|
Para
los que juzgan a la Iglesia |
|
Como si no tuvieran pecado... |
|
Tomado de ZENIT, sábado 5 de marzo de 2003. |
Lo que sigue es un extracto de las palabras del P. Cantalamessa, durante el retiro anual que le predicara a S.S. Juan Pablo II y miembros de la curia.
«Si Cristo amó a la Iglesia a pesar de las iniquidades que ella habría de
cometer, haciendo como si no lo viera, ¿quiénes somos nosotros para encontrar en
las debilidades y miserias de la Iglesia una razón para no amarla e incluso
juzgarla? ¿Precisamente nosotros, que estamos tan llenos de pecado?».
«¿Pensamos que Jesús no conocía mejor que nosotros los pecados de la Iglesia?
¿No sabía Él por quién moría? ¿No sabía que, entre sus discípulos, uno le había
traicionado, otro le negaba y todos huían?»
«Pero Él amó esta Iglesia real, no aquella imaginaria e ideal. Murió “para
hacerla santa e inmaculada”, no porque ya fuera santa e inmaculada»
«A Lutero, quien le reprochaba su permanencia en la Iglesia católica, a pesar de
su “corrupción”, Erasmo de Rotterdam respondió un día: “Soporto esta Iglesia en
espera de que se haga mejor, desde el momento en que también ella se ve obligada
a soportarme a mí en espera de que yo sea mejor”».
«Todos debemos pedir perdón a Cristo por tantos juicios desconsiderados y por
tantas ofensas ocasionadas a su Esposa y, en consecuencia, a Él mismo. La
afirmación de la Carta a los Efesios contiene implícita una pregunta: “Cristo
amó a la Iglesia, ¿y tú?”».
Finalmente, el predicador del Papa invitó a los presentes a unirse a la oración
de Santa Catalina: «Oh, dulcísimo amor, tú viste en ti la necesidad de la Santa
Iglesia, y el remedio que necesita, y se lo diste, esto es, la oración de tus
siervos, de los cuales tú quieres que se haga un muro en el que se apoye el muro
de la Santa Iglesia y a quienes la clemencia de tu Santo Espíritu infunde
ardientes deseos para su renovación».