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¿Qué
es el |
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Para entender mejor el concepto católico de "Tradición". |
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Steve Ray / http://catholic-convert.com |
(Tradujo Mauricio Israel Pérez López, Seattle, USA)
El
Consenso Unánime de los Padres (unanimem consensum Patrum) se refiere a
la unánime enseñanza moral de los Padres de la Iglesia en ciertas doctrinas
como reveladas por Dios e interpretaciones de la Escritura como recibida por la
Iglesia universal. Los Padres de son infalibles individualmente, y la
discrepancia de algunos testimonios patrísticos no daña el testimonio patrístico
colectivo.
La
palabra “unánime” se deriva de dos palabras latinas: unus, uno + animus,
mente. “Consenso” en Latín significa consentimiento, acuerdo y armonía;
compartir la misma idea u opinión. Donde los Padres hablan en armonía, con una
mente general –no necesariamente uno y cada uno estando de acuerdo en cada
detalle, sino estándolo en consenso y consentimiento general- tenemos el
“consenso unánime”. Las enseñanzas de los Padres nos proveen de un auténtico
testimonio de la tradición apostólica..
San
Ireneo (AD c. 130-c. 200) escribe sobre la “tradición derivada de los apóstoles,
de la grandísima, de la antiquísima y universalmente conocida Iglesia fundada
y organizada en Roma” (Adversust Heresies,
III, 3, 2), y de la “tradición que se origina de los apóstoles [y] que es
preservada por medio de las sucesiones de los presbíteros en las Iglesias” (Ibid.,
III, 2, 2) la cual “por tanto existe en la Iglesia, y está permanente entre
nosotros” (Ibid., III, 5, 1). El consenso unánime se desarrolla del
entendimiento de las enseñanzas apostólicas preservadas en la Iglesia con los
Padres como sus testigos auténticos.
San
Vicente de Lerins, explica la enseñanza de la Iglesia: “En la misma Iglesia
Católica, debemos tener todo cuidado posible, de mantener la fe que ha sido creída
en todo lugar, siempre, por todos. Por ello es verdaderamente y en sentido
estricto “Católica”, que, como su mismo nombre y su razón de ser lo
declaran, comprende toda universalidad. Debemos observar Esta regla si queremos
mantener universalidad, antigüedad y consenso. Debemos mantenernos en
universalidad si confesamos que una fe es cierta, la cual la Iglesia entera
confiesa a través del mundo; antigüedad, si no queremos alejarnos de aquellas
interpretaciones que es manifiesto que fueron sostenidas notoriamente por
nuestros santos antecesores y padres; consenso, de igual manera, si en la antigüedad
misma nos adherimos a las definiciones consentidas y a las determinaciones de
todos, o al menos de casi todos los sacerdotes y doctores” (Commonitory 2).
Notemos que Sn. Vicente menciona “casi todos los sacerdotes y doctores”.
La frase Consenso Unánime de los Padres
tenía aplicaciones específicas al ser usada en el Concilio de Trento (Cuarta
Sesión), y fue reiterada en el Concilio Vaticano Primero (Decretos Dogmáticos
del Concilio Vaticano, cap. 2). Los Padres Conciliares aplicaron específicamente
la frase a las interpretaciones de la Escritura. Una confusión bíblica y teológica
fue en ascenso en los albores de la Reforma Protestante. Martín Lutero afirmó
“Existen casi tantas sectas y creencias como existen cabezas; esta no admitirá
el Bautismo; aquella rechazará el Sacramento del altar; una más ubica otro
mundo entre el presente y el día del juicio; algunos enseñan que Cristo Jesús
no es Dios. No existe individuo alguno, por absurdo que pudiera parecer, que no
clame estar inspirado por el Espíritu Santo, y que no ponga califique de profecías
sus delirios y sueños.”
Una
buena definición de Consenso Unánime, basada en los Concilios de la Iglesia,
es provista en el Diccionario Católico de Montemaría, “Cuando los
Padres de la Iglesia son unánimes moralmente al enseñar que cierta doctrina es
parte de la revelación, o es recibida por la Iglesia universal, o que lo
opuesto a una doctrina es herético, entonces su testimonio unido es un cierto
criterio de tradición divina. Considerando que los Padres no son
individualmente infalibles, el anti-testimonio de uno o dos no podría destruir
el valor del testimonio colectivo, por lo que solamente se requiere una
unanimidad moral” (Wildes-Barre, Penn.: Dimension Books, 1965, p. 153).
