Hicieron al Pontífice un donativo agradeciendo su defensa de los hebreos
ROMA, 30 jul (ZENIT).- Contrariamente
a ciertas relecturas históricas
que tienden a acreditar la imagen de un Papa silencioso --si no
condescendiente-- respecto al antisemitismo nazi, en los archivos del
Estado israelí ha aparecido un documento que, no sólo
confirmaría la
acción desarrollada por Pío XII en defensa de los judíos
perseguidos,
sino que demostraría como los jefes mundiales de las comunidades
israelíes de la época eran totalmente conscientes hasta
el punto de
que, en señal de reconocimiento por la obra realizada por el
Pontífce
durante el nazismo, al final de la guerra vinieron a Roma e hicieron
una ingente donación a la Iglesia Católica.
El hallazgo es de Lorenzo Cremonesi, corresponsal en Jerusalén
del
«Corriere della Sera» que está acabando un libro
dedicado a la
historia de las relaciones entre Israel y la Santa Sede y que ha
revelado a «Tempi», una revista cercana a Comunión
y Liberación.
Examinando los archivos israelíes se ha encontrado una carta
expedida
desde el Vaticano, de fecha 27 octubre de 1945, con la firma del
entonces funcionario de la Secretaría de Estado monseñor
Giovan
Battista Montini --el futuro Pablo VI-- y dirigida a Raffaele Cantoni,
presidente de las comunidades israelitas italianas. En su misiva,
Giovan Battista Montini ofrece una detallada información de
la
conversación mantenida entre Pío XII y el secretario
general del
Congreso Judío Mundial, Leo Kubwitsky. Montini recuerda que,
con
ocasión de la audiencia en el Vaticano, en nombre de la organización
mundial hebrea, Kubwitsky donó a Pío XII dos millones de liras
(equivalentes a dos mil millones al cambio actual, más de un
millón de
dólares) para emplear en «obras de beneficencia»
y expresó «su
gratitud hacia el augusto Pontífice por la obra realizada en
favor de
los israelíes perseguidos».
Montini escribe además que Pío XII decidió que
«aquella suma fuese
transferida exclusicamente a personas necesitadas de estirpe judía».
La noticia ha despertado un cierto interés pero, como ha subrayado
el
padre Peter Gumpel, relator de la causa de beatificación de
Pío XII,
gran conocedor de la historia de aquel periodo, «no es una novedad.
Se
trata de una noticia publicada ya varias veces. Y es sólo uno
de los
centenares de demostraciones de afecto y agradecimiento que diversos
representantes judíos expresaron al Papa Pacelli».
A este propósito, el padre Pierre Biet, ex profesor de Historia
Eclesiástica en la Universidad Gregoriana, además de
encargado por
Pablo VI de las «Actas y documentos de la Santa Sede relativos
a la
Segunda Guerra Mundial» recuerda que en al menos tres de los
doce
volúmenes de esta obra monumental, y más precisamente
en los números
8, 9 y 10, se encuentran todos los documentos oficiales en los que
las
comunidades judías, los rabinos de medio mundo y otros prófugos
agradecen a Pío XII y a la Iglesia Católica las ayudas
y todo lo que
hicieron en su favor».