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¿ Cómo interpretar La Biblia ?
 

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Colaboración Andres Plascecia

 

¿Cómo interpretar la Biblia?

Por Andrés Plascencia

 

Introducción:

La palabra Biblia viene del Griego “biblion” y significa “libros o conjunto de libros”. Se trata de libros muy diferentes entre sí por extensión, género literario, contenido, autores, fechas, etc..

La Biblia fue escrita a lo largo de más de mil años, comenzó alrededor del año 1250 a.C. y antes de ser escrita fue narrada en las conversaciones y celebraciones populares. Al comienzo, el pueblo no hacia mucha diferencia entre relatar y escribir. Lo que importaba era expresar y transmitir a los otros la nueva conciencia de pueblo, nacida en ellos a partir del contacto con Dios.

¿Dónde se escribió la Biblia?

La Biblia no fue escrita en un solo lugar, sino en lugares y países diferentes. La mayor parte se escribió en Palestina, la tierra donde habitaba el pueblo elegido, donde vivió Jesús y nació la Iglesia.

Algunas partes del Antiguo Testamento fueron escritas en Babilonia, donde vivió el pueblo de Israel en exilio 600 años a.C, otras partes del A.T, fueron escritas en Egipto. Mientras que el Nuevo Testamento tiene partes que fueron escritas en Siria, Asia Menor, Grecia e Italia.

La Biblia se escribió en tres lenguas diferentes: Hebreo, Arameo y Griego, por hombres inspirados por Dios, los cuales vivieron en distintos tiempos, y culturas por lo cual cada uno refleja el mensaje y la fe del pueblo con su propia personalidad, estilo y visión propia de sus tiempos. 

Dios se nos dio a conocer, y quiere que compartamos este conocimiento, a través de la Revelación. Este plan de salvación de Dios es universal, pues Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tim 2,4). El centro de la Biblia es Jesucristo, revelación total de Dios. Una norma para dar con la verdad de la Biblia es poner siempre como punto de referencia de los textos la persona de Cristo que se llamó a sí mismo la Verdad (Jn 14,6; 8,32.36). 

¿Cómo interpretar la Sagrada Escritura?

Hay maneras diversas para interpretar la Sagrada Escritura; unas llevan a la fe, otras a la duda, otras a la Herejía.

Algo importante que nos va a ayudar para el buen estudio de la Biblia es tener en cuenta lo siguiente:

“El Espíritu dijo a Felipe: “Acércate y ponte junto a ese carro”. Felipe corrió hasta él y le oyó leer al profeta Isaías; y le preguntó: ¿Entiendes lo que vas leyendo? Él respondió: ¿como lo puedo entender si nadie me hace de guía? Y rogó a Felipe que subiese y se sentase con el” (Hech 8,29-31).

“Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres, movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios” (2 Pe 1,20-21).

Como acabamos de ver los pasajes bíblicos citados arriba, muestran que un primer paso que debemos tener en cuenta para una buena interpretación de la Biblia es que la recta interpretación de los pasajes de la Biblia pertenece a la autoridad de la Iglesia, que es la que ha recibido de Cristo la misión de enseñar, “Jesús se acercó a ellos y les habló así: ‘Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado’” (Mt 28,18-20).

Cuando Jesús envió a los Apóstoles, no les ordenó que escribieran su mensaje, sino que lo anunciaran. Además lo que se escribió no fue todo lo que realizó Jesús (Jn 21,25). Por lo tanto, el mensaje transmitido de generación en generación en la Iglesia, es más amplio de lo que se escribió. Este mensaje escuchado por sus Apóstoles de boca de Jesús, vivido, elaborado y transmitido por los Apóstoles se llama “Tradición”.

Felipe, perteneciente a la única Iglesia fundada por Jesucristo, fue inspirado por el Espíritu Santo para ayudar al Etíope a comprender la Escritura. Lo mismo que ahora hacen con nosotros el Magisterio de la Iglesia, o sea, lo que enseña el Papa y los Obispos unidos a él, a los cuales se les confió este encargo por el mismo Dios ( Mt 28,18-20).

