ES NECESARIO REDIMENSIONAR LA CONFERENCIA DE EL CAIRO
El diario vaticano constata que el «boom» demográfico no tendrá lugar

CIUDAD DEL VATICANO, 1 feb (ZENIT).- El informe de 1998 de la División de
la Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las
Naciones Unidas ha confirmado que el crecimiento demográfico mundial está
disminuyendo por doquier, es más, en muchos países la población envejece.
Todos las proyecciones catastróficas que se hicieron en los años anteriores
y que preveían un peligroso «boom» están siendo desmentidas por la realidad.

Por este motivo, un artículo publicado en la edición italiana de
«L'Osservatore Romano» (30 de enero) considera que es necesario hacer una
revisión «radical» del plan de acción para veinte años que había elaborado
la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la población, celebrada en 1994
en El Cairo, y que tenía por objetivo controlar «a cualquier precio» el
crecimiento de la población mundial.

«Los discursos alarmistas sobre el peligro de una "superpoblación" tienen
que ser denunciados no sólo como científicamente indefendibles, sino además
como sospechosos de intoxicación ideológica», explica Michel Schooyans,
profesor emérito de la Universidad de Lovaina en las páginas del diario
vaticano. «No tienen que ser las naciones soberanas las que se presenten
ante la ONU para dar cuentas de lo que han hecho en la "aplicación de las
resoluciones de El Cairo". Han de ser las agencias de la ONU las que rindan
cuentas por haber patrocinado --en nombre de un "consenso" sospechoso, es
más inducido a través de ayudas condicionadas--  masivos programas de
control demográfico. Estas agencias tienen que explicar de dónde derivan
sus veleidades "mesiánicas" que les llevan a hacer, por ejemplo, del
aborto, de la esterilización, del repudio, etc. los así llamados "nuevos
derechos del hombre" y a reducir la familia a una simple modalidad entre
las diferentes modalidades de pacto precario de cohabitación».

Las afirmaciones del diario vaticano están respaldadas por los mismos datos
de la ONU. La División de Población, preveía, en 1992, para el año 2050, 10
mil millones de habitantes en el planeta. En su estudio de 1994, lo
redimensionó a 9,8 mil millones; en el de 1996, a 9,4 mil millones; y, en
el de 1998, a 8,9 mil millones. En seis años ha cometido un error de
previsión de mil cien millones de habitantes, es decir, casi la población
de China.

«La División de la Población de la ONU tiene válidos motivos para
preocuparse por el uso perverso que a veces se hace en el seno de la misma
ONU de los datos científicos ofrecidos por los especialistas --continúa
diciendo el artículo de «L'Osservatore Romano»--. Entre las causas
principales del bajón demográfico mundial, que la División está analizando
atentamente, se encuentran la falta de conocimiento de las agencias de la
ONU de los datos de la ciencia demográfica y las interpretaciones
inadmisibles de los mismos. Otra de las causas es debida a ese concepto
presentado con el nombre de "nueva ética", que dejando a un lado la
familia, mina la solidaridad natural y corrompe el tejido de la sociedad
humana. En todo esto, ha quedado seriamente implicada la responsabilidad de
la ONU y su credibilidad se ha visto hipotecada».

El diario vaticano ofrece dos propuestas para realizar estrategias en
materia demográfica. «En primer lugar, es necesario que todas las agencias
implicadas tengan en cuenta las verdades que saca a relucir una ciencia
demográfica que no esté vendida a nadie, a ningún grupo privado ni a ningún
gobierno. En segundo lugar, es necesario regresar a los principios éticos
que justificaron el nacimiento de la ONU y que son los únicos que pueden
legitimar su misión».