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Simplificando un pobre arameo Imprimir E-Mail

Simplificando un pobre arameo Material para reflexionar sobre el uso del término "hermanos" en arameo.

 

 

EL artículo original en: www.catholic.com/library/bad_aramaic_made_easy.asp

 

Recientemente Catholic Answers ha estado recibiendo varias peguntas sobre si existe una palabra aramea para primo.

Estas preguntas fueron generadas como resultado de discusiones en los medios de comunicación de un osario de piedra caliza (caja para huesos) descubierto en Israel y que supuestamente contiene los huesos de Santiago el Justo, al que las Escrituras llaman “el hermano del Señor”. El osario data del primer siglo y tiene escrito en arameo las palabras “Santiago hijo de José, hermano de Jesús”.

Este osario capturó inicialmente la atención del público en 2002, mas esta atención se intensificó con la publicación de un libro por Hershel Shanks y Ben Witherington III llamado The Brother of Jesus. Shanks es el editor de la revista Biblical Archaeology Review, mientras que Witherington es un profesor del Nuevo Testamento en  el Seminario Teológico de Asbury.

Para promover su libro, Witherington y Shanks publicaron un artículo relacionado en la revista de fin de semana de USA Today ("In the Name of the Brother," USA Weekend, April 13, 2003); este artículo fue el que desató la lluvia de preguntas.

La razón de esto es que Witherington (el autor principal del artículo), afirmó:

Es posible que la inscripción en el osario—“Santiago, hijo de José, hermano de Jesús”—nos ofrece un reto con relación a ciertos supuestos básicos cristianos sobre Santiago. La tradición católica es que los hermanos y hermanas de Jesús fueron en realidad sus primos; los cristianos ortodoxos creen que fueron los hijos de José de un matrimonio anterior. De hecho, la inscripción está en conflicto con ambas de las tradiciones cristianas, ya que ciertamente había una palabra aramea para “primo” que pudo haberse usado en esta inscripción pero no se hizo. Si Jesús era solamente el hijo de María y Santiago era sólo hijo de José, entonces Jesús y Santiago no habrían sido literalmente hermanos, como lo dice esta inscripción.  

La presentación de Witherington de la enseñanza católica no está exenta de problemas, mas su argumento sobre el arameo en el osario está lleno de dificultades, empezando con su afirmación de que hay un vocablo arameo no identificado para primo. 

Witherington repite este argumento de diferente modo en la sección que él escribió para la obra The Brother of Jesus:

Si los hermanos de Jesús hubiesen sido primos, entonces simplemente se les hubiera llamado primos usando los términos en arameo y griego correspondientes [183].

Se darán cuenta que me estoy concentrando en Witherington como la persona que alega que existe un vocablo arameo para primo. La razón de esto es que en la sección de The Brother of Jesus escrita por Shanks, él no solo se abstuvo de hacer este alegato, sino que escribió cosas—las cuales como veremos—minan el alegato de Witherington.

Mas primero, empecemos con un poco de material de fondo.

 

La Fuente de la Controversia

El Nuevo Testamento es muy claro en el hecho de que María era virgen al momento de concebir a Jesús por intercesión del Espíritu Santo. La tradición cristiana—posteriormente afirmada infaliblemente por la Iglesia—también reconoce que ella permaneció virgen durante toda su vida. Este hecho es reconocido por la gran mayoría de los cristianos, con excepción de la comunidad protestante.

Sin embargo, hay que contestar ciertas preguntas, tal como quiénes son los “hermanos” de Cristo mencionados en las Escrituras.

En inglés(y en español), cuando usamos la palabra “hermano” lo hacemos para referirnos a un hermano pleno—o sea, un pariente varón  que comparte ambos padres biológicos. Mas este vocablo tiene un rango de significados más amplio que este. También puede incluir a los medio hermanos (un pariente varón que comparte un  padre biológico), hermanastro (un pariente varón que comparte un  padre por matrimonio) y un hermano adoptivo (un pariente varón adoptado por la familia). También se le puede dar un significado figurativo, tal como “compañero”, como cuando un grupo de soldados son descritos como una “banda de hermanos.