Los individuos particulares pueden equivocarse al interpretar algunos pasajes, pues contienen muchas enseñanzas teológicas por ejemplo: la multiplicación de los panes representa la Eucaristía; las bodas de Caná representan la intercesión de María, etc.

El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita o transmitida, ha sido confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo.  

La Biblia se expresa en un estilo sencillo y figurativo adaptado a la mentalidad de aquel tiempo.

Hay que tener en cuenta que la Biblia lo que pretende es transmitir una enseñanza. Su misión no es enseñar ciencia ni historia, por lo cual nosotros no debemos buscar en ella, solución científica a los problemas que plantea la ciencia moderna.

Para comprender exactamente lo que el autor propone en sus escritos, hay que tener en cuenta los modos de pensar, de expresarse, de narrar que se usaban en los tiempos del escritor. El modo de hablar se acomoda al modo de pensar y de expresarse del pueblo al que se dirigía, por eso se utiliza un modo de hablar sencillo y popular.

Cada lengua tiene su modo de hablar. Un español dice: “me duele la cabeza” y un francés: “tiene mal en la cabeza” que un mejicano entendería por: “se ha vuelto loco”.

Por eso, el orden que sigue en sus primeros capítulos no es precisamente el cronológico, sino un determinado orden lógico. Se habla de una manera popular, según las apariencias, no según los principios científicos, por eso se dice que el murciélago es un ave (Lv.11,19) y en realidad es un mamífero, y que el Sol da vueltas alrededor de la tierra, pues Josué mando detenerse al Sol (Josué 10,13).  La Biblia dice, como en estos dos casos anteriores, lo que se tenía por verdadero en la época en la que se hicieron, y en el sitio en que se escribieron  esos libros.

Según una tradición antigua, se pueden distinguir dos sentidos en la Sagrada Escritura, el sentido Literal y el sentido Espiritual.

El sentido Literal, es el sentido significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la exégesis (o interpretación) que sigue las reglas de la justa interpretación. (cf. C.I.C.116)

El sentido Espiritual de la Escritura se da gracias a la unidad del designio de Dios, no solamente en el texto de la Escritura, sino también en las realidades y los acontecimientos de que habla. Pueden ser signos:

El sentido alegórico. Podemos admitir una comprensión mas profunda de los acontecimientos reconociendo su significación en Cristo; así, el paso del mar Rojo es un signo de la victoria de Cristo y por ello del Bautismo. (1 Co 10,2)

El sentido moral: los acontecimientos narrados en la Escritura pueden conducirnos a un obrar justo. Fueron escritos “para nuestra instrucción” (1Co 10,11)

El sentido analógico. Podemos ver realidades y acontecimientos en su significación eterna, que nos conducen hacia nuestra Patria. Así, la Iglesia en la tierra es signo de la Jerusalén celestial, (Apo 21,1-22), (C.I.C.117).

La fe verdadera entiende la vida como la Biblia la propone y le permite al hombre descubrir su verdadera identidad.

Los diferentes estilos literarios usados en la Biblia: 

Se da el nombre de Género Literario a la reunión de obras literarias que tienen elementos análogos entre sí como poesía, didáctica y oratoria. (cf. Literatura Española y Mejicana, CECSA).

La Biblia contiene muchos géneros literarios, escritos en épocas distintas por hombres que fueron inspirados por Dios. Debemos tomar en cuenta esto para dar una correcta interpretación a los diferentes pasajes bíblicos. No podemos tomar todo lo que dice al pie de la letra  por que entonces no tomaríamos en cuenta los diferentes géneros literarios de que se compone la Escritura.

Los géneros literarios son formas de expresar por escrito el pensamiento. En la Biblia son muchísimos y muy variados, aunque los más comunes se suelen reducir a: histórico, poético, sapiencial, profético, epistolar, jurídico, y apocalíptico.

Todo genero literario comprende tres elementos que, sumados, lo clasifican:

Los géneros literarios son formas de expresar por escrito el pensamiento. En la Biblia son muchísimos y muy variados, aunque los más comunes se suelen reducir a: histórico, poético, sapiencial, profético, epistolar, jurídico y apocalíptico.

