones del Espíritu) «los elementos de esta Iglesia
ya dada existen juntos y en plenitud en la Iglesia católica, y sin esta plenitud
en las otras Comunidades»[8].
Esta Iglesia "cristiana", "católica" ha sido esencialmente la misma desde
siempre. Testimonio de esto son los escritos de los Padres Apostólicos
(Policarpo de Esmirna, Ignacio de Antioquía, entre otros), discípulos de los
apóstoles.
4. Un problema de lenguaje y de actitud
Para ser cristiano hay que relacionarse con Dios por medio de Jesucristo y de su
Iglesia: “Quien se relaciona con el Dios de Jesucristo es el creyente que
recibió el bautismo, optó por seguir a Jesús e ingresó en una comunidad para
difundir el Reinado de Dios en el mundo. Hasta tres círculos concéntricos
integran la personalidad del yo cristiano: el bautismo, el seguimiento de Cristo
y el Reino de Dios”[9].
Para ser cristiano se tiene que compartir la fe de todos los cristianos en la
Resurrección de Jesucristo y aceptar sus consecuencias, lo que en la mayoría de
las Iglesias desemboca en el bautismo (en nombre de la Trinidad en la mayoría de
las iglesias históricas tal como se manda en Mt 28, 20). Como dijimos arriba, la
Iglesia Católica (y en esto estamos de acuerdo con los protestantes históricos y
los ortodoxos) nos dice que quien pose este bautismo es "cristiano". Pero para
ser un cristiano "completo" se requiere además lo que se llama la "ortodoxia
(recta creencia)" y la "ortopraxis (recto actuar)", o sea, creer toda la
doctrina que heredamos de los primeros y que es fielmente custodiada en la
Iglesia Católica y dar testimonio de una vida según el evangelio, es decir de
vida "cristiana".
No
se puede ser cristiano y creer al mismo tiempo en la reencarnación o en la
“energía universal” (tal como los seguidores de la new age), o creer que Jesús
es el arcángel Miguel y no Dios Eterno (tal como los adventistas o los testigos
de Jehová), o creer que la Trinidad son en realidad tres dioses, dos de los
cuales poseen cuerpo de carne y hueso y que el universo está poblado por
millones de dioses (tal como los mormones). No se puede ser cristiano totalmente
si se niega que la voluntad de Jesús es el que haya una sola Iglesia y que dure
hasta el fin del mundo (Mt 16, 18ss.), no se puede ser cristiano cabal si no se
acepta que durante la Eucaristía el pan y el vino de la consagración son
transformados por el poder del Espíritu Santo en cuerpo y sangre de Cristo (Jn
6; 1 Cor 11, 23-32; Ignacio de Antioquía, a los Esmirniotas, 8:1).
Pero lo más importante es que no se puede ser cristiano si se vive como si Dios
no existiera. Si no doy testimonio de mi nombre de cristiano, como alguien que
pertenece a Cristo y que sigue sus enseñanzas hasta la muerte, como los primeros
(consecuencia de haber aceptado su señorío en mi vida). Como decía San Ignacio
de Antioquía, poco antes de su martirio: "Lo único que para mí habéis de
pedir es fuerza, tanto interior como exterior, a fin de que no sólo hable, sino
que esté también decidido; para que no sólo, digo, me llame cristiano, sino que
me muestre como tal. Porque si me muestro cristiano, tendré también derecho a
llamarme así, y entonces seré de verdad fiel a Cristo, cuando no apareciere ya
en el mundo." (Carta a los Romanos, III, 2)
Como anotamos arriba el uso de la palabra “cristiano” se presta a muchos
equívocos en nuestra época. Para muchos decir “soy cristiano” significa haber
cambiado de iglesia, o en otras palabras, dejar de ser católico para comenzar a
congregarse en alguna iglesia o grupo evangélico-pentecostal. Este equívoco
incluso lo viví de cerca al llenar una solicitud de trabajo en la Universidad,
si mal no recuerdo el último de los cuadros donde se solicitan los datos
personales contenía tres casillas para elegir la religión que uno profesa y las
opciones son: “judía”, “católica”, “cristiana” y “otra”. Propongo que si alguien
nos pregunta a los católicos si somos "cristianos" digamos que SI (por lo menos
por la Iglesia a la que pertenecemos), nuestra Iglesia es la Iglesia Cristiana
completa. Es un error decir "nosotros no somos cristianos, sino católicos"
al negarnos ese nombre que viene de la Biblia y que siempre nos ha pertenecido,
le damos la razón a tantos grupos que se lo apropian, ellos dicen: "ya ven, los
mismos católicos aceptan que no son cristianos".