En las Escrituras ¿cuál de estos significados aplica a los hermanos de Cristo?

No es probable que el vocablo “hermano” sea usado de manera figurada o inclusive en un sentido místico, ya que todos los cristianos son hermanos de Cristo en este sentido y, no tiene sentido designar especialmente a ciertos individuos para esta descripción.

Es imposible que aplique la relación de hermano pleno, porque Jesús no fue hijo biológico de José. Independientemente de la forma en que los hermanos estaban relacionados con Cristo, no pueden ser hermanos plenos, punto que hasta los protestantes reconocen.

La relación de medio hermano es eliminada por el hecho de que María permaneció virgen durante toda su vida. Jesús fue su único hijo.

Es posible que fueran hermanos adoptivos—hijos que María y José tomaron en adopción en cierto momento—mas no parece haber evidencia de esto en los escritos bíblicos o patrísticos.

 

Es más probable que fueran hermanastros. O sea, eran hijos de José convertidos en hermanos de Jesús por el matrimonio. En los escritos de los primeros cristianos hay algo de evidencia en este sentido.

De hecho, en los documentos con que contamos, la primera vez que se discute este asunto es en un documento conocido como el Protoevangelio de Santiago (c. 120 DC), donde menciona que José era un viudo de edad avanzada y que ya tenía familia, por lo que estaba dispuesto a convertirse en guardián de una virgen consagrada.

Si bien este documento no es inspirado, fue escrito cuando todavía vivían personas que recordaban a la Virgen María y cuando todavía era bien conocida la familia de Cristo, como lo confirman otras fuentes (como el caso de Egesipo, el historiador del segundo siglo). Por lo tanto, puede que contenga información correcta sobre la organización familiar.

La hipótesis del hermanastro fue la más común hasta los tiempos de San Jerónimo (inicios del siglo quinto), el cual popularizó otra teoría. Él sugirió que los hermanos de Cristo eran de hecho sus primos.  

Esto no es algo que uno adivinaría como resultado de una lectura casual del Nuevo Testamento, sino que muchos han tratado de fundamentar esta hipótesis como deducción de varias afirmaciones del Nuevo Testamento.

Parte del dilema gira alrededor del significado de la palabra “hermano” en el Nuevo Testamento. Hasta este momento hemos estado hablando de la palabra hermano en español para no complicar la discusión. El vocablo equivalente en griego del primer siglo (adelphos) tiene básicamente el mismo rango de significados. Sin embargo, el griego del primer siglo también tiene una palabra para “primo” (anepsios). Esta parece haber sido la palabra comúnmente usada al referirse a primos, por lo que toda persona que proponga la hipótesis de primos tendría que explicar por qué no se usó para los primos de Cristo, si es que eso es lo que fueron.

La explicación estándar es que si bien el Nuevo Testamento que poseemos está escrito en griego, no se trata de griego normal. Algunos han sugerido que muchas partes del Nuevo Testamento pueden ser traducciones de otra lengua: el arameo, el cual era el idioma común de Palestina en el primer siglo y por lo tanto el lenguaje de Jesús y sus primeros discípulos.

 

No se sabe si alguna parte o qué tanto del Nuevo Testamento se escribió originalmente en arameo, pero aún en el caso de que fuera nada, es un hecho de que el arameo tuvo una fuerte influencia en el lenguaje del Nuevo Testamento. Es probable que con la excepción de Lucas, todos los autores del Nuevo Testamento hablaron el arameo como primer idioma y mucho del diálogo narrado en los Evangelios y las Actas sucedió originalmente en arameo.

En todo caso, el griego del Nuevo Testamento no es griego común. Ha sido considerablemente influenciado por la selección de vocablos, sintaxis y estilo arameo judío.

Esto es importante porque el significado del vocablo arameo para “hermano” (aha) es más amplio que el correspondiente en griego. No solamente incluye el significado ya dicho, sino que también incluye otras relaciones cercanas, incluyendo a primos. De hecho, en el arameo de Palestina del primer siglo no parece haber habido un vocablo para “primo” y la palabra para “hermano” era el vocablo normalmente usado para primos.