Un tema concreto, por ejemplo, un canto de boda, una predicación en una fiesta, etc. A veces hay temas muy relacionados con circunstancias de la vida social o religiosa; en una entronización de un rey, en una fiesta, un autor X hace una poesía, da un discurso o compone la letra de algún canto. De ordinario esas composiciones se transmiten tenazmente de una generación a otra, se utilizan en situaciones parecidas, y así, se convierten en formas tradicionales de la literatura de un pueblo.

Una estructura, un esqueleto interno peculiar. Por ejemplo un salmo de alabanza suele seguir este esquema: invitación a alabar a Dios (“Aleluya, alabad al Señor”) + motivos (“porque...”) + final (repite el comienzo frecuentemente)

Algunos procedimientos frecuentes: frases que se repiten, ordenación numérica de los temas (en número de siete, etc).

Con esto podemos darnos una idea más cercana de lo que el autor quiere decirnos en el texto, pues las mismas palabras materiales pueden no significar lo mismo en una narración histórica, que en una poesía amorosa o en una farsa burlesca. 

Cada género literario en la Biblia tiene su tipo de verdad, con lo cual el autor trata de dejarnos una enseñanza a través de los distintos modos de expresión, los recursos de estilo, metáforas, frases hechas. Dentro de cada género hay diversos modos mas o menos fijos de lo que se pretende.

Una es la verdad propia de la parábola, en la cual sólo se pretende enseñar una verdad sin afirmar  la existencia de cada uno de los elementos ornamentales que la hacen pedagógica (una enseñanza). Otra es  la verdad de un canto lírico que, con lo concerniente a su sentido y realidad, debe ser juzgado conforme a las leyes de la lírica; otra la verdad del relato. En estos, puede su autor querer afirmar la realidad histórica de lo que se narra, tanto en lo substancial del hecho como en los pormenores.

Nosotros empleamos también en nuestro lenguaje diferentes géneros literarios para expresarnos en las diferentes situaciones de nuestras vidas. Por ejemplo:

“Ya me caíste gordo”, con esta expresión si la tomamos al pie de la letra entendemos que nos acaban de aplastar, pero en realidad queremos decir que no nos agradó el comentario o la actitud de cierta persona.

“Me caíste del cielo” no necesariamente significa que llegó con alas y una aureola.

“Colgó los tenis”, es una expresión típica mejicana para decir que alguien falleció, pero que otras personas que no conocen nuestra forma de expresarnos  no lo interpretarían así.

“Sus ojos eran dos perlas preciosas”, para entender su significado, tenemos que ver de qué género se trata. Si se trata de una poesía, entonces expresan el encanto que los ojos de la novia para el enamorado y reflejan sentimientos sinceros. Si se trata de un relato forense, en este caso, se trataría de dos perlas verdaderas, que fueron sustitución de los ojos verdaderos, a raíz de algún accidente.

Pasando al estudio de la Biblia esto es muy importante ya que debemos tomar en cuenta todas estas recomendaciones ya que se puede interpretar los textos Bíblicos para bien o para mal. Veamos algunos ejemplos:   

En el  relato de las tentaciones de Jesús en el desierto (Mt 4,1-11) el demonio, queriendo desviar a Jesús de su misión y le propone otros modos espectaculares y humanos, de atraer las masas (multitudes); y basa sus propuestas en frases del Antiguo Testamento “porque está escrito” (Sal 91,11-12) pero sacadas de su contexto.

El demonio, es un mal intérprete de la escritura. Jesús le responde con otros textos bíblicos que el diablo parecía haber olvidado.

En sus diálogos con los jefes religiosos de su tiempo, que se niegan a creer en él, Jesús les echa en cara su mala comprensión de la Escritura; la estudian, la investigan, pero mal: “Vosotros investigáis las Escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna, ellas son las que dan testimonio de mí, y vosotros no queréis venir a mí para tener vida”, (Jn 5,39-40).

A un grupo de saduceos, que no creían en la resurrección final de los muertos y se permitían ridiculizar ciertas normas del Antiguo Testamento, Jesús les dice abiertamente que están equivocados, precisamente “por no entender las Escrituras ni el poder de Dios” (Mc 12,24).