NO
existen los "cristianos" a secas,
cada grupo que usa este nombre tiene una doctrina y unas costumbres que tal vez
son diferentes a las de otro que también lo usa (Por ejemplo podemos encontrar
pentecostales que crean en la Trinidad y otros que no y ambos se llamarán a sí
mismos "cristianos"). Tal vez Dios nos esté llamando a los católicos a recuperar
el sentido del nombre de "cristianos", tan desvirtuado ya que cualquier grupo o
persona lo reclama para sí. Es un nombre que nos pertenece pero que a la vez
tenemos que ganarnos por el testimonio de nuestras vidas.
Epílogo
"Más
ahora tenemos un único nombre, mayor que todos aquellos [de los patriarcas
del AT]; NOS LLAMAMOS CRISTIANOS, hijos de Dios, amigos, un solo
cuerpo. Esta apelación nos obliga más que cualesquiera otras y nos hace más
diligentes en la práctica de la virtud. No hagamos nada que sea indigno de tan
gran nombre, pensando en la gran dignidad con la que llevamos el nombre de
Cristo. Meditemos y veneremos la grandeza de este nombre" (S. JUAN
CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Evangelio de San Juan, 19, 2-3. Año 390).
[3]
“La Nueva Evangelización”, conferencia pronunciada en el Congreso de
Catequistas y Profesores de Religión (Roma 10.XII.2000)
[4] Juan Pablo II, Enc. Veritatis Splendor, 88
[5]
A este tipo de grupos pertenecen,
en México, Yuri, la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas
Evangélicas (CONFRATERNICE), la Federación de Iglesias Cristianas
Evangélicas de México (FICEMEX), la Fraternidad de Iglesias Cristianas
(Pastor Hugo Álvarez), Vino Nuevo (Víctor y Chris Richards), Evangelismo a
Fondo, Amistad Cristiana, Centro Cristiano Calacoaya. En los Estados Unidos,
por ejemplo, El Centro Cristiano de Orlando (Benny Hinn), Las Iglesias de la
Viña (John Wimber), La Toronto Airport Christian Fellowship de John Arnott
(donde se está dando la llamada bendición de Toronto). En Argentina: Carlos
Annacondia, Claudio Freidzon, Omar Cabrera, muchos pentecostales y
neopentecostales, etc.
[6]
Ver por ejemplo el martirio de Pionio (Esmirna, 12 de marzo del año 250),
que fue arrestado mientras celebraba la Eucaristía. Al ser conducido ante la
autoridad romana, por negarse a ofrecer sacrificios a los dioses imperiales
fue interrogado:
«Después de esto, en presencia de un escribano que anotaba en sus tablillas de cera las respuestas, Polemón siguió interrogando a Pionio: ¿Cómo te llamas?. Pionio: "Cristiano" Polemón: "¿De qué Iglesia?"
Pionio:
"De la Católica"»
(MIGLIORANZA CONTARDO, Actas de los Mártires, Paulinas, Buenos Aires, 1986,
p.101). Los compañeros mártires de Pionio, Sabina y Asclepíades,
respondieron con igual respuesta al interrogatorio. Y es que ya desde los
primeros tiempos del cristianismo había muchos grupos que decían ser la
verdadera iglesia.
[7]
Catecismo de la Iglesia Católica, 818: "... justificados por la fe en el
bautismo, se han incorporado a Cristo; por tanto, con todo derecho se honran
con el nombre de cristianos y son reconocidos con razón por los hijos de la
Iglesia católica como hermanos en el Señor".
[8] Juan Pablo II, Enc. Ut unum sint, 14 [9] Sánchez, Urbano (2002). Las relaciones hombre-Dios en el tercer milenio. Madrid: BAC; p. 113.
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