Por esto, los primeros cristianos en Palestina hubieran llamado hermanos a los primos que Jesús hubiese tenido y al traducir sus escritos o predicaciones al griego, es muy probable que la palabra aramea aha hubiera sido representada literalmente con la palabra griega adelphos: hermano.

Como Witherington ataca esta explicación, veamos los méritos de su argumento.

 

Crítica de los Argumentos 

En su artículo en USA Weekend, Witherington critica las hipótesis de hermanastros y de primos. En cuanto a la primera, dice: “Si Jesús fue solamente hijo de María y Santiago fue solamente hijo de José, entonces Jesús y Santiago literalmente no hubiesen sido hermanos, como lo afirma esta inscripción”.

Es muy difícil tomar este argumento en serio. Primero que nada, la inscripción no dice que Jesús y Santiago fueron “literalmente” hermanos; dice simplemente que fueron hermanos. No dice “Santiago, hijo de José, hermano literal de Jesús”. 

Además, qué es lo que Witherington quiere decir con “literalmente”? para la mayoría de los que lo escuchen, el significado más literal de hermano es pleno hermano y todos los otros significados están en cierto modo acomodados a este significado primario. Pero ya sabemos que Santiago no puede ser pleno hermano de Jesús porque José no fue el padre biológico de Jesús (un punto que  Witherington, quien parece ser evangelista y quien ha escrito un libro crítico de las reinterpretaciones liberales de Jesús, supuestamente admite).

Por lo tanto estaríamos discutiendo sobre la diferencia entre un medio hermano y un hermanastro. Acaso Witherington verdaderamente espera que nosotros consideremos a los medio hermanos como “literalmente” hermanos, mientras que los hermanastros no lo son? 

Tan increíble como parece esta sugerencia, es un hecho que Witherington está tratando de concluir demasiado de la palabra “hermano” en la inscripción. Su rango de significados es simplemente demasiado amplio para eliminar el significado de hermanastro.

Inclusive en el idioma inglés, el cual tiene un vocabulario gigante (mucho más extenso que la mayoría de los idiomas), que incluye in vocablo específico para la relación de hermano adoptivo, tendemos a simplemente usar el término “hermano”. Si una persona introduce a su hermanastro, es más probable que diga “este es mi hermano fulano de tal”, en vez de decir “este es mi hermanastro fulano de tal” (a menos que la relación familiar esté tensa).

Por lo tanto, los argumentos de Witherington en contra de la hipótesis del hermanastro parecen ser notablemente débiles.

En cuanto a la hipótesis de primos, él la descarta simplemente escribiendo: “ciertamente que existía un vocablo arameo para ‘primo’ que pudiera haberse usado en esta inscripción pero no se hizo”.

 

Me parece que para que este argumento tenga peso, se deben dar por ciertas varias condiciones:

  1. El osario es verdaderamente de Santiago el Justo.

  2. La persona que escribió “hermano de Jesús” sabía lo que estaba diciendo.

  3. En arameo hay una palabra para “primo”.

  4. Esta palabra fue usada en el arameo palestino del primer siglo.

  5. En ese tiempo, este era el término preferido para referirse a los primos.

La primera de estas es muy posible, tal vez aún probable. Basados en la evidencia que tenemos hasta hoy en día, hay bastante evidencia para alegar que el osario era de Santiago el Justo (ver la parte de Herschel Shanks en el libro The Brother of Jesus, en donde presenta los argumentos). 

La segunda es también bastante posible, mas no tan probable. Varios estudiosos han sugerido que la parte de la inscripción que dice “hermano de Jesús”, pudo haber sido agregada algo de tiempo después que la primera parte—aunque todavía en la antigüedad, ya que ha sido tan erosionada por los elementos como la primera parte de la inscripción. Si esto se agregó posteriormente (y no se ha demostrado que así fue), se supone que el autor de esto lo hizo para aclarar a cuál “Santiago hijo de José” se refería—o sea, al que está emparentado con Jesús.  