Analizando los diferentes estilos literarios de la Biblia:

Como ya hemos venido comentando, todos los géneros literarios contenidos en la Biblia son utilizados para dejarnos descubrir a través de ellos, “una gran verdad”, y nuestro reto será saber cómo interpretarlos dependiendo del género literario al que pertenezcan. Aquí citaremos algunos ejemplos:

El Poema: (Gn 1,1-31; 2,1-4; Is 47,1-3). El poema contiene un mensaje profético donde se ponen las bases para una visión cristiana de la creación. Debemos tener en cuenta que aquí lo que nos interesa es descubrir cuál es la enseñanza que el autor nos quiere dar.

Género Épico: (Jos 10,10-15 ). Es un adjetivo que relata epopeyas (poema extenso que relata hechos heroicos.). El Sol de Gabaón causó bastante preocupación a los que tomaban al pie de la letra todo lo que encontraban en la Biblia, sin tomar en cuenta la época en la que se escribió y la enseñanza que quería transmitirnos su autor. Ahora todos sabemos que la tierra gira alrededor del Sol, antes se creía que el Sol era el que giraba alrededor de la tierra, pero gracias a los estudios de Copérnico y la invención del telescopio por Galileo Galilei vemos que eso era lo que se pensaba antes de esos avances, aunque causaron en su momento una gran controversia. Después, pensaron que la tierra se había detenido, pero eso tampoco puede ser posible por los efectos de la velocidad de la tierra (100,000 Km/h). Lo que el autor nos quiere decir es que cuando el hombre obedece los designios de Dios, en un momento dado, hasta la naturaleza está con él.

Fábula: (Nm 22,28-30). La fábula es un relato alegórico, generalmente en verso, donde se expresa un tema que provoca burla. Es una composición literaria en que a través de una ficción y de la representación de personas humanas por seres irracionales (como animales a los cuales se les ponen atributos que sólo los seres humanos son capaces de hacer) se da una enseñanza útil o moral. La fábula es una manera de poner a los animales atributos que son exclusivos de los hombres. Esta narración de la burra de Balaam es desarrollada en forma de leyenda. Balaam era un brujo que fue contratado por el rey de Moab, “Balac”, para que lanzase un maleficio en contra del pueblo de Israel.

Género de la Parábola. (Comparación). La parábola es una palabra griega que por lo general significa disponer de dos cosas juntas, una junto a la otra para compararlas entre sí; sin embargo lo esencial de las parábolas es la escenificación de imágenes tomadas de la vida común para mostrar las realidades reveladas por Dios. Por lo tanto podemos decir que es una narración literaria que mediante una comparación hace comprender una enseñanza. Ya desde el Antiguo Testamento encontramos varios ejemplos: “la parábola de la oveja” 2 Sam12,1-4; “del león y la leona” Nm 23,24; “de la viña” Is 5,1-6. Las parábolas y los proverbios siempre han sido una gran medio de transmitir sabiduría. Jesucristo utilizó mucho esta práctica que se acomodaba mejor a su pedagogía.

Género de las Bienaventuranzas. Las bienaventuranzas son un género literario ya usado en el Antiguo Testamento, a través del cual se alababa a una persona por la felicidad que le ha llegado en suerte, ej.: Prov 3,13; Mt 5,3-12. Las bienaventuranzas declaran dichosos a los hombres, considerados de ordinarios malditos y desgraciados. Son el grupo de los pobres del Señor que han puesto su confianza sólo en El.

Los Cánticos de la Biblia: Salmos (Hebreo= canciones) (Sal 98,1). Los Salmos son una recopilación de los cánticos del templo de Jerusalén. Junto con los Salmos existen otras oraciones en la Biblia a las que se les suele llamar “cánticos”. Cánticos de: “Moisés”, Ex. 15;2; Dt. 32; “Ana”, 1 Sam. 2; “Ezequías”, Is. 38,9-20; “Isaías”, Is. 12;26,7; 63,7; “Habakuk”, Hab. 3,2-19; “de los tres muchachos”, Dn. 3,52; “Tobías”, Tob. 13; “Sirácida”, Sir. 36; “Zacarias”, Lc. 1,68; “María”, Lc. 1,46; “Simeón”, Lc. 2,29. . ., etc.

