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San Pedro en el Nuevo Testamento |
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Análisis de la figura del pescador de Galilea según las Escrituras. |
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Steve Ray / http://catholic-convert.com |
(Tradujo Leonel Hernández Q.)
Desde las obscuras
villas pesqueras de Cafarnaún en
las riveras de Galilea, Simón hijo de Juan asciende al lugar de mayor
importancia en la Iglesia naciente. Cuando Simón fue escogido como discípulo,
Jesús le informa que su nombre será cambiado a Kefas (que quiere decir roca)
< Jn 1,42 >. La vida de Simón Pedro que inicia como la de un sencillo pescador, finaliza en un glorioso
martirio en la ciudad imperial de Roma.
En el Nuevo
testamento, los nombres Simón, Pedro o Kefas, aparecen casi 200 veces. Los
nombres de los otros discípulos sumados entre si, aparecen aproximadamente en
130 ocasiones. En la lista de los apóstoles del Nuevo Testamento, Pedro es el
primero de la lista. Mateo utiliza la palabra primero (Mt 10, 2) “Para señalarlo
a él coma al más prominente de los doce”. El fue el portavoz y la voz
autoritaria de los Apóstoles, como leemos en los primero capítulos de los
Hechos de los Apóstoles. Pablo dedica quince días en privado con Pedro antes
de iniciar su apostolado (Gal 1,18).
Jesús concede prerrogativas especiales a Pedro, cuyo recuento es realizado por Mateo (Mt 16, 13-20), Pedro recibe un nuevo nombre, que en las escrituras simboliza un cambio de estado o de posición (Ej. Gen 17, 4-5). Jesús habla arameo y da a Simón el nombre arameo de Kefas ( Roca ), el cual es “Petra” en griego, “Peter” en inglés y “Pedro” en español . En el idioma griego “Petra” es femenino, así que el masculino “petros” fue adoptado. No hay distinción entre Kefas el hombre y Kefas la roca sobre la cual Jesús construiría su Iglesia (cf CIC N° 552). Los protestantes afirman que Cristo es la única base (1Cor 3, 11), intentando con eso destituir a Pedro. Sin embargo erróneamente ellos mezclan las metáforas. En la primera carta a los Corintios, Pablo es el constructor y Cristo la base; en Mateo, Jesús es el constructor y Pedro la roca base. Otra metáfora del Nuevo Testamento que ilustra a la Iglesia “Están cimentados en el edificio cuyo fundamento son los apóstoles y profetas y cuya piedra angular es Cristo Jesús”. (Efesios 2,20).
Cristo escoge a
Cesarea de Filipo como el fondo del encuentro con Pedro. Aquí Herodes ha
construido un templo a César Augusto, en la cima de una gran roca, un
centro de culto pagano y el origen del río Jordán. Como la roca base fue una
caverna abierta a la cual los paganos se refieren como “Las Puertas del
Infierno”. Estando frente al “templo” erigido en honor al “Divino César”,
Jesús revela el plan de Dios, construir un nuevo “Templo”, la iglesia, al
Dios Verdadero, con Pedro como roca sólida.
Después de
establecer a Pedro como la roca, Jesús le promete entregarle las “Llaves del
Reino de los Cielos”- Una referencia al Administrador de las llaves es dada en
Isaías 22, 15 ss. El trono de David ha estado vacante desde el cautiverio en
Babilonia (586 AC). El arcángel Gabriel anuncia a María que a su hijo Jesús
le será entregado “El trono de su antepasado David”. Como Jesús el nuevo
Rey de Israel, restableciendo el Trono de David, el designa a Pedro como el
Administrador Real- para legislar “sobre la casa” del rey (cf CIC N° 553), las llaves representan un poder exclusivo y esta autoridad sólo le es
otorgada a Pedro. El cargo de Administrador Real es hereditario en Israel.
Familiarizados con su historia, los judíos entienden que el cargo de Pedro,
tiene que ser llenado por sucesores, como es el cargo de Administrador Real en
Judea. El Administrador puede morir, pero el cargo siempre continúa.
Como el guardián
del Reino de Cristo, a Pedro le es dada la autoridad de “atar y desatar”.
Esto es un vínculo mayor que “ Abrir las puertas del cielo a aquellos que
creen en el evangelio". El erudito protestante M. Vincent explica: “ningún
otro término es de uso tan constante en el canon de la ley rabínica que aquel
de “ atar y desatar”. Estos términos representan el poder legislativo y
judicial del administrador rabínico. Estos poderes Cristo los transfiera
ahora… en su realidad, a los apóstoles; el primero, en este caso, a Pedro. Y
el erudito arameo George Lamsa escribe, “él tiene la llave, significa que él
puede declarar que ciertas cosas son legales y otras ilegales; esto es atar o
desatar, o prohibir o permitir, u olvidar”. Otros pasajes expresan el primado
de Pedro. Jesús le manifiesta a Pedro: “Mira que Satanás ha pedido permiso
para sacudirlos a ustedes (plural) como trigo que se limpia; pero yo he rogado
por ti (singular) para que tu fe no se venga abajo. Y tú, (singular) cuando
hayas vuelto, tendrás que fortalecer a tus hermanos.” (Lc 22, 31-32). Pedro
representa a los apóstoles ante Dios, y Jesús reza exclusivamente por él,
para que en su oportunidad él (Pedro) pueda ser la fortaleza de los apóstoles. Esto nos muestra un ejemplo de
la primacía del Papa y su coligación con los otros obispos. Jesús también
designa a Pedro como el pastor de su rebaño con la Iglesia universal en vista (Jn 21, 15-17). Los judíos entenderán el
uso contemporáneo de la palabra “alimentar” y “apacentar”,
significan enseñar, gobernar y legislar. San Agustín manifiesta “ la sucesión
de los sacerdotes me mantiene (en la Iglesia Católica) comenzando desde la
silla del apóstol Pedro, a quien el Señor después de su resurrección, le
encargo alimentar a sus ovejas, hasta el presente episcopado. San Juan escribe
extensamente después de la muerte de Pedro recordando a los cristianos la
singular posición de Pedro.