Sin embargo, como el segundo escriba hipotético estaba más distanciado de los eventos que el primero y por lo tanto podría no tener buen conocimiento de la relación exacta entre los dos, pudo haber escogido la palabra equivocada para describirla. Por lo tanto, para que aplique el argumento de Witherington, tenemos que asumir que el segundo escriba (si existió) sabía lo que estaba diciendo.

Si bien este es un supuesto razonable, no se puede aseverar y la incertidumbre aumenta a medida que incrementa la diferencia de tiempo en que vivió el escriba hipotético (o sea que si fue en el tercer o cuarto siglo, es probable que para entonces hubiese desaparecido el conocimiento exacto de las relaciones familiares de Jesús). 

El tercer supuesto—que existe un vocablo arameo para “primo” es donde empiezan los verdaderos problemas. Desafortunadamente, Witherington no dice cual es esta palabra en su artículo en USA Weekend (lo cual es entendible) como tampoco lo hace en su parte de The Brother of Jesus (lo cual parece inexcusable porque su caso gira alrededor de esta palabra, además de que él es muy liberal en presentar otras palabras de lenguas extranjeras).

 

Cuando me enteré por primera vez del alegato de Witherington—y antes de darme cuenta que tendría que escribir este artículo—le envié una nota muy cordial para preguntarle cuál era la palabra que tenía en mente y si existía evidencia de que hubiese sido usada en Palestina durante el primer siglo. Mas hasta la fecha, no he recibido respuesta de él.

Esto me impide evaluar directamente su alegato con simplemente buscar la palabra propuesta en un diccionario de arameo. Sin embargo, por su propio peso, el alegato parece ser muy improbable.

Hasta donde estoy enterado soy el único apologista católico de tiempo completo que ha estudiado el arameo. He puesto atención especial en el asunto hermano/primo debido a sus implicaciones apologéticas y por lo que puedo determinar, simplemente no existe una palabra para “primo”. Estoy consciente de juegos de palabras que pueden usarse para describir a los primos, tal como “el hijo de su tío” (brona d-`ammeh) y términos más generales para lazos familiares, tal como “pariente” (ahayana), mas no he podido encontrar una palabra para “primo”. 

Mas como no me considero un experto, consulté a varias personas cuyo conocimiento del arameo es muy superior al mío.

Mitchel Pacwa, S.J. fue la primer persona con la que me pude comunicar y él rápidamente me confirmó que tampoco estaba enterado que existiese algún término arameo (en cualquier dialecto) que signifique “primo”.

Luego manejé al otro lado del pueblo para visitar a mi maestro de arameo, Padre Michael Bazzi. El Padre Bazzi es un sacerdote católico caldeo de Mosul, Iraq y—para ser más preciso—habla el caldeo como primer idioma (por ser este el lenguaje étnico de los caldeos). Él también es autor de varios libros de texto sobre el arameo moderno y el clásico.

Me confirmó que ciertamente no existe un término específico para “primo” y cuando una persona desea enfatizar la relación de primo, usa uno de los varios juegos de palabras posibles.

En los diccionarios que el P. Bazzi y yo consultamos tampoco apareció término alguno para “primo”.

 

Por lo tanto, parece improbable que el Dr. Witherington tenga en mente un término que verdaderamente quiera decir primo. Lo más probable es que esté pensando en uno de los términos para parentesco más amplios, tal como ahayana ("pariente"), qariwa ("relación cercana"), o nashwatha ("deudos").  

Esto es aún asumiendo que Witherington pueda hablar arameo, lo cual queda por confirmar. En los seminarios protestantes, los maestros del Nuevo Testamento están generalmente muy bien entrenados en griego y tienen cierto dominio del hebreo, mas casi nada de dominio del arameo. Si es que han recibido algún entrenamiento en arameo, normalmente es en forma de una sesión breve dentro de sus cursos en hebreo.

La falta de familiaridad de Witherington con el arameo parece confirmarse por el hecho de que en la parte que escribió del libro The Brother of Jesús, explica con gran habilidad el significado de los vocablos en griego para varias cosas, mas tiende a quedarse callado cuando se trata de explicar el significado de los términos en arameo. Basado en lo que conozco de este asunto hasta el momento, tal vez él no tenga en mente ninguna palabra aramea en específico pero pueda que esté basando su argumento en lo que haya escuchado decir a otros.