Añadamos a esto los antropomorfismos, o sea la presentación de Dios y su actividad con rasgos humanos.

Antropomorfismos: ántropos (hombre); morfismo (forma).

Al descubrir a Dios con figura, afectos y sentimientos humanos, la Biblia nos ofrece un medio para conocer mejor a Dios. En Gn 2, Dios se presenta como  “Alfarero”, (Gn 2,7); “Jardinero”, (Gn 2,8); “Cirujano”, (Gn 2,21); Dios tiene pies y camina, (Gn 3,8; Is 66,1); tiene voz, (Gn 3,9;4,6); tiene ojos, (Gn 6,5; Is 43,4); manos, (Is 8,11); rostro, (Is 30,27;54,8); es alto, (Is 33,10); tiene oídos, (Is 59,1): tiene nariz, (Is 65,5); tiene sentimientos, (Is 65,19),...etc.

Además de los diferentes géneros literarios; la Biblia contiene:

Creencias: El Sol se detuvo sobre Gabaón (Jos 10,13).

Costumbres: Jesús, al igual que sus contemporáneos acostumbra ir a la sinagoga los sábados (Lc 4,16). Preparación de los muertos (Jn 19,40).

Opiniones personales:  (Rom 10,18).

Disposiciones disciplinarias: (Hch 15,20).

Ordenes provisionales: (Lev 4,3).

Consejos: ( Mt 19,21; 1 Cor 7,8-9).

La Biblia no contiene solamente enseñanzas y órdenes que valen para todos y para siempre.

Lo más importante en la Biblia es el mensaje que se nos quiere enseñar, y no el modo de hablar (símbolos) que se usa para darnos la enseñanza.

Dios, al inspirar la Sagrada Escritura, tenía una finalidad, una intención. Esta intención puede rebasar la intención del escritor humano. Dios se nos comunica en la Biblia a través del escritor, pero no exclusivamente a través de la intención consciente del escritor, sino por las palabras que éste escribe. Puede suceder que esas palabras tengan un sentido profundo que haya escapado a la conciencia que el escritor poseía del punto de vista divino.

Tenemos que tener en cuenta además: 

Estudiar el Texto: las palabras tienen un significado distinto según el tiempo y el lugar. Ejemplo: ¿Qué quiere decir “relaciones sexuales prohibidas” de las que se habla en Hechos 15,20;29? Examinando la costumbre pagana de practicar en ciertos templos la prostitución en honor de la diosa del amor y la mentalidad de los judíos de evitar todo lo relacionado con la idolatría, podemos comprender que “relaciones sexuales prohibidas¨, eran las que se tenían en ciertos templos en honor de alguna diosa. Lo mismo por lo que se refiere a la prohibición de comer la carne de animales sofocados. Es que en algunos templos se inmolaban ciertos animales (gatos  por ejemplo) a los dioses, haciéndolos morir sofocados por agua. Así que, “los animales sin sangrar” puede referirse a los animales ofrecidos a los dioses y muertos por sofocamiento en agua.

Debemos examinar el Contexto: Esto quiere decir que, para encontrar el verdadero significado de una expresión, es necesario examinar lo que hay antes y después de aquel versículo cuyo significado se está buscando. En el Salmo 14,1 encontramos  “Dios no existe”; bastará leer lo que ya está escrito antes y ya tenemos la respuesta a “el tonto dice…”.  Para entender el sentido verdadero de cualquier texto hay que ver lo que se dice antes y después. Si se trata de una carta hay que leer todo lo que está escrito; no basta leer solo un pedacito. Por ejemplo al leer una carta uno encuentra “Nadie te quiere”, esto puede espantar al destinatario pero, si seguimos leyendo, se encuentra la respuesta “Nadie te quiere...como yo”. Aquí vemos cómo cambia todo el sentido de la frase.  Veamos ahora otro claro ejemplo de cómo se puede torcer el sentido de un texto Bíblico. “Por tanto queda un descanso sabático para el pueblo de Dios”, (Heb 4,9), los Adventistas del séptimo día dicen: “¿Vieron cómo la Biblia dice que tenemos que guardar el sábado?” Para poder entender lo que significa esta expresión, hay que leer desde “Heb 3,7- 4,11” y entonces veremos que no se trata del día sábado sino del “descanso de Dios que descansa de sus obras al principio del mundo”, (Heb 4,1-14). El que entra en el descanso de Dios, descansa de todas sus obras, como Dios descansa de las suyas, (Heb 4,10) tomando parte con Cristo (Heb 3, 14) por lo tanto hay que esforzarse “para entrar en ese descanso”. En otras palabras, teniendo en cuenta el contexto, vemos claramente cómo aquí no se habla del día sábado sino de la Gloria futura reservada a los que “hoy” (Heb 3, 13) escuchan la voz del Señor.