La infalibilidad del
Papa es a menudo desafiada, tomando como base el reproche público que Pablo
hace a Pedro episodio que se narra en Gálatas 2, 11-14. Sin embargo podemos
observar que Pablo no se opone a las enseñanzas de Pedro, sino al modo de vida
de éste el cual no está de acuerdo con las enseñanzas. Pedro era un ejemplo a
seguir por lo que su conducta personal era crucial.
La Infalibilidad del Papa no garantiza una conducta impecable, sólo
garantiza un magisterio infalible bajo estrictas circunstancias (CIC N° 891).
Pablo reconoce la administración de Pedro como la “Roca”, refiriéndose a
él como “Cefas” en ocho ocasiones, el título que Cristo mismo escogió
para él. Tertuliano (C.160 C.225) escribe “Si Pedro fue reprochado (por
Pablo) … la falla fue de proceder y no de doctrina” (en Prescripciones
contra la Herejías). Si analizamos el capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles,
donde se describe el Concilio de Jerusalén, en ninguna parte se menciona que se
haya anulado la Primacía de Pedro. Por el contrario Pedro envía un
pronunciamiento donde ata y define doctrina. Sólo después que Pedro se dirige
a los asistentes, la asamblea en discusión “guarda silencio” (Hch. 15, 12) . Después Pablo narra los milagros y prodigios que por Dios ha realizado.
Santiago habla como obispo de Jerusalén, para resumir, citando las Sagradas
Escrituras. En su primera carta Pedro se refiere a sí mismo como “un pobre
anciano” (1 Pe.5,1). Este sencillo saludo no rebaja el mandato de Pedro. Si
comparamos con un saludo presidencial “ mis queridos conciudadanos”,
no le resta autoridad o cuando el
Papa saluda a sus “queridos Obispos” no se le niega su autoridad.
En el siglo primero,
los cristianos y los judíos se referían a Roma, con el seudónimo de Babilonia
– Perseguidora del Pueblo de Dios – Pedro escribe su primera carta desde
Babilonia (1 Pe. 5, 13) donde el fue después martirizado. Jesús profetizó
que los brazo de Pedro en edad avanzada serían estirados y Juan interpreta las
palabras de Jesús como la profecía de la muerte de Pedro (Jn 21, 18-19).
Después de década de extender el evangelio y legislando como obispo de Roma,
el noble apóstol Pedro finaliza su apostolado crucificado. Pero el mandato de
Pedro continúa. La historia de los inicios de la Iglesia, afirma que la
crucifixión y sepultura de Pedro ocurre alrededor del año 67 DC. Desde el
siglo I hasta nuestros días la silla de Pedro en Roma ha sido venerada entre
los Padres de la Iglesia.
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Bibliografía
Greek
definition of the word "first": Greek-English Lexicon of the New
Testament and other Early Christian Literature (William F. Arndt and F. Wilbur
Gingrich [Chicago, IL: Univ. Chicago, 1957], 733).
Tertullian's quote: William Jurgens, The Faith of the Early Fathers,
Liturgical Press, 1:121.
Vincent's quote: M. Vincent, Word Studies in the New Testament, (Grand
Rapids, MI: Eerdmans, 1887, 1980), 1:96.
Lamsa's Quote: George M. Lamsa, Old Testament Light [New York, NY: Harper
& Row, 1964], 657.
Augustine's Quote: Against the Epistle of Manich¾us in The Nicene and
Post-Nicene Fathers, first series, ed. by Philip Schaff [Grand Rapids, MI:
Eerdmans, 1983], 4:130).
Tertullian's Quote: William Jurgens, The Faith of the Early Fathers
1:121.
Referencing Rome as Babylon: (Orac. Sybil. 5, 159 f.; 4 Esdras. 3:1;
Apoc. Baruch, vis. ii; Rev. 14:8; 16:19; 17:5; 18:2, 10, 21).
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Lecturas
recomendadas:
Upon this Rock: St. Peter and the Primacy
of Rome in the Scriptures and the Early Church, Steve Ray, Ignatius Press,
1999.
Peter in the New Testament, Raymond
Brown, ed., Augsburg Publ. and Paulist Press, 1973.
And on this Rock: The Witness of One Land
and Two Covenants, Stanley L. Jaki, Christendom Press, 1997.
The Keys of the Kingdom Stanley Jaki,
Franciscan Herald Press, 1986.
Peter: Disciple, Apostle, Martyr, Oscar
Cullmann, Westminster Press, 1953.
The Shepherd and the Rock: Origins,
Development, and Mission of the Papacy, J. Michael Miller, Our Sunday
Visitor, 1995.
Jesus, Peter, and the Keys, Scott
Butler, Norman Dahlgren, David Hess, Queenship Publ., 1996.