Esos otros—si es que existen—no parece que incluya a su coautor Herschel Shanks. En la sección de Shanks del libro The Brother of Jesus, escribe cosas que contrarrestan el argumento de Witherington.

Como ejemplo, Shanks cita al paleógrafo Emile Peuch, O.P. quien dijo “simplemente no se puede determinar la relación específica entre Santiago y Jesús en nuestro osario. . . . [En el primero siglo], el término “hermano” de hecho aplicaba de forma conjunta a hermano de sangre, medio hermano, esposo, tío, sobrino, primo, amigo y compañero” (51).

 

(Posteriormente Shanks—supuestamente sin intención—contrarresta el argumento de Witherington respecto al griego [183] citando a Joseph Fitzmyer, S.J. declarando "la palabra griega adelphos, traducida como ‘hermano’ cuando Pablo llama a Santiago ‘el hermano del Señor’ [Gálatas 1:19], también puede significar ‘pariente’ o ‘deudo’. Por lo tanto, Santiago simplemente podría haber sido un pariente de Jesús, y no un hermano” [64].)

Es por esto que la parte central del argumento de Witherington es extremadamente dudosa. Sin embargo y para continuar el argumento, supongamos que existiese un término arameo para “primo”. Qué sucedería entonces?

Aún requeriríamos que el cuarto supuesto que mencionamos se cumpliera: El término tendría que haber sido usado en el arameo palestino del primer siglo.

La lengua aramea es muy antigua y data de hace 4,000 años (como comparación, el ingles tiene solamente 800 años de existencia). El arameo también es muy diverso. Dado que sirvió como la lengua franca del Medio Oriente durante siglos, tanto antes como después de Cristo, desarrolló muchos dialectos locales y a veces tomó palabras prestadas de otras lenguas vecinas.

Hipotéticamente, uno de estos dialectos pudo haber adquirido una palabra para “primo”. Sin embargo, el simple hecho de que un dialecto tuviese tal palabra—y que supuestamente pudiese encontrarse en algún diccionario de arameo en alguna parte (cosa que yo no he encontrado)—no probaría que podría haber sido usada en el osario de Santiago.

Para que esto sucediera, tendría que haber sido parte del arameo palestino del primer siglo y hasta donde he podido confirmar, nadie tiene evidencia que esto haya sucedido.

Inclusive si esta palabra fuese de uso común en el período en que la inscripción fue grabada, también tiene que cumplirse el quinto supuesto que mencioné: tendría que haber sido el término preferido para “primo.

A manera de ejemplo, si yo deseara hablar sobre el gato doméstico de alguien, podría hablar de su “felino doméstico”. Esto es posible en el inglés actual mas no la forma preferida. Conforme a la manera normal de hablar, se esperaría que usara “gato doméstico”, el término acostumbrado. 

De la misma forma, si existiese en uso una palabra para “primo” en la Palestina del primer siglo, pero era una palabra rara y de uso no acostumbrado en ese tiempo, entonces no esperaríamos que fuese usada en el osario. Tendría que haber sido acostumbrada antes de que el argumente tuviese validez.  

 

Y de nuevo, nadie que yo sepa tiene evidencia alguna que existiese tal palabra y mucho menos que fuese el término acostumbrado.

Por lo tanto, el argumento de Witherington parece estar lleno de problemas. Su alegato de que existió una palabra aramea para “primo” permanece sin demostrar, e inclusive si fuese cierto no probaría lo que él pretende. Inclusive si lo hiciese, no eliminaría la hipótesis del hermanastro u otras posibilidades relacionadas con quiénes fueron los “hermanos” de Cristo.

Contrario a lo que Witherington y otros protestantes nos describen—el osario de Santiago no parece proporcionar evidencia arqueológica a favor de la idea de que Jesús tuvo medios hermanos y que María no permaneció virgen

El Rostro Oculto de los Testigos de Jehova

Exorcista - P. Jose Antonio Fortea

 

 

 


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