Otro ejemplo lo encontramos en Jn 5,39, “Vosotros investigáis las Escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna”. Según los Testigos de Jehová, este versículo quiere decir que también ahora uno puede encontrar la salvación, guardando solamente lo que contiene el Antiguo Testamento, puesto que así sucedió antes de Cristo; pero si continuamos leyendo la lectura veremos que no es así, “ellas son las que dan testimonio de mí, y vosotros no queréis venir a mí para tener vida” (Jn 5,40). Para encontrar la salvación es necesario acercarse a Cristo.

Debemos tener en cuenta los textos Paralelos: Para entender mucho mejor lo que la Biblia dice sobre un determinado tema, hay que examinar todos los textos que hablan sobre un mismo tema. No basta tener en cuenta solamente un pasaje bíblico, (véase como ejemplo el tema del bautismo, los hermanos de Jesús, etc.).

La Analogía de la fe.  Tiene que haber acuerdo entre todas las verdades que presenta la Biblia y que son enseñadas por la verdadera Iglesia de Cristo. Siendo Dios el autor de toda la Biblia, no puede haber contradicción (desacuerdo) entre una verdad y otra. Por ejemplo, una vez aclarado que Dios quiere la salvación de todos los hombres, no se puede admitir la predestinación, es decir que Dios decida de antemano quienes se van a salvar y quienes se van a condenar. Por lo tanto, los textos bíblicos que se refieren a Judas, no se pueden interpretar en el sentido que Dios de antemano haya establecido a Judas para que traicionara a Cristo.  

 

Conclusión

Era la mañana de Pascua y dos de los discípulos de Jesús marchaban fuera de Jerusalén, desalentados. Habían puesto su esperanza en Jesús como Mesías liberador socio-político, pero todo había acabado en una cruz y un sepulcro (¡y eso que algunas mujeres conocidas, poco antes habían ido alborotándoles con la noticia de que Jesús vivía!). No tenían nada contra Jesús, era bueno realmente; no les había engañado, habían sido ellos los ingenuos que creyeron más de la cuenta. Entonces se les acerca el mismo Jesús resucitado; entabla conversación con ellos, les reprende por no saber interpretar bien la Escritura: “Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas”. No habían entendido lo que tantas veces habían leído y oído leer. Esto mismo nos pasa ahora a nosotros que queremos interpretar la  Sagrada Escritura por cuenta propia y que no tomamos en cuenta todo lo que acabamos de analizar mas o menos aquí.

Querido hermano que tienes la posibilidad de dejarte guiar, abre tu corazón y deja que Jesús sane también tu ceguera espiritual, pide al Espíritu Santo te de un regalo especial  “sabiduría” y déjate conducir hacia la “Verdad”. Recuerda que:

La Escritura se ha de leer e interpretar con el mismo Espíritu con que fue escrita, es decir, a la luz del Espíritu Santo y guiados por él.

Dios al inspirar la Sagrada Escritura tenía una finalidad y una intención, y muchas veces esa intención puede rebasar la intención del escritor humano.

No debemos olvidar nunca que el punto central de toda la Escritura es Jesucristo.

No debemos separar nunca la Escritura de la Tradición viva de la Iglesia.

La mejor forma para interpretar la Biblia es a través de la misma Biblia.

 

Que Dios te bendiga querido hermano.

 

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