Los
Padres Conciliares en Trento (1554-63) afirmaron la antigua costumbre de que el
propio entendimiento de la Escritura era aquél que era sostenido por los Padres
de la Iglesia para traer orden al caos envolvente. La oposición a la enseñanza
de la Iglesia es ejemplificada por William Webster (La Iglesia de Roma en la
Línea de la Historia [Carlisle, PA: Banner of Truth Trust, 1995], quien
equivocadamente representa y aplica el “consenso unánime”. Primeramente al
redefinir, el autor sugiere que el consenso unánime significa que cada Padre
debe haber tenido las mismas tradiciones totalmente desarrolladas, y haberlas
enseñado en los mismos términos en que fueron usados posteriormente en los
Concilios de la Iglesia. Este es un falso entendimiento de la frase e incluso en
las leyes norteamericanas el consenso unánime “no siempre significa que cada
uno de los presentes votaron por una propuesta, sino que puede ser, y
generalmente así sucede, cuando una nota (verbal) es tomada, que nadie votó en
sentido negativo” (Black’s Law Dictionary). En segundo lugar, aplica
incorrectamente el término, no sobre la interpretación de la Escritura, tal
como los Padres Conciliares pretendían, sino sobre la tradición. Sus
afirmaciones no son verdaderas, sino que usan una definición y una aplicación
torcida del “consenso unánime”, al usar pasajes patrísticos selectivos
como textos de prueba para su análisis sobre los Padres.
Para
citar un ejemplo, algunos Padres de manera pueden explicar “la Roca” de Mt
16 como Jesús, Pedro, la confesión de Pedro o la fe de Pedro. Incluso el Catecismo
de la Iglesia Católica se refiere a la “Roca” de Mt 16 como a Pedro en
una parte (CCC 552), y a su fe (CCC 424) en otra.. Mt 16 puede ser aplicado de
varias formas para refutar las falsas enseñanzas y para instruir a los fieles
sin hacer énfasis en la literal interpretación histórica de Pedro como la
Roca sobre la cual Cristo ha construido su Iglesia.
Webster y otros enfatizan varias aplicaciones patrísticas de algún
pasaje bíblico como “prueba” de un consenso no-unánime.
Discutiendo ciertas variaciones en las interpretaciones de los Padres, el Papa León XIII (El Estudio de la Sagrada Escritura, en la encíclica Providentissimus Deus, Nov., 1893) escribe, “Debido a que la defensa de la Sagrada Escritura debe conducirse con vigor, todas las opiniones que los Padres de forma individual, o los recientes intérpretes han establecido al explicar, necesitan mantenerse en igualdad. Para ellos, al interpretar pasajes que involucran aspectos físicos, se han hecho juicios de acuerdo con las opiniones de la época, y por ello no siempre concuerdan con la verdad, por lo que debieron hacer afirmaciones que hoy no son aprobadas. Así pues, debemos discernir cuidadosamente lo que ellos escribieron que realmente pertenece a la fe o está íntimamente conectado a ella, y lo que ellos escribieron en consenso unánime; pues “en aquellos aspectos que no residen bajo la obligación de la fe, los santos fueron libres de tener distintas opiniones, así como lo somos nosotros”, de acuerdo con la opinión de Sto. Tomás.
* * *
Obras
citadas:
Cita de Sn. Ireneo:
Ante-Nicene Fathers. Roberts y Donaldson, Eerdmans, 1985, vol. 1, p. 415,
417).
Cita de Sn. Vincente:
Nicene and Post-Nicene Fathers, 2a serie, ed. Philip Schaff
and Henry Wace, Eerdmans, 1980, vol. 11, p. 132.
Cita de Lutero: (Leslie Rumble, Bible Quizzes to a Street Preacher
[Rockford, IL: TAN Books, 1976], 22).
Cita de Montemaría: (Maryknoll Catholic Dictionary, pg. 154).
Cita de William Webster: (The Church of Rome at the Bar of History,
31).
Diccionario de Leyes de Black: Black's Law Dictionary, Henry
Campbell Black, St. Paul, MN: West Publ. Co., 1979, p. 1366.
Cita del Papa León XIII: Henry Denzinger, The Sources of Catholic
Dogma [London: B. Herder Book Co., 1954], 491-492).